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martes 30 de noviembre de 2010

ZAPATERO ABOCA A ESPAÑA A UNA QUIEBRA INSUPERABLE: La UE declara formalmente que Zapatero no es de fíar/ Bolsa y deuda se desploma/ Éxodo de españoles

M. RAMÍREZ / J. E. MAÍLLO
Bruselas / Madrid

La UE no se fía de Zapatero y la Bolsa y la deuda se hunden

Su informe dando por hecho que España no cumplirá ni su objetivo de crecimiento ni de déficit da la vuelta a los mercados y provoca una recaída

Zapatero embustero

Mientras los vecinos del euro se recuperan, España seguirá luchando por salir de la crisis económica y ajustar sus cuentas públicas, como Grecia, Irlanda y Portugal, según las previsiones de la Comisión Europea, que contradicen una vez más las del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Aún con la resaca del segundo rescate de un miembro de la moneda única en seis meses, la Comisión Europea alertó ayer del riesgo de que España no cumpla con su objetivo de recorte del déficit público. Según los expertos comunitarios, la economía española crecerá en 2011 la mitad de lo que estima el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero.

Con un crecimiento muy por debajo del que estima el Gobierno, las cuentas no salen. Si es Bruselas, y no el Ejecutivo, quien tiene razón en la previsión de avance del Producto Interior Bruto (PIB), el déficit quedará en el 6,4% y únicamente mediante nuevas políticas de austeridad se llegará al 6% prometido.

Zapatero embustero

Para 2012, la Comisión calcula que el déficit estará en el 5,5%, más de un punto por encima de lo esperado por el Gobierno y más lejos de recortarlo por debajo del 3% en 2013, el compromiso adquirido con la UE.

La Comisión estima que la actividad aumentará sólo el 0,7% (frente al 1,5% de la zona euro y el 1,7% de la UE) en lugar del 1,3% que calcula el Ministerio de Economía. Si se cumple este escenario, la Comisión espera algo más de Madrid.

«Existe el riesgo de que, si el crecimiento del año que viene es menor del esperado, será necesario tomar más medidas para garantizar que se cumpla el objetivo fiscal del 6%. Es un compromiso que el Gobierno ya ha asumido y anunciado», dijo, en rueda de prensa, el comisario de Economía, Olli Rehn. «Sobre la base de esta previsión de crecimiento y de las decisiones tomadas hasta ahora, será difícil que se logre el déficit del 6%. Sólo podemos animar al Gobierno español en su compromiso de aplicar las medidas necesarias si se observan desviaciones de la ejecución presupuestaria prevista», dijo.

Los mercados no tardaron en reaccionar. Abrieron la jornada al alza, con subidas de más del 1% para el Ibex y el diferencial con el bono alemán a 10 años cayendo al entorno de los 240 puntos básicos. Pero fue escuchar las previsiones de la UE y donde había subidas llegaron descensos (el Ibex 35 cedió un 2,33%). Los bancos volvieron a ser los más bajistas, encabezados por el BBVA (-4,3%) y BME (-3,8%).

Y donde había una cierta contracción entre la deuda alemana y la española retornaron las dudas. El diferencial entre ambos sobrepasó los 270 puntos básicos, aunque cerró la sesión en los 266, otro máximo.

Y eso que el comisario finlandés había subrayado que España «va por buen camino», en línea con las recomendaciones de la UE, y había alabado la reforma laboral.

Ante la nueva bajada de las bolsas, Rehn recordó que «recuperar la confianza lleva tiempo» y que los gobiernos tienen que mostrar «contundencia» al aplicar medidas para reducir sus gastos y reformar sus sistemas productivos. «Las turbulencias en los mercados son una prueba de que tenemos que aplicar las medidas con determinación», comentó.

El problema es que los mercados empiezan a cobrarse víctimas. Con Grecia e Irlanda ya en el zurrón, los ojos se dirigen a Portugal, España aparece en el punto de mira y en el horizonte se vislumbran Bélgica e Italia.

Y los Estados no acaban de ser conscientes de la que se les viene encima. «El problema no es que tengas razón, sino que te la den los jueces», dijo ayer a este diario uno de los empresarios que asistió a la reunión del sábado en La Moncloa, haciendo un paralelismo entre la Justicia y los mercados. «Todos los esfuerzos deberían centrarse en bajar el diferencial con el bono alemán», añadió esta fuente.

Pese al compromiso del que habla la Comisión, el Ejecutivo Zapatero está convencido de que cumplirá los objetivos sin retocar sus políticas. Tras la reunión con sus colegas de la UE el domingo, la vicepresidenta Elena Salgado defendió la validez de sus cálculos. Además, recordó que un mayor recorte fiscal obstaculizaría la recuperación económica, que, según reconoce la Comisión, aún no tiene fundamentos «sólidos».

El año próximo seguirá marcado por un paro elevado, poco consumo interno por la reducción del gasto público y el aumento de la presión fiscal y una nueva caída de la demanda exterior mientras un quinto de los trabajadores están en paro. Entretanto, la burbuja inmobiliaria sigue sin desinflarse, ya que los precios de las casas bajan «pero a un ritmo lento y con muchas diferencias regionales».

Pero no todo es negativo a efectos macroeconómicos. La Comisión considera que los salarios de los españoles crecerán menos, gracias a la reforma laboral, y así la economía tendrá mejores datos de productividad.

En 2010, los únicos tres países de la zona euro que han seguido cayendo son España (-0,2%), Irlanda (-0,2%) y Grecia (-4,2%), estos dos últimos en situación tan frágil que han tenido que ser rescatados por la UE y el FMI. En contraste, Alemania ha crecido, según los últimos datos, un 3,7%, lo que ha subido la media de crecimiento este año de la zona euro al 1,7%.

JUAN IGNACIO IRIGARAY / Buenos Aires

Éxodo de españoles hacia Argentina huyendo de la situación económica en España

Cada mes 1.200 personas procedentes de España se instalan en este país suramericano / Son jóvenes, tienen estudios universitarios y huyen de la crisis

Especial para EL MUNDO

Zapatero embustero

El acento castizo ha invadido las calles de Buenos Aires y el ha reemplazado al vos en las emisoras de radio y televisión de la capital del tango. La crisis económica ha provocado un éxodo masivo de españoles, parecido al que se produjo en los siglos XIX y XX, que buscan nuevas oportunidades económicas en Argentina.

Desde 2008, 33.543 españoles han migrado a Argentina para estudiar o trabajar, según un informe de la consultora internacional Adecco elaborado con datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración español.

De este estudio se hizo eco recientemente Clarín, el periódico más vendido en Argentina, que en portada destacó: «Por la crisis europea llegan al país 1.200 españoles por mes. Tienen entre 25 y 35 años. Están cualificados y huyen del desempleo».

Entre ellos destacan los periodistas, que buscan fortuna en nuevas tierras ante la crisis que atraviesan los medios de comunicación. Hasta el hombre del tiempo del canal de noticias C5N anuncia si habrá sol o lluvia desgranando una perfecta dicción ibérica, mientras varios gallegos militan en la turbamulta de reporteros que cada día ametrallan a preguntas a las autoridades del país.

Aunque muchos de quienes se marchan de España escogen como destino otros países de Europa y EEUU, no son pocos los que optan por Argentina basándose en la historia cruzada de migraciones que existe entre ambas orillas y el consiguiente ambiente familiar.

Adaptación

Raquel Galán Rojas, española de 30 años, llegó recientemente a Buenos Aires con su novio argentino, ahora marido. Trabaja como bibliotecaria. «Me siento superbién en Argentina, hay un montón de cosas que se parecen a España y es muy fácil adaptarse. Hasta estudio flamenco aquí», explicó a EL MUNDO.

La oleada de emigrantes españoles que se produjo en los siglos XIX y XX provocó que ahora Argentina albergue la mayor comunidad hispana que vive fuera de la Península: son 330.000 ciudadanos en condiciones de votar. De ahí que llamen a Argentina la quinta provincia gallega.

Lo destacable es la inversión que realiza la corriente migratoria en un país que, hace sólo 10 años, sus habitantes abandonaban, rumbo a España, por el corralito.

Pero la economía argentina viene recuperándose a un ritmo del 9% de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) anual, según cifras oficiales. Por eso muchos argentinos que tienen la nacionalidad española están regresando a sus orígenes. De hecho, las cifras del informe de Adecco incluyen tanto a los españoles como a los que tienen doble nacionalidad.

Bárbara Álvarez, una asturiana de 35 años, no lograba encontrar empleo en España: «¿Por qué me vine? Porque necesitaba trabajar y acá estoy», dijo a Clarín.

Xavi Casas vivía en Barcelona con su esposa argentina. Ambos son arquitectos y veían el futuro muy negro. «De golpe se dejó de construir», explica. «Queríamos montar un proyecto y no podíamos. Entonces nos vinimos a Argentina y estamos muy bien».

Otro caso es el de Alejandro Cortés, aragonés, de 27 años. «Soy director de arte, creativo y curador. Pero la industria cultural está muy perjudicada. Mis profesores me hablaron de Argentina, hice contactos y acá estoy, trabajando y terminando estudios de cine», relata. «Tenía otras opciones en países con economías mejores. Pero Argentina me ofrecía algo más interesante culturalmente», añade.

El gallego Iago Lestegás Tizón, de 23 años, ha conseguido una beca para finalizar en Buenos Aires su carrera de arquitecto. «Cuando comencé a estudiar, en 2005, los profesores nos decían que encontraríamos trabajo antes de graduarnos. En 2009, a punto de graduarme, los mismos profesores nos decían que había que buscar en otro lado porque la cosa estaba muy fea».

C. LL.

El consumo, por los suelos

La crisis económica, el elevado desempleo y la desconfianza de los ciudadanos están hundiendo el consumo. Las ventas del comercio al por menor cayeron en octubre un 2,8% en términos constantes, dos décimas por encima de la cifra registrada el mes de septiembre, según datos ofrecidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este es el cuarto descenso consecutivo del índice que mide las ventas del comercio minorista, considerado el barómetro del consumo, que supone tres cuartas partes del PIB español.

En los 10 primeros meses del año, la actividad de los comercios ha descendido un 1,5%, un retroceso que llueve sobre mojado, ya que desde finales de 2008, las ventas al por menor no han cesado de caer.

En octubre, tan sólo aumentaron las ventas de equipamiento personal (ropa, calzado, complementos). Sin embargo, en el resto de los sectores todo fueron 'números rojos', con caídas de más del 7% en equipamiento para el hogar (electrodomésticos y muebles); del 2,4%, en gasolina; y del 2%, en alimentación.

Por supuesto, la menor actividad comercial se está traduciendo en paro. El empleo en tiendas tradicionales y grandes superficies volvió a retroceder en octubre, al registrar una tasa negativa del 0,9%, con lo que encadena ya 27 meses consecutivos de bajadas.

P&R

MARÍA RAMÍREZ / Bruselas

¿Por qué hay que recortar el déficit?

Corresponsal

La Comisión Europea siempre suele ser más pesimista en sus previsiones que el Gobierno español; la realidad, habitualmente, cae en el medio. Ahora, si la economía española crece menos, el Estado podría incumplir sus objetivos para ajustar las cuentas públicas.

¿Cuánto se debe recortar el déficit público?

Más de ocho puntos en cuatro años. En 2009, llegó al 11,1% y, según lo aprobado por la Comisión Europea y los Veintisiete, debería estar por debajo del umbral comunitario del Pacto de Estabilidad, el 3%, a finales de 2013.

¿Cuál es el castigo si lo incumple?

La Comisión sólo publica ahora recomendaciones o, como mucho, reprimendas políticas respaldadas por los Veintisiete. Al menos hasta que se reforme el Pacto de Estabilidad y se empiecen a aplicar las sanciones económicas previstas. Los cambios no tienen efectos retroactivos, por lo que España sólo se arriesgará a una multa la próxima vez que rompa el Pacto. El castigo, sin embargo, es ahora el de los mercados, que huyen de las emisiones de deuda de los Estados más deficitarios.

¿Y la deuda?

La Comisión no la valora para abrir expedientes a los Estados (aunque cuando entren en vigor las nuevas normas si lo hará), pero su aumento es preocupante por la frágil posición española en los mercados. Si bien España sigue siendo uno de los países menos endeudados de la zona euro, la deuda rondará el 73% del PIB en 2012, y refinanciarla en el mercado cuesta cada vez más.

B. P. RAMÍREZ / Madrid

Campa atribuye la tesis de la UE a su pesimismo

Toxo tacha de «antidemocrático» que las 37 empresas «pongan deberes» al Gobierno

El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, salió ayer al paso de los negros augurios que la Comisión Europea pintó sobre España. Sostuvo que si Bruselas anticipa que España no cumplirá el objetivo de déficit del 6% en 2011, se debe exclusivamente a un peor pronóstico sobre el crecimiento del PIB durante el próximo año y no a la desconfianza en el plan de ajuste.

Según Campa, la Comisión Europea espera que la economía española crezca un 0,7% en 2011, frente al 1,3% del cuadro macroeconómico del Ejecutivo, lo que le lleva a pensar que el déficit cerrará el año un poco por encima de lo previsto, en el 6,4%.

«La diferencia en cuanto a la perspectiva de déficit no tiene que ver con la credibilidad de las medidas incluidas en los Presupuestos para 2011, sino de la visión de los datos macroeconómicos», reiteró Campa, quien además insistió en que esta divergencia se viene produciendo desde el pasado.

Además, el secretario de Estado de Economía destacó que la Comisión Europea ha previsto una caída del PIB español del 0,2% en 2010, «en línea» con las previsiones del Gobierno, que pronostican que la economía cerrará el año con un descenso medio del 0,3%.

Preguntado por el nuevo repunte de la prima de riesgo, que se ha situado nuevamente en máximos históricos, Campa señaló que lo importante en estos momentos para medir la credibilidad de España no son «las turbulencias a corto plazo», sino «la credibilidad de las medidas» puestas en marcha, que, según dijo a Europa Press, «se están cumpliendo».

«Lo importante ahora es mantener las políticas económicas, más que fijarse en la evolución día a día de los mercados», finalizó.

Mientras el secretario de Estado intentaba calmar a los mercados, los sindicatos clamaban por soluciones alternativas. El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, rechazó ayer sin matices que los 37 grandes empresarios reunidos el pasado sábado con el presidente del Gobierno le hayan «puesto tareas a los representantes democráticamente elegidos por los ciudadanos». Es «absolutamente inaceptable en términos democráticos», denunció. A su juicio, esa «foto» es también el retrato de la «supeditación del poder político al mundo de las finanzas» y de la «pérdida de control de la ciudadanía» a manos de las instituciones económicas. «Se está produciendo una rebelión de las élites, que marcan las agendas a los gobiernos y a las instituciones de la UE», advirtió Fernández Toxo, quien reclamó una «reacción» de los ciudadanos para hacerle frente.

El dirigente de CCOO presentó junto al secretario general de UGT, Cándido Méndez, y los presidentes de ATTAC España, Carlos Martínez, y de la Plataforma 2015 y Más, Amaia Camacho, un manifiesto a favor de la aplicación de un impuesto a las transacciones financieras. Según sus cálculos, esa tasa permitiría recaudar 100.000 millones de euros sólo en la UE, de los que unos 12.500 millones corresponderían a España. Es decir, la cifra se acercaría a los 15.000 millones del plan de ajuste del Gobierno.

Para Méndez, el resultado de la reunión del pasado sábado fue claramente insatisfactorio. «Da la sensación de que, en lugar de tirar del carro, los 37 [grandes empresarios] van a seguir montados en él y serán los ciudadanos españoles quienes tengan que seguir tirando», explicó.

Ambos dirigentes sindicales fueron también muy críticos con el hecho de que se presente como única solución a las presiones de los mercados el «eufemismo» de las «reformas estructurales». A su juicio, acceder a sus exigencias no los calmará. «El origen del problema es la falta de cohesión de la UE», subrayó Fernández Toxo. Que cada país «esté haciendo la guerra por su cuenta» limita la capacidad europea para concertar políticas, lo que, a su vez, rebaja la «calidad democrática» de la UE y «lesiona los derechos sociales».

AJUSTE DE CUENTAS

JOHN MÜLLER

Faltan 4.000 millones para el próximo año

Zapatero embustero

Se buscan 4.000 millones de euros. Esa es la cantidad que según la Comisión Europea faltará en las arcas públicas españolas en 2011 para lograr un déficit público del 6%, que es lo que ha previsto el plan de consolidación fiscal del Gobierno.

José Manuel Campa, el secretario de Estado de Economía, dio poca importancia a la diferencia porque este descuadre (un 0,4% del PIB) viene registrándose desde hace tiempo. La verdad es que los técnicos del Gobierno español son más optimistas respecto de la evolución de nuestro PIB que los de Bruselas. La CE cree que el PIB crecerá un 0,7% frente al mucho más optimista 1,3% que prevé la vicepresidenta Salgado.

Ese crecimiento adicional que prevé España de seis décimas es el que haría que Hacienda ingresara, por distintos conceptos, 4.000 millones más.

Pero convendría ocuparse del asunto, porque hoy no es fácil encontrar 4.000 millones. Si pensamos que para recaudar 1.500 millones hubo que congelar las pensiones o que para recaudar 2.500 millones en un semestre se subió el IVA, entonces podemos calibrar con exactitud lo difícil que es ahorrar en nuestro Estado manirroto dicha cantidad.

Pero todavía más difícil será recuperar la credibilidad que perderá nuestro plan de consolidación fiscal si al final esta desviación se convierte en realidad. Esa será la más dura de las maneras de aprender que más vale pasarse de exigente que quedarse atrás, una forma de ver las cosas que algunos empresarios que visitaron La Moncloa este fin de semana -en concreto el presidente de Caja Madrid Rodrigo Rato-, también le hicieron ver a Rodríguez Zapatero.

Lo peor de las perspectivas económicas divulgadas ayer por el comisario Ollie Rehn es que le recuerda al Gobierno español que ha prometido adoptar «medidas adicionales de ajuste» si se aprecia alguna desviación en el plan oficial. La vicepresidenta Salgado, que repitió esto como un mantra durante la primera mitad del año, ahora parece molesta cuando se le piden cuentas y dice, un día sí y otro también, que no son necesarias nuevas medidas.

Pero como le recordaron los empresarios el sábado, si bien no son necesarias las nuevas medidas, sí son imprescindibles las viejas, aquellas que anunció en mayo y que se han ido quedando en el camino.

La más importante de ellas es la reforma de las pensiones. Zapatero prometió que esta semana pedirá al Pacto de Toledo el informe preceptivo para la reforma. Todavía no se aprecia el cambio de ritmo del Gobierno y el PSOE. Ambos han venido remoloneando en el Congreso, dándole largas al tema. De hecho, llevan seis meses sin llamar al PP para tratar el asunto. Y hasta anoche seguían sin llamar.

En una reunión que la comisión del Pacto de Toledo sostuvo ayer en un hotel madrileño, los socialistas descartaron que el ministro del Trabajo, Valeriano Gómez, vaya a presentar una contrapropuesta para posibilitar un acuerdo con la oposición. Este miércoles, Gómez tendrá que retratarse en el Congreso. O mantiene las recomendaciones del Gobierno, incluido el retraso de la edad de jubilación, o confirma que el Gobierno sólo está mareando la perdiz.

john.muller@elmundo.es

FRANCISCO NÚÑEZ / Madrid

La inflación pasa una factura de 3.000 millones

El 2,2% de IPC acarrea una costosa revisión de las pensiones

Otro frente más para el Gobierno. Con la crisis y la presión de los mercados sobre la deuda, ha descuidado controlar la inflación y en noviembre la tasa interanual se situó en el 2,2% frente al 1% estimado. Todo ello sucede con un PIB intertrimestral que ahora podría estar en tasas negativas tras el retroceso al cero en el tercer trimestre. Y sobre todo cuando todos los indicadores de consumo muestran que el gasto familiar sigue en tasas tan negativas. Ayer se conoció que las ventas del comercio al por menor cayeron en octubre un 2,8% por cuarto mes consecutivo.

Todo esto confirma que la subida del IVA es también, junto a los productos energéticos, la causante del repunte del IPC en los últimos meses hasta ese 2,2%.

Según los datos del avance del IPC armonizado en este mes, facilitados ayer por el INE, los precios subieron un 0,4% en tasa mensual y descendieron en una décima en tasa anual respecto al mes anterior, como consecuencia de una leve moderación en este mes quizá por el repunte del euro frente al dólar. Este descenso es el primero que se produce en los últimos meses. Pero deja al IPC en una tasa muy elevada precisamente en el mes en que se determina si procede o no la revisión de las pensiones según la desviación de la inflación.

Y como en enero de 2010 el Gobierno optó por un incremento de las pensiones en un 1%, ahora procede una actualización con 1,2 puntos más, hasta ese 2,2%.

De esta forma, según fuentes del Ministerio de Trabajo, la Seguridad Social tendrá que compensar con 2.472 millones de euros esa desviación. Esta compensación se abonará en una paga en enero de 2011 (el día 20) con un coste directo de 1.135 millones y que se consolidará en la nómina de los pensionistas durante todo el próximo ejercicio con un gasto de otros 1.337 millones. De esta forma, a partir de la nómina de enero los pensionistas notarán un leve crecimiento, de sólo unos euros, como consecuencia de esa actualización. Sin embargo, esa cantidad quedará congelada todo el año.

Si los efectos de la inflación hubieran sido menores, ese coste habría sido inferior. La Seguridad Social prevé un superávit del 0,4% en 2011 y, de momento, este mayor coste del IPC ya le supone un gasto mayor de más de dos décimas.

Además de a la Seguridad Social esta factura del alza del IPC afectará también a las pensiones no contributivas y a las de los funcionarios que reciben vía presupuestos. En total, esa falta de control supondrá un mayor coste de 3.000 millones a las cuentas públicas.

ANÁLISIS
CARLOS SEGOVIA

Cuatro bodas sin evitar el funeral

Con el mismo estrés que el actor Hugh Grant cada vez que acudía a hasta cuatro ceremonias con la sensación de llegar tarde en la famosa película británica Cuatro bodas y un funeral, la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, ha protagonizado cuatro atropellados intentos de llegar a un ansiado maridaje con los mercados en los últimos cinco días. Su objetivo, camelarse a los inversores internacionales para que vuelvan a prestar dinero a España y a sus grandes bancos y empresas a precio razonable. El resultado es que se acerca cada vez más el funeral. La distancia en el bono a tres años con Alemania es incluso mayor -310 puntos básicos- que en el bono a 10 años, lo que significa que los mercados huelen sangre: el temido rescate.

Boda 1. Tras reconocer que los mercados «preguntan todos los días al Gobierno si las comunidades autónomas van a cumplir su objetivo de déficit», Salgado convocó el pasado miércoles el Consejo de Política y Fiscal y Financiera (CPFF) que la reúne con sus homólogos autonómicos. Acordaron que cumplirán el objetivo este año e incluso que hasta seis comunidades autónomas, sobre todo Murcia y Castilla-La Mancha, no puedan realizar nuevas operaciones de endeudamiento por ser las menos disciplinadas. También que, a partir de ahora, las autonomías publicarán cada tres meses la marcha de sus cuentas públicas. Hasta los consejeros de Hacienda del PP hicieron una valoración positiva del encuentro en un ambiente más propio de boda que de rivalidad. Los mercados no tragaron.

Boda 2. Salgado compareció por sorpresa el pasado viernes en Moncloa para dar cuenta del acuerdo del Consejo de Ministros para reducir las emisiones de deuda en lo que queda de año. Cuanto menos se subaste, menos peligro hay de que quede desierta la operación por falta de demanda. Además, anunció que los bancos y cajas acentuarán su transparencia sometiéndose prácticamente cada tres meses a pruebas de estrés. Nadie protestó en el sector financiero en un ambiente de arrimar el hombro. Los mercados no tragaron.

Boda 3. La vicepresidenta se encargó el pasado sábado de resumir a puerta cerrada las conclusiones del encuentro del llamado G-37, el grupo de los 37 principales empresarios de España que se reunió por primera vez con Zapatero, con ella y con un silencioso Rubalcaba, para ofrecer una imagen de fortaleza ante los inversores, pero éstos no han visto nada nuevo.

Boda 4. La ministra voló el domingo a Bruselas y defendió que los últimos anuncios son suficientes junto a las medidas de ajuste tomadas ya por el Gobierno. El ministro holandés de Finanzas, Jan Kees de Jager, declaró que no hay que descartar que España y Portugal requieran el rescate. El Bank of America ha difundido un informe en la misma línea y asegura que el fondo de la UE deberá dotarse de 100.000 millones de euros más para poder digerir la spanish economy. La buena noticia para Salgado parecía ser que los ministros de Finanzas de la UE acordaron más rápido de lo previsto el mecanismo de rescate futuro de países insolventes matizando los planes iniciales de Alemania sobre que los inversores paguen una parte del rescate. Pero Bruselas anunció ayer que, si España no aplica de un vez un plan B, no cumplirá en el año crítico de 2011 su objetivo de déficit y de crecimiento. Los mercados no tragan y no es un tema sólo de especuladores como dice el PSOE, sino de fondos tradicionales que desconfían de lo español y no refinancian ya. Sólo quieren cobrar e invertir en otra parte.

Corresponsal económico

ROBERT J. SAMUELSON

La corrección de Europa

La crisis económica de Irlanda no guarda relación con Irlanda, una economía que ronda los 200.000 millones de dólares, sino con Europa. Durante décadas, Europa ha perseguido dos grandes empresas: el estado del bienestar democrático, concebido para cultivar la justicia económica a través de diversas redes de protección socia; y la unidad, simbolizada en la creación, en 1999, de la moneda única, utilizada ya en 16 países. Que las dos contribuyeran a la tesitura de Irlanda sugiere que Europa podría estar al borde de una crisis generalizada.

Los problemas de Irlanda no son aislados. Europa supone la quinta parte de la economía mundial, porcentaje comparable al norteamericano. Si el continente recayera en la recesión, el nacionalismo económico se agravaría, a medida que la recuperación global, ya débil, vacilara y los países compitieran por la escasa demanda, con lo que el proteccionismo y las prácticas abusivas serían más frecuentes.

La batería de medidas de rescate (por un importe de hasta 120.000 millones de dólares) negociada por Irlanda, la UE y el FMI podría sostener a las castigadas entidades bancarias de Irlanda. El objetivo es contener el contagio demostrando que Europa sabe capear sus problemas. Pero el rescate implica toda una demostración de valor, porque algunos de los acreedores (Portugal, España, Italia) están fuertemente endeudados y son probables candidatos a futuros rescates. Hasta Alemania o Francia tienen considerables deudas brutas, el 76% y el 86% de su economía en 2009.

Que Irlanda, después de Grecia, haya mordido el polvo es irónico. Hasta hace poco era apodada el TigreCelta por emular a los países asiáticos a la hora de atraer la inversión y lograr un rápido crecimiento. De 1987 a 2000, su crecimiento anual fue del 6,8% de media, y el paro descendió del 16,9% al 4,3%. Pero entonces el crecimiento cedió el paso a la expansión y la burbuja inmobiliaria, cuyo colapso dejó a los bancos irlandeses inmersos en préstamos de dudosa amortización.

Una causa fueron las acciones crediticias imprudentes posibilitadas por el euro. Con su propia divisa, Irlanda podía regular el crédito subiendo los tipos de interés. Adoptar el euro se tradujo en que Irlanda deponía esta función en manos del BCE, que marca una política monetaria única. Los tipos del BCE, correctos tal vez en el caso de Francia o Alemania, eran demasiado bajos en el de Irlanda. Además, los mercados presionaron los tipos de la deuda pública de la zona euro a la baja para reducir los tipos germanos. En 1995, los tipos de Irlanda superaban a los de Alemania en más de un punto porcentual; en 2000, eran casi idénticos.

Irlanda podría haber compensado el abaratamiento del crédito subiendo los impuestos o recortando el gasto. Pero esto habría exigido gran autocontención. El rápido crecimiento del sector inmobiliario generó un flujo de recaudación fiscal procedente de la construcción, la venta de vivienda y el consumo inducido por la sensación de riqueza. De 1996 a 2006, el precio de la vivienda prácticamente se cuadriplicó y la construcción pasó de ser el 11% de la economía al 21%. Los presupuestos registraban superávit a pesar del elevado gasto social y los salarios públicos más altos. «Cuando tengo dinero, lo gasto», decía un ex ministro. «Cuando no lo tengo, no».

De manera que ahora llega el momento de ajustar cuentas. En Irlanda, la burbuja inmobiliaria dejó un masivo déficit presupuestario y elevó el paro al 14%. La mayoría de las economías europeas sufren a causa de los efectos de alguna combinación entre crédito abaratado, gasto insostenible y enorme déficit presupuestario. Los países están conectados entre sí, de manera que hay contagio. Las entidades europeas tienen 500.000 millones de dólares en préstamos e inversiones en Irlanda, según FinancialTimes, por lo que las grandes pérdidas podrían convertirse rápidamente en una crisis generalizada de la banca.

El reto de Europa ya no es sólo económico. El euro, concebido para fomentar la sensación de unidad, ha alimentado la discordia a medida que los países buscan culpables y discuten el reparto de la factura. El rescate de Irlanda, como el de Grecia, representa la arriesgada apuesta a que Europa puede atajar las dudas y hacerse con la paciencia de los portadores de la deuda pública y los votantes. Que tenga éxito dista de estar claro, como las consecuencias potencialmente caóticas si fracasa.


Robert J. Samuelson es analista económico del diario The Washington Post.

CARLOS FRESNEDA / Nueva York

Obama congela el sueldo de los funcionarios

El ajuste se aplicará durante dos años y permitirá ahorrar 1.500 millones

Corresponsal

Barack Obama se adelantó ayer al «hachazo» presupuestario que reclaman los republicanos y ordenó la congelación temporal de los salarios de los funcionarios, con el objetivo de ahorrar 2.000 millones de dólares (1.524 millones de euros) de aquí a 2012. «La dura verdad es que controlar el déficit va a requerir mayores sacrificios», anunció ayer el propio Obama en la Casa Blanca, «y ese sacrificio debe ser compartido por los empleados del Gobierno federal».

«No he llegado a esta decisión fácilmente», admitió el presidente de EEUU, con la austeridad escrita en el rostro. «No se trata de una línea más en el presupuesto, sino de la vida de la gente (...). Pero tengo que pedir a los servidores civiles [civil servants son los funcionarios] que hagan lo que siempre han hecho: sacrificarse por el bien de la nación». La congelación durante dos años afectará a la gran mayoría de los 2,1 millones de trabajadores civiles del Gobierno federal, pero no al personal militar. Se calcula que el ahorro en los próximos cinco años será de 28.000 millones de dólares y de 60.000 millones al cabo de una década, según el subdirector de la Oficina del Presupuesto, Jeffrey Zients.

Los republicanos, capitaneados por su nuevo líder en la Cámara de Representantes, John Boehner, acogieron ayer con cautela el anuncio. Boehner acudirá hoy a la cumbre convocada por Obama en la Casa Blanca para acercar posturas entre los demócratas y los republicanos en el Congreso. El líder de la nueva mayoría en la Cámara propondrá un recorte masivo del presupuesto federal de 100.000 millones de dólares.

«Mi esperanza es empezar a hablar con los dos partidos sobre el futuro», adelantó ayer Obama. «Todo el mundo va a tener que cooperar. No podemos permitirnos caer en las viejas ideologías o en las viejas posiciones». «Apruebo la decisión del presidente, aunque personalmente me gustaría ir más allá y llegar a un recorte de los salarios de los funcionarios del 10%», declaró por su parte el congresista republicano Jason Chaffletz. El demócrata Steny Hoyer anunció su intención de extender la congelación salarial «al personal militar no desplegado en combate». La medida, en cualquier caso, tendrá que ser debatida y votada en el nuevo Congreso a partir de enero.

La reacción de los sindicatos no se hizo esperar. El presidente de la Federación Nacional de Empleados Federales, William Dougan, criticó la decisión de Obama como «un intento equivocado» de reducir el déficit «a expensas de la dedicación del personal civil». John Gage, al frente de la Federación Americana de Empleados del Gobierno, acusó al presidente de haber tenido «una reacción de pánico» y de estar defraudando las expectativas de millones de americanos: «La gente votó por él para crear empleo y elevar los ingresos. Quitarle el sueldo a una enfermera o a un trabajador de la Seguridad Social no es la manera de avanzar».

El anuncio de Obama no ha sido, sin embargo, el primero en esta línea. Nada más llegar a la Casa Blanca, el presidente dio un ejemplo de austeridad al suprimir las primas y congelar los sueldos de los altos funcionarios y de los asesores de la Casa Blanca -el propio Obama cobra desde entonces 400.000 dólares anuales-. Según un estudio del think tank conservador Cato Institute, el sueldo medio de los funcionarios (81.258 dólares en 2009) es notablemente superior al del norteamericano del sector privado (50.464 dólares). De acuerdo con ese informe, elaborado por el economista Chris Edwards, el aumento medio del salario en el sector público casi duplicó a los privados en la última década.

«La mayoría de los americanos percibe a los empleados federales como una élite que vive en una isla de seguridad y alta remuneración, lejos del océano de los trabajadores norteamericanos», sostiene Edwards, alineado con los republicanos, que proponen un recorte salarial para los funcionarios.

«Ha sido una decisión claramente difícil, pero sólo será la primera de una serie de medidas que deberemos adoptar», agregó Jeffrey Zients, quien aseguró tener ya lista una primera batería de recortes presupuestarios por valor de 20.000 millones.

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