
La reforma que debe hacer Zapatero
Jubilación / Seis ex ministros de Trabajo y seis grandes expertos proponen sus recetas para reformar las pensiones. Todos coinciden en que la medida es necesaria y, sobre todo, que requiere un gran consenso
España necesita acometer cuanto antes una reforma en profundidad del actual sistema de pensiones. Eso sí, cualquier cambio de envergadura que afecte a la hucha de la Seguridad Social debe contar con el mayor consenso político y social. En ambas conclusiones coinciden plenamente los mayores expertos en el mercado laboral. Seis ex ministros de Trabajo y seis gurús independientes analizan para MERCADOS el pensionazo aprobado por el Consejo de Ministros. Los ex ministros populares Javier Arenas, Manuel Pimentel, Juan Carlos Aparicio y Eduardo Zaplana afirman abiertamente que la Seguridad Social debe afrontar la necesaria reforma. Plantean recetas diferentes. Aparicio propone «un proceso de actualización permanente, con reformas o adaptaciones graduales». Y Pimentel, medidas decididas para «crear empleo», sin las cuales «el sistema se vendría abajo». Pero todos inciden en que Zapatero nunca se debería haber desviado de la senda marcada por el Pacto de Toledo. «Cualquier medida debería contar con un amplio respaldo social y político para que se ponga en práctica sin bandazos ni recortes traumáticos», asegura Arenas.
Los socialistas José Antonio Griñán y Jesús Caldera también opinan que «cualquiera de las propuestas del Gobierno» ha de ser «consensuada en el Pacto de Toledo».
El grupo de expertos consultado considera que la propuesta anunciada por el Ejecutivo reúne las medidas necesarias para asegurar la sostenibilidad del sistema de Seguridad Social y garantizar el cobro de las pensiones en el futuro.
Con información de Francisco Núñez, Julián González, Víctor Cruzado e Ignacio Anasagasti
O. Granado: «Confío en un cambio de modelo» El secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, muestra, en una entrevista con MERCADOS, su confianza en que Zapatero modifique su propuesta sobre el nuevo modelo de las pensiones, si bien pide que también lo hagan el resto de los partidos y agentes sociales para llegar a un pacto. Granado critica duramente el abuso en las prejubilaciones, como ha ocurrido en RTVE, y apuesta por «abandonar radicalmente» esa cultura.
EX MINISTROS
Trabajar más años y limitar las jubilaciones anticipadas
Los ex titulares de Trabajo consultados coinciden en que el mejor marco para la reforma está en el Pacto de Toledo -¿Considera que es urgente o indispensable abordar la reforma de las reforma de las pensiones en España?, ¿Qué opina de la propuesta del Gobierno?, Proponga dos o tres recetas que, en su opinión, ayudarían a resolver el problema de las pensiones
La necesidad de una reforma del sistema de pensiones dentro de los parámetros comprendidos en el Pacto de Toledo es innegociable para los ex ministros consultados. Los populares critican la imagen de improvisación y falta de criterio que se desprende de las últimas decisiones del Gobierno. A la vez que consideran indispensable la creación de empleo para poder acometer la reforma con posibilidades de éxito. Por su parte, los socialistas defienden la iniciativa del Ejecutivo y consideran que el sistema es todavía muy sólido.
JUAN CARLOS APARICIO
PP (21/2/2000 - 10/7/2002)
«Hay que realizar reformas o adaptaciones graduales»
1- Para evitar hablar en estos términos hay que realizar reformas o adaptaciones graduales. La inacción, basada en la preservación de derechos, conduce a que se llegue a situaciones más radicales y de peor aceptación social. La historia se repite, ya que entre 1985 y 1995 nada se hizo, salvo incrementar el gasto.
El debate debe comenzar por fijar qué parte de nuestra riqueza se destinará a la protección social garantizando su viabilidad. Esa riqueza se podrá captar mediante cotizaciones o por la fiscalidad que menos dificulte crear empleo. Este proceso no puede obviar las previsiones demográficas, tanto de crecimiento poblacional como de esperanza de vida.
2- Deberíamos saber si es propuesta y a quién va dirigida. El debate debe ser dirigido y acotado por el Gobierno, pero la puesta en escena y las posteriores rectificaciones nos hacen dudar de la consistencia de lo oído. Debería haberse iniciado en sede parlamentaria y con un documento basado en datos y opiniones. El principal problema, español y europeo, no son las edades legales o virtuales de jubilación, sino que se abre una brecha entre la referencia legal y la realidad estadística. En el caso español es de más de dos años por abuso de las prejubilaciones.
3- España debe dotarse de herramientas de ajuste diferentes al recurso abusivo a las prejubilaciones. Proponer la constitución de fondos sectoriales en los momentos de bonanza que actúen en los difíciles; hacer más selectivos los mecanismos de ayuda a la permanencia en el puesto a personas de mayor edad y, si es posible, más allá de la edad legal; reforzar la cooperación de los sistemas de salud con los de pago de prestaciones para impedir fraudes y mejorar la viabilidad; y estudiar qué parte del esfuerzo contributivo puede trasladarse al sistema fiscal para evitar que las pensiones graven inadecuadamente la generación o mantenimiento del empleo.
JOSÉ ANTONIO GRIÑÁN
PSOE (13/7/1993-5/5/1996)
«La propuesta está basada en el Pacto de Toledo»
1- Sí, dentro del Pacto de Toledo.
2- La propuesta del Gobierno recoge muchas de las recomendaciones que se hicieron en 2003 en la renovación del Pacto de Toledo aprobada en el Congreso de los Diputados.
3- Cualquiera de las propuestas del Gobierno que sean consensuadas en el Pacto de Toledo.
MANUEL PIMENTEL
PP (20/1/1999-21/2/2000)
«La inmigración resultará imprescindible»
1- Las pensiones hay que reformarlas, pero lo lógico hubiera sido seguir el proceso del diálogo en el Pacto de Toledo. En todo caso, debe hacerse en la presente legislatura. Es un error el sistema de tanteo, prueba y error que se está siguiendo. Muestra inseguridad y falta de criterio, justo lo contrario que debería demostrar un Gobierno que está bajo observación internacional.
2- Es razonable y no traumática. Habrá que hacer distinciones en función de la dureza del oficio. Es razonable que la jubilación más frecuente pase a los 67 años y la de oficios como la agricultura, la construcción o los transportes en una edad inferior. El anunciar determinadas medidas, para matizarlas a continuación y modificarlas en el plan que se presenta a Bruselas, debilita su crédito.
3- Lo más importante, es crear empleo para que el sistema no se venga abajo. La prolongación de la vida laboral y la ampliación del periodo de cálculo de la base de la pensión ya estaban apuntadas en el Pacto de Toledo y son prudentes y necesarias. Pero ni siquiera más empleo y menos pensión equilibrarán el sistema. Hará falta una ampliación de la población trabajadora, por lo que la inmigración resultará imprescindible.
JAVIER ARENAS
PP (6/5/1996-20/1/1999)
«La propuesta ha generado un inmediato rechazo»
1- Considero indispensable la reforma porque queremos garantizar el futuro del sistema de pensiones. La esperanza de vida aumenta, por lo que la pensión se percibirá más años y afectará a las cuentas. Las decisiones a adoptar deberían ser fruto de la prudencia y de una aplicación gradual. Deberían contar con un amplio respaldo, sin bandazos ni recortes traumáticos. Así se hizo por el Gobierno del PP que estableció con los agentes sociales un acuerdo en 1996 que mejoró el sistema.
2- La propuesta del Gobierno adolece de importantes deficiencias y ha generado un inmediato rechazo. Hay un problema inmediato que es el desempleo masivo. El Gobierno del PP creó cinco millones de empleos y, junto con los cambios introducidos en la Seguridad Social, las cuentas cuadraron y se pudo crear un Fondo de Reserva. Prolongar la vida activa se tiene que tener en cuenta para que sean viables los principios de flexibilidad, gradualidad y voluntariedad incentivada con estímulos potentes.
3- Hay que trabajar con un horizonte temporal amplio para llevar a cabo la reforma con independencia de quien gobierne; coordinar las reformas de la Seguridad Social con reformas laborales que nos saquen del desempleo masivo, ya que sólo así se podrán generar cotizaciones suficientes; completar la separación de fuentes de financiación de la Seguridad Social y aplicar el principio de contributividad, para tener en cuenta las aportaciones realizadas; tener en cuenta la incidencia de las cotizaciones sociales a efectos de contratación de trabajadores y de competitividad y comparar nuestra experiencia con otros países en la UE que han vivido procesos de reforma para apuntarse a los aciertos.
EDUARDO ZAPLANA
PP (10/7/2002-17/4/04)
«Subiría incentivos a quien quisiera trabajar más años»
1- El mejor marco para poner en marcha las reformas es el Pacto de Toledo. Dicho esto, la mejor manera de garantizar la sostenibilidad de las pensiones es la buena marcha de la economía y del empleo. Para situaciones difíciles, ya creó el Gobierno de Aznar el Fondo de Reserva. Lo que ocurre es que cuando las cosas van bien a algunos se les llena la boca de demagogia y dejan de avanzar en las reformas. Hay que reformar las pensiones para garantizar su sostenibilidad a largo plazo, porque la expectativa de vida se amplía. Pero con un consenso político y social amplio y en épocas de estabilidad.
2- Creo que es una equivocación plantear medidas de forma aislada. El sistema de Seguridad Social es todavía solvente. En relación a la jubilación a los 67 años no hay que olvidar que la jubilación es un derecho de los trabajadores y no una obligación. Apostaría por subir los incentivos a quien, voluntariamente, quiera seguir trabajando, y a la empresa.
3- No hay recetas mágicas, pero la mejor política social es la creación de empleo. Incentivaría a quien opte por retrasar su jubilación e intentaría una mayor incorporación de la mujer al mercado laboral, o de aquellos que pierden su trabajo con 50 o más años. Para ello, las políticas de bonificaciones y exoneraciones de cotizaciones puede ser un instrumento útil. Intentaría regular de forma más lógica las prejubilaciones.
JESÚS CALDERA
PSOE (18/4/2004-12/4/08)
«Habría que compatibilizar trabajo y jubilación parcial»
1-Sí. No hay que olvidar que se trata de un proceso que está ordenado y recogido en el Pacto de Toledo. La reforma es necesaria para garantizar el pago futuro de las pensiones. Cada vez vivimos más años y es necesario garantizarlas. Esta reforma no es sino un paso más en el proceso de referencia incluido en el Pacto.
2- Creo que, como ha indicado el propio Gobierno, es una propuesta abierta al diálogo y el debate. Tiene el valor de poner encima de la mesa una propuesta para el consenso con antelación, ya que no hay que olvidar que hoy no existen problemas financieros en el sistema de pensiones, que es de los más estables de Europa pese a la crisis y cuenta con superávit. Pero en el futuro, el aumento de la esperanza de vida de la población puede crear problemas si no adecuamos la percepción de la pensión al tiempo trabajado. Algo que ya iniciamos en la reforma de 2006, en la que introdujimos el aumento proporcional de la percepción por cada año adicional trabajado y estimulamos la permanencia en el mejor momento económico.
3- Primero e indispensable: mantener un mínimo digno de protección para todos. Hay que acercar progresivamente lo que se percibe como pensión a lo que se ha aportado en la vida laboral. Segundo: crear carreras estables, poner freno a la sangría que suponen las prejubilaciones innecesarias. Siempre he defendido las necesarias, las de aquellos que son despedidos cercana su jubilación, pero no las que promueven las empresas con beneficios. Y tercero, como vivimos más tiempo hay que cotizar de acuerdo a ello. Otra propuesta sería compatibilizar la jubilación parcial con el trabajo parcial, algo que puede parecer una ironía en la situación actual, pero que en el futuro aliviará el mercado laboral ante la mayor densidad poblacional
TEMPORAL BURSÁTIL
El Ibex, víctima del pánico vendedor
La desconfianza sobre la capacidad española para reducir su deuda y salir de la recesión provoca un derrumbe del 7,7% en el parqué
CARMEN LLORENTE
Semana trágica en la Bolsa española. El Ibex se ha dejado en las cinco últimas jornadas un 7,7% y a punto ha estado de perder la cota psicológica de los 10.000 puntos (concluye en 10.103).
La huida de los inversores extranjeros iniciada la pasada semana, ante las negativas expectativas económicas en el país ibérico para este año -el FMI prevé una caída del PIB del 0,6%-, ha terminado por transformarse en las últimas jornadas en pánico vendedor.
El jueves, el parqué español vivió una sesión de caída libre que se saldó con una pérdida del 5,94%, un desplome directamente proporcional a la subida estratosférica del riesgo país: el diferencial del bono español con Alemania ha llegado a alcanzar el punto porcentual (100 puntos básicos); mientras que el CDS (seguro contra riesgo de impago del país) se disparó hasta 154 puntos básicos, el nivel más alto desde el 25 de febrero de 2009 y no lejos del máximo histórico (170 puntos).
Tras los últimos desplomes, la Bolsa de Madrid arroja una caída en lo que va de 2010 del 15,3%, lo que la convierte en la peor plaza de valores de Europa, entre las principales. París, baja un 9,5%; Fráncfort, un 8,8%; y Londres, del 6,5%.
La débil situación económica española, con un PIB negativo y un elevadísimo desempleo y el enorme endeudamiento que soporta el Estado han desatado la desconfianza entre los inversores extranjeros sobre los mercados españoles.
En las últimas jornadas el mensaje «vende España» ha corrido entre brokers y operadores de todo el mundo, dando lugar a una gran desbandada inversora, que se ha contagiado al resto de las plazas del Viejo Continente e incluso al euro. La moneda única ha retrocedido hasta los 1,36 dólares, un nivel que no se repetía desde mayo de 2009.
«España es una economía fuerte dentro de Europa, de ahí que aunque sea el centro de los ataques de los inversores no caiga sola», explica José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citigroup.
«Ha habido una sobrereacción en los mercados. Las cosas en España están mal pero no tanto para esta estampida. Pero cuando se trata de dinero, el miedo es libre», explica Juan José Fernández-Figares, jefe de Análisis de Link Securties.
Los analistas consultados por EL MUNDO creen que la confianza no va a retornar en los mercados españoles hasta que el Gobierno no de José Luis Rodríguez Zapatero anuncie «medidas concretas y cualificadas» para la reducción del déficit público.
«Hay falta de credibilidad en la capacidad del actual Gobierno para llevar a cabo las medidas y reformas necesarias para reducir el déficit público y volver a poner a flote la economía española», afirma el director de inversiones de un banco español.
Los analistas creen que los bancos van a seguir liderando la caída de la Bolsa española, ya que son los propietarios de buena parte de la deuda emitida por el Estado en el último año, a lo que se une su elevada exposición al agónico sector inmobiliario.
En la última semana, BBVA se ha desplomado un 12,8% y Santander, un 10,3%. Por su parte, Telefónica retrocede más de un 5%.
Los analistas creen que continuará la tendencia 'bajista' en el corto plazo
Los mercados esperan medidas concretas para reducir el déficit
DINERO FRESCO
Por qué nos han sentenciado y lo que se avecinaLos inversores internacionales han decidido ya que la economía española no puede sostener su deuda ni puede recuperar competitividad dentro del euro sin cambios radicales. En la UE se impone la mano dura y no habrá apoyo extra, así que las perspectivas son de más penuria presupuestaria, dinero más caro e inaccesible, pérdidas adicionales para el sector financiero y, por primera vez, tensión socialCARLOS SEGOVIA
Una semana después, Almunia ha puesto el dedo en la llaga sobre que España se parece a Grecia en que ambos pierden competitividad desde que están en el euro y Salgado le ha acusado de imprudente y de no ser capaz a sus años de contenerse y decir simplezas. Eso en público, porque en privado los comentarios en el Gobierno sobre el ex secretario general del PSOE son aún peores. Por su parte, Botín veía el jueves cómo su propio padre se veía desarbolado por los mercados, que enviaron a las tinieblas al Santander y eso que mantenía altos beneficios -y dividendos- en estos tiempos. En pleno pánico bursátil, Zapatero se encontraba en alarmante inopia en Washington.
¿Cómo han podido cambiar tanto los tres comensales de Davos en apenas siete días? Rebobinemos. El 30 de diciembre, ZP anunciaba que iba a hacer en enero lo que no había hecho desde 2004: un plan de ajuste de las cuentas públicas, una reforma de las pensiones ante el envejecimiento de la población y una reforma laboral. Toma ya. Era el mismo que meses atrás no mostraba preocupación por el déficit y rechazaba las propuestas del Banco de España de alargar la edad de jubilación y de abaratar más el despido.
Tamaño cambio no era fruto de una larga reflexión en el PSOE. No. Lo que pasa es que otros países del euro como Grecia, Portugal e Irlanda han preparado planes también de saneamiento del gasto público en una dura carrera de resultar creíble ante los inversores. Manirroto el último, porque hay que convencer para vender bonos del estado y conseguir financiación.
Así que lo que tocaba era girar a la derecha ante los mercados, no sólo para que el Tesoro pueda pedir prestados los 200.000 millones de euros que necesita este año, sino para contener el llamado riesgo país. El coste de ser de tener el cartel de economía sospechosa de impago.
Demasiado tarde. Salvo en el caso irlandés, en que su Gobierno ha anunciado un recorte del 7,5% del sueldo de sus funcionarios, los mercados no se han creído en general los planes de ajuste de los demás. Tampoco el español. Y menos mal que la Bolsa estaba ya cerrada el viernes, cuando el presidente se limitó a anunciar «líneas de actuación» de la reforma laboral.
La pérdida de confianza es apabullante. Apenas días después de que el Gobierno haya anuncido un recorte de nada menos que 50.000 millones de euros en el gasto público y un endurecimiento sin precedentes en el sistema de pensiones, la prima de riesgo de España no sólo no baja, sino que se acerca a récords. Por eso nos han sentenciado. Ser español significa ahora tener que pagar un punto más que un alemán -pese a estar ambos en el euro- para conseguir dinero prestado, lo que se traduce en 3.400 millones de sobrecoste sólo para el Estado. Los mercados no se fían de que España pueda sostener su deuda ni que logre ser más competitiva sin poder devaluar moneda. No se creen la tasa de paro ni tampoco en que se arregle el drama inmobiliario sin abaratar los pisos.
Las consecuencias ya han comenzado. El Tesoro ha tenido que pagar medio punto más que en la última subasta para poder colocar bonos a tres años. Mal paso para las arcas del Estado, que ya tiene que pagar anualmente casi 25.000 millones de euros al año a pagar intereses, no mucho menos que lo que destina al desempleo. Eso supone un encarecimiento para los bancos, empresas y familias. Por ejemplo, si se consolida ese medio punto que tuvo que soltar el Tesoro son 14.000 millones de sobrecoste para la deuda total, privada y pública de España y un viaje adicional a los bancos y, sobre todo, cajas.
Además, se estropea la argucia de las entidades financieras, que han venido endeudándose en el Banco Central Europeo (BCE) a menos del 1% de interés para luego destinar ese dinero no a dar créditos, sino a comprar deuda pública española al 3%. Dos puntitos limpios al saco. Pero eso suponía apostar que la deuda del Reino de España sería apreciada por los mercados.
Las constructoras temen el recorte inversor que ni José Blanco puede frenar. Y tras el pensionazo y si ZP osa actuar en la reforma laboral, padecerá por primera vez tensión social con los sindicatos.
Los mercados exageran sin duda, pero es lo que hay. ¿Soluciones? Que Angela Merkel anunciara su respaldo a los socios del euro... Pero la línea franco alemana es de mano dura. «Los contribuyentes de Alemania no pagarán por los de Grecia», dice el ministro alemán de Economía, Rainer Brüdele. «Vigilaremos de cerca a Grecia», afirma la ministra francesa Christine Lagarde. «Hay países que han recibido ya muchos fondos de cohesión y es hora de que hagan solos sus deberes», comenta en privado el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet.
Otra solución sería tomar medidas de caballo concretas y cuantificables, pero sin acuerdo con el PP y las autonomías no serían ya creíbles para los mercados.
Queda el cambio de Gobierno. ¿Incorporar ministros socialistas de prestigio? Tras el fiasco de Solbes, las bolsas no creerían ya en una cohabitación de, por ejemplo, ZP y un ministro tipo Mafo. En cambio, la crisis pone a CiU más fácil justificar un pacto con el PP y Rajoy dice en sus contactos con los VIP del país que heredará un erial, pero que puede formar un gobierno creíble en 48 horas. Huele poder y ha tomado nota del apoyo público de Botín al Gobierno, pero también de cómo Isidro Fainé ha eludido en La Caixa hacer lo propio. El PP se anima, pero Rajoy sigue por debajo de ZP a estas alturas en valoración personal.
Garoña, el ATC y ETA
Se acaban de cumplir siete meses desde que el Gobierno anunciara el cierre de la central nuclear de Garoña y un plan de industrialización alternativo para la comarca burgalesa. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, tendría teóricamente una primera oportunidad rápida de reemplazar una inversión por otra. En una zona donde la energía nuclear está aceptada desde hace décadas bastaba con sustituir la central por el Almacén Temporal Centralizado (ATC). Es decir, el ambicioso proyecto del Estado para almacenar los residuos del parque nuclear español y que premia al municipio que lo acoja con una inversión pública de 700 millones de euros, una cifra inalcanzable de otro modo en el actual sistema de financiación local. Pero todo apunta a que los municipios del área de Garoña, próxima al País Vasco, no optan al ATC tras sufrir la repugnante presión en contra de la banda terrorista ETA. Industria lo niega, pero el delicado tema flota en el ambiente.
FG: archivo judicial y pensión
El presidente del BBVA, Francisco González (FG), vuelve a ser protagonista esta semana con dos noticias. Una es que la Audiencia Provincial ha archivado las denuncias del PP y Manos Limpias contra el ex vicepresidente de la CNMV, Carlos Arenillas & company por el escándalo del dossier de 2005 para hundir a FG. La Audiencia cree que el único perjudicado era el banquero y si éste no ha tomado acciones judiciales...La otra noticia es que ganó 5,34 millones en 2009 y se aseguró una pensión de ¡80 millones!. El banco no recibió ayudas del Estado y FG ha tenido gestos: renuncia a 20 millones de pensión, a toda su indemnización por despido, se congela el sueldo...Lo que quiera, pero no enternecerá a nadie en esta dura etapa del país, como tampoco Botín y otros cuando anuncien lo suyo. Pero no hay que poner el foco sólo a los banqueros. FG ganará en 2010 el equivalente a las primas que cobrarán cinco suplentes del Madrid si cae la Liga y la Champions.
¿Emitirá cuotas Rato?
Rodrigo Rato se mostró optimista sobre el futuro en su primer consejo de administración del día 28 y ya más prudente dos días después ante los directivos de la caja al ser informado sobre las limitadas posibilidades de recabar más capital en caso de que la entidad lo necesitara para reforzar su solvencia. Su antecesor, Miguel Blesa, aprovechó a fondo la mayoría de los instrumentos disponibles, incluida la emisión de preferentes y no queda mucho margen. La pregunta es si Rato osará echar mano de lo que él impulsó como ministro: la emisión de cuotas participativas. Aprobó su regulación poco antes de perder las elecciones de 2004, pero sin dotarlas de derechos políticos para no soliviantar a los sindicatos, que temían con ello una privatización. De momento, Rato ni siquiera tiene poderes ejecutivos. Sólo ejerce en funciones a la espera que el próximo día 28 se los confiera una nueva asamblea de la entidad. ¿Y Blesa? Le gustaría seguir en Mapfre e Iberia.
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