DIOS NOS LIBRE DEL SOCIALISMO:

La patronal vasca denuncia que ETA sigue extorsionando a sus socios
El presidente de la patronal vasca se expresó así en línea con la necesidad de «mantener la exigencia alta» con ETA en este asunto, idea en la que coincidieron el vicepresidente primero del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, y representantes del Círculo de Empresarios Vascos durante la visita del también ministro del Interior al País Vasco el pasado martes.
«Desde Confebask vemos como positiva cualquier noticia relacionada con el alto el fuego o un proceso de paz», recalcó Lazpiur, «pero no entendemos que se sigan enviando cartas de extorsión», una práctica «condenable que tiene que acabar». «Decimos claramente sí a la paz, pero siempre que también cese la extorsión al empresariado vasco», añadió.
Lazpiur recordó que los empresarios han dado «el callo y aguantado todo lo que han tenido que aguantar en su momento», por lo que exigió el cese de las cartas de chantaje.
El presidente de Confebask admitió que no le gusta profundizar en este asunto, porque con eso «podemos beneficiar a quien no queremos que se beneficie». «Podemos estar haciendo campaña gratis», puntualizó. «Mientras haya una sola persona que esté amenazada, es la sociedad entera la que está amenazada», sentenció.
Los representantes del Círculo de Empresarios Vascos trasladaron el martes a Rubalcaba su preocupación por que prácticas como la extorsión a los empresarios, a través del impuesto revolucionario, continúen produciéndose. «ETA debe abandonar definitiva y permanentemente la violencia y acabar con la extorsión», dijeron los empresarios tras el almuerzo en Guecho con el ministro del Interior.
Los empresarios destacaron que cualquier paso que se dé debe estar dentro del actual marco jurídico.
Respecto a los movimientos en la izquierda abertzale, los empresarios insistieron en que «es preciso mantener la exigencia alta» ante ETA, algo que debe traducirse en «un abandono definitivo de la violencia» y de expresiones como el chantaje colectivo. El Círculo de Empresarios garantizó, además, su respaldo «a las fuerzas políticas con legitimidad», pero incidió en la necesidad de que, en materia antiterrorista, se produzca un consenso entre el Gobierno y la oposición, tanto en Euskadi como en el resto de España, «con respeto a la memoria de las víctimas y conforme al ordenamiento jurídico».
En el encuentro con el vicepresidente primero del Gobierno, en el que hablaron «al 50%» sobre temas económicos y de Interior, participaron 45 personas; entre ellas, los presidentes de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán; de Mondragón, José María Aldecoa; de Petronor, Josu Jon Imaz; de Ibermática, José Luis Larrea, y de la Corporación IBM, Alfonso Basagoiti.
MANUEL AGUILERA / Miami
Un peregrino entierro para el enemigo de Chávez
Especial para EL MUNDO
Carlos Andrés Pérez podrá finalmente descansar en paz. En las próximas horas, su cadáver viajará desde Miami a Caracas para ser enterrado después del enfrentamiento que han tenido sus dos mujeres y los hijos fruto de ambas relaciones.
La familia en EEUU del ex presidente venezolano aceptó ayer finalmente repatriar el cadáver a su país natal tras la disputa sobre si debía ser enterrado en Miami -donde murió y vivió en los últimos años- o en Caracas, la capital de Venezuela, el país donde nació y en el que fue presidente durante dos periodos.
Su entierro tenía que haberse celebrado ayer por la tarde en el cementerio católico Our Lady of Mercy de Miami, pero sus hermanos y los hijos fruto de su primer matrimonio con Blanca Rodríguez anunciaron horas antes en Caracas que había quedado suspendido.
El martes por la tarde los familiares de CAP residentes en Venezuela interpusieron una demanda ante Gerald Hubbart, juez del Circuito de Miami Dade para impedir el entierro. «Mi papá debe ser enterrado en Venezuela, merece un digno sepulcro aquí y queremos que sea enterrado en el Cementerio del Este al lado de mi hermana Thais, fallecida en 1994. Es el deseo de la familia y creo que es el deseo de toda Venezuela», aseguró Carolina Pérez Rodríguez, hija del ex presidente con su primera esposa, Blanca Rodríguez. Rodríguez afirma que nunca se divorciaron legalmente, por lo tanto siguen casados, y que el ex presidente no dejo nada escrito sobre dónde quería ser enterrado.
Desde Miami, Cecilia Victoria Pérez, fruto de una segunda relación del ex mandatario con Cecilia Matos, enviaba un escueto SMS para desconvocar la ceremonia de sepultura e invitando a todos a una misa, ayer a las doce de la mañana en la iglesia de Saint Thomas. María Francia, su otra hija residente en EEUU, esgrimía sus razones: «Nunca estuvo de acuerdo con regresar a Venezuela con Gobiernos antidemocráticos como el actual».
Finalmente, su última compañera y sus hijas cedieron mientras se sucedían los actos de homenaje y los reconocimientos mantenían el cadáver activo en un peregrinaje por distintos lugares de Miami. El cuerpo de Carlos Andrés Pérez viajará a Caracas para ser sepultado.
El dos veces presidente de Venezuela (1974-1979 y 1989-1993) falleció el pasado día de Navidad , a los 88 años, y ha estado estos días más expuesto a los ojos de la opinión pública que en los últimos años, en los que ha tenido una tranquila y discreta vida en un apartamento de la zona de Brickell Key, en Miami.
La imagen de su cuerpo fallecido enfundado en un traje negro, con camisa y corbata blancas, banda presidencial, condecoración Simón Bolívar y un rosario rojo entrelazado en sus dedos le ha devuelto a sus días de gloria presidencial. En el velatorio del martes, un portavoz de la familia organizaba a los medios en la funeraria Caballero Rivero para que captaran imágenes del ex mandatario: «Trabajen con respeto», fue la única premisa para retratarle.
En las radios y televisiones locales del Sur de La Florida el destino del cadáver de CAP ha sido un tema estrella. Convertirse en enemigo y diana de Hugo Chávez le reportó nuevos amigos, muchos lejanos ideológicamente. Según su hija Carolina, Chávez «nunca puso obstáculos para enterrar a su padre en Venezuela». ¿Por qué iba a ponerlos? Al presidente siempre le gustó recordar que los errores de CAP durante el Caracazo (1989) fueron el comienzo de la Revolución Bolivariana. Veintiún años después, verá pasar el cadáver de su enemigo ante la puerta del palacio presidencial.
ZONA FRANCA GINA MONTANER
CAP: la nostalgia ya no es lo que era
Miami ha sido refugio temporal para muchos gobernantes latinoamericanos que han caído en desgracia. Así ha ocurrido con el ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, cuyos restos han sido velados en una céntrica funeraria en medio de una querella entre familiares que se disputan su cadáver. Por el funeral del carismático mandatario socialdemócrata han desfilado decenas de exiliados venezolanos, muchos de los cuales suscriben la creencia de que cualquier tiempo pasado fue mejor.
No hay nada más peligroso que el brumoso sentimiento de la nostalgia porque tiende a distorsionar los hechos. CAP fue un animal político como pocos. Discípulo aventajado del gran estadista Rómulo Betancourt, gobernó en dos periodos presidenciales. En la primera etapa (1974-1979) se benefició de la bonanza petrolera en la Venezuela Saudí. Sin embargo, a pesar de la orgía de petrodólares, fue insuficiente su gestión a favor de los marginados. Fueron años de clientelismo político a costa de descuidar la creación de empresas y puestos de trabajo destinados a los más necesitados.
Otra cosa bien distinta fue la segunda etapa de su gobierno (1989-1993). El descontento social desembocó en el sangriento Caracazo, con un saldo de casi 1.000 muertos por la brutal represión del Ejército. Los disturbios fueron más un motín de saqueadores que una protesta política, pero la crisis concluyó con la destitución y procesamiento judicial de CAP por una presunta malversación de fondos públicos de unos 17 millones de dólares (casi 13 millones de euros) de una partida secreta.
Ahora, en el descanso eterno de un destierro que no tuvo retorno, han transitado frente a su féretro los que, con razón, se oponen al rumbo que ha tomado Venezuela bajo la autocracia de Hugo Chávez, el militar que contribuyó a desestabilizar aún más la segunda administración de CAP con dos intentonas golpistas. Finalmente Chávez se erigió como salvador de un pueblo que se sentía abandonado por una clase dirigente más interesada en favorecer a los amigos arrimados al poder. Es comprensible la desazón de quienes ven con alarma cómo se desmorona la democracia venezolana, pero también es aventurada la añoranza por una forma de gobernar que tanto daño le ha hecho a Latinoamérica. A fin de cuentas el ascenso de un personaje delirante como el líder bolivariano sólo se entiende como la consecuencia del resentimiento social que provocaron décadas de insensible frivolidad por parte de los partidos políticos tradicionales.
A esta nostalgia se ha sumado Felipe González, quien en su día tuvo a CAP como protector de los socialistas españoles que luchaban contra el franquismo. En una semblanza dedicada a su mentor, el ex mandatario destaca su personalidad apabullante y efusiva, muy en una línea populista más cercana al amiguismo que a los principios. González considera que se le debe juzgar por sus aciertos y errores, pero no es lo mismo valorar la nacionalización del petróleo que impulsara CAP que un escándalo por corrupción. Eso simplemente es un delito.
En esta ciudad de tránsito para tanto político defenestrado, es frecuente tropezarse con nostálgicos de Batista por los males del castrismo; invocadores de Arnoldo Alemán por las tropelías del sandinismo; o quienes ahora pasan por alto la irresponsabilidad de una polémica figura que contribuyó a la entronización de la pesadilla chavista. A veces lo más sano es dejar atrás el pasado y el presente para salvar el porvenir.






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