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domingo 7 de noviembre de 2010

EDITORIALES: Un Papa profundo que esta vez ha matizado muy poco



Un Papa profundo que esta vez ha matizado muy poco

Zapatero embustero

BENEDICTO XVI es un Papa de extraordinaria formación intelectual, como ayer volvió a poner de relieve en sus profundas reflexiones sobre las raíces cristianas de Europa, el sentido del peregrinaje a Santiago o la relación entre la justicia y la libertad.

Por ello, sorprenden sus simplificadoras declaraciones cuando, en el avión que le transportaba a Galicia, el Papa comparó «el movimiento laicista y anticlerical fuerte y agresivo» que existía en la España republicana de los años 30 con «la disputa entre la fe y la modernidad» que se produce en estos momentos en España de forma «muy vivaz». El Papa aseguró que nuestro país es hoy «punto central» en la confrontación entre los valores religiosos y el laicismo, batalla cuyo resultado, según sus palabras, decidirá «el futuro de la fe» en Europa.

Es cierto que en España existe una minoría activa anticlerical, extremadamente intolerante, pero la sociedad en la que vivimos es muy distinta de aquella de los años 30, cuando se quemaban conventos y se agredía a los religiosos. Afortunadamente, hoy nadie es perseguido, encarcelado o, menos aun, asesinado por sus posiciones católicas. En el propio Gobierno de Zapatero y en el PSOE, existen dirigentes que proclaman sus creencias católicas como José Bono, José Blanco o Francisco Vázquez y compatibilizan sin problemas esas convicciones religiosas con su militancia socialista.

En la entrevista que publicamos hoy, el cardenal Rouco introduce un matiz interesante en este debate al precisar que una cosa es «una legislación que nos coloca en el primer puesto del ranking mundial de laicismo y otra la realidad social» que pone en evidencia que la mayoría de los españoles son creyentes y actúan en consecuencia. Ello se ajusta más a lo que sucede en este país.

No compartimos el análisis del Pontífice por la sencilla razón de que no debería haber una contraposición entre «fe y laicismo», como literalmente planteó en el avión. El propio concepto de laicidad tiene su origen en el pensamiento cristiano occidental. Los filósofos escolásticos ya defendían una conciliación entre la fe y la razón, una tradición intelectual que llega hasta este Papa que ha reivindicado en muchas ocasiones la idea de que ambas son compatibles.

La laicidad, entendida como separación del ámbito de las creencias religiosas de la organización política del Estado, no es patrimonio de la derecha ni de la izquierda, ni de los católicos ni de los agnósticos. Es simplemente una actitud de respeto hacia el otro que debemos asumir. Y lo primero que hay que respetar es el libre ejercicio de las convicciones religiosas.

Dicho esto y dado que la mayoría de la población española es católica, como señalaba Rouco, se echó en falta ayer la presencia del presidente del Gobierno en Santiago. Zapatero, que no dudó hace un año en desplazarse a Washington para acompañar a Obama en sus oraciones, viajó a Afganistán y se hizo una foto con el poco presentable Hamid Karzai. Su actitud recuerda la de Alfonso Guerra cuando se marchó de España en viaje oficial a Hungría para no tener que dar la mano a Ronald Reagan.

Ayer se volvió a visualizar que quien lleva las riendas del poder en el Gobierno es Alfredo Pérez Rubalcaba, que recibió al Papa en Santiago y luego tuvo un encuentro a solas con él, como si fuera la máxima autoridad del Estado. El protagonismo de Rubalcaba en un acto tan importante subraya todavía más el error de la ausencia de Zapatero, que estará hoy en el aeropuerto de El Prat para despedir al Pontífice. Demasiado tarde y demasiado poco.

Eguiguren deja en evidencia la falsa coartada de Rubalcaba

Zapatero embustero

LA FOTOGRAFÍA del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, departiendo con la abogada de Arnaldo Otegi, Jone Goirizelaia, pocos días antes del inicio del juicio contra el dirigente abertzale por enaltecimiento del terrorismo, es la mejor prueba del doble juego que están practicando los socialistas en su estrategia para alcanzar el final de la violencia terrorista. Como se sabe, Eguiguren acude al juicio como testigo de la defensa de Otegi, por lo que es lógico que en esa conversación del viernes Goirizelaia y el dirigente socialista prepararan su declaración dentro de la estrategia de defensa del ex portavoz de Batasuna. Y queda también patente que a ninguno le importó que se les reconociera, porque dos personas que quieren reunirse en secreto no lo hacen en el Hotel María Cristina de San Sebastián.

La entrevista desmonta de pleno las explicaciones con las que José Antonio Alonso y Rubalcaba han intentado minimizar en los últimos días la presencia del presidente del PSE en el juicio alegando que acudía allí a instancias del juez del caso: «Irá como ciudadano, porque le llama un juez a declarar y tiene que colaborar con la justicia», manifestó ayer el vicepresidente primero, olvidándose de recordar quién es el que lleva a Eguiguren a ese juicio.

Con esta ambigüedad, a todas luces calculada, se entiende el éxito de la concentración que el colectivo Voces contra el Terrorismo, presidido por José Antonio Alcaraz, había convocado ayer en Madrid. Sin el apoyo de ningún partido político ni de la AVT -asociación que Alcaraz presidió hasta mayo de este año y a la que Rubalcaba parece haber domesticado- logró reunir a unos 20.000 ciudadanos que protestaron contra cualquier negociación con la izquierda abertzale, mientras ETA siga existiendo. En aras de la firmeza en un proceso que no debe tener otro final que la rendición de ETA, Jesús Eguiguren tiene que dejar cuanto antes la presidencia del PSE o el partido debería obligarle abandonar el cargo.

CARTA DEL DIRECTOR | PEDRO J. RAMÍREZ: Ricardo III



>CARTA DEL DIRECTOR / PEDRO J. RAMÍREZ

Ricardo III

Zapatero embustero

¿Qué está pasando aquí? Estamos demasiado pegados al escenario, demasiado absortos por cada trepidante escena del drama para captar su significado más profundo. Demos un paso atrás, tomemos perspectiva, no para desentendernos de nada sino para entenderlo mejor todo.

Basta abrir el foco seis o siete semanas para recordar la frenética actividad de Alfredo Pérez Rubalcaba denunciando en público y sobre todo en privado que detrás de la candidatura de Tomás Gómez había una operación de la vieja guardia del partido para acabar con el liderazgo de Zapatero en el PSOE. Era una situación tan paradójica como las de aquellos chistes en los que Franco despotricaba contra los «nacionales», pero merecía la pena prestarle atención pues pocas cosas hay tan fascinantes como la furia del converso. Rubalcaba alegaba como un hábil leguleyo, Rubalcaba amenazaba como un oscuro mafioso, Rubalcaba llamaba a unos y otros tocando la tecla emocional precisa en cada caso: «José Luis no se merece esto. No se merece acabar así. De verdad, que es un buen tío… Tú lo sabes».

Pues bien, en este mes y medio transcurrido la opinión de los ciudadanos sobre José Luis-no se-merece-esto ha caído hasta simas insondables y cada día que pasa sube la abrumadora proporción de votantes del PSOE que no quieren que vuelva a presentarse. A este paso lo que él pretendía gestionar como una decisión personal meditada y libre le vendrá resuelto desde fuera por vía poco menos que de unanimidad. No será él quien se vaya, sino que serán los suyos quienes le estarán echando de manera humillante, tal y como Rajoy pidió en el Debate del estado de la Nación de 2009.

¿Cuál ha sido el detonante de esta aceleración de su caída justo cuando el estrepitoso fracaso de la huelga general había legitimado su plan de ajuste y podía ayudarle a rehacer su imagen? La percepción de que ya hay un nuevo liderazgo emergente en el partido. ¿Quién lo encarna? Rubalcaba, promovido a vicetodo por el propio José Luis-no-se-merece-esto tras un ataque de pánico hábilmente inducido por el interesado a través de figuras clave del entorno monclovita. ¿Qué responde Rubalcaba cuando se le pregunta por su condición de sucesor in péctore? Que no es ni el lugar ni el momento para hablar de ello.

Fouché ya no se conforma con el poder. Ahora quiere también el trono y la corona. Todos los esquemas sobre la inteligente autolimitación de quien siempre parecía conformarse trabajando para otro han saltado por los aires. Stefan Zweig ya no nos sirve para calibrar a este «genio tenebroso». ¿A quién recurrir entonces? Como de costumbre, todavía nos queda Shakespeare.

¿Se han dado cuenta de la enorme similitud, más que física somática, que existe entre el Rubalcaba que magnifica sus achaques y logra ver transformada en sex appeal su fealdad canónica y la caracterización que el gran actor Ian McKellen hizo de Ricardo III en aquella versión cinematográfica que situaba la acción en un país filonazi de la Europa de entreguerras? Sólo le falta el cigarrillo entre los dedos -uno de sus puritos sirve- y el apropiadísimo blasón del jabalí en su escudo de armas.

Estamos exactamente en el comienzo de la Primera Escena del Acto Primero cuando un enfermo Eduardo IV, monarca de la Casa de York, va a nombrar Lord Protector del reino a su hermano el duque de Gloucester con el encargo de que vele por sus hijos durante su minoría de edad. El nuevo hombre fuerte de la Corte hace alarde del gran don de comunicación que brota de su enjuto cuerpecillo y su alma fiera: «Ya el invierno de nuestro descontento se ha convertido en glorioso verano merced al sol de York y todas las nubes que pesaban sobre su ilustre casa han sido sepultadas en el seno profundo del océano… Nuestras tristes alarmas se han trocado en alegres reuniones y nuestras marchas guerreras se han transformado en regocijadas danzas».

Basta leer el house organ de esa vieja guardia del PSOE, de la que hace mes y medio había supuestamente que proteger a José Luis-no-se-merece-esto, para darse cuenta de que, en efecto, seis años de pesadumbre han dado paso a una quincena de alborozo por el resultado de esta nada casual carambola y sobre todo por las súbitas expectativas de la vuelta a un orden de cosas en el que el monopolio de la izquierda incluya de nuevo el control sobre la verdad oficial.

Para ello ha sido clave el jaque mate a la reina infatigable que tanto contaba en la corte monclovita. ¿Cuántas veces no habrá murmurado el sedicente feminista Rubalcaba, empleando las mismas palabras que el taimado Gloucester, para achacar los males de Zapatero a su segunda de a bordo: «Es lo que sucede cuando los hombres se dejan dominar por las mujeres»? Sin duda debió de paladear de forma muy especial la posición de superioridad física en que le situó el jueves el protocolo del Consejo de Estado durante la ceremonia de ingreso de su derrocada rival en ese convento de clausura para jubilados de alcurnia intelectual.

Volvamos a fijarnos en cómo el futuro Ricardo III siembra la insidia con la habilidad de Yago y va despachando a sus hermanos y demás parientes anticipadamente hacia el otro barrio con la implacabilidad de Macbeth. Él sabe muy bien cuál es el secreto de sus éxitos y no tiene empacho en proclamarlo: «Soy el primero en rugir. Pongo en obra las malas acciones y hago a los demás responsables de ellas… Adorno la desnudez de mis malos instintos con bellas frases robadas al texto sagrado y me toman por un santo cuando represento el papel de diablo». Frente a tal determinación, ¿de qué puede servir el buen talante del fantasioso rey Eduardo que asegura haber «cambiado la enemistad por la paz y el odio por el amor»? Sólo para maquillar un poco su epitafio.

Si yo fuera Carme Chacón y José Blanco estaría ya temblando. Desde el mismo momento en que les falte la protección de Zapatero su suerte política estará abocada al mismo trágico final que el de los pequeños principitos primero encerrados en la Torre de Londres -un ministerio también puede ser una cárcel- y luego presuntamente estrangulados por orden de su, ejem, protector. Con protectores como éste ya puede ir apuntándose al paro Jack el Destripador.

«El tigre ha hecho presa en el débil cervatillo», explica la reina refiriéndose a su pobre Bambi. «¡Como en un libro leo todo cuanto va a ocurrir!». Yo puedo decir lo mismo porque esto ya ha sucedido unas cuantas veces. De hecho, la obscena comida de Currito no sólo nos devuelve a uno de los lugares del crimen -en ese restaurante deberían servir la carne siempre muy sanguina- sino que evoca el momento en que el Lord Protector busca la cobertura de la autoridad judicial para uno de sus peores desmanes. ¡Y qué fácil resulta imaginar en los labios del bien condecorado y mejor remunerado Javier Gómez Bermúdez las palabras lacayunas del Lord Corregidor!: «Por Dios, me basta la palabra de Vuestra Gracia. Para mí es como si todo lo hubiera visto y oído, y no dudéis de que persuadiré a nuestros virtuosos ciudadanos de vuestra equidad en este asunto».

El día del jabalí se aproxima. La postración de Zapatero le ha sumido ya en un grado de tal debilidad que, tras seguir dócilmente el guión de Rubalcaba en relación a Batasuna-ETA -ahora toca disparar las expectativas, ahora amortiguarlas-, hasta delega en él para recibir al Papa, inventándose un viaje a Afganistán. Cuando el presidente nominal aparezca fugazmente para despedirle en el aeropuerto de El Prat, Benedicto XVI ya sólo llegará a tiempo de administrarle la extremaunción.

No sabemos si el óbito quedará certificado antes o después de la previsible derrota en las elecciones de mayo, pero podemos imaginar perfectamente al Lord Protector siguiendo al dedillo el guión que le marca uno de sus conmilitones en la escena VII del Tercer Acto: «No cedáis fácilmente a nuestros requerimientos. Imitad a las niñas melindrosas que empiezan negándose y acaban por aceptar».

Tampoco es difícil imaginar su discurso de aceptación de la candidatura, asumiendo el sacrificio por aclamación para evitar la inconveniente división de unas primarias en las que siempre -Almunia, Trinidad, Pepe Bono- termina perdiendo el que debía haber ganado: «Mi corazón no es de piedra; vuestras súplicas lo han conmovido, a despecho de mi conciencia y de mi voluntad. Ya que vosotros, hombres graves y prudentes, deseáis contra mi voluntad cargar sobre mis hombros el peso del favor, tendré la paciencia de soportar la carga».

Incluso cabría añadir que las palabras de la escena IV del Cuarto Acto con las que trata de vencer la desconfianza de algunas personas estrechamente ligadas al finado más parecen haber sido escritas para Rubalcaba que para el duque de Gloucester: «Ponderad lo que seré, no lo que he sido. No mis méritos actuales sino los que sabré conquistar. ¡Insistid sobre la necesidad, la razón de Estado, y no os opongáis en modo alguno a tan magnos designios!».

No adelantemos acontecimientos ni nos pongamos nerviosos porque como dice uno de los pocos nobles que de entrada abraza en su fuero interno la causa de la resistencia, «huir del jabalí antes de que nos persiga sería animarle a correr detrás de nosotros». Pero es bueno estar mentalmente preparado para cuando llegue el momento de levantar los mismos estandartes que lideraron hace 15 años el triunfo de la información sobre el encubrimiento de los más terribles crímenes de Estado.

Alguien deberá convocar entonces a los demócratas a una última Guerra de la Rosa, empleando un tono mucho menos frenético que el del futuro Enrique VII, aún conde de Richmond: «Queridos amigos y compañeros de armas, aplastados bajo el peso de la tiranía… El jabalí cruel, sanguinario, usurpador, que devastaba vuestras cosechas, vuestras fértiles viñas, bebía vuestra sangre caliente como si fuese agua de fregar y hocicaba en vuestros vientres destripados… se revuelca ahora en el centro de esta isla. ¡Adelante, valerosos amigos, en nombre de Dios! ¡Recojamos la cosecha de una paz eterna con esta última y sangrienta tentativa guerrera!». Ni los del Tea Party llegarían a tanto.

No sé si, acampado en la llanura de Bosworth, rodeado de enemigos, Rubalcaba tendría la suficiente sangre fría para conversar con los espectros de sus víctimas y terminar disipándolos abruptamente como hace Ricardo III: «Que no turben nuestro ánimo sueños pueriles. La conciencia no es otra cosa que una frase para uso de poltrones, inventada para sujetar a los fuertes. Que nuestros brazos sean nuestra conciencia y nuestra espada nuestra ley». De lo que no me cabe ninguna duda es de que el grito que brotaría de su garganta una, dos, tres veces en el fragor de la batalla no sería «¡mi reino por un caballo!», sino «¡mi reino por un periódico!», «¡mi reino por un micrófono!», «¡mi reino por una cámara!»; y de que tantas veces como la pidiera tendría una nueva cabalgadura, enjaezada a su gusto a toda prisa.

La fascinación por el mal ya era propia de la época de Shakespeare, hasta el punto de que nos ha llegado la anécdota de que en una ocasión el autor se hizo pasar por el actor que interpretaba a Ricardo III -el gran Burbage- para ocupar su puesto en una cita amorosa posterior a la función con una muy atractiva dama. Ni siquiera este ardid le quedaría ya a Zapatero ante las bases socialistas, pues de todos es sabido que, además de interpretarlo, Rubalcaba es el verdadero autor de este drama que cree haber escrito su víctima.

El reinado del jabalí sería efímero pero muy cruento. ¿Podemos ahorrarnos la experiencia? ¿Podemos evitarnos todas estas truculentas y sin duda exageradas metáforas que sólo reflejan la eterna ingeniería del quítate tu -por las buenas o por las malas- para ponerme yo? Rubalcaba lo tiene bien fácil: le bastaría comunicar a la agencia Efe que, dadas las circunstancias de su elevación a la cúpula del poder, descarta por completo sustituir al presidente como candidato del PSOE a La Moncloa.

Mis noticias son que no sólo no lo hará, sino que acaba de encontrar en la nueva ley del Registro Civil tres poderosos argumentos para refutar los de quienes le pidan tal renuncia. El primero es que Rubalcaba antecede cómodamente a Zapatero por siete casillas de margen. El segundo, que aunque sólo sea por dos puestos Pérez sigue por delante de Rodríguez en la curva más ceñida. Y el tercero y definitivo, que Alfredo se despega de José Luis-no-se merece-esto en la recta de llegada nada menos que por nueve cuerpos de ventaja y eso sin contar la che. Demoscopia en el hipódromo. ¿Quién dijo que el destino es el carácter? ¡Quia! El destino es el alfabeto.


pedroj.ramirez@elmundo.es

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VcT: VOCES CONTRA EL TERRORISMO: Masiva concentración de espaldas a la AVT contra la cesión a ETA

FERNANDO LÁZARO / Madrid

Masiva concentración de espaldas a la AVT contra la cesión a ETA

Eguiguren se reúne con la abogada de Otegi para preparar su defensa

Zapatero embustero

Fueron miles los que ayer secundaron la convocatoria de Voces contra el Terrorismo en protesta por lo que entienden que es una política de cesiones del Gobierno de Zapatero a ETA. En el acto celebrado en la plaza de Colón, en Madrid, no estuvo el resto de asociaciones de víctimas por diferentes motivos. La mayoritaria AVT, tampoco. Aun así, el respaldo al acto, que reclama al Ejecutivo que no negocie con los terroristas, fue multitudinario.Sigue en pág. 24

Zapatero embustero

No se quedaron solas. Las víctimas del terrorismo volvieron a sentir ayer el aliento de miles de ciudadanos que, convocados por Voces contra el Terrorismo, decidieron tomar la plaza de Colón de Madrid y advertir al Gobierno de Zapatero de que no están dispuestas a soportar «componendas» con ETA. Quieren (lo dejaron de nuevo bien claro) a los terroristas fuera de la política, fuera de las instituciones y cumpliendo sus condenas en la cárcel. Y, cuando salgan, «a trabajar, como todo el mundo».

La plaza de Colón se vio desbordada. Las previsiones más optimistas no apuntaron la posibilidad de que la plaza se quedara pequeña. La invasión pacífica de ese punto emblemático de la capital, inevitable. La Policía Municipal tuvo que cortar la Castellana para que la movilización liderada por Francisco José Alcaraz transcurriera con normalidad.

Nadie echó de menos a nadie. «Sólo echamos en falta a los asesinados», recordó Alcaraz durante su intervención, que tuvo que acortar a requerimiento de la Delegación del Gobierno por la aglomeración.

«¡No estáis solos!» o «¡en mi nombre, no!» fueron algunas de las consignas más coreadas durante la concentración. Algunas fuentes policiales señalaron que se dieron cita cerca de 20.000 personas. Y junto a las víctimas, numerosos agentes de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado, tanto policías como guardias civiles, que decidieron en su día libre respaldar la iniciativa de «rebelión cívica» ante el convencimiento de que Zapatero ha vuelto «a las andadas con ETA». Hubo quien incluso aplazó su ansiado puente de la Almudena (el martes es festivo en la capital). Y también hubo miembros del Partido Popular. Entre ellos, concejales de la formación que se desplazaron con sus escoltas desde el País Vasco. Y otros que ya no están en primera línea, como es el caso del ex alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano, y otras que siguen dando la batalla desde Europa, como la eurodiputada Teresa Jiménez Becerril. Asimismo, fueron a solidarizarse algunas víctimas del 11-M. «No nos vamos a olvidar de lo inolvidable», sentenció Alcaraz.

Recordó que son muchos los indicios (liberación de Usabiaga, excarcelación de Txelis, acercamientos, declaraciones de ministros y de dirigentes del PSOE...) que dejan claro que el Ejecutivo y ETA «han negociado y siguen negociando». «Nosotros queremos una derrota total del terrorismo, no un fin pactado», indicó el representante de las víctimas. «Si ETA está hoy en los ayuntamientos es gracias a Rodríguez Zapatero», criticó Alcaraz, que lamentó que, desde el Ejecutivo, se esté enviando «un mensaje de esperanza a la banda terrorista», al no haber derogado, por ejemplo, la resolución parlamentaria que permite la negociación con los terroristas. Todos los que intervinieron ayer recordaron el caso del chivatazo policial a ETA y denunciaron su «impunidad» política.

Jiménez Becerril clamó porque «Zapatero no haya aprendido la lección». Es, dijo, «un fan de los procesos de paz» que quiere que «ETA entre en política» frente a las víctimas, que quieren que los terroristas «vayan directamente a la cárcel».

Salvador Ulayar, cuyo padre fue asesinado, criticó que el Gobierno pretenda presentar «una ETA buena y una mala». «Usted me ha mentido demasiado», reprochó. La viuda del miembro de UCD asesinado Ramón Baglietto, Pilar Elías, defendió un final terrorismo «consecuencia del triunfo de la Justicia y la ley».

«¡Zapatero, dimisión!» fue el grito más coreado en un acto en el que las calles recobraron el color rojo y gualda. El acto, que fue presentado por la periodista Ketty Garat, finalizó con el himno nacional.

BENEDICTO XVI: El Papa viene a España en peregrinaje a Santiago de Compostela



IRENE HDEZ. VELASCO / Santiago

El Papa ve España como el campo de batalla entre 'el laicismo y la fe'

Equipara el actual «enfrentamiento entre fe y modernidad» con el «anticlericalismo fuerte y agresivo que se vio en la década de los años 30»

Zapatero embustero

Ni una sola vez pronunció ayer Benedicto XVI el nombre de José Luis Rodríguez Zapatero en los tres discursos que ofreció en Santiago de Compostela. Ni una sola crítica expresa o directa salió de sus labios contra la política del Ejecutivo socialista. Sin embargo, durante el vuelo que ayer le llevó a Santiago de Compostela, Joseph Ratzinger dejó muy clara cuál es su opinión.

El Papa destacó que en España se libra en estos momentos una batalla entre las fuerzas del catolicismo y las del laicismo en la que está en juego «el futuro de la fe» y que convierte nuestro país en epicentro de ese combate.

Y llegó a trazar un paralelismo entre el «anticlericalismo fuerte y agresivo» que se vivió en España durante los años 30, en la época de la II República, y el laicismo actual.

El Papa, de 83 años, aludió a esa similitud durante la rueda de prensa que ofreció en el avión que le llevó a Santiago y donde tuvo lugar la intervención más espontánea de todas las que realizó ayer, al hablar sin seguir ningún guión prestablecido. Benedicto XVI comenzó subrayando que España es uno de los países «donde se originó la fe», destacando en ese sentido que «el resurgir del catolicismo en la época moderna tuvo lugar gracias, sobre todo, a España» y a figuras como San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Ávila o San Juan de la Cruz.

«Pero es igualmente cierto que en España nació una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo, como vimos en los años 30. Y esa disputa, ese enfrentamiento entre fe y modernidad, ambas muy vivaces, tiene lugar de nuevo hoy en España», señaló el Pontífice. Y añadió que es por ese motivo por lo que el combate que en la actualidad se libra en nuestro país juega un «punto central» en el «futuro de la fe», insinuando que es precisamente en España donde se disputa la batalla definitiva entre laicismo y catolicismo.

En ese contexto, Benedicto XVI también hizo referencia durante el vuelo de Roma a Santiago al nuevo ministerio vaticano que ha creado -el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización-, un dicasterio que tiene como objetivo tratar de reconquistar para la causa católica aquellos países de raíces cristianas que están dando la espalda a la fe. Y admitió que lo ha creado «pensando en todos los grandes países de Occidente, pero sobre todo en España».

El viaje que inició ayer es el segundo que Benedicto XVI realiza a nuestro país, al que volverá a viajar en agosto próximo, lo que le convertirá en el Estado más visitado por este Pontífice. La pregunta es evidente: ¿A qué se debe ese privilegio? ¿Es un signo de amor hacia España o de particular preocupación? «Naturalmente, es un signo de amor», respondió Ratzinger. Pero también admitió que, para la Iglesia, España es un país lleno de desafíos en el que están presentes tanto «la fuerza de la fe» como «los desafíos» de quienes se enfrentan a ella.

Decenas de miles de personas recibieron al Pontífice en las calles de Santiago. Sin embargo, las expectativas no se cumplieron. Se esperaban unos 200.000 viajeros en la capital compostelana, pero el gremio de hosteleros constató que fueron bastantes menos, quizá la mitad.

En ninguno de los discursos que Benedicto XVI pronunció ya en tierra, en Santiago de Compostela, volvió a abordar de manera tan clara y rotunda la cuestión de la batalla entre laicismo y fe. Aunque en todas sus intervenciones sí que hizo referencia a las raíces cristianas de Europa y de España y a lo imperioso que resulta recuperarlas.

El Pontífice no dudó en hacer un llamamiento especial a los líderes políticos para que incorporen a Dios, asegurando que «Jesús se dirige también a los jefes de los pueblos».

El Papa abordó el asunto de las raíces cristianas de Europa nada más llegar a Santiago, ya durante el discurso que pronunció durante la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto, donde fue recibido por los Príncipes de Asturias y Alfredo Pérez Rubalcaba.

Tras mantener una reunión privada de unos 15 minutos con los el Príncipes de Asturias, Ratzinger se trasladó a la catedral de Santiago, donde entró vestido como peregrino y contempló la ceremonia del botafumeiro. Posteriormente, almorzó con los cardenales españoles y con miembros de comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española.

Por la tarde, el Pontífice celebró una multitudinaria misa en la plaza del Obradoiro de Santiago. Concluida la celebración, Benedicto VI se trasladó en avión a Barcelona, donde hoy consagrará el templo de la Sagrada Familia.

JOSÉ MANUEL VIDAL / Santiago

Gestos de amor y palabras de denuncia del Pontífice en Compostela

«Dios no es el enemigo del hombre, sino el origen y fundamento de nuestro ser»

Envuelto en la capa de los profetas del Antiguo Testamento o en la esclavina jacobea (que unas mujeres le colocaron sobre los hombros) del Santiago Bonaerges o Hijo del Trueno, Benedicto XVI llegó a Compostela para anunciar la buena noticia del Evangelio y para denunciar a los que quieren vivir como si Dios no existiese. El anuncio, con gestos entrañables. La denuncia, con palabras duras y acusaciones que, sin duda, levantarán ampollas. Y, desde el mismo avión que lo traía a Galicia, Benedicto XVI comenzó a administrar su receta profética. Con la denuncia del laicismo de Zapatero, que llegó a comparar con el de la II República.

Cordial y afectuoso con los Príncipes y con las autoridades civiles (incluido el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba), Su Santidad aprovechó su primer discurso en el aeropuerto de Lavacolla para dejar clara su hoja de ruta: detener la actual descristianización y «exhortar al Viejo Continente a dar nueva pujanza a sus raíces cristianas».

Más en concreto, el Papa Ratzinger invita, nada más poner el pie en tierra gallega, a «España y a Europa a edificar su presente y a proyectar su futuro desde la verdad auténtica del hombre, desde la libertad que respeta esa verdad y nunca la hiere, y desde la justicia para todos, comenzando por los más pobres y desvalidos».

Todo un programa de reevangelización, basado en la verdad, la libertad y la justicia, para una Europa que no sólo se preocupe de sus necesidades materiales, «sino también de las morales y sociales, de las espirituales y religiosas, porque todas ellas son exigencias genuinas del único hombre».

Tras contemplar el Pórtico de la Gloria (sin poner su mano en la columna desgastada ni dar los preceptivos croques), entró por la Puerta Santa, rezó ante el sepulcro del Apóstol, lo abrazó (aunque debido a su estatura no se le vio por la televisión) y contempló, entre extasiado y sonriente, el vuelo del botafumeiro.

Desde la «espléndida plaza» del Obradoiro, Benedicto XVI quiso reivindicar la fuerza de la cultura cristiana. Una fuerza que el cristianismo extrae del mismísimo Dios.

De Dios sacan los creyentes actuales, al igual que los Apóstoles, la fuerza para dar testimonio de la verdad de Cristo y para «ofrecer a nuestros contemporáneos el mayor tesoro». Es decir, un sistema de convivencia y relación basado en «la lógica del amor y del servicio» y en una «promoción humana integral».

Porque, según el Papa, este tesoro es el que buscan todos los hombres y todos los peregrinos que han pasado, pasan y seguirán pasando por Compostela. Y, por eso, desde Compostela, el Papa, al igual que hiciera su predecesor hace 21 años, quiso «volver la mirada a Europa», para proponerle el remedio a sus «necesidades, temores y esperanzas»: que «Dios existe y que es Él el que nos dio la vida». O dicho, con palabras de Santa Teresa de Jesús: que «sólo Dios basta».

Ésta es la única receta para superar la «tragedia» de aquella época en la que en Europa se difundió la «convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad». Una gran falsedad, porque, por el contrario, «Dios es el origen de nuestro ser y el fundamento y culmen de nuestra libertad, no su enemigo».

De ahí que «sea necesario que Dios vuelva a resonar gozosamente bajo los cielos de Europa». Y, por lo tanto, concluyó el Papa con frase lapidaria, «Europa debe abrirse a Dios».

TESTIGO DIRECTO
IRENE HDEZ. VELASCO
A bordo del vuelo papal

El Papa que volaba de prestado

Como el Pontífice no tiene avión, cuando lo necesita lo alquila. Viajamos en 'su' Airbus A320

Zapatero embustero

El Papa tiene su propio Estado, su propio Gobierno, su propia fuerza de seguridad, su propio servicio de correos, su propia estación de tren, su propia colección de arte, su propio observatorio astronómico… Pero no tiene avión privado. Así que cuando el Pontífice tiene que viajar desde el Vaticano lo que hace es fletar un avión. Un normalísimo avión de pasajeros.

En fin, que el vuelo papal no dispone de una imponente mesa de despacho en madera de caoba, ni barra de bar, ni sillones de cuero, ni pantalla panorámica, ni tiene nada que ver con el Air Force One, el famoso avión del presidente de Estados Unidos. Es un avión corriente y moliente, aunque procuran que sea un modelo poco usado. Como el Airbus A320 de Alitalia a bordo del cual Benedicto XVI llegó ayer a España (escoltado, eso sí, por dos cazas de las Fuerzas Aéreas españolas) o el avión de Iberia en el que esta tarde regresará a Roma.

El Papa hizo el viaje, como siempre, en un pequeño compartimiento reservado en exclusiva para él. Su séquito, compuesto por una treintena de personas incluidos tres cardenales españoles (Cañizares, Herranz y Martínez Somalo), viajaba en la zona prevista para la primera clase. Y los 61 periodistas (entre ellos 16 españoles) íbamos en la clase turista.

Y eso que a los chicos de la prensa subirnos en el vuelo papal nos cuesta un ojo de la cara. Exactamente: 1.070 euros el trayecto Roma-Santiago de Compostela, 324 euros el tramo Santiago-Barcelona y 721 euros la travesía Barcelona-Roma. Total: 2.115 euros.

Es verdad que el servicio resulta impecable, que los auxiliares de vuelo se deshacen en sonrisas, que el espacio es holgado, que la comida es bastante buena (ayer hubo un desayuno a base de fruta, embutidos, tortilla, cruasán…) y que la aerolínea suele agasajar a los señores pasajeros del vuelo papal con un regalito de recuerdo. Es cierto, tal y como aseguran en la Santa Sede, que fletar un avión en exclusiva cuesta un dineral. Pero entre los vaticanistas, como se llama a esa casta de periodistas especializados en el Papa, siempre ha existido la sospecha de que los altos precios pagados por la prensa sirven para financiar el viaje del séquito papal y que el billete les salga prácticamente gratis.

«Sí, siempre se ha rumoreado», confirma uno de ellos, temeroso de dar su nombre por si la Santa Sede pudiera tomar represalias contra él. Al fin y al cabo, nadie olvida cómo, en 1985, al ya fallecido Domenico del Rio, vaticanista de Repubblica, le vetaron en el vuelo papal que iba a Venezuela, Ecuador, Perú y Trinidad y Tobago por publicar un artículo en el que precisamente criticaba los altos costes de los viajes papales.

La principal ventaja de viajar en el vuelo papal es que los periodistas tenemos la oportunidad de ver al Papa. No es que te cruces con él por el pasillo mientras estira las piernas. Ni tampoco Benedicto XVI, como en sus mejores tiempos hacía KarolWojtyla, acude a departir con los periodistas. Pero al menos ofrece una rueda de prensa durante el vuelo. Y ayer no fue una excepción: a las 9.15 horas, el Papa se presentó en la zona turista, y durante 17 minutos respondió a las preguntas de los informadores.

Aunque tampoco las ruedas de prensa de Ratzinger son como las de su predecesor: mientras Juan Pablo II aceptaba interpelaciones a viva voz, a Benedicto XVI le pasan las preguntas filtradas. Hay que enviárselas previamente a Federico Lombardi, el jefe de prensa de la Santa Sede, quien selecciona unas cuantas siguiendo el «criterio del interés común», en sus propias palabras. Y ayer no fue ninguna excepción.

Otra ventaja es que los periodistas que viajan en el vuelo papal reciben los discursos y homilías del Pontífice con anticipación, para poder ir trabajando sobre ellos y a cambio de comprometerse a no hacerlos públicos hasta que el Papa los pronuncie. Lo malo es que muchas veces la entrega de los textos se hace a horas intempestivas: hoy domingo, por ejemplo, ha tenido lugar entre las 5.45 y las 6.00 horas de la mañana…

Los vaticanistas, también hay que decirlo, son gente particular. No había más que verles ayer corriendo a las puertas del avión para coger los mejores sitios. O cumpliendo con el ritual de arrancar los reposacabezas de los asientos, con el escudo del Papa bordado en ellos, para llevárselo de recuerdo. Angelitos…

Enviada especial

Santiago

Audiencias e intercambio de regalos con Rajoy y Rubalcaba

Ambos dirigentes políticos hablaron con el Papa de la crisis

Llegó, vio, bendijo y recibió a las autoridades políticas. Benedicto XVI mantuvo una breve audiencia con el vicepresidente primero del Gobierno, Pérez Rubalcaba, con el que habló de la preocupación, compartida por el Pontífice y el Gobierno de España, por los efectos de la crisis, en especial sobre los sectores sociales más desfavorecidos. El vicepresidente obsequió al Papa con un facsímil de El libro de las horas, uno de los códices más importantes que se guardan en la Biblioteca Nacional , y el Pontífice le regaló una medalla creada con motivo de este segundo viaje a España.

Por la tarde se reunió con el líder del PP, Mariano Rajoy (que había sido recibido con aplausos a su llegada a la catedral), y su mujer, Elvira Fernández. El Pontífice le regaló otra medalla y un rosario conmemorativo. Éstos le correspondieron con una virgen peregrina, patrona de Pontevedra. Rajoy -que calificó su entrevista de «bonita y emocionante»- le trasladó a Ratzinger su creencia de que los valores que predica ayudarán a hacer frente a la crisis.

A pie de pista, el Pontífice fue despedido por los Príncipes, por cardenales y por el ministro de Fomento, José Blanco, entre otros.

MIGUEL MAGDALENA / Santiago

Benedicto XVI no llena Santiago

Pese al indiscutible éxito popular en la plaza del Obradoiro, la visita del Papa dejó una ciudad que no agotó sus plazas hoteleras ni presentó mucho movimiento en las calles

Que Santiago respirase a Papa el sábado era indudable en una ciudad pequeña como ésta. Numerosas personas acudieron a Compostela, en su mayoría desde diferentes partes de Galicia. Un paseo a última hora del viernes por los accesos al centro histórico mostraba la llegada de autobuses repletos de personas. Igualmente, desde primerísima hora del sábado y bajo la intensa niebla que cubría a Santiago, muchas congregaciones, parroquias y agrupaciones se aproximaban a los diferentes puntos de la zona monumental compostelana.

Sin embargo, la sensación de éxito de la tercera visita de un Papa a la capital gallega parece no estar tan cerca de las previsiones, a falta de valoraciones y cifras oficiales, que no han pasado más allá de la congratulación de los políticos.

En el transcurso del día se confirmaba por la ciudad la impresión de vacío. Ante todo, es de justicia significar que el Obradoiro se llenó en apenas unas horas y que las pequeñas plazas del centro histórico con pantallas gigantes estaban repletas. Pero hay datos que revelan un impacto menor del esperado. Las dársenas de autobuses que se despliegan por varios puntos de la ciudad tenían muchas plazas libres. La ocupación hotelera, un sector que tan optimista era desde meses que llegó a provocar un efecto llamada sobre los pisos de alquiler, apenas alcanzó el 80%. El recorrido del papamóvil desde el aeropuerto se produjo con escasa afluencia de público hasta el casco urbano.

Y la peor de las sensaciones, con la justificación que sea, fue que en el día de la visita las calles más famosas de la ciudad estuvieron vacías.

No había más que ver el interior de cualquier tienda o bar para comprobar el escaso éxito comercial de la convocatoria en un fin de semana en el que el ayuntamiento liberalizó el horario en previsión de una mayor demanda de servicios. Como lo definía el propietario de un negocio de recuerdos, «el comercio es incompatible con la religión». Sin mediar palabra, los vendedores invitaban a presenciar el vacío. Quien acude a un acto como este «viene, lo ve y se marcha».

Las reducidas dimensiones de la plaza del Obradoiro -7.000 personas-, la sensación de miedo a la multitud y el carácter turístico y estudiantil de la ciudad hicieron que los habituales abandonasen una ciudad sitiada por los fieles y por los cordones policiales, cuestión criticada por comerciantes y vecinos. El resultado es que, al final, la noche del viernes fue «más baja de lo habitual» mientras que el sábado ha sido «un día penoso», según expresaron a EL MUNDO varios comerciantes.

Pese al bajón, muchos comerciantes saben, o al menos esperan, que la presencia del Papa en Santiago sea «una inversión». «Gracias por venir a un Santiago que está precioso, porque a nivel de publicidad y de recuerdo, tener la ciudad vista por el mundo entero es muy importante».

La misma sensación tiene el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, que en repetidas ocasiones ha manifestado que «lo mejor va a venir después».

Por otra parte, y dentro de los actos de protesta por la visita del Papa, un centenar de personas hizo ayer el Camiño aTeo, en un juego de palabras que mezcla el peregrinaje del Camino de Santiago con Teo, un pueblo de la provincia de La Coruña, informa Natalia Puga.

MONSEÑOR CARLOS AMIGO VALLEJO

Un Papa sorprendente

Zapatero embustero

Cuando se dijo, hace cinco años, que el nuevo Papa nos iba a sorprender, no fueron pocos los que dudaron de esos posibles asombros. Más bien, parecía todo lo contrario. Y se adivinaba, sin fundamento para ello, un pontificado poco menos que anodino y sin relieve alguno.

Los motivos de tan infundadas predicciones venían de una observación superficial acerca de la personalidad del elegido. Un intelectual, poco aficionado a la espectacularidad, reservado en sus opiniones, nada amigo de artificios y ornamentaciones. Como es obvio, la personalidad tiene otros muchos y más importantes aspectos, a los que poca atención se les prestaba. Enseguida se comenzó a ver que las homilías y discursos de Benedicto XVI son piezas maestras, no sólo por la sabiduría doctrinal, que no podía ser menos, sino por la luminosa claridad en las ideas y el más que notable estilo pedagógico para exponerlas.

Benedicto XVI fue renovando, de una manera casi imperceptible, cuanto requería actualización en estructuras y en personas. El nuevo Papa visita instituciones, se entrevista con diversidad de personas, promueve encuentros con los líderes de la vida política y religiosa, afronta los problemas con fortaleza.

Pero de donde vino la mayor sorpresa fue de sus viajes pastorales. Tuvo que comenzar el Papa su peregrinación por distintos lugares de este mundo, precisamente en su tierra natal, Alemania, y en un encuentro multitudinario con los jóvenes, en una jornada mundial que suscitaba verdadera expectación. Fue suficiente un paseo por el Rin, acompañado en el barco por un grupo de jóvenes de distintos países, para que Benedicto XVI pudiera decir que estaba con los jóvenes, que necesitaba oír a los jóvenes y que los jóvenes requerían la palabra del Papa.

Muy cerca de nosotros, en Valencia, el encuentro se realizaba ahora con las familias. Una situación especialmente delicada para el Papa, para la Iglesia española y para el mismo Gobierno de la nación. Los problemas que afectan a la familia, al matrimonio, a la ética del nacer y del morir estaban en la primera página de la actualidad española. Se anunciaban nuevas leyes que chocaban frontalmente con la doctrina de la Iglesia acerca de la protección de la vida, desde su primer comienzo en el vientre de la madre hasta la muerte natural. Que todos estuvieran pendientes de los gestos y de las palabras del Papa estaba más que justificado. Y Benedicto XVI saludaba a unos y a otros, obispos y gobernantes, a las autoridades de la nación y a las regionales, a los miembros del Gobierno y de la oposición.

Después vendrían los discursos. El Papa no eludió hablar de los asuntos que afectaban a la vida de la Iglesia en España. Expuso la doctrina de la Iglesia con valentía y claridad. Nadie se sentía molesto por las palabras del Papa. Algunos estarían en desacuerdo, pero reconocían que quien hablaba era coherente con su misión de pastor y de maestro de la fe y la vida moral de los cristianos. Dijo cuanto tenía que decir, estuvo con las personas con las que debía estar. Con sencillez y autenticidad.

Dos viajes, con especial dificultad, fueron los que el Papa realizaría, primero a Turquía y después, a Tierra Santa. En septiembre de 2006, Benedicto XVI visitaba la Universidad de Ratisbona. En el Aula Magna, ante representantes alemanes del mundo de la ciencia, el Papa pronunció una conferencia, con el título Fe, razón y universidad. Unos párrafos, referidos a la cita del texto de un autor medieval, en el que se hacía una crítica negativa del islam, y que el Papa en absoluto apoyaba, fueron sacados del contexto y mal leídos e interpretados. El conflicto originado es conocido. Las reacciones, ni se hicieron esperar, ni conocían el discurso en su integridad, ni tuvieron en cuenta la unidad de toda la conferencia.

En Tierra Santa conviven judíos, musulmanes y cristianos. La paz es un bien incuestionable para todos. El nombre sagrado de Dios solamente puede ser pronunciado con palabras de paz. El diálogo interreligioso y la colaboración en asuntos de interés común serán una buena hoja de ruta para conseguir la tan deseada paz.

En Brasil se encontraría el Papa con una realidad tan maravillosa como heterogénea. Países de una gran tradición cristiana, pero la mayor parte de ellos sumidos en la pobreza, crucificados por la violencia y con no poca inestabilidad tanto política como social. Benedicto XVI recordaba la doctrina social de la Iglesia y la responsabilidad de todos aquéllos que tienen la misión de buscar el bien común de la sociedad. Los más, aplaudieron el mensaje del Papa. Los otros, sin reconocerlo explícitamente, tuvieron que reflexionar acerca de la situación de sus respectivos países y las enormes injusticias por las que tenían que pasar los latinoamericanos.

En Francia, la secularización y la difícil cohabitación con un país cada día más plural, diverso y heterogénea. El Papa señalaría dónde está lo que une y lo que puede separar en la vida social. Desde los intelectuales a los inmigrantes, desde una laicidad positiva hasta la legítima presencia de la Iglesia en la vida pública. Era el discurso que se esperaba.

El tema tan doloroso de las situaciones en las que se encontraban algunos sacerdotes y religiosos, acusados de una conducta inmoral y delictiva, no sólo no iba a ser soslayado por el Papa, sino que dictando las oportunas normas de procedimiento, el encuentro con las víctimas, la denuncia de los abusos y el cuidado paternal de todos los que podían estar implicados en asunto tan doloroso. Unos y otros tuvieron en los labios del Papa la palabra que se necesitaba y las acciones que se requerían para el restablecimiento de la justicia. En Malta, en Portugal y en Chipre, Benedicto XVI habló claramente de lo que era la fidelidad sacerdotal, la posición de la Iglesia y de la imposible tolerancia con el mal causado.

La gran sorpresa fue el viaje al Reino Unido. Se presentaba entre la indiferencia de muchos y la agresividad de no pocos. Fueron suficientes unos y aquellos gestos y unas delicada y oportunas palabras, para vencer distanciamientos de siglos entre la comunidad anglicana y la Iglesia Católica. La conversación, y la fotografía, de la reina de Inglaterra y del Papa, bastaron para que se deshicieran prejuicios y se pensara en lo mucho que podemos hacer por unas buenas relaciones ecuménicas.

La intervención del Papa en el encuentro con diversos grupos académicos, sociales y religiosos, en el Westminster Hall, ha sido considerada como una lección magistral sobre el tema de la presencia de la religión en la vida pública,

De nuevo, el Papa en España. Como peregrino en Santiago de Compostela, y como pastor que visita la diócesis de Barcelona para dedicar y consagrar el templo y altar de la Sagrada Familia. Bien sabemos que significa este templo barcelonés. No es un edificio religioso más, sino una señal, en medio de la gran ciudad, de la unidad entre la fe y la cultura, entre lo diverso y la propia identidad regional. Con expectación se aguardan los gestos y mensajes del Papa. Nos va a sorprender. No por insólito, sino por la firmeza intemporal de la fe cristiana, más allá de los tiempos y de las circunstancias

Un Papa, en fin, sorprendente. Es que muchos pensaban que el Papa no es el sucesor de Pedro. El maestro que enseña y ayuda a vivir en la fe de Jesucristo.


Monseñor Carlos Amigo Vallejo es cardenal arzobispo emérito de Sevilla.

EVA BELMONTE / Barcelona

El Papa regala unos minutos de bendición a sus fieles en Barcelona

Centenares de personas le recibieron de noche en la plaza de la Catedral

Llevaban horas esperando y recibieron, aunque corta, su recompensa. Centenares de personas se agolparon desde primera hora de la tarde de ayer en la plaza de la Catedral de Barcelona para recibir a Benedicto XVI, que hizo su entrada alrededor de las 22.00 horas.

Desde un coche negro sin cristales tintados y rodeado por un imponente séquito, lanzó el primer saludo. Unos minutos después se saltaba el protocolo y volvía a saludar, pero, esta vez, desde el balcón del Arzobispado, donde pasó la noche. Desde allí, un Pontífice «cansado», según el arzobispo Sistach, bendijo a los presentes, en su mayoría jóvenes, quienes respondieron con cánticos como «Soy adicto al Papa Benedicto». Y hasta intentó dirigirles unas palabras, pero su voz no llegó a escucharse con claridad.

En las horas previas a la llegada hubo otros lemas -«Esta es la juventud del Papa», «Ateo el que no bote»-, rezos por megafonía y hasta pizzas para cenar, que degustaron jóvenes que habían llegado desde Madrid, Valencia y Alicante.

También historias personales, como la de Maribel Elfa, una mujer que ya saludó a Juan Pablo II en 1982 y que quería volver a probar suerte. Todo ello engalanado con el amarillo y blanco vaticano e iluminado con las velas y cirios que portaban diferentes congregaciones de religiosas.

Tras cerrarse la puerta del balcón del Arzobispado, mientras la multitud trataba de salir de la ratonera en la que se convirtió la plaza, se produjo el único incidente: un grupo de jóvenes lanzó un par de latas de refresco a un balcón de la plaza, en el que colgaba un cartel con el lema Jo no t'espero, nazi («Yo no te espero, nazi»). Desde él, otro par de jóvenes respondían los lanzamientos de los fieles con gestos obscenos. En el balcón contiguo ondeaba una bandera gay multicolor.

La ansiada llegada del Pontífice a la catedral se produjo apenas una hora después de su aterrizaje en la capital catalana. A las 21.07 horas el avión de Iberia que le traía desde Santiago de Compostela tomó tierra en el aeropuerto de El Prat.

El presidente de la Generalitat, José Montilla; el vicepresidente del gobierno catalán, Josep Lluís Carod-Rovira; el delegado del Gobierno, Joan Rangel, y los alcaldes de Barcelona y de El Prat de Llobregat, Jordi Hereu y Lluis Tejedor, respectivamente, así como el obispo de Sant Feliu, Agustí Cortés, dieron la bienvenida al Santo Padre a pie de escalerilla.

XIANA SICCARDI

«Ni Estado, ni Papa ni Dios»

Pero la convocatoria no reunió a más de 40 personas, que intentaron entrar en el perímetro de seguridad que ha blindado los alrededores de la Catedral y del Arzobispado, donde se alojará el Pontífice en su visita relámpago a la capital catalana.

Los agentes antidisturbios de la Brigada Móvil de los Mossos d'Esquadra les cerraron el paso, lo que originó unos momentos iniciales de tensión y algunos empujones entre policías y manifestantes. Pero, minutos más tarde, los Mossos los rodearon a unos 50 metros de las vallas de seguridad, y el sindicato y sus simpatizantes comenzaron sus proclamas contra el Papa, como «Este fascista no pasará» o «Ni Estado, ni Papa ni Dios». Y otras consignas con rima, como «Hay muchos gusanos en el Vaticano» o «Vamos a volar esta catedral» y otros plagados de insultos y blasfemias.

No se registró ningún incidente durante su protesta, que duró hasta pasadas las 17.00 horas, cuando los manifestantes comenzaron a descender por Vía Laietana -que fue cortada- hasta la sede de la CGT, a unos 300 metros del punto de partida.

Fue la primera prueba del dispositivo de seguridad con motivo de la visita papal, que ha blindado toda Barcelona. Para hoy está prevista una 'besada' de gays y lesbianas, y dos manifestaciones más contra esta visita.

La primera protesta 'antiPapa' de Barcelona tuvo lugar ayer a las 15.00 horas junto a la Catedral. La convocatoria corría a cargo de la CGT, que había diseñado un polémico cartel con el lema 'Ni Estado ni Papa ni Dios', en el que se veía a un Benedicto XVI despeinado, con un ojo morado y sin varios dientes.

LA ENTREVISTA DE ESTHER ESTEBAN

«La visita del Papa es un aliento porque en España hay una cultura hostil hacia la familia»
ANTONIO Mª ROUCO VARELA

Zapatero embustero

Pregunta.-Monseñor, ¿qué significado tiene para España la visita de Benedicto XVI?

Respuesta.- La visita del Papa es un gesto con respecto a España que revela una gran estima para nuestro país, y también mucha sensibilidad espiritual y pastoral con esas dos ciudades que son de tanta importancia en la Historia y el presente de la Iglesia española. Y volverá, si Dios quiere, este verano para la Jornada de la Juventud. Es una gran deferencia para nuestro país y un aliento de esperanza para las familias.

P.- ¿Por qué es un aliento de esperanza para las familias?

R.- Porque el acto de Barcelona tiene como objetivo la consagración de la basílica de la Sagrada Familia. Esta visita sin duda servirá de aliento a las familias en un momento en que hay una cultura hostil hacia esta institución en Europa y en España.

P.- Se han alzado voces críticas contra esta visita. Dicen que es muy costosa en tiempos de crisis y que debe ser sufragada por la Iglesia.

R.- Esas críticas son habituales y poco objetivas. En cuanto a la ayuda del Estado, éste asume una serie de costes con respecto a actividades culturales, deportivas, de todo tipo. No sé yo por qué se tiene que discriminar el hecho religioso, que implica a millones de ciudadanos. En cuanto a los gastos en sí, está demostrado que no son tales, porque un acontecimiento de este tipo da más beneficios que gastos en términos económicos para las ciudades donde se desarrollan.

P.- Pero la visita puede costar seis millones de euros y es lógico que eso escandalice a muchos.

R.- Habría que pensar cuánto significa el beneficio de la catedral de Santiago para la economía de Galicia, que es inmenso. No creo que haya ninguna institución en Galicia tan fructífera económicamente como la peregrinación a Santiago y la catedral, y lo mismo ocurre con la Sagrada Familia en Barcelona.

P.- Que el presidente del Gobierno no participe en la misa del Papa, cuando sí lo ha hecho en el desayuno de oración en EEUU o en una mezquita turca, ¿es un desprecio hacia la Iglesia católica?

R.- No lo sé. El presidente ha estado muchas veces en actos de la Iglesia, y ha asistido a misa en otros momentos. Participar en la Eucaristía o no es una decisión personal que hay que respetar. Dicho esto, tal vez su presencia habría sido entendida como un acto de respeto a lo que significa esto para muchísimos españoles, pero no vamos tampoco a convertir eso en un problema de relaciones Iglesia-Estado.

P.- Usted ha llamado muchas veces la atención sobre el laicismo creciente en España, que promueve un desprecio por lo religioso. ¿Ése es el objetivo del Gobierno?

R.- Nos encontramos con una corriente cultural supra española, que promueve el retorno de un laicismo que parecía que ya había sido superado por la Historia. Y evidentemente en nuestro país ocurre lo mismo. Nosotros pensamos que la sociedad y el Estado necesitan unos fundamento éticos, que no pueden ser concebidos de una forma ideológica unilateral y abandonando la condición del hombre como ser unido a Dios. Creemos que no se puede usar el derecho a la libertad religiosa de una forma negativa para combatir o para no hacer posible la vivencia religiosa, y eso está ocurriendo.

P.- ¿Comparte con el ministro de Cultura del Papa, Gianfranco Ravasi, su idea de que España se ha convertido en la nación laica de Europa, por delante incluso de Francia?

R.- Es verdad que el Estado español es un Estado laico, que no laicista, por la Constitución, que contiene unas disposiciones y un contexto muy equilibrado para la relación del Estado, de la libertad de pensamiento, la libertad religiosa y las relaciones con la Iglesia Católica, que sigue encauzando la vida de la fe y la expresión religiosa de la inmensísima mayoría de los ciudadanos españoles. Hay ciertos aspectos de la legislación del Estado que han sido cambiados en los últimos años, como todo lo relativo a la ordenación jurídica del matrimonio, el derecho a la vida, etcétera, que tal vez nos coloca en el ranking de primera línea en el laicismo europeo y mundial, pero una cosa es la legislación y otra la realidad, y la realidad social nos dice que las expresiones de religiosidad popular que se encuentran en España son únicas en toda Europa y a mucha distancia en todas las demás. Toda la religiosidad popular española católica tiene una fuerza como nunca la ha tenido en los últimos 20 o 30 años, sólo comparable a la de Polonia.

P.- Rajoy ha anunciado que si gobierna cambiará la ley del aborto.

R.- Esperemos que esa ley se cambie profunda y radicalmente, que sea una ley, no para propiciar que los niños no puedan nacer, si no para proteger que los niños nazcan, crezcan y se eduquen para el bien.

P.- En resumen, que el Gobierno no puede obviar que casi un 80% de los españoles se considera católico.

R.- Esperemos que nadie olvide, ni el Gobierno ni nadie, que la inmensa mayoría de los españoles son católicos y no se les puede dar la espalda. Y esperemos que sean cada vez más las instancias y las personas que están al frente de las instituciones políticas, sociales, incluso económicas que se den cuenta de que efectivamente es así.

P.- ¿También cree, como se ha dicho, que el Papa va a promocionar el catalán como nunca antes?

R.- No es la primera vez que un Papa habla en catalán. Juan Pablo II también en su visita a Barcelona hizo algo similar. Lo que hace Benedicto XVI es continuar esa tradición de respeto hacia las peculiaridades culturales más concretas de un lugar y de una iglesia que vive un determinado contexto culturalista. También ha utilizado el gallego.

P.- ¿Las relaciones Iglesia-Estado gozan de buena salud? ¿Viene el Papa en un momento dulce o sigue el enfrentamiento en asuntos básicos?

R.- En las relaciones propiamente institucionales siempre ha habido un ambiente de corrección y en los acuerdos España-Santa Sede seguimos con ese capítulo de la religión en la escuela, del derecho de los padres a elegir centro, que sigue abierto. El problema está ahí desde 1993 y es un problema no resuelto.

P.- ¿A quién hace daño un crucifijo en la escuela?

R.- Yo creo que a nadie y, por supuesto, sería bueno que eso no fuese objeto de controversia, sino algo que determinen los padres y las familias con naturalidad.

P.- ¿La práctica religiosa es cada vez más menguante en nuestro país?

R.- El mapa español es diverso y no se puede generalizar. Hay zonas de España donde se puede constatar una especie de renacimiento de la práctica religiosa y, en otras partes, menos. De todas formas, me atrevería a decir que no hay un retroceso, sino un mantenimiento y, en muchos casos, un renacimiento de la práctica religiosa, y sobre todo con respecto a los jóvenes.

P.- De hecho, está organizando el Encuentro de la Juventud del año próximo.

R.- Los jóvenes participan más y con más entusiasmo. Cuando organizamos vigilias en la catedral de la Almudena, se queda pequeña, y eso es un hecho constatable. Los jóvenes no están más lejos de la iglesia que los de hace 40 años, aún están más cerca. Las vocaciones para el servicio de la caridad y del compromiso social abundan cada vez más.

P.- Por último, dígame. Si tuviera que hacer un titular de lo que significa la visita del Papa para los católicos españoles, qué mensaje les diría.

R.- Sobre todo, diría: el Papa, como vicario de Cristo, está con vosotros. Espero que las intervenciones del Santo Padre sean de mucho impacto para la vida de la sociedad española. Lo que anuncie nos marcará un camino de esperanza.

DELINCUENCIAS ZP, LOS NEGOCIOS ELECTORALES DEL PSOE CON ETA: El PP critica la cita de Eguiguren y Goirizelaia

MIKEL SEGOVIA / Bilbao

El PP critica la cita de Eguiguren y Goirizelaia

Cree que es «difícil de justificar» y que recuerda a la última negociación con ETA

Zapatero embustero

Tres fotos, publicadas ayer por el diario Deia, volvieron a situar ayer al presidente del PSE, Jesús Eguiguren, en una situación incómoda. En ella se ve al dirigente socialista conversando con la abogada de Arnaldo Otegi, Jone Goirizelaia, en un hotel de San Sebastián. En la escena también participa el periodista y víctima de ETA Gorka Landaburu.

La cita, celebrada el viernes, fue convocada para que Goirizelaia les explicara los motivos por los que les ha citado a declarar jueves y viernes en el juicio contra el ex dirigente de Batasuna, acusado de un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo en el velódromo de Anoeta en noviembre de 2004. Una escena «normal» entre una abogada y sus testigos, para el PSE, pero que para su socio preferente en el Gobierno vasco, el PP, «es difícil de justificar».

Las críticas más duras las lanzó ayer el portavoz del PP vasco, Leopoldo Barreda. Aseguró que, pese a que Eguiguren está obligado a comparecer en el juicio si es citado en calidad de testigo de la defensa, la reunión era «perfectamente prescindible» y no contribuye a «derrotar a ETA». Apuntó que es complicado de explicar «a ciudadanos demócratas» que el testimonio del presidente del PSE sea «invocado» por la defensa de Otegi para intentar exculparle del delito de enaltecimiento del terrorismo que se le imputa. Una acusación por la que la Fiscalía le reclama 18 meses de prisión y 12 años de inhabilitación, y el Foro Ermua, cinco años de cárcel y 20 de inhabilitación.

Para Barreda, la reunión entre Eguiguren y Goirizelaia refleja «los últimos coletazos» de las relaciones de los socialistas con el entorno radical durante la última tregua, «una política fracasada que nunca debió emprenderse y que retrasó el final de ETA». Apuntó que de «aquellos polvos, estos lodos» ya que la actitud del PSE permitió a la banda, a su juicio, «reorganizarse, rearmarse y relegitimarse ante la opinión pública».

Al contrario de las llamadas al orden en su relación con la izquierda abertzale que hicieron a Eguiguren dos destacados dirigentes del PSOE, como José Blanco y José Antonio Alonso, ayer sus compañeros no cuestionaron el encuentro. Para el portavoz del PSE, José Antonio Pastor, la cita no va más allá de la que pueda mantener cualquier abogada con los testigos que ha citado para defender a su cliente. «No habría que sacar las cosas de quicio», dijo. Subrayó que en la cita, de la que fueron informados tanto el PSE como el PP la víspera, Goirizelaia sólo les comunicó «qué quiere de Jesús y de Gorka y qué tipo de preguntas les quiere hacer».

El periodista Gorka Landaburu se mostró muy molestó por la publicación de las fotos, así como por la relevancia dada a la reunión. «Quizá hay otras motivaciones que descubrir una reunión de una abogada antes de un juicio, que es lo más normal del mundo, para saber por qué vas y para qué te llaman», aseguró.

Landaburu señaló que, en su caso, la citación hace referencia a su presencia en una rueda de prensa en la que la izquierda abertzale explicó el manifiesto que después presentó en Anoeta. Landaburu no ocultó que, si es preguntado sobre la oportunidad o no de que Otegi continúe en la cárcel emitirá su opinión: «No es nueva, la he manifestado muchas veces. En este proceso que se está dando es más útil fuera que dentro. Quizá por decir eso también sea una de las razones por las que me han llamado».

Landaburu dijo que en la cita no se fijó ninguna estrategia de apoyo a la defensa ni se coordinaron las manifestaciones de Eguiguren o él. «No hemos acordado nada porque cada uno va a nivel individual y por cosas diferentes; yo por la rueda de prensa y Jesús por si conoce a Arnaldo, por lo que es, si conocía la propuesta de Anoeta, etcétera», concluyó.

MARISA CRUZ / Madrid

El Gobierno tira de ambigüedad

Rubalcaba dice que Eguiguren está obligado a declarar, pero que irá «como ciudadano»

El Gobierno no se siente cómodo ante la declaración, la próxima semana, del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, en defensa del dirigente de Batasuna, Arnaldo Otegi, y menos aún con las imágenes encima de la mesa de sus tratos con la abogada Jone Goirizelaia para pactar el sentido de lo que el socialista afirme ante el juez.

No obstante, la situación se pretende superar haciendo un ejercicio de equilibrismo y ambigüedad. La voz cantante le ha correspondido al vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien insiste en la obligación que tiene Eguiguren de «prestar colaboración con la Justicia» y, por tanto, acudir a la cita para declarar.

Rubalcaba asegura que no hay contradicción alguna entre la actitud de firmeza del Gobierno, que pasa por no «variar ni un ápice» la política antiterrorista y esperar a que sea Batasuna la que dé un paso decisivo desmarcándose definitivamente de ETA o convenciendo a la banda para que abandone la violencia, y la aparente tranquilidad con la que se contemplan los gestos del presidente del PSE. Según Rubalcaba, a Eguiguren, del que se declara muy amigo aunque no siempre coincidan en ideas, no le queda otra que ir a declarar a petición de la defensa de Otegi, porque así lo ha aceptado el juez. Eso sí, «lo hará como ciudadano», precisa Rubalcaba en un intento de desmarcar al Partido Socialista y al propio Gobierno del contenido de la declaración.

Una vez que se mantiene la obligación de acudir a la llamada de la Justicia, la imagen de la reunión con Gorizelaia no gusta pero tampoco sorprende, porque los testigos, lo sean de la parte defensora o acusadora, pactan siempre el tenor de sus palabras con la parte que les cita e incluso son aleccionados de lo que deben responder ante las posibles preguntas de la parte contraria, que siempre guarda para sí el último turno de interpelación.

Es por tanto que, ayer, desde el Ejecutivo se calificaba el encuentro como «normal» desde del punto de vista de los usos procesales, aunque también se reconocía que las fotos de la reunión no contribuyen a serenar ánimos y disipar sospechas.

San Sebastián

ERC se suma a la campaña radical que exige liberar a Otegi

Más de 600 personas -entre ellas Alfonso Sastre, Andrés Sorel o Adolfo Pérez Esquivel- han respaldado ya la campaña internacional puesta en marcha para pedir la excarcelación del portavoz de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi. A juicio de los firmantes, un «preso político privado de libertad única y exclusivamente por las ideas políticas que profesa», por lo que consideran que su apoyo es «un ejercicio de responsabilidad democrática».

Esta iniciativa fue presentada ayer por sus promotores, los abogados Doris Benegas y Miguel Castells -vinculados a la izquierda abertzale-, el escritor Carlo Frabetti, el diputado de ERC Joan Tardà y Nines Maestro, también cercana al entorno radical. A la rueda de prensa en San Sebastián acudieron también el hijo de Otegi, Hodei, y el histórico dirigente de Herri Batasuna Tasio Erkizia, que trasladó su «apoyo» a esta causa.

Benegas hizo público un comunicado en el que intentó trasladar que los impulsores de la campaña no pertenecen «al entorno de nadie», aunque ella misma formó parte de la candidatura de Iniciativa Internacionalista a las elecciones europeas, que fue prohibida por el Supremo porque era un instrumento de ETA.

Además, Benegas expresó su «firme convicción» de que Otegi es «un preso político» y que «no hay otra motivación objetiva para su encarcelamiento que el impedir que pueda trabajar en favor de sus ideas políticas en libertad».

Por otro lado, trasladó la convicción, recurrente en el entorno radical, de que la Audiencia Nacional es un tribunal «de excepción orientado en buena medida a la represión política», que no tiene parangón alguno, según ella, «en ningún estado de Europa occidental». En este sentido, censuró la última resolución de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia, que rechaza la excarcelación de Otegi utilizando, dijo, «un lenguaje policial impropio de un tribunal superior de justicia», soflama casi idéntica a la que utilizan a diario los dirigentes que sí reconocen que pertenecen a la izquierda abertzale.

Y una mierda, Sr. Currin JUAN MANUEL SOARES GAMBOA

El etarra arrepentido Soares Gamboa explica en esta carta abierta al mediador internacional de ETA, Brian Currin, la inconsistencia de los últimos comunicados de la banda

Señor Currin, desconozco si es consciente de las consecuencias que está generando su intrusión en lo que, con gran eufemismo, llama «solución del conflicto vasco». Sus palabras crean confusión, y ésta crea los conflictos, de manera que descompone lo mucho que hemos avanzado a la hora de la desaparición completa del terrorismo en España. Pero antes de nada, quisiera ponerle al corriente de ciertas evidencias históricas, que quizá ignore, pero le conducirán a una mayor comprensión del charco en el que se ha metido y de los compañeros de viaje que ha elegido.

Un golpe de memoria necesario nos retrotrae a 1978, cuando José Miguel Beñarán Ordeñana, Argala, ideólogo de ETA militar, planta las bases para una plataforma ciudadana con afinidades independentistas, simpatizantes de ETA, que fuese capaz de explicar a la ciudadanía el porqué de cada uno de los atentados de la banda terrorista, la razón según la cual debían ser asesinados los «enemigos de Euskadi», con la única garantía de que quien realizaba las salvajadas era la «vanguardia armada». Para este fin y no otro fue creada Herri Batasuna, un apéndice del terrorismo, un grupo de terroristas civiles instalados en la sociedad vasca, comisarios políticos sin la nagán soviética pero con toda la capacidad del mundo para atemorizar e imponer ¿Qué clase de pueblo puede surgir de ahí?

Al hilo de esta exposición, ETA es el padre de la criatura y HB el producto de laboratorio, el cordón umbilical que unía el terrorismo a las conciencias vascas más radicales y les explicaba el mundo feliz que llegaría tras matar a cualquier persona, a todo aquello que sonara a español. Lógicamente, el mismo paquete contenía el resto de la parafernalia criminal: los secuestros, el impuesto revolucionario, las amenazas, todo el mal que se pudiera acumular en contra de cualquiera que no pensara como ellos, y al parecer funcionaba, porque el miedo era superior a cualquier convicción política.

Le recuerdo que la pantalla política de entonces, compartida por ETA y Herri Batasuna, se plasmaba en la llamada Alternativa KAS, con cinco puntos tácticos que exigía, aludiendo a la amnistía, la salida de las «Fuerzas de ocupación en Euskadi», la reunificación de las «cuatro provincias vascas», etcétera. Puntos que, tanto la banda como HB y posteriores agrupaciones, han reivindicado con mayor o menor énfasis y los continúan reclamando. De momento, es una rebajada amnistía lo exigido, pero si la torpeza de cualquier gobierno le conduce a negociar, sepa que le van a caer los puntos y las comas de KAS de golpe y porrazo, lo que nos colocará de nuevo en el punto de partida, como un perpetuo regreso a las cosas nulas.

ETA crea, financia, fortalece a HB y posteriores plataformas con siglas diferentes pero con el mismo calado e intenciones, y no va a aceptar una salida de tono, ni la más mínima insinuación de HB, luego Euskal Herritarrok, y últimamente la izquierda abertzale o Ekin -¡qué más dan las siglas!- acerca de lo que la banda criminal debe o no llevar a cabo. A ETA le trae al pairo una lista blanca que concurra a elecciones. La creará azul, verde o naranja, según le convenga; la que llaman izquierda abertzale siempre estará supeditada a los intereses de la banda, no dará un solo paso sin la aquiescencia, sin el beneplácito superior. ¿Qué le impide a Otegi decir no a la violencia? El hecho de que Otegi, Permach o Etxeberria ingresen en prisión le da exactamente lo mismo. Para ETA, es parte del sufrimiento militante. Entonces podemos comprender que humillarles, ningunearles, o que queden inhabilitados para la política forma parte de esa revolución que se come a sus propios hijos. ¿Me sigue? ¿Continúa usted ahí? Sepa que hable con quien hable de ese mundo de terroristas patriotas, la cabeza, el tronco y los miembros son del mismo organismo. Las intenciones, también.

Si lee los periódicos, señor Currin, habrá constatado que nunca hemos estado tan cerca del fin de ETA, por su debilidad ante la presión judicial, policial, internacional, y por el propio pueblo vasco. Entonces aparece usted y comienza una serie interminable de extraños comunicados de la banda criminal, con un vacío total de contenido: que «hace meses hemos decidido no atentar», con alegorías a las «anclas y mares profundos». Tácticas rancias con las que atraer a Desmond Tutú o De Klerk porque, ¿quién no firma un comunicado de navegación, anclas y aguas profundas?

Y una mierda, señor Currin. Esos panfletos distan mucho del pensamiento etarra y, a la velocidad con la que se producen los comunicados, ETA no puede conocer, por su completo aislamiento operativo, las actuales opiniones de sus presos, ni las de sus plataformas radicales; no puede arrogarse una toma de decisión que comprometa su pasado, presente y futuro histórico sin contar con sus bases, y tampoco dispone de militantes cualificados para la elaboración de sus comunicados. Todos ellos, ahora, pura mantequilla. No es posible confeccionar un escrito de mediana coherencia política en el interior de un coche robado en París o en Bayona (y mire si es sencillo escribir que ETA se acabó), con la Gendarmería tras los pasos de los terroristas. Así que vaya leyendo entre líneas y trate de comprender lo que le digo, porque de oscuridad sabemos los que hemos andado en la noche.

EL MISERABLE DE ZAPATERO IMPIDE entrar en el Valle de los Caídos a los españoles, pero sí a los turistas chinos



P. BLASCO / Madrid

Chinos sí, españoles no

La Guardia Civil impide a una treintena de fieles entrar al Valle de los Caídos para oír misa pero permite el acceso de los turistas

Zapatero embustero

Situación surrealista en el Valle de los Caídos. La Guardia Civil, por orden del Gobierno, impidió ayer por segundo sábado consecutivo el paso de un grupo de unos 30 fieles que quería oír misa a las 11.00 horas en la basílica, como ha estado haciendo durante años. Varios de estos católicos anunciaron que presentarán una querella criminal contra el Ejecutivo por cercenar la libertad de culto y por violar varios derechos fundamentales.

Los agentes, que dijeron obedecer órdenes superiores, sí que permitieron acceder a un autobús en el que viajaba un grupo de excursionistas, al parecer franceses, y otro vehículo en el que entró una veintena de ciudadanos chinos. «Yo soy de Ávila y quiero entrar», decía uno de los cristianos que acudió a las puertas de Cualgamuros. «Pues usted no entra», contestaba un agente.

El padre prior de la congregación de los benedictinos bajó desde la basílica para confirmar que esos fieles querían escuchar misa, pero no logró la autorización del mando de la Guardia Civil. Durante las negociaciones, uno de los agentes que estaba al mando dijo a este grupo que, si tenían la invitación del prior y querían ir de visita con los monjes, sí que podían pasar, pero si iban a misa, no, lo que provocó el estupor y la repulsa de estas personas.

El citado grupo de fieles católicos al que se le impidió el acceso está apoyado por la Iglesia madrileña. Uno de los presentes mantuvo un discreto contacto telefónico durante toda la mañana con un alto cargo de la jerarquía católica, que le sugirió que hicieran valer sus derechos civiles y religiosos, pero que en ningún momento ejercieran una presión violenta.

Los presentes expresaron su indignación por el hecho de que, mientras el Papa Benedicto XVI estaba llegando a España, ellos no pudieran escuchar misa. «Desde la verja, el poder civil no tiene autoridad, pues se trata de un recinto religioso», afirmaba uno de los presentes. La Guardia Civil insistía: «Aquí no pasan a escuchar misa. Orden del Gobierno».

Los presentes, algunos de ellos pertenecientes a una asociación en defensa del Valle de los Caídos, creen que el Gobierno ha cerrado definitivamente el recinto y ha utilizado como excusa la restauración de la estatua de la Piedad, de la que se habían desprendido algunas piedras.

GUERRA AFGANISTÁN: Zapatero permanece sentado al paso de la bandera del Vaticano, escapando a Afganistán


R. BENITO / Qala-e-Now (Afganistán)

Zapatero en Afganistán: 'Estaremos el tiempo que sea necesario'

Enviado especial

Zapatero embustero

Cinco años después de su única visita a Afganistán, el presidente del Gobierno viajó ayer hasta Qala-e-Now -epicentro español en el país- para lanzar un mensaje de cautela: «Estaremos aquí el tiempo que sea necesario». Esto, justo cuando suenan campanas de retirada cada vez más fuertes.

José Luis Rodríguez Zapatero reafirmó el «compromiso» de España con la misión y prometió al gobernador de la región de Badghis, Delbar Jan Arman, en un encuentro privado, que las tropas permanecerán «el tiempo que sea necesario». Similares palabras le transmitió al presidente del país, Hamid Karzai, y al comandante de las tropas internacionales, el general estadounidense David Petraeus, con los que se entrevistó en Kabul.

El mensaje no era en absoluto casual. La visita de Zapatero, que viajó acompañado de las ministras Carme Chacón y Trinidad Jiménez, se ha producido sólo dos semanas antes de la crucial cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN, que se celebrará en Lisboa los próximos días 19 y 20. En ella, los aliados pretenden elaborar un primer calendario de retirada en aquellas zonas en las que se pueda traspasar la seguridad al Ejército y la Policía afganos. Y los plazos para iniciar este proceso son tan breves como julio de 2011.

Con esa fecha en la mente, no es extraño que el gobernador de Badghis le insistiera ayer a Zapatero en que la presencia de las tropas españolas en la provincia es fundamental y le pidiera que continuaran su trabajo. El jefe del Ejecutivo se comprometió a ello, primero en privado con el gobernador, y después en público en el discurso que pronunció ante los soldados.

«No estamos en Afganistán para quedarnos», proclamó el presidente, pero para añadir inmediatamente después que el «compromiso» de España «debe ser firme hasta que los afganos puedan garantizar su propia seguridad». No en vano, Zapatero recordó que, en la actualidad, cuando hay 1.500 militares españoles en cuatro puntos distintos del país asiático, «nos encontramos en el momento de mayor compromiso de España con Afganistán». Valga el dato de que, en 2005, cuando realizó su anterior visita, el número de tropas no llegaba a 500.

En realidad, España va a manejar con dos velocidades distintas los dos puntos en los que concentra la mayor parte de sus soldados. En Herat, donde hay 475 efectivos, se admite que se han producido mayores avances y que es posible que se pueda afrontar una reducción a corto plazo. En Badghis, en cambio, donde hay desplegados 1.000 soldados, todavía queda mucho por hacer.

Los trabajos pendientes los enumeró ayer Zapatero, incidiendo mucho en la reconstrucción, pero también en lo que concentra en estos momentos los mayores esfuerzos: la formación del Ejército y la policía afganos. El objetivo es entrenar a 2.000 soldados y 250 policías en un año. Y se logran avances. Un batallón de 500 efectivos afganos ha sido instruido ya en Kabul y ha recorrido por carretera el trayecto hasta Herat acompañado por soldados españoles. Hoy mismo, los últimos 300 soldados tenían previsto poner rumbo a Qala-e-Now, su destino final, donde formarán el primer batallón del nuevo Ejército afgano en la provincia de Badghis.

La tarea es «ardua» y «va a exigir tiempo», como insistió Zapatero en su discurso. España lleva casi nueve años con presencia militar en Afganistán, ha enviado allí 18.000 hombres y mujeres, ha invertido 1.900 millones de euros y ha sufrido 95 bajas mortales. Y, en palabras del presidente del Gobierno, por el momento «seguiremos en esa tarea», porque «no podemos irnos» con ella «a medias». Es una «obligación moral», remató, antes de pronosticar de forma solemne que «la Historia dirá que España contribuyó a la paz del mundo desde Afganistán». «El pueblo afgano y la seguridad colectiva merecen vuestro empeño», concluyó, antes de ofrecer una corona en honor a los caídos.

En su encuentro con Karzai y Petraeus, el presidente se comprometió también a aportar medio millón de dólares (unos 360.000 euros) para ayudar a diseñar el plan de las obras de ampliación del aeropuerto de Herat. Petraeus trasladó a Zapatero que los aliados irán por primera vez a una cumbre de la OTAN con «ideas claras y con un proyecto definido sobre lo que hay que hacer en Afganistán», y que considera que se producirán «grandes avances».

ERENA CALVO / Rabat

El tirano magrebí retiene en Casablanca a tres parlamentarios

La policía impide viajar al Sáhara a una representante del PNV y a dos de Aralar

Especial para EL MUNDO

Les requisaron el pasaporte, la tarjeta de embarque y les han impedido viajar desde Casablanca a El Aaiún, capital administrativa del Sáhara Occidental.

Nerea Antia, parlamentaria del PNV; Mikel Basabe, de Aralar en Navarra, y Nekane Pérez, de la misma formación en el País Vasco, fueron retenidos ayer en el aeropuerto de Casablanca, según denunció a este periódico la propia Antia.

Su bloqueo se produjo el mismo día en que Marruecos celebraba el 35 aniversario de la Marcha Verde y dos días antes de que el reino alauí y el Frente Polisario retomen en la Organización de Naciones Unidas (ONU) las negociaciones informales para solucionar un conflicto que envejece año tras año sin una salida aparente.

«Llegamos al aeródromo desde Madrid a las doce y media de la mañana y nos dieron allí nuestra tarjeta de embarque; a las cinco y media de la tarde, cuando intentamos pasar el control para coger el vuelo, empezaron los problemas», relató Antia.

«Nos dijeron que se habían duplicado nuestras tarjetas de embarque y que no podíamos viajar; luego nos retiraron el billete y los pasaportes», continuó la parlamentaria, que añadió: «Un operario de la Royal Air Maroc [RAM] nos dijo que pasaríamos aquí toda la noche y que nos mandarían de vuelta mañana [por hoy] hasta Madrid». Horas después, les devolvieron la documentación.

«Nos tienen secuestrados», se quejó a este periódico. «Nuestra intención era viajar a El Aaiún para conocer la situación en la que se encuentra la zona». Además, el grupo quería desplazarse hasta el campamento de protesta saharaui que se ha instalado a unos 15 kilómetros de El Aaiún, y donde conviven ya más de 25.000 activistas.

«Sabíamos que podríamos tener problemas para llegar al Sáhara, pero había que probar, y estaría bien que hubiera un aluvión de intentos para acceder hasta allí, porque sería una forma de denunciar lo que pasa en Marruecos, aquí se vive en un estado auténticamente policial».

Para Antia, «los saharauis están solos» en su lucha. Y consideró, además, que el Gobierno español tendría que estar liderando el proceso de descolonización del Sáhara Occidental.

Por otra parte, Mohamed VI dirigió ayer un discurso retransmitido a la nación con motivo del aniversario de la Marcha Verde en el que aseveró que Marruecos «no permitirá ninguna violación o puesta en duda de la marroquinidad» de la zona del Sáhara Occidental que se encuentra al este del muro militar marroquí, área con presencia armada del Frente Polisario.

En su alocución del año pasado, Mohamed VI aseguró en televisión que el reino alauí no está dispuesto a «renunciar ni a un grano de arena» del Sáhara Occidental.

Madrid

La abogacía carga contra el Gobierno

La abogacía española exigirá responsabilidades al Gobierno al considerar que nuestra diplomacia no atendió a los abogados que asistieron como observadores cerca de Casablanca a un juicio contra activistas saharauis donde hubo enfrentamientos y se vivieron situaciones de peligro. «Vamos a exigir y depurar todas las responsabilidades que correspondan porque España es un Estado de derecho y si se garantiza nuestra seguridad dentro de nuestras fronteras también tiene que serlo fuera de éstas», declaró la abogada Inés Miranda, integrante de la misión oficial de observadores del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE).

Miranda estuvo en Marruecos junto con otros letrados, donde asistieron como observadores del CGAE a un juicio contra siete activistas saharauis en el que dos periodistas españoles fueron agredidos.

La portavoz señaló que, durante estos incidentes, solicitaron auxilio a los servicios diplomáticos españoles y «en ningún momento» se les atendió.

«Nos dijeron que los abogados españoles no eran asunto de ellos», lamentó. Y aseguró que sólo se ocuparon de ellos cuando todo el riesgo había pasado, informa Efe.

DIOS NOS LIBRE DEL SOCIALISMO:

FERNANDO LÁZARO / Madrid

El embajador de Venezuela arremete ahora contra la Policía

Protesta porque se le impidió entrar a España por Barajas sin identificarse

Zapatero embustero

Quiso entrar por donde no podía y al final se montó el escándalo. De nuevo, el embajador de Venezuela en España contra las Fuerzas de Seguridad del Estado. Primero fue contra la Guardia Civil, cuando insinuó que había torturado a los dos etarras que desvelaron las conexiones de las FARC con ETA en Venezuela y el destacado papel de Arturo Cubillas. Ayer cargó contra la Policía.

El Gobierno de Venezuela denunció una supuesta «actitud maltratadora» por parte de «algunos funcionarios» del aeropuerto de Barajas hacia los venezolanos y, en particular, el trato «hostil» del que fue objeto el embajador del régimen bolivariano en España, Isaías Rodríguez, que aseguró que fue retenido y sometido a abusos verbales por parte de las autoridades en el momento de entregar su pasaporte. El representante diplomático anunció que «trasladará su preocupación» por el inicidente al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

«Hoy viví en carne propia el trato hostil que sufren muchos de los venezolanos que entran por el aeropuerto de Barajas al Reino de España», señaló Rodríguez.

De acuerdo con el comunicado oficial del Gobierno de Caracas, el diplomático hizo el siguiente relato de los supuestos hechos que habrían ocurrido a su llegada a la Terminal 1: «Un funcionario policial, sin ninguna educación ciudadana, de manera manifiestamente hostil y con un tono de voz irrespetuoso para cualquier persona, con o sin rango de embajador, gritó '¡apártese!', mientras presentaba mi pasaporte para ser debidamente recibido y sellado, tal como lo hizo el funcionario competente».

«Al identificarse, y protestar por este tratamiento, pidiendo respeto tanto para su persona como para Venezuela, llegaron de inmediato varios policías, quienes lo rodearon, le pidieron el pasaporte y le retuvieron indebidamente, aproximadamente durante 15 minutos, dicho documento», indica el Gobierno bolivariano. El embajador volvió a recibir su pasaporte «gracias a la intervención de dos funcionarias de la agregaduría militar venezolana y un funcionario de mayor jerarquía español», añade la nota. Posteriormente, otra funcionaria presentó excusas al embajador, a quien explicó que todo se debió a un malentendido ocasionado por que no se conocía exactamente la hora de llegada del vuelo de la línea aérea en la cual viajaba el máximo representante de la legación diplomática venezolana.

«He aceptado las disculpas por parte de la funcionaria de Barajas, pero sigo con la preocupación de que los ciudadanos venezolanos sean mal tratados por parte de las autoridades aeroportuarias. Esta preocupación la haré llegar al Ministerio de Asuntos Exteriores español», concluyó el embajador.

Pero la versión que llega desde la Policía es diferente. Según explicaron fuentes cercanas a los agentes que estaban en el aeropuerto, el embajador, sin ni siquiera identificarse, pretendió abandonar el aeropuerto por la salida prevista únicamente para la tripulación. Inmediatamente fue interceptado por la Policía, que le dijo que su salida no era ésa, que el pasaje iba por otra, ya que tenía que pasar el control de pasaportes.

Este hecho provocó que, cuando llegó a la fila que le correspondía, el embajador ya tenía delante a todo el pasaje y le tocaba esperar. Durante esa espera, comenzó a lanzar exabruptos contra los agentes y a decir que ése no era el trato que correspondía a un embajador. Cuando llegó su turno, los agentes le pidieron la identificación para comprobar que estaba todo en regla. Y visiblemente molestos, los policías le dejaron claro que, pese a ser embajador, tiene que pasar el control e identificarse.

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