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miércoles, 20 de octubre de 2010

LAS CUENTAS DEL EPITAFIO: El PP rompe con el Gobierno Canario

ISAURO FERNÁNDEZ
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA
Santa Cruz de Tenerife / Madrid

El PP rompe con el Gobierno canario

Rivero baraja destituir el viernes a los consejeros 'populares' y gobernar en solitario

Zapatero embustero

En solitario, durante los próximos ocho meses. Los nacionalistas canarios han pagado en su archipiélago las consecuencias de apoyar los Presupuestos Generales del Estado de José Luis Rodríguez Zapatero. El PP rompe el pacto porque, como socio de gobierno, no le ha hecho ninguna gracia la puesta en escena del presidente canario, Paulino Rivero, junto a Zapatero, en La Moncloa.

Rivero ha protagonizado un acuerdo con el presidente de la nación, sin ser el líder de los nacionalistas. Si en la foto hubiera salido la presidenta de CC, Claudina Morales, quizá la ruptura se habría demorado en el tiempo, y coincidido con la proximidad de las elecciones autonómicas y municipales de 2011.

Incluso, si los acuerdos alcanzados hubieran sido «clave» para Canarias, los populares habrían hecho la vista gorda. Pero al presidente del PP canario, José Manuel Soria, hasta ayer vicepresidente del Gobierno y consejero de Economía, no le ha convencido ni la reforma del Régimen Económico Fiscal ni el aumento de competencias, y menos la conversión del mar entre islas en «aguas canarias», cuestión que entra en conflicto con el Derecho Internacional vigente.

Así que ayer, Soria planteó al Comité Ejecutivo Regional la ruptura del pacto y la decisión fue apoyada en cónclave. «El acuerdo es dar por finalizada la etapa de Gobierno con CC en esta legislatura; es una decisión ciertamente difícil que a mí no me habría gustado proponer», aseguró Soria. El líder de los populares canarios justificó su decisión, además, asegurando que las Cuentas «son perjudiciales para las islas», ya que se recibirán 216 millones menos que en 2010.

Sin embargo, para los socialistas isleños, la decisión denota «una irresponsabilidad extraordinaria del PP». Su secretario general, José Miguel Pérez, señaló que en la oposición «no cabe nadie más. Ellos son corresponsables de la gestión de un Gobierno que ha sido incapaz de dar respuesta a la ciudadanía».

Empresarios y sindicatos, por su parte, hablan de la necesidad de estabilidad en el Gobierno canario. El presidente, Paulino Rivero, comparecerá hoy ante los medios de comunicación y podría cesar a los consejeros populares antes del Consejo de Gobierno del viernes, donde se iban a aprobar los presupuestos autonómicos presentados por Soria.

Anoche, la presidenta de CC, Claudina Morales, adelantó que intentarán gobernar en minoría y llegar a acuerdos «puntuales» con el PSOE, pero también con el PP. Morales tachó de «irresponsable» a este partido y denunció que «ha cumplido sus deberes con Mariano Rajoy», pero «no con los canarios».

La decisión de la ruptura fue más estratégica que de fondo, según confesaban las fuentes consultadas en el PP nacional, que apuntaban, como elemento clave, la necesidad de distanciarse de CC en vísperas de las elecciones autonómicas. Y esto es algo que se notó en la dispar reacción de sus dirigentes, a quienes falló la unidad de discurso a la hora de justificar una medida que en absoluto se produjo tras el pacto presupuestario del año pasado y que ni siquiera se aventuró -pese a las claras protestas de los dirigentes del PP- el pasado fin de semana en la Interparlamentaria celebrada en Canarias.

La portavoz popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, y otros dirigentes incidieron en la pretendida cesión de Zapatero a Canarias de las aguas territoriales: «Han pactado algo que saben que no les pueden dar», decía la primera, «porque la titularidad de las aguas, o es nacional, o es internacional». «Es la primera vez que se cede territorio en lugar de competencias», decía otro miembro del comité de dirección.

Por su parte, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, quitaba toda importancia al asunto de las aguas y justificaba la ruptura, lisa y llanamente, en el apoyo político de Coalición Canaria a Zapatero: «Vamos a apoyar los Presupustos canarios y vamos a dar estabilidad al Gobierno autonómico, pero seguir con ellos tras haber apoyado unos Presupuestos del Estado a cambio de nada, no lo vamos a hacer», afirmó en los pasillos del Congreso.

«Hacía tiempo que Soria buscaba una excusa para romper», comentaban ayer en Madrid, «pero no sólo por táctica electoral, sino por una incomodidad real con los socios canarios, sobrevenida en los últimos seis meses». Sea como sea, Rajoy respaldó por completo la iniciativa de Soria. Otra cosa es que, decían, habría preferido que no coincidiera con el propio debate de Presupuestos.

OORBYT.es

>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt los análisis de Carmen Remírez de Ganuza y de José Luis Gabaldón, director del Instituto Marítimo.

A CONTRAPELO

SANTIAGO GONZÁLEZ

Hacer aguas

Lamento de corazón decepcionar a mis seguidores, si los tuviese, pero como el deber de los periodistas es decir la verdad, quiero echarla de la boca: es comprensible, aunque deplorable, que el PP se haya visto obligado a romper su acuerdo de Gobierno con Coalición Canaria. Tras examinar los hechos con algún detenimiento, debo decir que estoy bastante de acuerdo con el pacto presupuestario por el que el presidente cede a Canarias las aguas archipelágicas, que son las delimitadas por las islas del archipiélago, como su propio nombre indica. Lo normal es que Zapatero negocie asuntos de su interés pagando a los nacionalistas con el dinero o la soberanía del común. ¿Cómo oponerse a que, por una vez, les pague con algo que no es nuestro, como las aguas internacionales? Alguien le hará ver que las aguas jurisdiccionales españolas en Canarias alcanzan 12 millas a partir de cada isla, pero, ay, entre varias de ellas dos a dos, hay más de 24, y esas aguas son internacionales.

Si el ministro Bermejo no conocía bien los límites de las autonomías y se fue a cazar a Andalucía con la licencia de Castilla-La Mancha, por qué iba a conocer el presidente que lo nombró los límites entre las aguas españolas y las internacionales. Al fin y al cabo, las carreteras suelen indicar con un cartel las lindes autonómicas, pero ya me dirán dónde se encuentran los mojones en la mar salada. Son una raya en el agua, título genérico de la columna que diariamente escribe mi admirado Ignacio Camacho.

Tengamos también en cuenta que el presidente no es un rudo lobo de mar, sino un hombre de León «y los de la montaña somos muy duros», según confesión propia. Nada tiene que hacerse perdonar en punto a bravura, pero el mar, la mar, no es el mismo medio y requiere otras destrezas. Recuérdese aquella ocasión en que, por no atender las advertencias de su escolta, precisamente en aguas canarias, se echó a la mar en un bote para pescar y tuvo que ser rescatado por la Guardia Civil.

No es muy relevante. Cuando el Gobierno sea apercibido de este contradiós, dirá que eso de las aguas canarias es un simple purparler, una mera denominación para andar por casa. Por otra parte, ya le había cedido a Gibraltar aguas españolas, que es donde la Royal Navy hostiga a la Guardia Civil, y, si puede darle a Caruana lo que es nuestro, ¿por qué no va a darle a Paulino Rivero lo que no es de nadie? Y si la cosa cuela, aprovechando que a ambas orillas del Atlántico hay liderazgos progresistas, ¿por qué no un acuerdo con Obama para privatizarse el Mare Tenebrosum y llamarle Mare Nostrum?

En Hermano Lobo, estimulante revista de humor dentro de lo que cabía, que era mucho, incluso bajo el franquismo, escribía en los primeros años 70 Emilio de la Cruz Aguilar que, bajo su personaje de Albert Macarra, firmaba una magnífica sección escrita en cheli, Las Cassettes Mc Macarra. En una de ellas, sobre el conflicto pesquero entre Marruecos y España, se refería a «lasaguasorinale d'Aspaña». Yo ya estoy curado de espanto y lo voy comprendiendo todo, presidente, pero la verdad, creía que cambiarle el agua al canario era otra cosa.

MANUEL SÁNCHEZ / Madrid

El pacto con PNV y CC ya funciona, y el Grupo Socialista respira tranquilidad

Los tres grupos dejaron sin fecha o rechazaron las comparecencias que pedía el PP

El Grupo Parlamentario Socialista respira tranquilidad tras una legislatura de sobresaltos, porque el acuerdo alcanzado con PNV y Coalición Canaria le empieza a otorgar una tranquilidad parlamentaria de la que no han gozado en toda la legislatura.

«Se acabaron las votaciones de los martes», dijo un miembro del Ejecutivo, cercano al Grupo Parlamentario, que ha sufrido los vaivenes de la llamada geometría variable que ha presidido casi tres años de legislatura.

La mejor prueba de ello fue lo que ocurrió en la mañana de ayer en la Junta de Portavoces del Congreso de los Diputados.

En dicha reunión, que fija la actividad parlamentaria del Congreso, se rechazó la petición del PP para que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, compareciera ante el Pleno para explicar las «consecuencias que tendrá para España» el pacto parlamentario alcanzado con el PNV para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2011. Los votos en contra fueron los de PSOE, PNV y CC, aunque también se unió ERC.

La solicitud que presentó el PP únicamente contó con el respaldo de los nacionalistas catalanes de CiU, que se ha situado en la oposición pura y dura.

Otra votación que ganó el PSOE en éste órgano fue seguir dejando sin fecha la comparecencia en Pleno del presidente del Gobierno para hablar del empleo y las cifras del paro.

Todo apunta a que Zapatero comparecerá en las próximas semanas ante el Pleno para informar de la situación del desempleo en España y sus medidas contra el paro -tal y como aprobó por unanimidad la Junta de Portavoces a finales de septiembre-, pero será cuando al presidente del Ejecutivo le interese.

Ayer, ante la petición del PP, se volvió a dejar sobre la mesa la fecha en la que iba a comparecer, lo que dependerá de la agenda del Ejecutivo.

En la reunión de la Junta de Portavoces, PP y CiU, que fueron los que solicitaron explicaciones a Zapatero sobre la evolución del desempleo, han vuelto a sumar sus fuerzas para intentar que esa comparecencia se fijase para la próxima semana, pero tampoco para este tema han encontrado el apoyo del resto de grupos. De nuevo, PNV y CC se opusieron a determinar un día concreto para el Pleno.

Todo indica que, tal y como está el calendario parlamentario, no será hasta finales de noviembre cuando se pueda producir dicha comparecencia, e incluso se podría demorar para principios del próximo año.

La portavoz del Grupo Popular, Soraya Saénz de Santamaría, como señaló a los periodistas a la salida de la Junta de Portavoces, ha solicitado que esta comparecencia se produzca cuanto antes, y aseguró que la pedirá cada semana hasta que sea aprobada.

Más allá de ambas comparecencias, en el Grupo Socialista hay amplia satisfacción porque empiezan a ver la luz al final del túnel, lo que les puede garantizar un final de legislatura más tranquilo y cómodo del que han tenido en estos últimos años.

Para que no se notara tanto, el PNV se sumó a ERC-IU-ICV para rechazar en el Congreso la intención de PSOE y PP de adelantar a la próxima semana el primer debate de las dos proposiciones de ley de reforma electoral, tanto la relativa al procedimiento de votación como la destinada a cerrar todas las puertas a los herederos de Batasuna. De esta forma, las propuestas no llegarán al Pleno de la Cámara Baja hasta, al menos, mediados de noviembre. En el PSOE se le dio poca importancia.

BELÉN FERRERAS / Bilbao

El PNV mantiene el pulso por la 'caja única'

Instó a negociar el traspaso de la Seguridad Social la víspera del pacto con Zapatero

El PNV no ha renunciado a la transferencia de la Seguridad Social. Considera que es «el broche de oro» al Estatuto y que no estará completo hasta cerrar este traspaso, y está dispuesto a plantear batalla para conseguirlo, pese a que queda fuera del acuerdo suscrito con Zapatero.

Un día antes de firmar el pacto presupuestario, el 14 de octubre, cuando ya los nacionalistas tenían claro que el régimen económico de la Seguridad Social quedaría, junto al traspaso de las Prisiones, fuera del paquete de 20 transferencias conseguidas, el PNV registraba una enmienda en el Parlamento vasco en la que «insta a los gobiernos vasco y español a negociar el traspaso del régimen económico de la Seguridad Social». Esta materia está contemplada en el artículo 18.2.b del Estatuto, que recoge la gestión de ese régimen económico, aunque mantiene la legislación en manos del Estado.

La iniciativa del PNV, que se tratará en el Pleno de mañana, le permite, por un lado, ratificar ante el Gobierno central que su pacto presupuestario no supone una renuncia a esta reclamación histórica, la más compleja de todas las transferencias porque entra de lleno en el debate sobre la ruptura de la caja única.

Supondría, entre otras cuestiones, que el País Vasco gestionase las pensiones de los vascos, las prestaciones por desempleo de los parados en esta región o las cotizaciones de los trabajadores, que ahora van al fondo común estatal.

Pero, además, el PNV pretende utilizar de nuevo la bandera de las transferencias como principal arma de oposición a Patxi López, y volverá a presentarse ante la opinión pública como garante del cumplimiento íntegro del Estatuto, al obligar a los socialistas y al lehendakari a retratarse en el Parlamento a favor o en contra de que se completen todas las transferencias pendientes.

Los socialistas vascos votarán en contra de la enmienda. Siempre han defendido que hablar de la Seguridad Social sería para ellos traspasar la línea roja en la negociación. También votará en contra el PP, lo que será suficiente para que la enmienda no prospere.

Curiosamente, la iniciativa del PNV es una enmienda a la totalidad de una proposición no de ley del PP sobre la congelación de las pensiones que pretende Zapatero.

En su enmienda, el PNV justifica la petición de que se negocie el traspaso para que los vascos «podamos realizar una gestión propia del sistema de pensiones de los trabajadores vascos» y no tener que asumir la congelación de las pensiones propuesta por el Gobierno central, que, por otro lado, los nacionalistas apoyarán en el Congreso, como el resto de las leyes que presente Zapatero en lo que le queda de legislatura.

El presidente del PNV en Vizcaya, Andoni Ortuzar, fue quien afirmó ayer que la transferencia de la Seguridad Social «es el broche de oro» del Estatuto y que «irá a por ello», y presentó la consecución de estas transferencias como una forma de gobernar desde la oposición.

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