TERRORISMO VASCO-VENEZOLANO: Detenidos tres etarras con 101 kilos de explosivos

ÁNGELES ESCRIVÁ / Madrid
Detenidos tres etarras con 101 kilos de explosivos
El fuerte golpe propinado al complejo, que la dirección de ETA ordenó poner en marcha a principios de año -el segundo desde febrero-, constituye en estos momentos una operación que, además de su sentido práctico, ayuda a definir hasta el milímetro la posición de cada cual. Sin ir más lejos, ayer la izquierda abertzale, en lugar de mostrar su distanciamiento o callar dadas las evidencias, y en coherencia con la que dicen que es su apuesta por las «vías políticas exclusivamente», calificó los arrestos de «montaje político-policial».
Los detenidos son Javier Atristain Golfo, en Usurbil, y los hermanos Juan Carlos y Jesús Mari Besance Zugasti Fenómeno, en Villabona.
La historia de estos tres tipos adquirió relevancia cuando Mikel Carrera, entonces número uno de ETA -actualmente en prisión- envió a Guipúzcoa al etarra liberado Ibai Beobide Manex con la orden de configurar el complejo Donosti y actuar como «dinamizador» de una red de colaboradores de ETA en Guipúzcoa que se distribuyeron en los comandos Imanol, Epala y uno centrado en la localidad vizcaína de Algorta. Sin embargo, su trabajo quedó inconcluso cuando, el 13 de febrero, los agentes de un control rutinario le interceptaron cuando recorría, en bicicleta y armado, el trayecto entre las localidades de Asteasu y Villabona.
Su declaración fue inicialmente poco fructífera pero, a largo plazo, la causante de que esta operación haya podido prosperar. Beobide declaró que, efectivamente, existía el Imanol; que en él estaban Atristain y otro terrorista al que denominaban Fenómeno, que vivía en Villabona y del que facilitó sus rasgos físicos, y que este último tenía un garaje en el que guardaba explosivos y un coche para uso de ETA que había sido robado en 2001.
La declaración del ciclista provocó que otros miembros del complejo como el propio Atristain, Ekiñe Eizaguirre, Jone Lozano y Eider Zurriarain lograsen huir de modo que, excepto el primero, todos se encuentran en paradero desconocido y los agentes de la Guardia Civil no descartan que alguno de ellos siga en activo en el País Vasco. Sin embargo, para sorpresa de los investigadores, Atristain, seguro de que nadie podría demostrar nada, se entregó a la policía francesa en el aeropuerto de Biarritz el pasado 6 de marzo, fue extraditado a España y la Audiencia Nacional lo puso en libertad por falta de pruebas 15 días después. Estaba la declaración incriminatoria de Beobide, pero los jueces consideraron que era una prueba insuficiente.
Así que, con Atristain en libertad, los agentes emprendieron la investigación de todas las personas de Villabona que pudieran estar relacionadas con él e indagaron en sus propiedades. Y, entre otros, encontraron a los dos hermanos y el garaje que estaba a nombre de Juan Carlos. Hace aproximadamente un mes, detectaron a uno de los terroristas acercándose al inmueble y pudieron vislumbrar parte de la matrícula de un coche en su interior. La comprobación les llevó a un vehículo de 2001, de las características descritas por Beobide. Y decidieron esperar.
El lunes, Fenómeno se decidió a visitar a Atristain en su lugar de trabajo. Se le notaba preocupado. No se habían puesto en contacto durante todos estos meses y esa visita fue la prueba que la Guardia Civil necesitaba para implicar al terrorista, que pensó que podía seguir con su vida normal tras escurrirse de la Justicia. Ayer parecía que iban a escapar y los agentes decidieron intervenir para evitarlo. Realizaron ocho registros, entre ellos el de la lonja que tenían vigilada desde hacía un mes.
Encontraron una pistola, cámaras de vídeo y material para fabricar bombas como 101 kilos de explosivo.
HÉCTOR MARÍN / Barcelona
Detenido por financiar a Al Qaeda
El Cuerpo Nacional de Policía detuvo ayer a un ciudadano estadounidense residente en Esplugas de Llobregat (Barcelona) por haber financiado supuestamente con 60.000 euros a células de la organización terrorista Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Las células de AQMI actúan en el desierto del Sahel, donde han perpetrado numerosos secuestros, entre ellos el de los cooperantes Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez.
El detenido es Mohamed Omar Debhi, de origen argelino y 43 años. El arresto se produjo a las 12.00 horas, instantes después de que saliera de su casa, en la ronda de Canigó de Esplugas, a escasos kilómetros de Barcelona. Debhi, que residía en la localidad desde 2005, se encargaba supuestamente de enviar dinero a Argelia. Desde allí, los fondos eran remitidos a Al Qaeda en el Sahel, según explicaron fuentes policiales, mediante transferencias bancarias o, incluso, personalmente.
También se le investiga por presuntos delitos de fraude contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social, y por falsedad documental.
Los agentes encontraron abundante documentación bancaria. Además, requisaron tres ordenadores portátiles, discos duros, escrituras de constitución de empresas y facturas del domicilio de Debhi.
En la urbanización La Mallola de Esplugas, donde residía, lo describen como un «vecino de los de hola y adiós, alguien centrado en lo suyo, un perfecto desconocido».
El detenido y su esposa conducían sendos Cadillac. Uno de ellos ha sido intervenido por los agentes. La misma suerte ha corrido su embarcación, amarrada en el puerto de Badalona. Según los vecinos, el matrimonio tiene seis hijos de diversas edades. Pero no todos ellos residen en Esplugas, ya que alguno estudia actualmente en Estados Unidos.






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