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domingo 28 de noviembre de 2010

ELECCIONES REGIONALES: CATALUÑA Y ASTURIAS

LEONOR MAYOR / Barcelona

El castillo de Montilla se desmorona

Zapatero embustero

Hoy se celebran las elecciones catalanas que podrían catapultar a Artur Mas a la presidencia de la Generalitat y ser el principio del fin para José Montilla, cuyo partido lleva las de estrellarse como si cayera desde lo alto del castell con el que todos los candidatos se retrataron ayer.Sigue en página 10

Los 5,3 millones de catalanes llamados a las urnas escogerán entre los seis partidos que ya tienen representación parlamentaria y algunos más de nuevo cuño, que podrían estrenarse en un aún más atomizado Parlament. En total, son 144 las formaciones que concurren a estos comicios, pero cantidad no es calidad.

Los votantes no lo tendrán fácil, pues durante la intensa campaña los partidos han eludido el debate en profundidad y se han limitado a marcar unas líneas programáticas, la mayoría de las veces muy genéricas, relacionadas principalmente con la crisis y, en menor medida, con cuestiones identitarias.

Artur Mas (CiU), eventual ganador de las elecciones, según todas las encuestas, ha optado por una campaña de perfil bajo, para evitar cualquier contratiempo que pudiera dar la vuelta a esos sondeos favorables. CiU ha reconocido que su estrategia anticrisis pasa por recortar la administración, aunque no ha detallado el alcance de los recortes. Su propuesta estrella consiste en pedir el concierto para Cataluña, lo que supondría que esta comunidad recaudase todos sus impuestos y luego entregase una parte al Estado.

Con esta iniciativa, CiU pretende matar dos pájaros de un tiro. Cree que con el concierto logrará, por un lado, resolver los problemas económicos de Cataluña. Además, con esa reclamación mantendría la tensión con el Estado, lo que siempre ha dado buen rédito entre su electorado. El inconveniente de esta estrategia es que es poco realista, como ya se ha encargado de recordar José Luis Rodríguez Zapatero.

En las filas de CiU ha crecido durante los últimos años el independentismo, lo que ha servido al PSC para articular su campaña en la doble idea de que su candidato, José Montilla, es el único que puede garantizar un no a la secesión desde la izquierda y, en consecuencia, evitar la fragmentación de los catalanes.

Montilla apuesta por mantener el Estado del Bienestar, frente a los recortes anunciados por los nacionalistas. El president sorprendió al anunciar que es la última vez que aspira al cargo. Pero su estrategia no parece haber hecho mella en el electorado. Las encuestas auguran al PSC el peor resultado de su historia, lo que podría encaminar a esta formación hacia un cambio de liderazgo.

También el PP de Alicia Sánchez-Camacho se presenta como garantía contra el separatismo. Además, los populares han puesto sobre la mesa el debate de la inmigración

Joan Puigcercós (ERC) ha centrado su campaña en la celebración de un referéndum independentista. Joan Herrera (ICV) ha abogado por la ecología y Albert Rivera (Ciutadans), por el bilingüismo.

Ante la falta de ideas, propuestas concretas y promesas electorales, la campaña ha discurrido por senderos frívolos, como los vídeos pseudo eróticos del PSC y Montserrat Nebrera, el videojuego antiinmigrantes del PP, las acusaciones de Esquerra y CiU de que el resto de España roba a Cataluña y el sainete del cara a cara entre Mas y Montilla que no pudo ser.

Además, el desembarco de fuerzas minoritarias en la Cámara catalana podría materializarse si la abstención se convierte en la gran protagonista del día, tal y como vaticinan no pocos analistas


Campingas

LLucia ramis

'Streaptease' de tontería

Aunque resulte increíble, he conseguido llegar hasta aquí sin haber escrito ni una vez la palabra «ameba». Más mérito tienen los candidatos que, en toda la campaña, no han mencionado el Estatut, con alguna excepción de Montilla. Los pactos políticos revientan cualquier posibilidad de discurso ideológico y, por escarmiento y hastío, el votante es escéptico. De manera que, en lugar de presentarse, los partidos han tenido que venderse cual empresa fantasma mediante las estrategias más básicas de la publicidad. Y básico es el concepto.

La culpa se la llevarán como siempre los jóvenes, esos inconscientes capaces de inventar un videojuego en el que, desde su gaviota, Alicia Sánchez-Camacho daba bombillazos a los inmigrantes ilegales. Se habló mucho del tema, pero nadie reparó en que, además, se sugería que el guía del PPC es un pajarraco. El momentazo: cuando se encontró cara a cara con un senegalés en Viladecans. Las juventudes socialistas también se cubrieron de gloria con el anuncio del orgasmo. Suerte que quien se corre al votar es una chica, porque, si hubiera sido un chico, se habrían cubierto de otra cosa.

El sexo ha sido el reclamo más recurrente de una campaña que parece haber descubierto en él un fenómeno revolucionario. Igual que ocurre con el dinero, sólo hablan de eso a quienes les falta o les obsesiona. Sigue, más, no pares, Mas. Estaba escrito. Pero lo más obsceno no es que Montserrat Nebrera salga con una toalla alrededor del torso después de que la cámara haya recorrido una casa con ropa desperdigada por el suelo hacia la habitación, donde se oyen jadeos. Lo pornográfico es que este striptease de vacua tontería lo paguemos todos.

Bueno, no, que en Andalucía no lo hace ni Dios. Joan Puigcercós se volcó en la religión separatista para convencer a sus devotantes que aún recuerda que España es el infierno, aunque el Creador viva en Sevilla. Ellos, traicionados por partida doble (pacto con los socialistas y desplante a Carretero y Carod), adoran al vellocino de oro que es Laporta. Consciente de que tiene una o dos posibilidades, el expresidente del Barça ha roto con su fiel actriz María Lapiedra. Y eso que ella le dedicó el vídeoclip Laporta President, no apto para insomnes. Todo el mundo se pregunta quién es la pija Anna Arqué que lo acompaña en su lugar, y cuáles son sus intenciones.

Buena muestra del catálogo parlamentario fue el debate televisado, en el que las intervenciones de Supermonti iban con delay. Despertó cuando los espectadores ya se habían ido a dormir. Un repipi Albert Rivera se adelantó a Sánchez-Camacho para llenarse la boca con la lengua y sacó de sus casillas al resto de participantes. A medida que se encendía, el Príncipe Artur iba comportándose como la Reina de Corazones y, ante el reto de hacer un careo con Montilla, propuso empezar en ese mismo momento. Al final, la junta electoral metió orden en el gallinero. Seguramente Iniciativa será el único del tripartito que no se resiente en estas elecciones.

En comparación, la CORI, con un tipo vestido de Elvis y Carmen de Mairena a la cabeza, resultará la opción más seria. Menuda papeleta. Encima no podemos tomárnoslo en broma, no sea que Joaquim Llena interprete que llevamos en la cara el logo de CiU y nos suelte un: «Gilipollas, ¿de qué os reís, con la que está cayendo?». Sabía que íbamos a divertirnos. A partir de mañana, Cataluña dejará de hacer tanta gracia. Se nos cortará la alegría en seco.


MANUEL SÁNCHEZ / Madrid

El PSOE se aferra a que el PSC no se hunda ...

Si las elecciones que llevaron a Pasqual Maragall a la Generalitat y las que, cuatro años, después situaron a Josep Montilla como president fueron seguidas en el PSOE con pasión y entusiasmo -en buena parte frustrado, en ambas ocasiones, porque los resultados no se correspondieron con las expectativas-, no ocurre lo mismo en los comicios de hoy.

El PSOE, en esta ocasión, ha visto las elecciones catalanas como un suplicio por el que hay que pasar, después de que Montilla se negara radicalmente a un adelanto electoral y optara por el peor momento posible, en el peor escenario posible.

Los dirigentes del PSOE no han dudado en volcarse en la campaña, en estar a disposición de «lo que diga el PSC», pero en Ferraz no han sentido en ningún momento estas elecciones como suyas, ni la política del PSC en la Generalitat como lo que debe representar un partido socialista en Cataluña.

Por ello, no faltan dirigentes socialistas, algunos de ellos en la Ejecutiva, que digan abiertamente que «no nos va a gustar perder, a nadie le gusta, pero puede venirle bien al PSC una derrota y que vuelva a las señas de identidad que tenía, perdidas en estos nefastos años del tripartito».

Y es que el descrédito que hay en el PSOE por el Gobierno tripartito que ha dirigido Cataluña en estos siete años es total. Por ello, como bien dijo el nuevo secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, fue todo un alivio cuando Montilla anunció que nunca volvería a reeditar -aunque no podrá hacerlo, aunque mintiera- esta fórmula de gobierno.

No obstante, nadie le desea mal al «partido hermano» del PSOE, ni siquiera a Montilla, con el que se mantienen muchas mejores relaciones que en la última etapa política con Maragall.

Por ello, el PSOE todavía se aferra a que el PSC no se hunda y que logre un resultado digno. Según fuentes de la dirección socialista, el PSC aún pueden mantener el tipo y lograr un resultado digno, que cifran en torno a los datos que ofrecía la última encuesta del CIS (en torno a 33 escaños, frente a los 37 que tiene ahora).

Estas fuentes apuntan que lo que ha muerto es el Gobierno del tripartito, que, en ningún caso, volverá a sumar mayoría absoluta. Dan por hecho el hundimiento de ERC y una ligera bajada de ICV, pero creen que el PSC tiene que mantener un suelo digno en Cataluña.

Otro resultado sería letal no sólo para el PSC, sino también para el PSOE. Baste recordar que 25 de los 169 parlamentarios del Grupo Socialista los aporta Cataluña, frente a sólo siete de los 154 que obtuvo el Partido Popular en 2008. Si el PSC se hunde, el PSOE está muerto en 2012.

Es decir, el PSC aporta al Gobierno socialista muchos más diputados en el diferencial con el PP que en los tres feudos tradicionales del PSOE: Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha.

Por ello, aunque desde la distancia, el PSOE mira con preocupación qué va a pasar este domingo. Da por hecho el triunfo de CiU -que tampoco le desagrada demasiado en otras estrategias políticas-, da por hecho el fin de Montilla -aunque seguirá como secretario general del PSC, al menos hasta las municipales-, y da por hecho que el PSC debe reiniciar un nueva etapa.

El PSOE rechaza que la lectura política que se haga de los resultados de hoy se deba a la crisis económica y a la gestión que ha hecho José Luis Rodríguez Zapatero. No niegan que es un factor de mucha influencia, pero a continuación afirman que el PSC no sólo va a pagar esta factura en las primeras elecciones significativas desde que estalló la crisis, sino también todos los errores que ha cometido en siete años. En opinión de algún destacado dirigente del PSOE, «perdiendo su identidad».

CARMEN REMÍREZ DE GANUZA / Madrid

... Y el PP lo fía todo al fracaso del PSC

Pase lo que pase este domingo, el PP sólo espera que su vaticinio se convierta en discurso político: «Los catalanes, que auparon a Zapatero hasta la Moncloa, van a ser los primeros en darle a él la patada de salida y en arrojar a su partido a la oposición».

Y es que los populares de Mariano Rajoy podrían asumir un pobre resultado en estas autonómicas; lo que no podrían digerir es que el PSC se salve de la debacle, o que Artur Mas apueste por la sociovergencia.

Pero nada de esto último está en los pronósticos, y el segundo partido de España aguarda, con más confianza que ansiedad, a que llueva el milagro de convertirse en la tercera fuerza de Cataluña, en sustitución de ERC.

Al fin y al cabo, los populares ya se han topado con algunos milagros en esta carrera electoral. El primero y más comentado internamente, el de la práctica renuncia del PSC a hacer campaña.

El segundo milagro, mucho más importante para la moral, el del final de la beligerancia contra el PP en Cataluña. Ésta ha sido la primera campaña en la que sus candidatos no han sido agredidos o insultados en la calle. Contra todo pronóstico, los recurrentes contra el Estatut no son ya los apestados. El Estatut ni siquiera ha estado en la campaña, porque ningún partido nacionalista lo ha sacado a colación. Y han sido los populares los que se han atrevido a introducir sus propios guiños identitarios, con banderas rojas y amarillas de diseño en las que se fundían la senyera y la española. «¡Por fin formamos parte del sistema!», decía, gráficamente, un hombre del aparato.

Así las cosas, aunque no mejoren y sólo repitan 14 escaños, Génova está ya preparada para vender el muy acariciado cambio de tendencia nacional. Pero si aumentan uno o dos -16 es la cifra ganadora de las apuestas internas-, lo traducirán en mayoría absoluta en las generales. «La prueba de que Zapatero ganó las elecciones gracias a Cataluña», decía un diputado catalán, «es que en 2008 el PSC nos ganó por 17 diputados, dos más que en el resto de España. Pero si lo que nos jugáramos este domingo fueran las generales, esos 17 se quedarían en tres o cuatro». Sólo la segura subida de Ciutadans -que podría llegar a formar grupo parlamentario- o la bajada propia de escaños, planteará problemas a los populares, según confiesan. No obstante, siempre les quedará acudir a precedentes, como las autonómicas de 1999, en las que el PP se derrumbó de los 17 a los 12 escaños, pese a lo que, al año siguiente, logró la plusmarca de 12 diputados en las generales.

Suba, baje o repita resultado, además, el PP se justificará con el voto útil, ése que convierte en votantes de CiU en las autonómicas a la mitad de los votantes del PP en las generales. Un voto más útil que nunca, en esta ocasión, porque de lo que se trata es de elegir a Mas para echar a Montilla. «Éstas son unas elecciones como las del 82, las del 96 o las de 2004», decía otro dirigente, «en las que manda el voto fáctico, para echar como sea a los que están en el poder».

Y ése es también un escenario útil para Rajoy, que ni siquiera le hace falta un pacto con Mas para construir su discurso contra Zapatero. Claro que la candidata, Alicia Sánchez-Camacho, querría convertirse en la Basagoiti de la Generalitat. Pero en realidad, la apuesta del PP es que el líder de CiU gobernará en solitario, con apoyos puntuales, y sin hipotecas de cara a la generales. Y no le parece mal.

¿QUIÉN MATÓ A MÓNICA LE VINCI? CAPITULO 16

ANDREU MARTÍN

El Mercado de los Votos

Este texto es una ficción fruto de la imaginación de su autor. Cualquier parecido que encuentre con la realidad es pura coincidencia.


Una ciudadana como yo perseguida por una mossa d'esquadra enfurecida debería atraer la atención de la gente. Todo el mundo sabe o debería saber que alguien que es perseguido por un mosso d'esquadra siempre es inocente y está a punto de ser objeto de pésimos tratos. Pero he cometido el error de meterme en el Mercado de los Votos y los transeúntes sólo pueden prestar atención a los políticos que tratan de venderles las últimas promesas.

Paso como una exhalación junto al puesto de Montilla, que está gritando:

- ¡Hagamos un cara a cara! ¡Mas traerá más parados! ¡Viajaré en clase turista! ¡No iré a Shanghai!

Y detrás viene Wendy. La esquivo metiéndome en el pasillo donde Artur Mas vocifera:

- ¡Eliminaré el impuesto de sucesiones! ¡Habrá multas lingüísticas pero no las cobraremos!

Con la sensación de que la garra de la policía está a punto de caer sobre mi hombro, paso entre los militantes de UPyD, repartiendo trípticos vestidos de rosa, y corro por delante de Puigcercós, que está ofreciendo:

- ¡Oferta de ahorro independiente!

Es un visto y no visto, Alicia Sánchez-Camacho, que puede prometer y promete:

- ¡Daremos 600 euros a los que lleven a sus hijos a colegios de curas! ¡Reduciré 192 millones de gastos diversos, y 3 millones en presupuesto de protocolo!

Tuerzo una esquina y me encuentro de pronto en medio del puesto de verduras donde Joan Herrera está gritando:

- ¡Que vuelva el tripartito!

Y continúa nuestra carrera en medio de esa algarabía de promesas políticas que nos envuelven como un huracán.

- ¡Cortaré el crédito a Spanair!, dice Albert Rivera.

- ¡No pactaré con el PP! ¡No habrá referendos!, dice Montilla.

- ¡Suprimiré los límites de velocidad!, dice Mas.

- ¡Cinco mil mossos más!, dice Sánchez-Camacho.

- ¡Dejaré fumar en todas partes!, dice Carretero.

- ¡Descuentos en autopistas!

Y las dos corre que te corre en una de esas persecuciones de película.

Total, tanto cansancio para que, al final, Wendy salte como una pantera y caiga sobre mí. Yo, que grito: «¡Que me mata!», y me doy de bruces contra el suelo.

- ¿Es que nadie se apiada de la víctima de una mossa d'esquadra?

La mossa d'esquadra Wendy, que parece que no tiene ni media bofetada, me agarra de la ropa, me lanza contra la pared, me zarandea y me dice:

- ¡Yo no he matado a Mónica Le Vinci y tú lo sabes!, parece que se haya enfadado mucho conmigo. Diría que me ha cogido manía.

(Continuará)

JOAQUÍN MANSO / Madrid

Cascos dice tener el apoyo de Rajoy

Asegura ante los alcaldes del PP en Asturias que le pidió que fuese el candidato

Zapatero embustero

El ex vicepresidente del Gobierno Francisco Álvarez-Cascos se reunió ayer en la localidad asturiana de Pola de Siero con 10 de los 12 alcaldes que el PP tiene en Asturias. La cita se presentó como un encuentro informal, pero tuvo lugar en la sede oficial del partido y es la primera que Cascos mantiene de manera pública con cargos políticos desde que la formación regional discute sobre su posible candidatura a la Presidencia del Principado.

La convocatoria tampoco se escondió bajo ninguna otra motivación, como ocurría en actos anteriores, que la de trasladar a los ediles que él está disponible para encabezar la lista, según el eufemismo acuñado por él mismo, que ayer repitió. «Reitero mi disponibilidad ante los órganos nacionales del partido, que son los competentes para tomar las decisiones que en estos momentos están pendientes, y no hago valoraciones sobre los demás», dijo Cascos al finalizar la cita, en la que actuó como anfitrión el alcalde de Siero, José Antonio Noval.

Fuentes conocedoras del contenido de la reunión aseguraron a EL MUNDO que Cascos trasladó a los alcaldes que, en dos encuentros con Mariano Rajoy, éste le pidió que encabezase la lista electoral a los comicios del próximo mayo, a lo que el ex vicepresidente habría respondido que lo haría si se le permite rodearse de su propio equipo.

«Hemos estado dos horas y media hablando de política asturiana y los 10 alcaldes le hemos mostrado nuestro apoyo a que sea el candidato del PP y en la que él nos ha reiterado su disponibilidad, siempre que así lo decidan los órganos del partido, no por imposición», subrayó a Europa Press la alcaldesa de Peñamellera Alta, Rosa Domínguez de Posada.

De los 12 alcaldes que tiene el PP en Asturias, sólo dos fallaron: el de Oviedo, Gabino de Lorenzo, hombre fuerte de la formación regional y enemigo declarado de Cascos, y el de Llanera, Avelino Sánchez, muy próximo a De Lorenzo. Éste postula como candidata a la concejal Isabel Pérez-Espinosa. Fuentes cercanas al ex ministro aseguran que éste estaría dispuesto a integrarla en su lista.

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