Especial para EL MUNDO
La Cámara Criminal y Correccional Federal, un tribunal de apelaciones de Buenos Aires con trayectoria progresista, revocó ayer el archivo de la denuncia por los crímenes del franquismo que el pasado mes de abril interpusieron dos descendientes de víctimas.
El tribunal ha ordenado a la juez federal de Buenos Aires María Servini de Cubría que consulte al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero si en la Justicia española «efectivamente se está investigando la existencia de un plan sistemático generalizado y deliberado para aterrorizar a los españoles partidarios de la forma representativa [democrática] de Gobierno a través de su eliminación física llevado a cabo entre 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977».
La juez Servini de Cubría no había admitido a trámite la denuncia penal por «genocidio» contra altos cargos, ministros y jefes militares durante la Guerra Civil y la Dictadura de Francisco Franco, basándose en el dictamen del fiscal Federico Delgado, que se informó por internet y aseguró que en España ya hay causas abiertas por esta cuestión.
Si el Gobierno español informase de que en España no hay ninguna investigación en curso, la juez podría declararse competente para investigar el franquismo en Argentina, en razón del principio de Justicia universal que rige para los delitos contra la Humanidad.
La Cámara Federal no sólo respalda esta actuación, sino que también avala a una de las denunciantes, Inés García Holgado, sobrina de un desaparecido y sobrina nieta de otro.
«Es indudable que García Holgado actúa en su condición de familiar de los sujetos pasivos y que busca con su intervención el castigo de los culpables y reconstruir el destino final de sus parientes», argumentaron los magistrados.
García Holgado y el otro querellante, Darío Rivas Cando, hijo de Severino Rivas, fusilado en 1936 cuando era alcalde de la localidad de Castro de Rei, recurrieron la resolución de la juez, dictada en mayo, al considerarla «arbitraria» y «errónea».
La denuncia fue interpuesta el pasado 14 de abril -fecha elegida por conmemorarse el aniversario de la Segunda República Española-, como forma de protestar por la imputación del juez Baltasar Garzón por el Tribunal Supremo y como manera de devolver al magistrado los favores por haberse atrevido a juzgar en la Audiencia Nacional a la dictadura argentina.
Para los denunciantes, la juez resolvió «aceptando y acatando, sin el menor análisis previo, un dictamen fiscal viciado de nulidad absoluta», porque éste se basó «en una hipótesis falsa y carente de toda prueba», como que en España ya se lleva a cabo una investigación penal de los crímenes del franquismo.
«Si la única fuente de consulta que manifiesta haber constatado el fiscal es internet, resulta inexplicable que no hubiera advertido, por ese mismo medio, que (…) han transcurrido aproximadamente 70 años sin que estos hechos hayan merecido la menor investigación y que, lo más importante, cuando el citado magistrado [Garzón] intentó investigarlos fue acusado y procesado por el delito de prevaricación», subrayaron.
Los familiares de las víctimas denuncian a altos cargos y mandos del franquismo e incluyen en su querella al Rey, a Adolfo Suárez y a Manuel Fraga.
Diamela Eltit, una voz contra la censura y el poder
Raúl Rivero
Publicado el Sábado, 4 de septiembre de 2010
Martes
A Chávez le ha salido un peligroso enemigo, el rapero Onechot, quien denuncia la violencia en Caracas
Los trabajos y la muerte
Diamela Eltit halló su voz única de novelista en una contienda privada contra la censura y el poder. En las escaramuzas nocturnas sobre las hojas de sus primeras cuartillas de literatura de resistencia y con el andamiaje de una dictadura a la altura de sus ventanas, esta mujer ha trabajado durante tres décadas para darle a Chile una obra que mira con desdén y furia hacia una sociedad que le parece injusta, pero en la puede ver todavía una reserva de valores que la pueden salvar.
Se acaban de cumplir 100 años del nacimiento de José Ángel Buesa, que reivindicó el 'delito' de los amantes
Nació en Santiago en 1949 y, aunque debutó en 1980 con un ensayo ('Una milla de cruces sobre el pavimento'), es su labor como novelista -una docena de libros- la que le ha dado renombre dentro y fuera de su país.
La señora Eltit parece haber firmado un pacto de rupturas capitales con los moldes de la novela tradicional. En sus incursiones por los universos marginales, donde se pone a excavar a menudo, encontró un lenguaje que la identifica a la legua y le sirve, al mismo tiempo, para descubrir otras formas de narrar y otros escondites de la ruindad que habían permanecido invisibles para los escritores.
Se habla por allá de que hay lirismo y poder en su prosa y que los zulos que ella funda y luego describe son alardes descomunales de audacia en el ámbito de América Latina.
La originalidad de las estructuras de los libros de Diamela Eltit, los desvíos y emboscadas que la autora le tiende a veces a la trama central de sus historias, le han ganado también, es verdad, un cartel de escritora difícil, críptica que recibe un fuego irregular desde el llamado mundo literario y de la academia.
Esa garúa caliente no ha servido para paralizar el ascenso como escritora de la autora de novelas como 'Lumpéricas', 'El infarto del alma' o 'El impuesto de la carne'. No. Bajo cierto nivel de controversia, la escritora pasa a menudo ahora por los pedestales de los premios literarios (se acaba de ganar en agosto el Miguel Donoso Pareja) y su nombre se desliza en las candidaturas para otros galardones que han impuesto el poder y el mundo oficial que ella dinamita desde sus libros.
Ella ha seguido en sus batallas con la escritura. Sola y de frente, mejor preparada por sus años de clandestinaje cuando Pinochet y con más argumentos y experiencias. Por eso le dijo a la periodista mexicana Claudia Posadas: "No escribo para el reconocimiento porque de verdad, considero que hay una distancia entre las obras y yo misma, mis libros tienen energías particulares que les pertenecen a ellos. En ese sentido también es que no me siento ni victimada ni lesionada en ningún aspecto ni por la crítica ni por la recepción de mis textos. Al revés, me siento en cierta forma privilegiada de haber escrito algunos libros de acuerdo a parámetros particulares con un alto grado de libertad".
Para la escritora chilena el lenguaje no es una materia inocente. Es un asunto "poroso, múltiple y constituye, en último termino, una de las políticas más decisivas en términos de supervivencia y exterminio".
Diamela Eltit ha sido diplomática y es profesora de literatura, pero su figura se puede percibir en el panorama de la cultura de su país en medio de la misma soledad de su oficio primordial. Ella vive en los suburbios que crea y en esas sombras deja las bases para nuevos refugios. Su obra es autosuficiente. En su predios enigmáticos están el vino y el pan de todos los personajes que tiene en la cabeza, sean o no habitantes de las zonas marginales a las que ella llegó primero.
Estas líneas de su novela Vaca sagrada tienen una conexión con esas soledades: "Sueño, sangro mucho. Me han expulsado la poderosa forma pajaril y su amplio despliegue en la ciudad. Después de tanto esfuerzo he perdido el hilo razonable de los nombres y se han desbandado todas mis historias. Sangro, miento mucho".
Jueves
Ten cuidado esta noche
El rapero Onechot (Juan David Chacón) es ahora uno de los peligrosos enemigos de Hugo Chávez. El músico, un caraqueño graduado de Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela, estrenó en agosto un videoclip sobre la inseguridad en la capital de su país y medios cercanos al gobierno anunciaron que lo investigarían porque consideran que el filme contiene "imágenes amarillistas de violencia".
Onechot ha dicho a la prensa que la canción se escribió como una vía para que se reflexione sobre la realidad del país. "Se hizo", explicó, "fuera de cualquier intención política o con el fin de beneficiar a algún grupo, es una puerta para estudiarnos nosotros mismos y ver en qué momento nuestra sociedad llegó a tal punto de deterioro".
La letra de la pieza dice en una parte: "Permítanme presentarles a Caracas, la embajada del infierno, la tierra de los asesinos / miles de personas mueren cada semana / viven en la guerra, el país está lleno de monstruos / Tenemos más muerte que la de Pakistán, Líbano, Kosovo, Vietnam y Afganistán".
En el vídeo, mientras Onechot canta, se ven dos niños de un barrio capitalino que juegan en la calle y uno de ellos cae muerto por una bala perdida. La sangre corre y los transeuntes pasan indiferentes por la escena. La letra de la canción advierte: "La sangre va a correr sangre, ir a correr / río de sangre que han cruzado, para ponerse en 'babywrong' / todas ametralladora abajo / Esta noche ten cuidado, alguien va a morir en algún lugar".
'Rotten Town' es el título del videoclip. La pieza se ha difundido ampliamente ya en Europa y América.
Lo que canta Onechot se traduce en unas cifras dramáticas. Entre enero y julio de 2010 se produjeron en Caracas 2.177 asesinatos y el año pasado, en toda Venezuela, se reportaron 16.000 muertes violentas. Los venezolanos han tenido que cambiar sus hábitos y dejarle la noche a los gánsters y a los policías. Están libres los bares donde merodean, ahora que son inmortales, Adrianito González León y Caupolicán Ovalles. Y, a lo mejor, el poeta Pepe Barroeta si baja desde Mérida.
Viernes
Sin saber que pasaste
Ahora que la poesía se usa como un comodín para muchas cosas, quiero tocar la memoria de Andrés Eloy Blanco porque se murió en su Venezuela querida con la ambición de que se le recordara nada más que como un poeta que le había cantado a su madre.
Y quiero dejar una línea para el primer centenario de José Ángel Buesa, el poeta cubano nacido en el pueblo de Cruces, en el centro de la Isla, el 2 de septiembre de 1910. En el Caribe (murió exiliado en Santo Domingo, en 1982) se le recordará siempre como el cantor de los amores de esquinas, de las ilusiones cursis de la adolescencia y de las derrotas de los imposibles.
Blanco está asegurado en la historia de la literatura. Buesa, en el aire de la región y en las libretas de tres generaciones de cubanos que, a pesar de que no lo vieron nunca, se enamoraron por primera vez con sus poemas hechos con un raro mimeógrafo sentimental.
Lo prohibieron y sus versos sobrevivieron en la memoria de los viejos y en las canciones que se habían compuesto para musicalizarlos. Las ediciones de su famoso libro Oasis se agotaron y los jóvenes que llegaban a las primeras temperaturas del amor copiaron sus poemas a mano o los mecanografiaron para hacerlos circular entre los amigos.
Buesa lo supo en su destierro y supo que algunos de sus poemas eran todavía como oraciones escondidas en los libros de los estudiantes. Supo que en los hoteles de amores rápidos y en las casas de cita, en los mensajes secretos de esperanza entre un hombre y una mujer, se podía leer siempre este verso suyo: "Para los amantes su amor desesperado podrá ser un delito... Pero nunca un pecado".