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domingo 31 de octubre de 2010

LA CUOTA SINDICAL EN EL GOBIERNO: VALERIANO GÓMEZ: «Los sindicatos no tienen el suficiente apoyo material, humano y de las instituciones»



ENTREVISTA DE ESTHER ESTEBAN

«Los sindicatos no tienen el suficiente apoyo material, humano y de las instituciones»
VALERIANO GÓMEZ

Pregunta.- ¿Viene dispuesto a no seguir los pasos de su antecesor, y a ser el ministro del Trabajo y no del paro?

Respuesta.- ¡Ya me gustaría a mí no ser el ministro del paro! El Ministerio de Trabajo mide el comportamiento del desempleo, pero también mide la afiliación a la Seguridad Social. Lo que ocurre es que en un periodo de destrucción de empleo, obviamente la afiliación se reduce y el desempleo crece. Creo que ese periodo, en lo esencial, ha acabado en España, que no se destruirá demasiado empleo en nuestro país, estoy hablando de la media anual, así que puede que efectivamente este ministro no sea el del paro en el futuro, sino el del trabajo.

P.- Pues en la última entrevista que le hice a Corbacho, me dijo que no había tenido ni un minuto de felicidad, porque desayunaba todos los días con la cifra del paro. ¿Usted no se teme lo peor?

R.- No voy a mirar todos los días el dato de paro registrado, porque no es bueno levantarse y que la primera noticia sea ver en cuánto ha subido el desempleo en España en un día determinado. Analizaré las cifras una vez a la semana, para comprobar cómo van las cosas, pero diariamente no, porque eso te condiciona para el resto del día. Si la noticia es mala ya te pasas el día pensando que las cosas no han ido bien. Es bueno espaciar más esta información.

P.- Ministro, ¿cuándo saldremos del agujero de los 4,5 millones de parados que tiene al país sumido en la desesperanza?

R.- En lo esencial, España ya ha pasado la fase dura de crisis. Puede haber oscilaciones en el desempleo, y todavía veremos algunos sectores, especialmente en el ámbito de la construcción, con ajustes pendientes del empleo. Pero en lo esencial el grueso del ajuste está ya hecho. El Gobierno contempla una ligera creación de empleo para el año próximo de 0,3 puntos porcentuales, unas 40 o 50.000 personas a lo largo del año. Especialmente durante el segundo trimestre de 2011 se empezará a crear empleo, y en el 2012 habrá una creación de empleo más intensa que en la media de los países de la UE.

P.- ¿Tuvo dudas para aceptar el cargo, para comerse el marrón, con la que está cayendo?

R.- No. Uno siempre piensa que puede ser una persona útil en este tipo de materias, especialmente en materia laboral. Me he dedicado a esto toda mi vida, soy economista y mi pasión siempre ha sido la economía laboral. He asesorado a tres ministros de Trabajo y siempre había previsto esta posibilidad, y tenía claro que si se producía no podría poner condiciones al presidente. Y más si es Rodríguez Zapatero.

P.- ¿Cree que su nombramiento ha sido pactado con la UGT?

R.- Me imagino que el presidente habrá hablado de las perspectivas del país para los próximos meses y años con muchas personas, pero dudo mucho que él decida los nombramientos en su Gobierno pactándolos con nadie.

P.- No soy nada original si le pregunto cómo se puede ser asesor del presidente en la reforma laboral, manifestarse contra la misma y tener que aplicarla sin morir en el intento. ¿Duda sobre el acierto de la misma?

P.- No tengo dudas. El presidente siempre ha tenido una visión de la reforma que trata de preservar la búsqueda del equilibrio social, que yo comparto. Fui consultado, y di mi opinión. Decidí acudir a la manifestación ese mismo día, y lo hice después de ver las reacciones que se habían producido por parte de algunos medios de comunicación y de algún gobierno autónomo respecto no tanto de la huelga sino de las organizaciones sindicales. Algunos quisieron dibujar una huelga general en un Madrid plagado de piquetes violentos, y eso no es cierto. Fui a esa manifestación para mostrar mi apoyo a los sindicatos, no para oponerme a la reforma laboral.

P.- Vamos, que no le temblará el pulso para aplicar la reforma en todos sus aspectos…

R.- Claro que no, no me temblará el pulso en absoluto. Soy un ministro del Gobierno de España que tiene que aplicar las leyes. Pero también creo que las mejores leyes son las que se aplican consensuadamente.

P.- ¿Tiene margen de maniobra para enmendar en algo la reforma laboral y complacer a los sindicatos?

R.- Me gustaría que entre todos pudiéramos crear una forma de retomar el diálogo desarrollando la reforma de una manera adecuada, pactada y consensuada. Lo que no se puede pretender es que el Gobierno ponga patas arriba, reforme una reforma laboral, que es una ley votada en las Cortes, pero sí se puede abrir un hueco que permita desarrollar muchas cosas importantes que están en la reforma y otras que no lo están pero que son necesarias (convenios colectivos, políticas activas, modelo austriaco…). Creo que ahí debe haber materia suficiente para buscar puntos de encuentro.

P.- Pues ni los sindicatos están por la labor y ya han convocado nuevas movilizaciones, ni la CEOE tiene mucho margen hasta que elija nuevo presidente…

R.- No tenemos más remedio que sentarnos en una mesa durante los próximos meses. Y a mí me gustaría que no perdiéramos todo el tiempo que implica el proceso de elección de presidente de la CEOE, que puede ser de dos meses, sino que empezáramos a hablar ya.

P.- Usted es socialista y sindicalista. ¡Quién nos iba a decir que un gobierno socialista iba a congelar las pensiones o bajar el sueldo a los funcionarios! ¿Eso no es un giro a la derecha?

R.- Para analizar la posición de un gobierno hay que hacerlo con perspectiva histórica, no por un hecho coyuntural. Este Gobierno elevó en más de un 33% el importe del salario mínimo interprofesional entre 2004 y 2008, elevó en una cuantía similar, casi un 30%, las pensiones mínimas, elevando en un año lo que se habían subido en los ocho anteriores por los gobiernos precedentes. Y sacó adelante la primera gran ley a las personas dependientes. Esto fue en una etapa de bonanza, pero ahora, en una situación de crisis, un gobierno socialista tiene que cuidar de distribuir con justicia los costes del sacrificio social que exigen la adaptación a la misma, y eso es lo que estamos haciendo. No creo que el PSOE ni el Gobierno se hayan derechizado.

P.- Pues no sé si es de izquierdas que dé igual subir que bajar los impuestos y que las grandes fortunas se vayan de rositas…

R.- Yo no soy partidario de bajar los impuestos. Nuestra propia Constitución nos obliga a la existencia de un sistema tributario que respete el principio de capacidad de pago: quien más tiene más paga, y así debe ser, el impuesto sobre la renta es progresivo. Podemos pensar que puede ser más, con los tipos marginales y más altos, pero la dirección es hacerlos más justos, más equitativos, más vinculados al principio de capacidad de pago. Además, en época de crisis es muy importante el combate contra el fraude fiscal. Y en eso estamos.

P.- ¿Qué piensa cuando oye decir que en este país todos se adaptan a los nuevos tiempos menos los sindicatos, que siguen en el pasado?

R.- No estoy de acuerdo. Los sindicatos siguen cumpliendo funciones esenciales para la defensa de los intereses de los trabajadores, aunque siempre es bueno que los sindicatos se modernicen. Hay cosas que podrían hacerse mejor o peor, pero esto pasa con todo. ¿Debería la Iglesia modernizarse, o el Ejército? Sin duda. Desde luego los sindicatos que yo conocí en mi juventud son muy distintos a los de ahora. Creo que se han modernizado, y también pienso que quizá no tienen el suficiente apoyo material, humano y de nuestras instituciones.

P.- Oiga, ¿usted tiene un plan privado de pensiones?

R.- No, nunca he tenido un plan privado de pensiones, ni lo tendré. Tengo 52 años y no voy a cambiar ahora de opinión.

P.- ¿Y cree que nosotros, la gente de su generación, cobraremos nuestra pensión o la cosa se pone fea?

R.- Estoy absolutamente convencido de que cobraremos nuestra pensión. Es más, no tengo nada en contra de las compañías privadas de seguros, pero estoy convencido de que el mejor plan de pensiones es una buena cotización a la Seguridad Social. La crisis ha demostrado que la Seguridad Social es mucho más sólida que las instituciones de seguro privado. Los rendimientos de los planes de pensiones privados caen durante la crisis de forma importante, y la Seguridad Social sigue.

P.- Pero admita que nos vamos a jubilar a los 67 años sí o sí…

R.- Podemos hacer cosas antes, pero la tendencia en todo el mundo es alargar la edad de jubilación dado el proceso de envejecimiento de la población. La tendencia es trabajar más tiempo, porque vivimos más. Y por lo tanto es algo inevitable.

P.- ¿Y si no hay acuerdo sobre las pensiones en el seno del Pacto de Toledo, el Gobierno lo cambiará por decreto?

R.- Esa es la peor opción, y no quiero ni pensarla. Si hemos sido capaces de ponernos de acuerdo en el 95, en 2000 y en 2005, ¿no lo vamos a hacer en 2010? Cada cinco años revisamos el Pacto de Toledo, y ahora debemos hacerlo de igual modo. Este pacto es uno de los grandes activos de la política laboral y estoy seguro de que llegaremos a un acuerdo sobre las pensiones.

P.- Y oiga, ¿las mujeres que son madres computarán cada hijo por dos años trabajados?

R.- Yo soy muy partidario de todos los estímulos a la conciliación. Hay que ver cómo encaja esa propuesta en el Pacto de Toledo, pero es una buena idea que la pensión de las madres se complementara dos años por cada hijo. Esa es una medida que en otras circunstancias, hace cuatro o cinco años, hubiera tenido menos dificultades, ahora tenemos que estudiarlo y priorizarlo, porque los sistemas no tienen la posibilidad de financiar cualquier prestación.

P.- ¿Y el Gobierno va a mantener el tijeretazo a los funcionarios, aunque la Audiencia lo haya enviado al Constitucional?

R.- Hay que esperar a la sentencia del Constitucional, pero hasta ahora la doctrina ha sido bastante contundente e incluso concluyente, en el sentido que el Gobierno y el Parlamento tienen la posibilidad de regular el salario de los funcionarios públicos aun en presencia de acuerdo vía convenio o negociación colectiva. El Parlamento está por encima en la función pública de la negociación colectiva. Ésta ha sido la doctrina hasta ahora y no hay razones para pensar que se va a cambiar.

P.- Menudo estreno ha tenido anunciando la ayuda de los 400 euros y teniendo que rectificar después de que Salgado le diera un toque...

P.- No ha habido rectificación, sino una matización, una ampliación de la explicación inicial. Porque en una rueda de prensa dedicas 10 palabras a este asunto y merece la pena entrar en detalle. He explicado dos cuestiones obvias: primero, que este tema es la extensión de una prestación que afecta a miles de personas y en la que el Estado se gasta una cuantía importante, unos 500 millones de euros, y segundo, que por supuesto tiene que haber disponibilidad presupuestaria.

P.- ¿Y hay dinero para hacerlo?

R.- Tendría que habilitarse esa disponibilidad.

P.- ¿Y por cuánto tiempo se ampliará esta ayuda?

R.- La ley establece prórrogas de seis meses. Me parece que esta prestación, en caso de prorrogarse, debe seguir siendo temporal, y es bueno que se prorrogue cada seis meses, porque en principio este Gobierno considera que tenemos un buen sistema de protección al desempleado que no necesita ser reformado ampliando indefinidamente la duración de esta ayuda. Esto ha funcionado bien hasta ahora, tenemos una tasa de cobertura de tres de cada cuatro parados, y esto es un gran éxito, porque en la crisis anterior apenas la mitad de los parados tenía protección.

P.- ¿Que el Estado ceda las políticas activas de empleo tras su acuerdo con el PNV rompe la caja única de la Seguridad Social?

P.- En el ámbito del acuerdo entre el Gobierno y el PNV creo que no. Claramente no. Lo que se hace es que una parte de las políticas activas de empleo son financiadas a través del cupo, pero el cupo no forma parte del sistema de la Seguridad Social, es algo que se detrae de la aportación vía tributaria del Gobierno vasco al conjunto del Estado. La caja única de la Seguridad Social no se rompe en absoluto.

P.- Pues a Patxi López no le gustaba nada y el acuerdo con el PNV ha sido entendido como una deslealtad de Zapatero hacia él…

R.- Tengamos presente que también para el País Vasco es muy importante la estabilidad parlamentaria del Gobierno de España, por lo que es bueno que el Gobierno vasco apoyen al Gobierno central, como también es muy importante que el Gobierno de la nación apoye el sostenimiento de la coalición PSE-PP en el Gobierno vasco.

P.- Por último, dígame, ¿el dato de la EPA es bueno o es malo?

R.- Una reducción del desempleo siempre es una buena noticia. Los datos de este tercer trimestre son datos que no se daban desde hace tres años. Con todo, la tasa de desempleo sigue siendo demasiado elevada y en los próximos meses es probable que aún vayamos viendo oscilaciones.

OORBYT.es

>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el análisis de Esther Esteban sobre Valeriano Gómez.

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