EDITORIALES: Atacar a los especuladores, una excusa de Zapatero para no hacer los deberes

Propone la creación de una agencia de 'rating' pública europea
Atacar a los especuladores, una excusa de Zapatero para no hacer los deberes
EL TESORO emitió ayer bonos a cinco años y tuvo que ofrecer una rentabilidad del 3,58% para colocarlos, un 25% más que la última emisión al mismo plazo realizada hace sólo dos meses. Al mismo tiempo, la prima de riesgo española se disparó por encima de los 160 puntos básicos, la más alta desde la creación del euro. ¿La respuesta de Zapatero ante este deterioro acelerado de las condiciones del país? Lejos de aplicar las medidas razonables de contención del gasto que se le están exigiendo, huye hacia adelante y carga contra unos supuestos especuladores, a los que culpa de los males españoles... y europeos. Así, Zapatero -aliado de Sarkozy y de Bruselas en este tema- va a proponer hoy la creación de una agencia de calificación pública europea que haga frente al oligopolio norteamericano -Standard & Poor's y Moody's-, pensando que, al ser de la familia, esa agencia será más benévola en los ratings de los países de la UE. Ni que decir tiene que si el mercado necesitara esa agencia la iniciativa privada la habría creado, y que Europa ya tiene suficientes ejemplos de empresas públicas transnacionales que no levantan cabeza, como EADS. Y siguiendo con la huida hacia adelante, el esperpento lo puso ayer el fiscal general del Estado al proponer que se pueda perseguir a los especuladores financieros por delitos de «criminalidad económica». O Conde-Pumpido no entiende la especulación o quiere cargarse las reglas del mercado. Esperemos que sea lo primero y que alguien se lo explique.
Aunque no haya sido posible llegar a un pacto de Estado
Gobierno y PP deben negociar puntos concretos para mejorar la Educación
DESPUÉS de varios meses de negociación, el PP se descolgó ayer del pacto de Estado sobre la educación, argumentando que el documento elaborado por el Ministerio «no cambia el modelo de la LOGSE» y no garantiza la enseñanza en español en todas las comunidades. Es de lamentar que no haya sido posible un pacto demandado por la inmensa mayoría de la sociedad, pero es evidente que el PP no podía abdicar de un principio básico como es el de garantizar el derecho de los padres a escolarizar a sus hijos en la lengua común. Y también es obvio que el ministro Gabilondo no ha sido capaz de enfrentarse a las exigencias de los socialistas de Cataluña y Baleares que junto con sus socios nacionalistas impiden el ejercicio de un derecho constitucional. Dicho esto, la afirmación del PP de que la propuesta de Gabilondo «blinda» el sistema de la LOGSE no se ajusta a la realidad. En lo que se refiere a la mejora de la calidad de la enseñanza, el ministro ha hecho una labor apreciable y sólo hay que leer el documento para comprender que se trata de una corrección más que notable de las líneas de fondo que inspiraron la LOGSE. Tanto en el establecimiento de itinerarios, como en la necesidad de garantizar la disciplina y la autoridad del profesor, así como en la puesta en marcha de sistemas de evaluación de la calidad. Aunque no haya sido posible un pacto general, el PP debe acordar con el Gobierno los aspectos del documento que pueden ayudar a solventar el grave deterioro de la educación en España.
Rajoy da la cara por Camps y se la parte al PP
MILES de ciudadanos, y entre ellos muchísimos afiliados del PP, se frotarán hoy los ojos cuando lean las manifestaciones de Rajoy sobre la respuesta que dará a una hipotética reapertura del procedimiento penal de Francisco Camps. La Sala de lo Penal del Supremo debe decidir el próximo miércoles si confirma el archivo del caso de los trajes -por el supuesto regalo de la trama Gürtel al presidente valenciano- u ordena al Tribunal Superior de Justicia de Valencia que siga investigando, lo cual supondría, muy probablemente, sentar a Camps en el banquillo, pues ya es conocido el criterio del instructor.
«Que diga la Justicia lo que quiera, es decir, la Justicia allí no va a condenar al señor Camps el día 12», dijo Rajoy. Y agregó: «Yo voy a apoyar a Camps y va a ser el candidato del PP a las próximas elecciones en Valencia».
La declaración de intenciones de Rajoy no puede ser más desafortunada. La hizo justo después de entrevistarse en Barcelona con el presidente Montilla, en una reunión en la que se presentó como el abanderado del respeto a las decisiones de los tribunales, con el Estatuto catalán como telón de fondo. Está claro que si Rajoy mantuviera su apoyo para que un Camps en espera de sentencia volviera a ser candidato a la Generalitat no estaría contraviniendo a la Justicia, pero sí estaría mostrándole su desdén y, lo que es peor, obligando a los ciudadanos a asumir el riesgo de poder acabar eligiendo presidente a un corrupto.
Pero además, al pronunciarse en esos términos, el líder del PP convierte en papel mojado el código ético de su partido -presentado no hace aún ni cinco meses-, hace trizas su propio discurso y se pone a contracorriente de una opinión pública que exige medidas ejemplares, harta de los continuos escándalos de corrupción. Ya dijimos cuando Rajoy lanzó su propuesta de regeneración política que lo importante no era el nuevo código ético, sino su aplicación, y que pronto tendríamos la oportunidad de constatar su disposición a cumplir los compromisos asumidos. Ya tenemos la respuesta.
Las disparatadas manifestaciones de Rajoy se producen sólo seis días antes de la decisión del Supremo sobre Camps y cuando aún no hace ni una semana que trascendió el contenido de un informe judicial que revela que la Administración valenciana cometió irregularidades para favorecer la contratación de las empresas de la trama Gürtel. Tras conocerse ese informe -que se suma a otro anterior que revela indicios de financiación ilegal- la propia dirección del PP cambió su discurso de respaldo sin fisuras a Camps. De hecho, cuando se le preguntó a la secretaria general qué ocurriría si el Supremo ordena seguir investigando la causa de los trajes, Cospedal se limitó a contestar: «Hablaremos el 12 de mayo».
El bandazo de Rajoy coincide con la campaña que el PP valenciano ha iniciado para sugerir que Camps debería seguir al frente del partido y de la Generalitat, aun cuando la Justicia le sentara en el banquillo. Dentro de esa campaña, el miércoles publicó una encuesta según la cual, con Camps como cabeza de lista, el PP ampliaría su mayoría absoluta en las elecciones autonómicas.
La posición de Rajoy, que supone dar la cara por Camps para partírsela al PP, que proporciona un balón de oxígeno a un Zapatero en sus horas más bajas y que significa un desafío a la opinión pública, sólo parece explicarse por el temor a enfrentarse a uno de sus barones, lo que vendría a confirmar que el PP, como ya ocurre con el PSOE, está dejando de ser un partido verdaderamente nacional y es rehén de sus direcciones regionales. Rajoy debe rectificar hoy sus palabras, aunque sólo sea por instinto de supervivencia. Querer salvar a Camps a cualquier precio supone empezar a cavar su propia tumba.
Intereses partidistas frustran el pacto educativo







La desconfianza en España aumentó tras la subasta. La llamada prima de riesgo de la deuda española batió ayer todos los récords desde el ingreso de España en el euro. El diferencial frente al bono alemán repuntaba desde los 138 puntos básicos de la víspera a los 166 puntos básicos, un nivel inimaginable y próximo al de la deuda pública italiana. Antes de la crisis financiera que estalló en agosto de 2007, el diferencial entre el bono español y el alemán era prácticamente cero.







