ELECCIONES REGIONALES: Los socialistas se descalabran en Cataluña/ Los electores muestran descaradamente su aversión al Tripartit y huyen despavoridos

LOS PERDEDORES
LEONOR MAYOR / Barcelona
Montilla tira la toalla y renuncia a liderar el PSC
Y es que las urnas han castigado con contundencia a los socialistas. El PSC ha pasado de 37 diputados a 28, el peor resultado de su historia, muy inferior incluso al de 33 representantes que registró Joan Reventós en 1980. Y desde luego muy por debajo de los 52 escaños que consiguió Pasqual Maragall en el año 1999.
Sabían que caerían, pero no esperaban un resultado tan malo, por debajo de los 30 diputados. Las cosas podrían haber ido incluso peor. A lo largo de todo el día de ayer las encuestas apuntaban a que el PSC se iba a quedar con 23 tristes escaños. A eso de la media tarde, y tras conocerse esos vaticinios, la participación empezó a aumentar de forma considerable en la poblaciones del cinturón industrial de Barcelona, el tradicional feudo socialista. En algunos pueblos el incremento fue de hasta cuatro puntos, pero ni siquiera ese último intento puedo impedir el descalabro de Montilla.
El panorama ya era muy gris antes de que cerraran las urnas. Y el PSC optó por no alargar la agonía. Así que el portavoz de la formación, Miquel Iceta, compareció ante la prensa a las 20.00 horas y cinco minutos para dar explicaciones.
Atribuyó los malos resultados de su partido a la crisis económica y al giro a la derecha que se está viviendo en la mayoría de los países europeos. «A ello se añaden otras causas, como la desafección política, los errores propios o la sentencia del Tribunal Constitucional», aseguró Iceta.
Pero los socialistas catalanes ya no quieren mirar más atrás. Ayer, con su renuncia, Montilla abrió la carrera de la sucesión. No era lo que tenía pensado inicialmente. Su idea consistía en mantener el liderazgo del partido pero dejar paso a un nuevo candidato a la Presidencia de la Generalitat tras la presumible celebración de elecciones primarias.
El mal resultado de ayer torció esta estrategia y precipitó las cosas. Montilla ha dejado el camino libre. No sólo a un sustituto, también a un nuevo PSC, que se «reconstruirá» para poder convertirse en una alternativa real a una CiU que ayer se creció como nunca.
Falta por ver cómo y cuándo se articulará la transformación del socialismo catalán. Montilla dio una fecha, el próximo congreso del partido, que inicialmente está previsto para junio de 2012. Pero, tal y como están las cosas, lo más probable es que ese encuentro se adelante. Es posible que el PSC espere a que pasen las municipales del próximo mes de mayo para fijar la fecha de su catarsis, pero es improbable que espere más allá de esa fecha. Sobre todo, si también pierde su gran bastión, el Ayuntamiento de Barcelona.
Respecto al quién y al cómo son muchas las quinielas. Se dice que en el PSC siempre ha habido dos almas: una más catalanista, la otra obrerista. Montilla era (supuestamente) el representante de esta última y llevaba la batuta del partido desde 1994, cuando junto a los llamados capitanes del Baix Llobregat consiguió desbancar de la dirección a los catalanistas-burgueses de Barcelona.
Pero esa otra ala nunca se ha ido del todo. Sigue en el partido. Agazapada desde que Montilla y Zapatero articularon el relevo del que era su líder, Pasqual Maragall. Ahora tienen la oportunidad de volver. Podrían hacerlo de la mano de Antoni Castells, quien ya renunció en agosto a acompañar a Montilla en su lista electoral previendo el nada descartable descalabro del partido.
Castells dejó a Montilla, pero no la política, y lleva meses estructurando una alternativa para este PSC que ayer fracasó. El todavía conseller de Economía podría contar con el apoyo de la número dos de la lista de Montilla, Montserrat Tura, con Ernest Maragall y con el número uno por Gerona, Joaquim Nadal. Pero es posible que los obreristas también se postulen con Celestino Corbacho a la cabeza o que el PSOE meta baza e intente colocar a un candidato propio como Carme Chacón.
Campingas
LLucia ramis
La marcha fúnebre
Consulto en Facebook: ¿qué me pongo para ir a la sede del PSC? Casi todos coinciden en que vaya de negro, en plan funeral. Y es que a esta crónica de color le va a faltar eso. En Nicaragua hay un gran revuelo: un hombre le ha lanzado un huevo a Miquel Iceta en nombre de España, la Falange e Intereconomía. Tan vergonzoso como que la xenófoba Plataforma per Catalunya no baje de los tres escaños durante los primeros 60 minutos de escrutinio. Ya lo advirtió Josep Anglada: «Vamos a ser la sorpresa». Afortunadamente, por poco tiempo.
Más emociones fuertes: el susto y el alivio al comprobar que CiU pasa de los 66 escaños de los primeros recuentos a 59 una hora más tarde. La cosa se quedará en un rotundo 62 que el Príncipe Artur acertó en su porra electoral con el mismo rigor que exigirá durante su mandato.
Resultará difícil para los socialistas superar el dolor psicológico que implica obtener menos de 30. Como no hay nada que celebrar, los simpatizantes se han quedado en casa porque el Barça-Madrid sí es algo para reflexionar. Con la excepción de tres optimistas mujeres vestidas de rosa a las que comento que el Hotel Majestic, según lo que se ve por la tele, hierve de convergentes felices con la sonrisa simple de su logo. Paca responde: «Claro, ¿quién tiene los medios de comunicación en Cataluña?».
Pero si están tocados y hundidos es por los 18 escaños históricos del PP, que mejoran los 17 que logró Aleix Vidal-Quadras. «Esto es el preámbulo de lo que va a pasar en España», vaticina el diputado resignado Àlex Masllorens. «La gente no entiende la labor intensa del Govern, cuyas políticas sociales han conseguido que Cataluña esté aguantando bien la crisis», dice Ernesto Carrión, coordinador adjunto de la Secretaría de Ciudananía del PSC. Será porque la conexión de la sede con el mundo es terrible. Y no hablo en clave, sino de internet.
Los partidos nunca pierden unas elecciones. Pero a ver cómo se defiende Montilla de esto. El primero en llegar es el alcalde Hereu, que recibe palmaditas en la espalda. Ni siquiera intenta sonreír. Los demás, por el contrario, sí procuran aplaudir mientras el ex president sube al escenario. Pero el aplauso suena a esos de cuando se han acabado los bises.
Caras largas de Celestino Corbacho, José Zaragoza, la probable sucesora de Montilla, Montserrat Tura, y de Carme Chacón que, como el increíble hombre normal, va de negro. Supermonti ha colgado el disfraz. «Mi corazón está al lado de quienes me han dado soporte», dice, no sé si con tristeza o cansancio. «Nuestra organización es sólida, portadora de esperanzas». Y de repente: «Hoy hemos perdido unas elecciones, hemos sido derrotados». ¿Cómo? ¿Así de claro? ¿Sin eufemismos ni excusas? Dice que se marcha, solo y tristemente, pero no le pasa la patata caliente a nadie. Como diría Pujol, «avui no toca». Una chiquilla de las Juventudes se abraza a un periodista con los ojos bañados en lágrimas. Un socialista le comenta a otro: «Bueno, mañana Mas». Da todo tanta pena que ni siquiera es triste.
Por cierto, al final me he puesto minifalda. Pienso pasarme la noche bailando sobre nuestra tumba. Qué marcha más fúnebre.
JORDI RIBALAYGUE / Barcelona
ERC pierde el monopolio del independentismo
La llamada de socorro que Joan Puigcercós telegrafió durante dos semanas no llegó a puerto y el independentismo desertó ante la escabechina con que los nacionalistas despacharon a los hijos del tripartito. Resignada a un derrumbe tan previsible como sangrante, Esquerra Republicana de Catalunya se desfogó en la campaña para no hundirse por debajo de los 15 escaños. ERC obligó a los suyos a apretar los dientes para plantar cara al PP a marchas forzadas y se abrazó a todos los mitos del catalanismo para conservar la tercera plaza como único mérito para forzar a Artur Mas a convocar un referéndum para la autodeterminación. Sin embargo, todo fue un espejismo pasajero.
En realidad, nunca existió tal contienda con los populares, propulsados a un resultado meloso que trituró los sueños de los republicanos, quienes anoche dilapidaron la herencia del sacrificado Josep Lluís Carod-Rovira. El todavía vicepresidente del Govern y rival acérrimo de Puigcercós transfirió 21 diputados a sus herederos. De legado no queda ni la mitad y ERC se conformará con 10 asientos en el Parlament, donde encima deberán cohabitar con los también independentistas de Joan Laporta.
La cifra es la peor que la formación cosecha desde 1988. Ni Àngel Colom, que ayer celebró en el Majestic la victoria de Mas, mereció tan pocos apoyos. «Hemos perdido las elecciones, no decimos ninguna obviedad», admitió Puigcercós, circunspecto, cuando el escrutinio rebasaba el 95%.
El candidato aplazó cualquier aclaración sobre el futuro de ERC, aunque apuntó que el reto de los republicanos se deberá centrar en volver a camelar a un electorado que les ha abandonado en desbandada para apuntalar los triunfos de Mas y Laporta. «No era fácil dar confianza a ERC en estos comicios», se intentó justificar el líder soberanista, que apenas logró arrancar un tímido grito de «Independencia» entre los seguidores.
En el hotel donde la militancia se acuarteló, la sensación de fin de ciclo que se arrastra desde hace tiempo en el seno del partido cundió tanto como el estupor de ser víctimas de un castigo más duro de lo esperado. No sólo porque el PP cumplió con los pronósticos de ser tercero, sino porque ICV le desplazó a la sonrojante quinta plaza de la cámara catalana y Laporta le arrebató el monopolio del soberanismo.
ERC se achicó en todas las circunscripciones, aunque en Barcelona se desangró al dejarse cinco diputados. Tres de esos escaños se los ganó Solidaritat. A partir de ahora, Puigcercós deberá tantear más que nunca su flanco catalanista, cuarteado por las nuevas opciones que tomaron impulso al calor de las consultas.
Las batallas que las familias entablaron por mandar en la formación han debilitado a Puigcercós, incapaz de pacificar el hervidero del independentismo y tomar el mando de un movimiento que ha vivido meses de auge y euforia, pero que se desinfló en la jornada electoral. Lejos de convertirse en una disputa entre autonomistas y secesionistas, los partidarios declarados de romper con España se empequeñecieron en los comicios, barridos por el paseo militar de CiU.
Esquerra Republicana compareció en las urnas libre de debates internos, pero mirando de reojo a unos competidores surgidos de sus propias filas y que han acabado por capitalizar la ola de referendos secesionistas: las huestes de Solidaritat que Laporta acaudilla y engrosan los hombres de confianza de Uriel Bertran -quien pugnó contra Puigcercós por el liderazgo de ERC- y los fieles a Reagrupament, del díscolo y liberal ex consejero de Gobernación Joan Carretero, quien al final poco pudo arañar fuera de su principado pirenaico de la Cerdaña.
De los 21 parlamentarios que Esquerra contuvo tras la leve decaída de 2006, sólo 13 diputados -la suma de los representantes de ERC y Solidaritat- serán soberanistas a partir de ahora en el palacio del parque de la Ciutadella. Aun así, la mayoría relativa de los convergentes obligará a Mas a sondear todo el arco parlamentario para cerrar acuerdos, la única opción que a los independentistas les queda es apostar su suerte para salir a flote de los modestos réditos de anoche.
Las migajas que Joan Puigcercós se empezó a tragar después de que los colegios electorales cerraran pueden ser todavía más amargas. Se espera que Carod-Rovira rompa en las próximas horas el silencio al que la dirección de ERC le ha defenestrado. Se sospecha que las palabras del ex hombre fuerte del soberanismo, quien comandó el ascenso fulgurante de Esquerra en la última década y que ayer se eclipsó, encapotarán aún más una caída que, no por esperada, deshilacha a los republicanos.
CRISTINA RUBIO / Barcelona
Iniciativa resiste bien la debacle de las izquierdas
Si hace cuatro años el entonces líder ecosocialista Joan Saura se vanagloriaba de que la derecha había sido «derrotada», ayer el candidato de ICV-EUiA, Joan Herrera, no tuvo más remedio que admitir la «debacle de las izquierdas». Un cambio sustancial en el discurso que se traduce en una pérdida de dos escaños -de 12 a 10- por parte de la formación ecosocialista y en la caída anunciada de sus compañeros de Gobierno, el PSC de Montilla y la ERC de Joan Puigcercós.
Joan Herrera, el único valedor del tripartito en esta campaña electoral, se vio obligado ayer a admitir la derrota de las izquierdas al sumar tan sólo 48 escaños, una cifra muy por debajo de los 70 que lograron hace cuatro años. Sin embargo, cabe destacar que Iniciativa es la formación del tripartito que mejor ha aguantado el envite electoral y la menos castigada en las urnas.
La candidatura de Herrera se ha visto claramente perjudicada por la gestión de Gobierno de PSC y ERC, unos compañeros de viaje que han mostrado demasiadas desavenencias. Además, la formación ecosocialista también ha pagado los platos rotos del cuestionado trabajo de su ex líder Joan Saura al frente de la Consejería de Interior.
No obstante, la lectura de los resultados no es tan mala para Iniciativa, si se tiene en cuenta que ha logrado escalar una posición dentro del Parlament al pasar de ser la quinta fuerza más votada a ser la cuarta -aunque ahora habrá siete formaciones en el hemiciclo catalán-, igualando en escaños a Esquerra.
Uno de los principales caballos de batalla de ICV durante toda la campaña ha sido mantener el escaño logrado en la demarcación de Lérida en los anteriores comicios, después de no hacerlo desde 1980. No obstante, las urnas han dictado sentencia y han arrebatado el sitio a Francesc Pané, el ecosocialista que lo ha ocupado durante toda la legislatura, a pesar de que Iniciativa había puesto mucho empeño en conservar este escaño durante los últimos 15 días. Para ello, Joan Herrera empezó y acabó la carrera electoral en tierras leridanas, donde también participó en otro mitin extra para reforzar su presencia en esta demarcación.
Barcelona
El 28-N, un día tranquilo
El 28-N fue una jornada electoral tranquila en Cataluña, sin apenas incidentes y con pocas anécdotas. Ni siquiera pueden contarse las clásicas de colegios con las cerraduras selladas con silicona -sólo ocurrió en uno, en el barrio de Horta de Barcelona, lo que obligó a retrasar el comienzo de las votaciones-. En Badalona, otra sede incumplió los horarios porque tenía cortado el suministro eléctrico.
En un colegio de Nou Barris, también en Barcelona, temieron que las mesas electorales no pudiesen llegar a constituirse porque no encontraban la documentación. Finalmente, no estaba muy lejos: en una sala de la propia sede.
Y poco más. Otra mesa se retrasó porque el presidente que había sido designado por sorteo había fallecido días antes de los comicios y en otro colegio hubo que suspender la votación durante unos minutos porque sonó una alarma. En resumen: el 99% de las 8.032 mesas repartidas en los 2.721 colegios electorales catalanes abrieron puntualmente a las 9.00 horas y la jornada se desarrolló sin apenas incidentes. Poco trabajo para los más de 7.000 mossos desplegados.
Los siete municipios que aplicaron un sistema de gestión electrónico lo hicieron con éxito y sus mesas se constituyeron con más rapidez que el resto, con una excepción notable: en Lérida, las tarjetas del censo que suministra el Instituto Nacional de Estadística resultaron ser erróneas, por lo que hubo que regresar al sistema convencional en 20 mesas.
Las fotos de los candidatos a pie de mesa fueron las habituales. Mucho más tierna fue la de la ministra de Defensa, Carme Chacón, que acudió a votar a Esplugas con su hijo, Miquel, en brazos. Y allí se encontró con su madre, feliz abuela, a la que le había correspondido por sorteo ejercer como vocal.
¿QUIÉN MATÓ A MÓNICA LE VINCI? CAPÍTULO 17
ANDREU MARTÍN
El melocotón
Este texto es una ficción fruto de la imaginación. Cualquier parecido con la realidad es coincidencia.
-Basta -me corta la mosquita muerta de Wendy-. Enseguida supimos quién mató a Mónica Le Vinci, pero no convenía airearlo todavía.
«Dijiste que, al entrar en su piso, reinaba un silencio absoluto. La encontraste muerta en la terraza y parecía que le habían tirado la piedra desde una azotea vecina mediante un tirachinas o una catapulta. Pero a una vecina le pareció oír que Mónica tenía puesto el televisor y estaba viendo uno de esos realitys de discusiones enloquecidas. Tú no viste el televisor encendido. Porque lo que oyó la vecina no fue más que una discusión en vivo y en directo».
«Una discusión tan chillona y tan estúpida como la de un reality, entre tú y Mónica Le Vinci».
-¡Tenía novio y me lo ocultaba -protesto-, porque decía que yo se lo iba a quitar, la guarra! ¡Y me tiró del pelo!
-Nuestra pista principal fue la piedra, que estaba ensangrentada, mientras el papel que la envolvía estaba inmaculado. Si la hubieran tirado envuelta en el mensaje, el papel estaría manchado y la piedra no. O sea, que la mataste golpeándola con una de las muestras minerales que Mónica, como geóloga, tenía en casa, y luego escribiste aquel mensaje absurdo para despistarnos.
«Todo lo que has hecho desde entonces ha sido para despistar, distraer nuestra atención con chorradas, gritos y discusiones inútiles, acusando a unos y a otros al azar, mintiendo y difamando para que no pensáramos en tu culpabilidad. Pero yo no estaba a tu lado para protegerte, como te dijeron, sino para controlarte mientras durase la campaña. Ahora que ha terminado ya te lo puedo decir: ¡Quedas detenida!»
-¡Serás marrana! -le espeto.
La mossa me ciñe las esposas tan fuerte que la voy a denunciar por malos tratos.
-No te servirá de nada -me susurra-. Artur Mas revocará el código ético de los Mossos. Estás perdida.
Lloro mientras me lleva…
…Y mientras que, en otro lugar, Artur Mas va a comerse un melocotón. Sonríe al pensar que Montilla lo comparó con esta fruta durante la campaña. Dijo que su piel era estatutaria y ahora Mas prescinde de esa piel, que a más de uno le da alergia. Mientras saborea la pulpa, recuerda que su rival afirmó que su pulpa es soberanista, curiosa palabra que evoca a un soberano, un rey o un coñac. Y al llegar al hueso, que representa su independentismo, se le ocurre que, a la hora de comer, el hueso se tira. Y, según dónde caiga, no fructifica ni nada. (Fin)
EL NUEVO BUFÓN DEL PARLAMENT
HÉCTOR MARÍN / Barcelona
Laporta, en el 'Parlament' con cuatro diputados
El dato desató la euforia entre sus militantes, que inmediatamente empezaron a celebrar el resultado y a gritar vítores independentistas. El vestíbulo del hotel elegido por Solidaritat, situado frente al Fòrum de Barcelona, se convirtió en una olla a presión. «¡In-Inde-Inde-Pen-Dèn-Cia!», coreaba los más de 150 simpatizantes y adheridos al partido presentes en el vestíbulo, bajo una gigantesca bandera independentista (la estelada) que colgaba de la primera planta. Incluso cuando se conocieron los resultados definitivos, Laporta se dio un baño de masas con sus simpatizantes al grito de ¡que n'aprenguin! (¡que aprendan!), una de las consignas que le hicieron famoso al frente del Barça.
La única propuesta de Laporta, la declaración unilateral del Estado catalán, le ha dado a su partido cuatro escaños en el hemiciclo, tres por Barcelona y uno por Gerona. «La primera ley que nuestro grupo entrará en el Parlament será la ley de la independencia», manifestó el portavoz y número tres, Uriel Bertran. «Somos los depositarios de los que quieren la independencia», añadió.
Efectivamente, Solidaritat es un partido cuyo programa sólo incide en el objetivo de que Cataluña se convierta en un estado independiente lo antes posible. Pero ese pobre proyecto no ha impedido a Laporta llenar pabellones, dar la sorpresa y convertir a Solidaritat en la séptima fuerza política del Parlament con cuatro diputados, la sexta en número de escaños, pasando por delante de Ciutadans.
Laporta advierte que sólo apoyarán a un gobierno de CIU si es para declarar la independencia en esta legislatura. De lo contrario, permanecerán en la oposición. Laporta entra en el Parlament junto al número dos de la lista por Barcelona, el ex vocal del CGPJ Alfonso López Tena, y a Toni Strubell, primero por Gerona, además del citado Beltran.
Durante la noche electoral, el ánimo de los militantes fue, sin embargo, como un viaje en la montaña rusa. El estado anímico de SI subía y bajaba para, después, volver a subir. Apenas hora y media después de haber festejado el resultado del sondeo de las ocho de la tarde (de TV3), que les daba entre tres y cuatro diputados, el partido de nuevo cuño (apenas cuatro meses de vida) quedaba por debajo del listón del 3% en Barcelona, lo que se traducía en que su entrada en el Parlament se produciría sin su líder, Joan Laporta. Pero la explosión de alegría volvió a repetirse con el avance del escrutinio, que les dio primero tres y, después, cuatro escaños.
El mediático ex presidente del Barça apenas ha necesitado para entrar en el Parlament cuatro meses, los transcurridos desde la creación de Solidaritat per la Independència. Y, en lugar de entrar tímidamente en política, lo ha hecho dando un puñetazo en la mesa, llevándose parte del electorado de Esquerra Republicana, los grandes derrotados de la contienda electoral junto al PSC.
Laporta no compareció en público hasta después de que lo hiciera el ganador de las elecciones, el convergente Artur Mas. «Es la primera vez que entra al Parlament una propuesta de independencia inmediata», se jactó el presidente del Barça hexacampeón.
Antes, Bertran presumió del buen resultado conseguido pese de «la campaña mediática de descalificaciones e injurias». El portavoz insistió en que el primer proyecto de ley que presentará será el que permita crear el Estado catalán en la Unión Europea; para ello, exigió que se dé libertad de voto a los 135 diputados, «tal y como ocurrió con la prohibición de las corridas de toros».
Etiquetas: Elecciones Regionales y Municipales







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