TERRORISMO VASCO-VENEZOLANO: Entrevista a Patxi López/ La banda terrorista Batasuna sigue sin renunciar a la matriz

LA ENTREVISTA DE ESTHER ESTEBAN
«La realidad es que ETA sigue, que ha hecho seguimientos y que se ha podido rearmar»
PATXI LÓPEZ
Respuesta.- Seguramente no lo sabe nadie. Todos tenemos la sensación de que estamos en el tiempo final del terrorismo. La experiencia nos dice que los finales son largos, que esto no se acaba de un día para otro y que pueden existir altibajos. Al Gobierno le corresponde hacer política, no sobre esperanzas o elucubraciones sino sobre realidades, y la realidad es que ETA sigue existiendo. Y la realidad es que hoy mantenemos una política de firmeza democrática, de tolerancia cero a la violencia y a ese mundo. Y es la que vamos a mantener.
P.- Sobre todo teniendo en cuenta que, en un juicio en París, los ex jefes de ETA Anboto y Mikel Antza tenían un calendario de atentados hasta 2012, y no sabemos si se mantiene.
R.- La realidad es ésta, que ETA sigue, que ha hecho seguimientos, que se ha podido rearmar, y que hasta que no desaparezca definitivamente, nosotros no vamos a bajar la guardia. Vamos a combatir y a perseguir a los terroristas con todas las herramientas del Estado de Derecho, y vamos a impedir que tengan algún tipo de respaldo social.
P.- ¿Usted cree, como muchos, que en este asunto sobran los mediadores internacionales y nos bastamos nosotros mismos?
R.- Somos nosotros los que tendremos que acabar esta historia negra de nuestro país, siguiendo nuestro propio ejemplo y haciendo lo que tengamos que hacer aquí, no trayendo mediadores de ninguna parte. Somos una sociedad suficientemente madura como para saber lo que hay que hacer y hacerlo. Y no nos valen ejemplos como Irlanda o Sudáfrica.
P.- ¿Eguiguren es un verso suelto que les pone en aprietos, o cumple el papel que le dictó el PSOE? Porque ha llamado mucho la atención que usted le defendiera tanto tras su declaración en el juicio contra Otegi.
R.- Eguiguren puede estar equivocado, pero no cabe duda de que es una persona absolutamente comprometida con la libertad, la paz y la democracia en este país. Otra cosa es que hay quien quiera utilizar a Eguiguren para decir que hay diferencias, cuando la única diferencia es que él está muy esperanzado sobre el final de ETA, y los demás somos más cautos.
P.- ¿Qué tiene que hacer Batasuna para estar en las próximas elecciones municipales?
R.- Batasuna tiene que hacer lo que marca la ley. A ese mundo no se le exige nada que no se les exija a los demás. Hacer política en un país democrático significa utilizar exclusivamente la palabra, romper todo tipo de amarras con la violencia, trabajar para que la violencia desaparezca y no ser una marioneta de un grupo terrorista.
P.- ¿Sigue siendo Batasuna una marioneta en manos de ETA?
R.- Sí, lo que ese mundo ha demostrado es que ha sido durante toda su historia una marioneta en manos de ETA.
P.- Es decir, que no habrá posibilidades de que se cuelen solos o agazapados en algún partido legal.
R.- Creo que no, que Batasuna no estará en las próximas elecciones. Incluso, según la norma aprobada recientemente, aunque alguno se pudiera colar, posteriormente se podría disolver. Hemos puesto cautelas para que no nos vuelvan a pasar casos como el de Mondragón.
P.- ¿Cree que todo esto tiene que acabar con vencedores y vencidos?
R.- Sí, y el vencedor siempre tiene que ser la democracia y la libertad.
P.- ¿Qué papel van a jugar los presos, o mejor dicho, están jugando, en este tramo final?
R.- Jugarán un papel antes del final. Podemos pensar que hay más gente que pertenece a ETA en la cárcel que fuera, y eso puede tener su influencia en ese mundo. En el futuro, cuando desaparezca definitivamente, hablaremos de los presos.
P.- ¿La democracia tiene que ser generosa incluso con los que tengan las manos manchadas de sangre?
R.- La democracia es generosa en sí misma, y el sistema penitenciario está pensado para la reinserción en democracia, no para el castigo, porque así lo dice nuestra Constitución. Es evidente que en Euskadi tenemos que aprender a convivir desde el reconocimiento y la memoria.
P.- ¿Cuántos sapos se ha tenido que tragar viendo a Zapatero pactar con el PNV y dejándole a usted en evidencia? ¿Se ha sentido deslegitimado?
R.- Ni Zapatero me ha dejado en evidencia, ni me he sentido deslegitimado. Es más, muchas de las propuestas las hemos hecho nosotros. Es bueno que España tenga presupuestos, que el Estatuto de Guernica se desarrolle y que las políticas activas de empleo hoy puedan estar en manos de este Gobierno.
P.- Reconozca que algo de ninguneo ha habido; el PNV dice que gobierna desde la oposición.
R.- No estoy enfadado porque algunos crean que nos ningunean. Lo conseguido es bueno para Euskadi, y también es bueno para la estabilidad del país. ¿Por qué voy a decir que no? En cuanto al PNV, ha conseguido más desde la oposición que desde el Gobierno, así que sigan así. Urkullu va a seguir muchos años en la oposición, porque lo hace muy bien en la oposición.
P.- ¿La marca ZP está amortizada? Porque da la sensación de que en su partido buscan sucesor, y todos señalan a Rubalcaba.
R.- Dentro del partido hay una práctica unanimidad en que ZP tiene que seguir siendo nuestro candidato. Yo no veo ninguna carrera sucesoria dentro del PSOE, aunque sí hay mucha elucubración fuera. Es verdad que la gente dice que ha puesto a Rubalcaba de vicepresidente y eso le coloca en primera línea como sucesor, pero en el partido nadie piensa así.
P.- Usted mismo instó a Zapatero a que hiciera un cambio de Gobierno porque no funcionaba.
R.- Hay tres cosas que eran condición necesaria: hacer las medidas de ajuste -que se han hecho-, buscar estabilidad para el Gobierno -que ahora lo tiene- y hacer un cambio de Gobierno que diera más peso político y más capacidad de comunicación -y eso también se ha hecho-. Ahora lo que hay que hacer es mantener el impulso, y eso significa mantener una política acorde con un gobierno socialista.
P.- Es difícil de vender como principios socialistas congelar las pensiones o bajar el sueldo a los funcionarios públicos.
R.- Ahora lo que tenemos es que recuperar la agenda social, que es recuperar los principios socialistas. Una cosa es tener que hacer sacrificios -y este país, como todos, tiene que hacerlos- y otra, hacer sacrificios con objetivos ideológicos.
P.- ¿En qué sentido?
R.- En el sentido de que estos ajustes que está haciendo el Gobierno se hacen, no para desmantelar, sino para sostener el Estado del Bienestar, los servicios públicos y las ayudas sociales. Mientras algunos lo hacen para lo contrario, y aprovechan la crisis para cargarse lo que tanto tiempo ha tardado en construirse en Europa, la red de ayudas sociales para que nadie se quede descolgado.
P.- Muchos socialistas creen que Zapatero está fulminando su proyecto político e ideológico, y tirando por la borda los principios.
R.- Es verdad que se ha debilitado el proyecto socialista porque, en época de crisis, los sacrificios son contrarios a los principios socialistas, pero como el objetivo es mantener los principios, tal vez lo que hemos hecho mal es explicárselo a los ciudadanos. Es verdad que, cuando se abandonan los principios, vienen problemas, porque eso te aleja de los votantes. Pero el problema no es abandonar los principios, sino saber que, para sostenerlos, hay que hacer sacrificios que a veces parezcan contrarios a los principios que se defienden.
P.- ¿Qué es más importante, el partido o el líder? Porque si Zapatero está dispuesto a hacerse el harakiri, puede arrastrar a otros.
R.- El partido siempre es más importante, porque el partido es el que sostiene el Gobierno y al líder. La responsabilidad de un líder es adoptar las medidas que necesita el país, aunque tengan un coste electoral para él y el partido. Lo que es irresponsable es actuar como actúa Rajoy, que prefiere que el país vaya mal para que él vaya bien.
P.- ¿Usted cree que se deben limitar los mandatos para evitar que los gobernantes se quemen?
R.- Sí, soy partidario de limitar los mandatos por ley, para que todos jueguen con las mismas normas. Debería abrirse una reflexión política. Pero reconozco que, con los alcaldes, no lo tengo claro.
P.- ¿A usted le parece bien que Rubalcaba tenga tanto poder?
R.- Siempre hace falta una persona así, que tenga poder. Porque si no, lo que habría serían espacios vacíos. Rubalcaba ocupa esos papeles porque hay huecos. Si cada uno ocupa su espacio, no habría esos huecos.
P.- Es decir, que usted está de acuerdo en que los ministros deben trabajar más y quitarle ocupaciones al vicepresidente.
R.- Sí y no. Rubalcaba dijo el primer día que éste es un Gobierno con un presidente y 15 portavoces, pero también es un Gobierno con un presidente y 15 responsables políticos, que no se pueden refugiar en su espacio concreto.
P.- Sea como fuere, el efecto Rubalcaba se ha difuminado con el asunto del Sáhara. ¿Ha sido suficientemente claro con este asunto?
R.- Parece que no, que no lo hemos hecho bien, por lo mal que nos está entendiendo la gente. Aquí, en el Parlamento vasco, hemos hecho una declaración de todos los grupos de apoyo y solidaridad con el pueblo saharaui, y hemos exigido a Marruecos rectificaciones. Con esto no quiero crear un conflicto entre el Gobierno vasco y el de España, pero hay una sensibilidad especial con el pueblo saharaui. Y creo que debemos estar mucho más cerca de ellos.
P.- ¿Cree que el efecto contagio de la crisis de Irlanda nos puede afectar, que el fantasma de mayo planea de nuevo sobre España?
R.- Uno nunca está libre de riesgos, pero es evidente que no estamos en la situación de Irlanda, ni tampoco la de Portugal. Los que dicen eso son los mismos que juegan con la aparente debilidad de un país. Me parece de una gran irresponsabilidad y de una falta absoluta de sentido de Estado alimentar la desconfianza en España, que es lo que está haciendo Rajoy, y estoy seguro de que se volverá en su contra.
P.- ¿La foto de Zapatero con 37 empresarios españoles es una operación de marketing y nada más, como creen muchos?
R- No. Detrás de esa foto hay un trabajo importante. Nadie puede creer que el presidente del Gobierno no habla con los grandes empresarios de este país, para ver cómo están las cosas y qué se puede hacer. Hay que dar confianza dentro y fuera del país, y ver a las grandes empresas dispuestas a arrimar el hombro para sacar adelante España es bueno.
P.- Es decir, que ni Zapatero hunde España, ni vamos a ser rescatados, ni el panorama pinta mal.
R.- Decir que Zapatero hunde España es demagogia barata e infantil. ¿En qué está peor España que otros países? En el paro. Ése es el principal problema de este país, y el que nos tiene que obligar a cambiar la estructura del crecimiento económico en España. Y en eso estamos. Quien dice que Zapatero va a hundir España, está gobernando algunas autonomías que están bastante peor.
P.- ¿Usted sería capaz de hacer alguna autocrítica sobre lo que está haciendo el Gobierno de Zapatero?
R.- No hace falta, porque el propio Zapatero ya la ha hecho al afirmar que no reconocer la crisis en su momento fue un error, y que tal vez no debimos poner en marcha algunas medidas que no estaban lo suficientemente trazadas o en las que no se habían medido los gastos que iban a suponer, y que tal vez, si se hubiera hecho, no se habrían aprobado.
P.- ¿Se refiere a los cheques bebés, a los 400 euros, etcétera?
R.- Sí, son cosas que no fueron efectivas. Lo de los 400 euros, por ejemplo, o medidas de ese tipo, son gastos que se tendrían que haber valorado más.
OORBYT.es
>Vea hoy el análisis de E. Esteban sobre la entrevista a Patxi López.
ÁNGELES ESCRIVÁ / Pamplona
La izquierda 'abertzale' «rechaza la violencia» pero no rompe con ETA
La izquierda abertzale anunció que sus nuevos estatutos «deberán rechazar el uso de la violencia -terminología utilizada por primera vez por Arnaldo Otegi hace 15 días-, o la amenaza de su utilización para el logro de objetivos políticos»; y tuvo que aceptar que, aunque su «valoración es contraria» a la Ley de Partidos, las bases de su formación se «elaborarán de conformidad con los estatutos exigidos en la citada ley».
Sin embargo, volvió a defraudar las expectativas que habían creado ellos mismos asegurando que su pronunciamiento no iba a dejar lugar a dudas, porque ni mencionaron a ETA; no le reclamaron nada explícitamente, no pidieron su disolución -aunque jugasen con esa idea al rechazar también la «amenaza para el logro de objetivos políticos»- y prefirieron hablar de violencia -término en el que tradicionalmente incluyen al Estado- en lugar de terrorismo.
Por estos motivos, el Gobierno consideró que su anuncio era insuficiente. Según precisó un portavioz del ministerio de Interior , si quieren regresar a las instituciones, tienen que «romper fehacientemente con ETA», y eso «no lo han hecho».
Los dos comparecientes de ayer tuvieron buen cuidado en indicar que el diseño del «nuevo proyecto organizativo» con el que «marcar un punto de inflexión y superar modelos anteriores» -planteamiento casi idéntico al que realizaron en Anoeta en 2004- eran producto del debate interno ganado por los posibilistas de Otegi al sector duro de ETA a principios de año, y mandaron un mensaje a la organización y a quien lo quiera recibir, haciendo ver que entre los presentes ayer en el hotel Tres Reyes de Pamplona hay varias generaciones de la izquierda abertzale y componentes de todo su espectro, desde sindicalistas a ex presos, veteranos, miembros de las juventudes, cargos y ex cargos electos; pero ni toda esa fuerza pareció ser suficiente para que los dirigentes de Batasuna le exigieran nada pública y explícitamente a la banda.
No obstante, como quiera que reconocieron que «la realidad y las condiciones actuales han cambiado», quisieron marcar su distancia con ETA en varias ocasiones sin mencionarla, como cuando afirmaron que la estructura interna del partido estará «libre de interferencias, subordinación o condicionamiento alguno, y con plena autonomía de su línea política»; o cuando sostuvieron que su intención es emplear exclusivamente «la movilización popular, la desobediencia civil y la lucha institucional como instrumentos de participación política»; o cuando insistieron en que su compromiso con las vías democráticas es «firme e inequívoco» y, por tanto, «no sujeto a variables o a factores coyunturales».
Aun así, quedaron dudas que no pudieron ser despejadas porque los convocantes no admitieron preguntas. Dudas como qué significa exactamente -si es una condición o no para quienes no han hecho nunca una exigencia a la banda sin recordar obligaciones al Estado al mismo nivel- el párrafo en el que indicaban que «la paz no es sólo ausencia de violencia», y «será el respeto al conjunto de los derechos de toda la ciudadanía el que consolide de forma definitiva, a través del diálogo participativo, la negociación y el acuerdo democrático, una paz estable y duradera para Euskal Herria».
Sí indicaron que lo que pretenden con su proyecto, cuyo objetivo final es la independencia, es llegar a las instituciones para, junto con el resto de los partidos soberanistas, modificar la correlación de fuerzas institucionales, provocando un proceso de negociación «que resuelva democráticamente el conflicto, traiga a casa a los presos y exiliados e instale un escenario de respeto de todos los derechos individuales y colectivos».
El acto fue mucho más sobrio de lo acostumbrado. Sin parafernalias. Con los aplausos ensayados previamente. Se notó una necesidad de salir del agujero en el que la política antiterrorista del Estado les ha metido. Por eso se suavizaron las expresiones: donde antes había exigencias de legalización, ayer hubo acatamiento formal; donde antes se daba las gracias a los etarras muertos o presos por su esfuerzo, ayer se hacía referencia únicamente a «los esfuerzos y anhelos de tantas generaciones que han luchado». Se trataba también de evitar provocaciones que pusieran en peligro la sorprendente situación en la que se encuentran por la que, a pesar de estar ilegalizada Batasuna, a sus ex dirigentes se les permite organizar actos públicos sin inconveniente y bajo el lema de «¡viva la izquierda abertzale!».
Hecha esta escenificación, lo que los planean ahora es otro gesto de ETA que les ayude. Fuentes próximas al proceso sostienen que la banda va a dar algún paso esta semana y un comunicado antes de Navidad.
IKER RIOJA / Vitoria
El PP confía en que no esté en las elecciones
«Ninguna franquicia de ETA se podrá presentar a las elecciones si previamente no se acaba el terrorismo». La advertencia es de Mariano Rajoy, presidente del PP, que esgrimió en un mitin celebrado a mediodía de ayer en Vitoria la reciente reforma de la Ley Electoral para contraprogramar la presentación de un nuevo partido que, casi simultáneamente, hacía la izquierda abertzale ilegal en un hotel de la cercana Pamplona.
Rajoy, insinuando ante sus fieles que otros partidos suelen caer en incoherencias, subrayó que ésta es la postura que siempre han defendido los populares. «Es lo mejor para todos», resumió el líder del PP, recordando las dificultades de muchos electos de este partido y del PSE para enarbolar la bandera del constitucionalismo en tierras vascas, algunos de los cuales lo han pagado con su vida.
Antes que Rajoy, el presidente del PP en el PaísVasco, Antonio Basagoiti, realizó una reflexión muy similar en el mismo acto de precampaña. «Hay que llamar a las cosas por su nombre. Batasuna es ETA y ETA no cabe en la democracia aunque se vista de seda», profirió. «Ningún disfraz debe llegar a las elecciones por decencia democrática», exigió.
Según Basagoiti, nunca ha funcionado creer «que ETA se está volviendo buena». El líder de los populares vascos no da por buena la apuesta del brazo político de la banda por las «vías pacíficas» y considera que lo mejor es que el Estado de Derecho le «apriete».
«Si ETA no consigue concejalías, dineros y altavoces, empezará a estar acabada y entrará en crisis total», vaticinó Basagoiti. Con firmeza, apostilló, se podrá alcanzar el final del terrorismo. «La Historia nos demuestra que esto es lo único que funciona», remachó.
PEDRO SIMÓN / Sevilla
La sopa que nos enfrió ETA
Al día siguiente iba a ser el cumpleaños de la hermana Mariola, la lluvia de caramelos de los siete años cayendo en casa como bandada de gorrión y el ponerse a botar en la cama con tanto invitado.
Así que, en cuanto salieron del colegio Veracruz de Vitoria, la madre se llevó a media tarde a las dos pequeñas a por el saco de piruletas. Así que hicieron los deberes, se ducharon y fueron a la cocina felices juntos por última vez. Así que, de improviso, cuando madre iba a cerrar el cuento, llegaron por anticipado a la fiesta de Mariola unos tipos que no tenían ni invitación.
De la media hora que estuvieron en casa, queda este thriller, el de una terrorista encañonando durante 30 minutos a una madre y a tres hijos en la cocina, todos juntos observándose en 20 metros cuadrados. Y la imagen de la niña del cumpleaños, ajena al frío, pidiendo por favor-por favor que aquella pistola fuera de juguete.
Al filo de la medianoche tendría la respuesta: ETA le pegó dos tiros en la nuca al padre un 29-S de 1980. Dejaron el cadáver de José Ignacio Ustaran, perito tasador y miembro del comité ejecutivo de UCD en Álava, en la puerta de la sede del partido. Éste es el relato de la última cena.
- Hola, buenas. ¿Vive aquí el señor Ustaran?
- Sí, es aquí.
- Vengo a traerle un paquete.
«Atendió mi madre. Subió una chica de veintipocos con un pañuelo en el pelo. Le abrió la puerta y le dijo que pasara. Cuando lo hizo, salieron dos chicos de detrás de ella y entraron. Los chicos fueron al despacho de mi padre, y la chica nos metió en la cocina a mi madre, a mi hermana Mariola y a mí. Cuando supieron que mi hermano José estaba en su habitación, fueron también a por él y lo trajeron con el resto a la cocina. Fue José, al pasar por el despacho de mi padre, quien lo vio tirado en el suelo. Encañonado. Mientras le gritaban. Así que allí estábamos ya todos en la cocina menos mi padre».
Había un reloj lentísimo que tras cada tic dejaba escapar un tac, tres niños con la cuchara en el aire y una sopa fría delante, y una chica con pistola que saltaba de unos ojos a otros.
De José y sus 13 años, Rocío recuerda que estaba «blanco» como la cal, y que calló y no dijo lo del padre encañonado en el despacho para no asustar, y que era de buen comer pero no quiso probar bocado. De Mariola recuerda sus seis años de preguntona. De sí misma y sus 10 años, recuerda el silencio: «Tú cena, Mariola». De la madre, una frase machacona: «Se han equivocado de persona». De la chica etarra que agarraba la pistola, aquel pulso de pandereta.
Se llevaron a empellones al padre. No le dejaron despedirse. Cortaron el teléfono y le dijeron a la madre que no avisara a la policía antes de dos horas. Al poco tiempo la casa se fue llenando de gente.
«Poco antes de medianoche estaba yo con mi hermana mayor, Esther [15 años], que vino al poco tiempo de que se llevaran a mi padre. La única que dormía era la pequeña. En eso oímos un grito tremendo de mamá y la pequeña se despertó. Mamá llegó a la habitación, nos juntó a los cuatro hijos. Se arrodilló llorando para ponerse a la altura de Mariola. Nos dijo: 'Papá se ha ido al cielo'».
Aquel funeral-cumpleaños de papá y Mariola del día siguiente fue una cosa bien extraña. En medio de la triste consternación, la pequeña de la casa repartía cafés imaginarios con una vajilla de plástico que alguien le regaló. En ese momento la madre decidió que dejarían el País Vasco.
«Mi infancia se acabó ese día. Lo pasé terrible en los años siguientes. Tenía miedo a salir a la calle, a los desconocidos, me despertaba de noche, para dormir me tenían que dar la mano, y me llegué a montar la película de que no había muerto», señala Rocío, hoy madre de cuatro hijas. «La vida nos cambió mucho. De vivir en Vitoria pasamos a vivir en Sevilla. Cambiamos de nivel económico, de colegio, de sueños... Con cuatro hijos, sin pensión digna, mi madre tuvo que ponerse a trabajar en una caja de ahorros, a la vez que vendía lotería y productos por catálogo. En Sevilla yo no decía que mi padre estaba muerto. Decía que lo habían trasladado».
Las veces que lo ha vuelto a ver ha sido gracias a la cámara Súper 8 con la que siempre grababa el padre. A Rocío le sale un vasco tranquilote, de esos del campo y del buen comer, el hombre que la llevaba -sólo a ella, la que estudiaba solfeo- al ciclo de música clásica. Ahí está, mírenlo, la típica proyección granulada de los 70 en la que José Ignacio sale tirándole un palo al perro para que vaya a buscarlo.
«No sé aún quiénes lo mataron. Hoy deben rondar los 50 años, tendrán familia, trabajo, a lo mejor los conocemos todos, a lo mejor no. No sé si es el tipo que vive una calle más allá. No sé si leerán esto».
Por más vuelta que le da, sólo queda aquel rastro borrado: el del concejal de HB compañero de la madre -que era electa por UCD-, merodeando por la casa una semana antes. Y eso que vivía en la otra punta de la ciudad.
Han pasado 30 años, Rocío tiene acento del Betis y Sevilla no es el País Vasco, pero hay bombas lapa en los bajos del día a día, preparadas para reventarle a una la mañana.
Le pasó hace poco. Fue a una oficina de Correos, puso sobre la mesa el paquete postal, dio los datos de Vitoria y desenvolvió su apellido Ustaran, que cayó sonando como txistulari. El funcionario se repantigó jacarandoso en el asiento de ruedas.
- Ah, una vasca... Los vascos de las narices, los de la ETA... A ver si recortan el mapa y los tiran a todos al mar.
Rocío se iba a callar. Pero por ahí pasaron en un soplo los 30 minutos de la cocina. Las imágenes del padre tirándole un palo al perro. El llanto de mamá arrodillada en el suelo frente a Mariola.
- Pues mire usted...
- ¿Qué? A ver, ¿qué? ¿qué?
- ...a mi padre lo mató ETA.
Y se dio la vuelta y se fue.
Y en el remite aquel caben hoy los cinco de la foto.
Y allí en Correos quedaron un funcionario con aire de muerto y un padre resucitado.
OORBYT.es
>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el testimonio de Rocío Ustaran sobre el asesinato de su padre.
Etiquetas: Entrevistas







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