e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

viernes, 17 de septiembre de 2010

MARRUECOS AVASALLA A ZAPATERO Y SE PITORREA DE EJPAÑA



MARISA CRUZ / CARLOS SEGOVIA
Madrid

Rabat y Argel acosan a la vez a España con el Sáhara al fondo

Zapatero embustero

Marruecos hostigará a los melillenses con casa fuera de la ciudad / Pleito de Gas Natural con Argelia para no pagar 1.500 millones / Zapatero envía al '2' de Moratinos a Argel y verá a Mohamed VI

Rabat se prepara para lanzar una ofensiva al más alto nivel ante la Asamblea General de la ONU, con la intención de ganar definitivamente la batalla por el Sáhara Occidental. En paralelo, Argel toma posiciones y busca apoyos para hacer frente a su eterno rival y dar respuesta a sus maniobras.

Y, en medio, Madrid, presionada por ambas partes, intenta mantener un difícil equilibrio que conjugue la posición tradicional española en defensa del derecho de autodeterminación del Sáhara, y los planes para facilitar una autonomía, bajo soberanía marroquí, al pueblo saharaui.En este contexto, el lunes se entrevistarán en Nueva York Zapatero y Mohamed VI aprovechando su coincidencia en la Cumbre del Milenio.

Sigue en página 4

Editorial en página 3

Será ésta la primera reunión entre el presidente del Gobierno español y el monarca alauí después de un verano en el que no han faltado los incidentes bilaterales en la frontera de Melilla y los enfrentamientos entre la policía marroquí y activistas españoles prosaharauis en El Aaiún.

Una vez más, el movimiento desencadenante lo ha hecho Marruecos. El rey Mohamed VI viaja a Nueva York para intervenir por primera vez ante la Asamblea General de la ONU con un único objetivo: conseguir que Naciones Unidas avale su proyecto de autonomía para el Sáhara Occidental.

Se trata de un plan diseñado por Rabat hace ya varios años y que poco a poco ha ido modulándose a fin de hacerlo digerible ante las grandes potencias. En su último discurso con motivo del aniversario de la Revolución del Rey y el Pueblo, Mohamed VI habló de regionalización, haciendo así extensivo a todo el país un proyecto que, en principio, nació con la vista puesta en las «provincias del Sur».

Los planes marroquíes, desentrañados habilidosamente por la diplomacia de Rabat ante las principales capitales europeas, cuentan con respaldo de Francia, EEUU, Reino Unido y Alemania, entre otros.

Falta el apoyo explícito de España que, en los últimos años, se ha movido en la indefinición, suavizando mucho la posición de firmeza tradicional en defensa del derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.

La ambigua postura de Madrid no ha pasado desapercibida en Argelia. El Gobierno argelino advierte la disposición española a prestar atención a los planes marroquíes y también mueve ficha. Ayer, el número dos del Ministerio español de Asuntos Exteriores, Juan Pablo de Laiglesia, viajó por primera vez a Argel con el objetivo oficial de profundizar en las relaciones bilaterales y con la pretensión de apaciguar el malestar de un país, socio energético de primer rango [ver información adjunta sobre la presión a Gas Natural], y máximo avalista del Frente Polisario.

Según el Ministerio argelino de Exteriores, en la reunión con De Laiglesia se trató también «la lucha contra el terrorismo en el Sahel». El Gobierno argelino está irritado porque la liberación de los cooperantes españoles se saldó «con el pago de ocho millones de euros y la liberación de un terrorista, Omar Saharaui», según denunció la semana pasada en Nueva York el consejero antiterrorista del presidente argelino, Kamel Rezag Bara.

Según sus cifras, España es el país occidental que más dinero ha pagado a Al Qaeda para liberar a secuestrados. En su opinión, los terroristas lo usan luego para atentar en Argelia. De Laiglesia intentó calmar ese enfado y defender la posición española sobre el Sáhara. Fuentes de Exteriores aseguran que el lunes Zapatero mantendrá la teoría oficial que insiste en la necesidad de encontrar una solución justa y mutuamente aceptable por las partes (Marruecos y el Frente Polisario) en el marco de las resoluciones de la ONU.

El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, tiene previsto insistir en esta fórmula poco comprometida en el encuentro que mantendrá también con su homólogo marroquí, Taieb Fassi Fihri. Esta estrategia se ha revelado ya como prácticamente inviable y así lo confirmó el pasado mes de julio el enviado especial de la ONU Christopher Ross tras constatar que las posturas de ambas partes son irreconciliables.

El planteamiento español se ha olvidado ya de uno de sus componentes clave, el de la neutralidad activa. Ahora es simplemente neutralidad, tal y como advierten los grupos políticos de izquierda, que acusan al Ejecutivo de inclinarse claramente a favor de los planes marroquíes.

En Exteriores no se dan ya respuestas firmes. Sólo se señala: «Por ahora, ésta es la posición oficial; habrá que esperar a los encuentros anunciados para ver si se pueden dar pasos más allá».

CARLOS SEGOVIA / Madrid

Gas Natural hace frente a Argelia en el gas

Impugna el laudo que le fuerza a pagar 1.500 millones por no aceptar alzas de precios

Gas Natural hace frente a Argelia en un mal momento en las relaciones diplomáticas entre el país magrebí y España. El grupo energético ha impugnado el laudo arbitral internacional del pasado 16 de agosto que le obliga a abonar 2.000 millones de dólares (1.500 millones de euros) a la empresa estatal argelina Sonatrach.

Gas Natural alega «defecto de forma» y espera que el Tribunal Federal de Ginebra, la más alta instancia judicial suiza, suspenda cautelarmente el laudo. Éste da la razón al Estado argelino sobre que Gas Natural debió aceptar una subida de precios del gas con destino a España desde 2007. Por tanto, debe compensar de forma retroactiva por los suministros de 2007, 2008 y 2009. Los contratos de Gas Natural con Argelia suman 9.000 millones de metros cúbicos al año (9 bcm), el 25% de lo que se consume en España.

La victoria argelina en este litigio coincide con una maniobra de Sonatrach, este verano, para dominar el mercado español del gas. Por un lado, está acelerando la puesta en marcha del nuevo gasoducto que une directamente Orán con Almería. Por otro, no ha mostrado interés en la subasta oficial para la construcción de un nuevo gasoducto que une España y Francia por el Pirineo catalán.

El resultado es que pretende que la nueva conexión con Almería se centre en el mercado ibérico, lo que le llevará a superar el 50% del mercado con posibilidad de marcar precio.

Todo ello coincide con la irritación argelina por la actitud del Gobierno español en la liberación de los cooperantes y en el Sáhara.

Fuentes oficiales de Gas Natural declinaron hacer comentarios, aunque no ocultaron la importancia del laudo tanto para la empresa como para los consumidores españoles. La pretensión argelina es subir los precios del gas contratado con Gas Natural con destino a España en, al menos, un 20%. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, viajó a Argel el pasado día 6 para intentar contener a su homólogo argelino, Youcef Yousfi, que, como ex embajador de Argelia en la ONU, comparte la inquietud del Gobierno de su país sobre el impacto que tiene el pago de rescates en la lucha antiterrorista.

Sebastián intenta que sea lo más limitado posible el impacto en las cuentas de una empresa que considera estratégica como Gas Natural y evitar subidas del gas a los españoles en una fase como la actual de crisis económica. Con la impugnación, Gas Natural espera lograr, al menos, entre un mes y seis meses de respiro antes de abonar la indemnización a Argelia, aunque parece improbable que puedan terminar desactivando el laudo.

ANTONIO RUBIO / ERENA CALVO / Madrid / Beni Enzar (Marruecos)

La gendarmería hostigará a los melillenses con casa en Marruecos

Ultima un plan para que no puedan pernoctar en sus segundas residencias

Las autoridades de Marruecos están ultimando un plan contra parte de la población de Melilla como respuesta y medida de presión por la visita que efectuó ayer el líder del PP, Mariano Rajoy, a la Ciudad Autónoma. El plan consiste en que todos los melillenses que pasan el fin de semana y las vacaciones estivales en territorio de la provincia de Nador, colindante con la villa española, en casas de alquiler y en la playa tendrán que disponer de un permiso especial para pernoctar en esa zona.

Esa medida especial podría entrar en vigor este mismo fin de semana y el número de melillenses que se vería afectado sería de unos 1.000. Esos melillenses pasan todo el fin de semana en las playas de la zona, especialmente en el cabo de Tres Forcas y en los alrededores de Nador. Las casas que suelen utilizar los melillenses como residencias veraniegas en Marruecos son propiedades de los nativos de la zona, que las alquilan a los españoles por anualidades.

El plan de presión, según ha podido saber EL MUNDO de fuentes de los propios servicios marroquíes, lo ejecutaría la gendarmería, que iría visitando, casa por casa y residencia por residencia, para exigir a los melillenses un permiso especial para pernoctar en esas zonas.

El plan urdido por las autoridades marroquíes para presionar a los melillenses que utilizan la provincia de Nador y sus playas como segunda residencia es similar al que ya aplican las autoridades españolas con los marroquíes que cada día se desplazan hasta la Ciudad Autónoma para trabajar.

La mano de obra marroquí que se desplaza desde la zona de Nador hasta Melilla se compone, fundamentalmente, de obreros de la construcción y mujeres que trabajan como servicio doméstico. Tanto los primeros como las empleadas de hogar no residentes en Melilla tienen la obligación de abandonar la ciudad antes de las 22.00 horas. Es decir, que no pueden pernoctar en la ciudad.

Se da la circunstancia de que cuando un melillense le hace un contrato a un marroquí no residente en la ciudad tiene que asumir la responsabilidad de que la persona contratada estará fuera de la ciudad a la hora establecida por las autoridades españolas.

Melilla es una de las poblaciones españolas con mayor número de vehículos todoterreno. Ese hecho se produce, precisamente, porque muchos de sus habitantes utilizan los caminos y carreteras de tercer orden de la provincia marroquí de Nador para llegar a sus segundas residencias en la playa. Y esas residencias están ubicadas, principalmente, al norte de Melilla, en la zona de Tres Forcas y en playas y calas como Charrani, Cala Blanca y Tramontana. Hacia el sur, los melillenses utilizan otras playas de aguas más tranquilas como la Bocana y Mar Chica.

Las presiones de las autoridades y los activistas marroquíes sobre Melilla no se quedan ahí. Ayer, con motivo de la visita de Mariano Rajoy a la Ciudad Autónoma, subieron el tono de sus protestas y colocaron dos potentes altavoces junto a la frontera de Beni Enzar, que separa Nador de Melilla. A través de esos altavoces emitieron música marroquí y consignas contra la estancia del líder del PP en la ciudad española.

Y lo hicieron en la «tierra de nadie» de la frontera donde Abdelmonaim Chaouki, presidente de la Coordinadora de la Sociedad Civil del Norte de Marruecos, y Said Chamtri, representante de la Asociación Gran Rif de Derechos Humanos, se mueven con total impunidad.

Allí, cerca de medio centenar de manifestantes -en su mayoría, niños y adolescentes que pasan el día apostados en el paso- desplegó dos pancartas en las que ambas asociaciones aseguraban no guardar «rencor» ni «animosidad» hacia los habitantes de «cualquier religión o raza de Melilla ocupada», defendían sus «derechos históricos» y rechazaban la visita de Rajoy a Melilla, «cuyo precio pagarán sus habitantes».

En otra de las pancartas invitaban a «un embargo global» sobre Melilla «en respuesta a las visitas de la cúpula del PP derechista y extremista». Los manifestantes, con banderas marroquíes, se concentraron a unos cinco metros de la parte española de la frontera, donde se incrementó la seguridad como medida de prevención.

ERENA CALVO / Beni Enzar

Esperan al imán de Tánger para seguir con sus protestas

Especial para EL MUNDO

Abdelmonaim Chaouki, presidente de la Coordinadora de la Sociedad Civil del Norte de Marruecos, anunció ayer que hoy volverán a manifestarse en el paso de Beni Enzar para reclamar «la soberanía marroquí de Ceuta y Melilla». En su agenda, el 17 de septiembre «es la fecha para reivindicar la retirada del colonialismo español de nuestras dos ciudades».

A esas nuevas protestas, según ha podido saber este periódico de fuentes próximas a las autoridades marroquíes, es muy posible que se una el imán de la principal mezquita de Tánger. El religioso marroquí dirigirá los rezos y cánticos junto a la frontera española y a través de los altavoces que ayer utilizaron los manifestantes para protestar por la presencia de Mariano Rajoy.

Poco antes de la manifestación de ayer, Chaouki se quejó de que en menos de 45 días «la ciudad ocupada de Melilla ha recibido a cuatro altos dirigentes del PP», entre ellos al propio Rajoy y a José María Aznar.

«Criticamos sus viajes porque vienen a una ciudad marroquí ocupada y tenemos que defender nuestra dignidad», dijo el representante de la Coordinadora al tiempo que consideró que estos actos no «ayudan» a mantener unas «buenas relaciones» con España.

En la próxima visita de un cargo del PP a Melilla, advirtió, «bloquearemos la entrada de fruta, verdura, marisco y material de construcción a esta ciudad hasta que los políticos de esta formación abandonen nuestra tierra ocupada».

CARMEN REMÍREZ DE GANUZA / Melilla

Rajoy rebaja la tensión con el vecino Marruecos y renuncia a «polemizar»

Reivindica su visita a sus «compatriotas» de Melilla pero opta por un discurso institucional

Enviada especial

Zapatero embustero

Mariano Rajoy no sólo no se acercó ayer al anunciado jaleo en la frontera con Marruecos, sino que se empleó en la tarea de no polemizar en absoluto con el país vecino a cuenta de las protestas por su visita a Melilla. El líder del PP se embutió en el traje de presidenciable y, con un lenguaje de Estado -rescatado de sus tiempos de vicepresidente y remozado ahora por el favor de las encuestas-, apostó por el «entendimiento y la cooperación» de España y Marruecos, no sin proclamar su derecho a visitar a sus «compatriotas».

Claro que, en el fondo, estaba encantado. Nunca, en sus últimos ocho viajes a Melilla desde 2003, los cámaras habían duplicado a sus simpatizantes en su amable paseo por la ciudad, que el PP gobierna con mayoría absoluta desde esa misma fecha. Pasado un mes desde la última crisis fronteriza, la dura carta de la víspera, firmada por el primer ministro marroquí, no hizo más que rentabilizar un viaje destinado a no caer en el olvido -como el último, del 18 de junio- y a poner en evidencia la incomparecencia de su adversario, José Luis Rodríguez Zapatero, que no ha puesto un pie en Melilla desde enero de 2006.

Tan bien le salió la visita a Rajoy ayer que ni siquiera necesitó enfrentamientos dialécticos, ni con Marruecos ni con el Gobierno de España, para apuntarse un tanto que, en pleno verano y con un estilo diametralmente opuesto, le madrugó José María Aznar. «Ésta es una visita en positivo, para estar con los melillenses. No vengo a polemizar con nadie, sino a estar con mis compatriotas», proclamó en una rueda de prensa tan breve como las que acostumbra a protagonizar en la península.

Rajoy, que traía el discurso preparado en un papel al que miraba de reojo desde el atril instalado en el Palacio de la Asamblea, reconoció que había «leído» la carta del primer ministro y que «no compartía sus términos». Pero insistió en su mensaje «en positivo»: «Marruecos y España tenemos más que ganar desde el entendimiento y la cooperación; si vamos de la mano», afirmó. «Los retos a los que nos enfrentamos como mejor se hacen frente es desde la cooperación. Debemos trabajar juntos, en beneficio de nuestros compatriotas; y cultivar más lo mucho que nos une que lo poco que nos separa».

Indulgente con Zapatero

Lo mismo hizo Rajoy para reaccionar al silencio de Zapatero frente a la desaprobación marroquí a su visita. Pese a las críticas expresadas en distintos medios de comunicación por Cospedal, Ana Mato y el propio Imbroda, y al ser preguntado por si había echado de menos una declaración de apoyo a su visita por parte del Gobierno, Rajoy se acogió a las informaciones recogidas «en fuentes» del PSOE que reconocían su «derecho» a visitar la ciudad española. Y pese a ironizar: «¡Hasta ahí podíamos llegar!», y apuntar que si los socialistas o su propio presidente «vienen mucho o poco, es su problema», Rajoy renunció a poner más acentos o palabras a su muy institucional posición política: «Pero no voy a entrar en polémica, tampoco, con el Gobierno de España».

No se registró, mientras Rajoy hablaba, ni sombra de las protestas en la frontera contra su visita que se habían anunciado para la misma hora. Entre los periodistas melillenses se criticaba el eco mediático concedido a los pocos y bien conocidos activistas marroquíes, que, según aseguraban, habían visto crecer de manera sospechosa sus negocios en territorio alauí. Al parecer, uno de los protagonistas de la campaña pro bloqueo de las mercancías marroquíes a España había encontrado su suerte tras ver denegados sus papeles.

Sea como fuere, la comparecencia de Rajoy se desarrolló muy lejos de los posibles incidentes en la frontera. Fiel a su libro, Rajoy se ocupó de trasladar su compromiso electoral con Melilla con la incorporación al programa popular de cinco puntos; entre ellos, la ampliación del puerto, el impulso educativo -ampliación de facultades y un plan contra el fracaso escolar- y la «ayuda» al precio del transporte turístico de la Península a la ciudad.

OORBYT.es

>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt los análisis de Carmen Remírez de Ganuza y de Erena Calvo.

EL REVÉS DE LA TRAMA

JUSTINO SINOVA

Al Gobierno le tiembla el pulso

El Gobierno de RodríguezZapatero tiene con MarianoRajoy la suerte que el Gobierno de José María Aznar no tuvo con el propio Zapatero. Rajoy visitó ayer Melilla y mantuvo una actitud comedida frente a la intolerancia del primer ministro marroquí, Abas El Fasi, que había tratado de impedir el viaje tachándolo de «provocación». ¿Qué habría hecho Zapatero en similar trance si el jefe del Gobierno fuera Rajoy? Tenemos licencia para pensar que habría actuado de forma muy distinta, como cuando viajó a Marruecos en 2002 por libre, sin contar con el Gobierno Aznar, para interferir en un conflicto diplomático que agrandó con un acto atolondrado de discrepancia. Esta es una enésima prueba del distinto modo de proceder de la izquierda zapateril y de la derecha marianista. Zapatero gritó mucho desde la oposición, con pancarta o sin pancarta, y no dudó en poner en dificultades exteriores al Gobierno de su país. Rajoy es la prudencia discreta, aunque el Gobierno al que tiene que oponerse por imperativo de su responsabilidad política ponga el grito en el cielo cada vez que le saca los colores. Es evidente que Zapatero se queja de vicio y tiene muy mala memoria de sus propios actos.

Rajoy ha evitado en Melilla criticar a Zapatero por su debilidad ante las sinrazones de Marruecos pese a ser una actitud seriamente reprobable. Es inaceptable que el Gobierno alauí proteste por la visita de un español a la ciudad española de Melilla; pero, desde luego, es también inaceptable que el Gobierno español guarde silencio ante esa ofensa a los españoles, a la Historia, a la actualidad y al más elemental sentido común. Al Gobierno de Zapatero le tiembla el pulso cada vez que los marroquíes se le suben a las barbas y sufre una parálisis de sus recursos defensivos como si se sintiera culpable. Estamos esperando todavía su amparo público y radical a las mujeres policías de la frontera ofendidas por pandas de marroquíes enviados a molestar. Y clama al cielo que no haya rebatido la infame bravata marroquí por el viaje del líder de la oposición a Melilla, como que hiciera mutis tras las instigaciones por el viaje de Aznar, que para este ejecutivo no parece ser un ex jefe de Gobierno ni un ciudadano digno de protección.

El Gobierno omite su apoyo moral a la población de Melilla, que espera sin conseguirlas unas pruebas de encontrarse protegida y amparada. Es lógico que los melillenses se sientan desatendidos por el Gobierno de su país cuando antepone la suavidad para el ofensor a la firmeza junto con el ofendido. El Gobierno ni siquiera se comunica con el responsable de la ciudad, Juan José Imbroda, a quien tiene arrumbado en el olvido, incluso en los momentos más tensos de ataque a la frontera. Hay quien sostiene que el Gobierno ha cortado la comunicación con la autoridad de Melilla porque pertenece al PP, que ganó allí las elecciones con mayoría absoluta. No, descartemos esa posibilidad, que revelaría una miseria política incompatible con el más elemental estilo democrático. No. Pensemos que es sólo que al Gobierno le tiembla el pulso con el marroquí y sus alucinadas reivindicaciones. Y esperemos que Zapatero lo haya recuperado el lunes, para cuando se anuncia su entrevista con Mohamed VI, ante quien, sigamos esperando, defenderá el derecho soberano de España y de los españoles.

JAVIER ADÁN / Murcia

Ni una broma con La Meca en Murcia

Una discoteca, obligada a cambiar de nombre por las amenazas 'yihadistas'

Los dueños de la discoteca La Meca situada en Águilas (Murcia) han anunciado que hoy cambiarán el nombre del local tras recibir amenazas yihadistas y de grupos próximos a Al Qaeda en los últimos días. También remodelarán la arquitectura del centro de ocio, que imita a una lujosa mezquita -retirando una media luna- y modificarán el minarete para no ofender a quienes procesan la fe musulmana.

Toda la historia comenzó el pasado 25 de agosto, cuando el periodista murciano Paulino Ros, experto en el mundo árabe, publicaba en su blog Islam en Murcia las vivencias de su vecino M. G., senegalés de 31 años residente en Molina de Segura (a 10 kilómetros de la capital), quien rechazó un trabajo de portero y seguridad del local llamado La Meca porque la arquitectura de la discoteca y los elementos decorativos atentaban contra su fe y, a su juicio, faltaban a la iconografía de la religión musulmana.

Su novia, Pepa Martínez, le define como «hombre experto en seguridad, de gran envergadura (1,98 metros), buena persona y musulmán profundamente creyente». «Eso no lo hace incompatible con mi fe católica. Ambas creencias tienen fortísimos nexos comunes y no hemos tenido problemas de pareja por ello».

Ambos conviven juntos desde hace seis años, aunque él ha tenido que trasladarse a trabajar a Fuengirola, porque el paro de Murcia también ha afectado al sector de la seguridad.

M. G. desempeñó su tarea hace algunos años en otros locales de Águilas, como en la discoteca Tuareg. Ha trabajado para empresas y también de manera individual, incluso formando equipos a petición de empresarios que le contrataban.

Desde la publicación de su historia en http://islamenmurcia.blogspot.com/, la globalización de la información a través de internet hizo el resto. La Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) manifestó su malestar por la utilización de este nombre del lugar sagrado y de tan profunda raigambre para el mundo musulmán y hasta la televisión Al Arabiya se hizo eco de lo que han considerado una provocación. Al final, hasta el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha tenido que intervenir, según el responsable del local, Javier Hernández, que ha estado en contacto permanente con la Policía.

La discoteca La Meca está situada en las afueras de la localidad murciana de Águilas, a unos pocos kilómetros del centro, en dirección hacia las playas de Calabardina y Cabo Cope, donde residen multitud de turistas españoles y europeos. El grupo empresarial que puso en marcha la discoteca lo componen cinco socios, de los cuales, las cabezas visibles son el periodista Pedro Morata y el hostelero Javier Hernández. Ambos desconocían las circunstancias del rechazo a trabajar del senegalés, ya que la seguridad está en manos de una empresa subcontratada.

El gerente de la discoteca -prefiere guardar el anonimato- señaló que todos los miembros de la seguridad son árabes; «de hecho, el dueño de la empresa es marroquí», y no han mostrado malestar por la recreación de la mezquita.

Aunque se inauguró en 1989, los nuevos socios abrieron en junio invirtiendo alrededor de cuatro millones de euros, según empresarios hosteleros de la zona.

Para zanjar la polémica, Javier Hernández mostró el local a Mohamed Reda, secretario de la Unión de Comunidades Islámicas de España en Murcia, para determinar, a su juicio, qué elementos de la arquitectura han de variarse para que los musulmanes no se sientan heridos.

Por su parte, el embajador de Argelia en España, Mohammed Haneche -que ha visitado Murcia para mantener contactos con empresarios de la zona y con el Gobierno regional-, afirmó que las amenazas contra la discoteca «deben de ser la broma boba de un iluminado».

P. S. / Madrid

'No hay polémica, el nombre es un símbolo cultural, no religioso'

Musulmanes moderados y judíos quitan hierro a la controversia

La guerra santa iniciada en Murcia no prendería en otras confesiones como ha pasado en la pira etílica de La Meca.

No es que judíos, católicos o musulmanes moderados sean menos piadosos. Es que consideran que no se puede «hacer bandera» de un «asunto menor».

«Desde aquí damos gracias a Dios porque, como se puede leer en la prensa, parece ser que el tema está en vías de solución», señalaban ayer desde la Diócesis de Cartagena-Murcia como toda opinión sobre el affaire de la disco.

Hay cosas que matizar, en cualquier caso. Fuentes de la Federación de Comunidades Judías de España comentaron a este periódico que «no tendrían ningún inconveniente» en que un lugar de copas «fuera denominado con el nombre de una ciudad». Pero no así con un «espacio referido al culto».

«Es sencillo. Para nosotros, los judíos, no sería una ofensa que una discoteca se llamara Jerusalén. Ahora bien, para entendernos, no nos parecería bien que se llamara La Sinagoga».

Así piensan también algunos musulmanes, que creen que esta polémica les va a hacer más mal que bien. Lo expresa en voz alta Mansur Escudero, presidente de Junta Islámica y profesor de la UNED especializado en el islam.

«Para mí, personalmente, no hay polémica ninguna. En el islam no existe una simbología propia que pueda considerarse sagrada. El islam es muy cuidadoso de no asociar ningún símbolo con lo sagrado. Los arcos árabes, el mismo nombre de La Meca... son símbolos culturales, pero no religiosos».

«Por pragmatismo y por no aumentar un conflicto, siempre es mejor llegar a un acuerdo cuando hay un conflicto. Hay gente muy exaltada en todas las religiones», opina el presidente de Junta Islámica.

«Pasó hace tiempo con los extremistas y las caricaturas. Toda esta polémica de la discoteca de Murcia solamente genera dos cosas, y ninguna es positiva: utilización política y descrédito para los musulmanes».

Links to this post:

Crear un enlace

Home

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Visitor Map
Create your own visitor map!