EDITORIALES: Duro castigo a los impostores, giro a la moderación

Duro castigo a los impostores, giro a la moderación

Cataluña ha girado hacia al centro derecha y hacia la moderación, ya que, al triunfo del partido de Artur Mas, se añade el importante ascenso electoral del PP y los resultados de Ciutadans, que repite sus tres escaños creciendo en número de votos. La suma ampliamente mayoritaria de estas tres fuerzas en la Cámara contrasta con el retroceso del PSC, ERC e ICV, que soportan una pérdida de 22 escaños y nada menos que 17 puntos porcentuales. En total, el centro derecha logra 83 escaños y los tres socios del tripartito sólo 48.
Fuera de esta clasificación queda la irrupción en el Parlament de SI, el partido independentista de Joan Laporta, que cosecha cuatro escaños, algo no previsto en las encuestas. Ya veremos hacia dónde orienta su radicalismo.
El gran triunfador de la jornada de ayer es Artur Mas, que, con los 62 escaños de CiU, llegará cómodamente a la Generalitat. No pudo hacerlo en las dos anteriores elecciones pese a encabezar la lista más votada. Ahora CiU será la fuerza hegemónica en Cataluña, tal y como sucedió en la etapa de más de dos décadas de Jordi Pujol.
Las dos almas que integran esta coalición, la más nacionalista de CDC y la moderada de Unió, han hecho una campaña con mensajes soberanistas y han situado como objetivo el logro de un concierto económico similar al del País Vasco. Pero es muy posible que su acción de gobierno se guíe por el mismo pragmatismo que caracterizó siempre a Pujol.
Como apuntaban las encuestas, el PSC ha sufrido un justo castigo de su electorado por su impostura y su travestismo político. Montilla ha apostado estos años por seguir la deriva nacionalista iniciada por Maragall, lo que ha significado su debacle. Tras los resultados de ayer, tuvo el gesto de dignidad de anunciar su renuncia al liderazgo del partido en el próximo congreso. La lucha por la sucesión en PSC comienza a partir de hoy.
Puede interpretarse que la hemorragia de votos experimentada por el PSC es también una sanción a la política de Zapatero, que apoyó la fórmula del tripartito y cerró los ojos antes sus excesos. El presidente del Gobierno paga ahora su error histórico de impulsar el nuevo Estatuto de Cataluña, que sólo ha servido para alentar las reivindicaciones nacionalistas.
El PP, con Alicia Sánchez-Camacho al frente, sale muy fortalecido por su ascenso electoral, que le permite pasar de 14 a 18 escaños y convertirse en la tercera fuerza política de Cataluña. Si el PSC ha sido castigado por sus veleidades nacionalistas, del PP se puede decir lo contrario: que ha sido premiado por el electorado por su defensa de los valores constitucionales. Su recurso contra el Estatuto no sólo no le ha pasado factura sino que le ha dado credibilidad política.
Por último, Ciutadans repite resultado y conserva sus tres escaños. Su consolidación debería servir para forjar un pacto con el PP en futuras citas electorales, lo que permitiría aumentar mucho las expectativas del voto no nacionalista.
En resumen, las urnas han producido un importante vuelco electoral en Cataluña que anticipa un cambio de ciclo basado en el regreso a las políticas liberales y centristas que ya sacaron a España de la anterior crisis económica.
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