LIBERADOS DE TRABAJAR, SIN VERGÜENZAS A MANTENER: El Gobierno sólo reconoce 499 liberados en 321.168 funcionarios
FRANCISCO NÚÑEZ / Madrid
El Gobierno sólo reconoce 499 liberados en 321.168 funcionarios
Según los datos del Gobierno, sólo hay 499 liberados sindicales en la Administración General del Estado. Los dos sindicatos de clase, CCOO y UGT, se reparten el 55,5%. Se trata de la primera información que facilita el Ejecutivo en esta materia y que ni siquiera conoce la oposición tras un año de interpelaciones parlamentarias.
La cifra, por su escaso volumen, sorprendió ayer hasta a las propias centrales que la tildaron de «incompleta e increíble».

El Gobierno no tiene todavía datos totales del número de liberados cuyas nóminas liquida mensualmente. En la información facilitada a este diario excluyó los correspondientes a las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado (sindicatos policiales), empresas públicas y mercantiles y a toda la administración periférica. En cualquier caso, resulta poco riguroso el dato de que «los permisos sindicales concedidos no alcanza el 0,14%» de la Administración centralizada.
Según las fuentes sindicales consultadas, el dato parece corresponder al número de los denominados liberados institucionales. Es decir, se trata de una de las modalidades existentes, a la que acceden los afiliados de los sindicatos no por haber sido elegidos como delegados por los trabajadores, sino por haber sido designados posteriormente por la central, de acuerdo con la Administración, para crear secciones sindicales o participar en negociaciones de otro ámbito (también sucede en las empresas privadas).
Este tipo de liberados, que cobran de la Administración, son los representantes de los sindicatos en las distintas mesas de negociación. Todo ellos cobran de la Administración, no consumen horas del crédito sindical asignado y en muchos casos suelen ocupar cargos en las estructuras de la organización sindical.
Por tanto, además del dato del conjunto de la Administración central, a la información del Gobierno le falta también el número de los liberados a tiempo completo realmente electos y también el de los liberados a tiempo parcial. De momento, la estadística no parece existir.
Según Presidencia, la regulación de los liberados se estableció mediante acuerdos bilaterales con UGT, CSIF y CCOO (en 1988 con las dos primeras y en 1990 con la última). Con el resto de organizaciones se han ido aplicando «acuerdos verbales». En la relación aparece en primer lugar (ver cuadro) CCOO con 140 liberados, seguido de UGT con 137 y CSIF con 132.
También consta en esta relación de la Administración centralizada el dato de los liberados de los sindicatos en el País Vasco (ELA) y Galicia (CIG). Lo que confirma, como señalan en las centrales, que se trata de «liberados institucionales» ya que en esos acuerdos se determinó el cupo de cada una de las centrales para participar en todo de tipo de negociación en cualquiera de las administraciones. Y las cifras coinciden.
Por ejemplo, para los tres sindicatos (UGT, CCOO y CSIF) con mayor representación «tenemos acordado 155 liberados institucionales cada uno para esta negociación global en las administraciones». Aquí aparecen algunos menos porque faltan los datos totales de la Administración central.
Y que se trata de los liberados institucionales, y no liberados electos, lo demuestra la información facilitada por el propio Ministerio de que esos acuerdos fijan «un cupo de liberados sindicales por organización cuya finalidad es la de atender las necesidades sobrevenidas a los sindicatos ante la creación de distintas mesas de negociación para la participación en la determinación de las condiciones de trabajo del personal al servicio de la Administración».
Ésta es la limpieza que quiere hacer la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ya que en esta autonomía se ha desmadrado su número (hay incluso liberados por cada edificio de la Administración). También se ha incrementado generosamente el número de horas sindicales legales.
¿Cómo se llega a ser liberado institucional en la Administración? Un ejemplo habitual: en un organismo público de educación hay elecciones y, tras el reparto de las horas sindicales a los delegados electos, se decide a quiénes de ellos se libera. Pero, cada central puede además crear una sección sindical para agrupar a todos sus afiliados y acordar con el centro la obtención de otros cuatro delegados más institucionales (que no les corresponde por las horas obtenidas). Este acuerdo suele replicarse en las negociaciones de los convenios del sector, por ejemplo, en el ámbito provincial, autonómico o mesa nacional. Aquí, los sindicatos suelen pedir y obtener más delegados institucionales a cargo también de la Administración.
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LUIS ÁNGEL SANZ / Madrid
El CSIF cree que la cifra de Madrid es «aberrante»
Esperanza Aguirre hizo ayer un llamamiento a la responsabilidad de los sindicatos para que ellos también asuman parte de los recortes económicos por la crisis. «Estoy convencida de que sabrán estar a la altura de las circunstancias», aseguró en la Asamblea de Madrid durante la segunda jornada del Debate sobre el estado de la Región. Y al menos una central pareció recoger el guante. El principal sindicato sólo de funcionarios, el CSI-CSIF, se mostró a favor del recorte de liberados sindicales planteado por la presidenta de la Comunidad de Madrid porque considera «aberrante» y «exagerado» el número que existe en la administración madrileña, como explicó a EL MUNDO su presidente regional, Manuel González.
El representante sindical estimó que la cifra de liberados facilitada por la Comunidad y negada por UGT y CCOO -3.350- «se ajusta bastante a la realidad». Pero fue más lejos al afirmar que es posible que el número final sea mayor y se acerque a 4.000. «Se ha llegado a esta exageración por una serie de cesiones realizadas por los gobiernos de Joaquín Leguina y de Alberto Ruiz-Gallardón», detalló. «Los dos crearon un sistema que servía para tapar la boca a los sindicatos y comprar su silencio». Cuando llegó Esperanza Aguirre en 2003, continúa explicando el máximo responsable del CSIF en Madrid, «se lo encontró».
La Comunidad calcula en un 2% de todos los trabajadores públicos el porcentaje de liberados. Pero esa cifra no se da en la Administración General del Estado, según el CSIF, ni en la mayoría de las comunidades autónomas. Por eso, cree «lógico» que se quiera «corregir».
El ajuste de los liberados «puede ser bueno para la recuperación económica», añadió, «y los sindicatos tenemos que ser corresponsables con la situación». El CSIF tiene 69 liberados en Madrid y sólo cuenta con los que le corresponden por ley, por lo que no sufriría el recorte planteado por la presidenta de Madrid.
La Central Sindical Independiente de Funcionarios es el tercer sindicato más representativo en las administraciones públicas en toda España tras UGT y CCOO. En Madrid, es el cuarto porque sufrió una escisión, el CSIT, que dividió su representatividad por dos. En esta región, cuenta aproximadamente con un 10% de los funcionarios.
Ayer mismo, el consejero de Presidencia de Madrid, Francisco Granados, convocó la Mesa de la Función Pública para el viernes. En ella, planteará a UGT, CCOO y CSIT la reducción de los liberados a lo que marca la ley y la supresión de todos aquellos que exceden los mínimos fijados por la Ley del Estatuto del Empleado Público.
Tanto Aguirre como él mismo se mostraron ayer confiados en que puede haber una negociación y un posterior acuerdo. Aunque fuentes del Gobierno de Madrid adelantaron que, si no lo hay, aplicarán el artículo 38 de la misma ley -el que aplicó Zapatero para bajar el sueldo de los empleados públicos- y lo harán contra UGT y CCOO.
Granados aseguró que la Comunidad tiene «la obligación, por responsabilidad», de regular esta situación y lamentó que el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, demuestre tanto «fervor» para defender «este privilegio de los liberados sindicales; un fervor que no lo ha demostrado ni con los parados, ni con los pensionistas, ni con los funcionarios cuando se han producido recortes sociales».
El recorte de los liberados adelantado por EL MUNDO volvió a centrar la última jornada del Debate sobre el estado de la Región. Aguirre defendió aplicar ahora esta medida para conseguir un importante ahorro económico en tiempos de crisis -su Ejecutivo lo valora en 73,8 millones de euros- y confió en que las centrales mayoritarias también la apoyen.
Enfrente se encontró a la portavoz del PSOE, Maru Menéndez, y al de IU, Gregorio Gordo, que defendieron no reducir el número de trabajadores en nómina de la Comunidad de Madrid que trabajan en los sindicatos. Menéndez calificó como «falso» que en Madrid haya 2.000 liberados y aseguró que Aguirre tiene «fobia» y «una obsesión» con «los representantes de los trabajadores» porque son «los que defienden los servicios públicos y la protección social». «Su fobia hacia los sindicatos sólo es comparable con su fobia a Zapatero», le espetó.
En el Congreso de los Diputados, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, aseguró que en España, los liberados sindicales que hay «son los que deben estar». «Lo que hay que hacer es cumplir la ley y, por lo tanto, sobre ese particular, cualquier debate que quiera hacer la presidenta de la Comunidad de Madrid creo que debe hacerlo en un clima de más rigor y serenidad», dijo, informa Efe.
En el pasillo de la Asamblea, Tomás Gómez añadió que Aguirre «quiere romper la arquitectura de convivencia de la Transición».
Las centrales, por su parte, volvieron a arremeter contra la presidenta. Los secretarios de Acción Sindical de CCOO y UGT denunciaron una «ofensiva total contra los sindicatos y los derechos de los trabajadores». Y el líder de UGT en Toledo, Rubén Martínez, calificó a Aguirre de «cínica».
Berlín / Roma / París / Londres
Diversidad de modelos sindicales en la UE
¿Hay liberados sindicales en los países vecinos? ¿Cómo se gestiona el tiempo de un delegado sindical? En un repaso por algunos estados europeos, encontramos una variada gama de modelos. Los más similares al de España los encontramos en Francia e Italia, aunque en este último los liberados gozan de más privilegios.
ALEMANIA. En Alemania, la figura de liberado sindical, como tal, no existe. Hay representantes sindicales que son liberados de sus horas de trabajo exclusivamente durante el período que dura la negociación del convenio colectivo. Los representantes sindicales, eso sí, se sientan en los consejos de administración con voz y voto.
Los sindicatos se financian básicamente con las contribuciones de sus miembros, cuyas cuotas se sitúan alrededor del 1% del salario bruto. La cifra total de todos los empleados organizados se estima en ocho millones; es decir, un cuarto del empleo total. Los sindicatos eligen a sus cargos en elecciones libres y les pagan el sueldo de sus propios fondos.
Cada año son negociados unos 6.000 nuevos convenios que acaban siendo, de hecho, la legislación laboral, puesto que en Alemania no hay establecido siquiera un salario mínimo. Mandan los convenios y la jurisprudencia. El Estado se limita a fijar las condiciones generales de trabajo, y los sindicatos y las empresas se sientan juntos para negociar, de forma autónoma, cuestiones como los salarios, la jornada laboral o los permisos y vacaciones.
ITALIA. Se calcula que deben de rondar los 300.000, pero nadie sabe a ciencia cierta el número exacto de representantes sindicales que se cuentan en Italia: aunque la ley establece el número mínimo que debe haber en una empresa (en función de la cantidad de trabajadores que ésta tenga), no marca ningún tope máximo.
Los representantes sindicales unitarios (RSU, como se les llama) son obligatorios en todas las empresas, privadas o públicas con al menos 15 empleados. Disfrutan de permisos retribuidos para poder ocuparse de sus tareas sindicales y tienen derecho a una hora al año por cada trabajador con que cuente la empresa. Por ejemplo, en una compañía con 100 empleados, los RSU disfrutan de 100 horas retribuidas al año de permiso. Además, tienen derecho a 10 horas al año para acudir a asambleas. El tiempo que dediquen a participar en negociaciones con la empresa tampoco les será descontado de su sueldo. Y suma y sigue: los RSU que formen parte del organismo dirigente del sindicato tienen derecho a ocho horas adicionales de permiso retribuido al mes.
FRANCIA. La protección sindical en Francia contempla la figura de los delegados sindicales -equivalente a los liberados en España- tanto en la Administración Pública como en las empresas de más de 50 trabajadores. Su número depende de los empleados que tenga la compañía o el organismo correspondiente, y sus funciones son iguales que en España.
Cuando hay elecciones sindicales, los trabajadores afiliados a algún sindicato que quieran ser delegados pueden presentar su candidatura para formar parte de un Comité Sindical, que se encarga de negociar los asuntos laborales con la compañía.
En caso de salir elegido, el trabajador queda eximido de sus tareas habituales en la empresa u organismo del que forma parte, siempre y cuando tenga que realizar alguna gestión sindical relacionada con su cargo. Es decir, la función sindical tiene prioridad sobre las demás. Estos trabajadores siguen cobrando el mismo salario que percibían con anterioridad a su nombramiento.REINO UNIDO. En Reino Unido no existen los liberados sindicales. Por supuesto, los empleados siempre tienen derecho a elegir a su representante, pero éste es un colega voluntario que no recibe un sueldo extra por su trabajo y sólo puede emplear «un tiempo razonable» en sus actividades como delegado sindical.
Este voluntario representa a sus compañeros en las negociaciones salariales con la empresa y les acompaña en caso de despido o de disputa laboral. Lo elige el sindicato o los trabajadores de la empresa. Pero en ningún caso se le libera de las responsabilidades de su puesto de trabajo. Debe seguir en activo y compaginar su empleo con la nueva labor.
Sí existe personal contratado por los sindicatos para coordinar y orientar a los representantes de las empresas; trabajan a tiempo completo y forman parte de la burocracia sindical, financiada en el Reino Unido con las cuotas de sus afiliados, cuyo número entró en un lento declive a partir de los años 80 y hoy no supera el 27% de los asalariados.
La ley no permite convocar una huelga general. Las protestas deben ser contra medidas concretas y secundadas sólo por los afectados.
Información de Rosalía Sánchez, Irene Hdez. Velasco, Marta Guzmán y Eduardo Suárez.
B. P. R. / Madrid
CEOE: «No es algo prioritario»
Antes, Lacasa había desdeñado la huelga general por «inoportuna y lesiva para España, las empresas, los trabajadores y los ciudadanos». «Sus objetivos», se desmarcó, «son claramente políticos y ajenos al mundo empresarial».
La patronal no considera prioritario cambiar las leyes para reducir el número de liberados sindicales en España. «Hay tantos cambios que hacer en la legislación laboral para conseguir un mercado laboral moderno y competitivo... Otros temas son más importantes», aseguró ayer el secretario general de la CEOE, José María Lacasa tras reunirse la dirección de los empresarios. De hecho, Lacasa se limitó a repetir ante los periodistas los datos sobre el número de representantes sindicales en empresas privadas, las horas de trabajo que dedican a defender a los trabajadores y la cifra de liberados que la CEOE elaboró hace exactamente un año. Cuando se le preguntó si consideraba excesivas esas horas (60 millones al año), sólo respondió que son las «fijadas por el Estatuto de los Trabajadores según la representación de los delegados», y que se complementan después en el marco de la negociación colectiva. «Es lo que está en la ley», concluyó.
Madrid
«Cobran guardias que no hacen y unen horas para irse de vacaciones»
Fue suficiente con que este diario formulase ayer en su portada la siguiente pregunta a sus lectores: «¿Cuántos liberados hay en su centro de trabajo?», para que se iniciase una cascada de respuestas en la web. Al cierre de esta edición, cerca de un millar de internautas había visitado ELMUNDO.es para relatar su experiencia. La mayoría de los comentarios fue crítico con los sindicatos. Muchos de ellos denunciaron el indebido uso de las horas liberadas para realizar actividades personales que nada tienen que ver con la defensa de los trabajadores. Éste es un breve resumen de las opiniones aparecidas en internet:
'SPRINT' DE GUARDIAS. «Trabajo en Sanidad en la Comunidad Valenciana. Los liberados cobran las guardias que no hacen. Cobran incluso más guardias que los que están en activo, porque hay una ley según la cual cobran las guardias que hacen durante los últimos seis meses antes de la liberación, con lo que se hinchan a hacer guardias esos meses y luego se liberan».
UNO DE CADA. «Hay 50 personas en mi centro de trabajo de Renfe. Un liberado total desde hace 12 años, de UGT; otro también liberado total, de CCOO; un par de liberados parciales de LAB, y otros dos de Semaf».
CON PLUSES. «En mi empresa, que yo recuerde, hay unos 60 liberados, con todos sus pluses, festivos que no trabajan, etcétera».
DOS DE CUARENTA. «Somos 40 policías locales y dos liberados».
EN AUMENTO. «Trabajo en la Consejería de Educación en Extremadura. Cada día veo más gente liberada sindicalmente».
RENTABLE TURNO DE NOCHE. «Yo trabajo para el Estado, como enfermera, y he visto cada cosa... Por ejemplo, antes de liberarse un sindicalista en un hospital, pide un turno de noche y, al mes, se libera con el sueldo de nocturnidad».
CHAMPIONS LEAGUE. «En la época en que estuve trabajando en Iberia (Mallorca) sabíamos que, si a los sindicalistas les tocaba turno cuando había partidos de Champions, no se presentaban a trabajar, porque siempre tenían reunión sindical».
DOBLE SUELDO. «En la Administración de Justicia, la mayoría de los liberados están destinados en juzgados de instrucción y cobran guardias que jamás realizan, u ocupan los mejores destinos, donde se cobra más. Pero están liberados totalmente y su puesto tiene que estar ocupado por un interino. Ocupan las plazas mejor pagadas y la Administración tiene que pagar doble sueldo: para el liberado y para el interino que ocupa su plaza».
CARRERA DOCENTE Y POLÍTICA. «En el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha hay personas que llevan liberadas más de 15 años, durante los cuales han estudiado otras carreras; la mayoría, Derecho. Algunos hacen horas extra de tarde (en la mañana están liberados) y carrera política».
RIGUROSOS Y TRABAJADORES. «En mi empresa, Caja Mediterráneo, hay varios liberados sindicales. Los que pertenecen a los sindicatos CGT y ALTA son bastantes serios, rigurosos y trabajadores, y siempre los tienes a tu disposición para lo que precises. Además, son muy críticos con la dirección de la empresa. Del resto, mejor no hablar».
VACACIONES EN SEPTIEMBRE. «En mi instituto, uno de los profesores se libera en septiembre».
SINCERIDAD. «Soy funcionario del Estado, estoy afiliado a un sindicato. Nada más afiliarme e implicarme un poco, me han dado 15 horas mensuales. No las empleo, pues no realizo ninguna labor».
NAVIDAD. «En mi empresa (pública y aeroportuaria), los liberados acaban convirtiéndose en leyendas porque nadie sabe dónde están. La empresa les da 20 horas al mes, que los sindicalistas utilizan para sus 'asuntos personales propios' o en fines de semana (si trabajan a turnos) y Navidades».
SANIDAD. «En mi área sanitaria hay 18 liberados sindicales, tanto de atención primaria como de atención especializada».
'PUENTES SINDICALES'. «En mi empresa, las personas de los comités usan las horas sindicales para hacer lo que nosotros llamamos puentes o vacaciones sindicales».
MEJOR NO LIBERARSE. «Trabajo en la industria química de Huelva y tengo 20 horas mensuales de liberación. Con estas 20 horas debo ir a juicios, asambleas, reuniones, inspecciones de trabajo, al sindicato, a atender a afiliados y no sé cuántas cosas más. Vaya, un chollazo. En mi trabajo casi nadie quiere ser delegado sindical... ¿Por qué será?».
LOTERÍA SINDICAL. «En mi empresa había una, acumuló todas las horas sindicales de distintos representantes para liberarse (sólo escribió cuatro mensajes en cuatro años ofreciendo lotería de Navidad)».
FAMILIARES HOLGAZANES. «Sólo conozco a dos liberados sindicales, uno de ellos es un familiar. Puedo decir que son las personas más holgazanas que he visto en mi vida».
UN CORREO AL MES. «En la Administración donde trabajo hay tres liberados. Uno por cada 100 trabajadores. Y nos envían un correo electrónico mensual, incluso dos si hay una huelga general convocada. Entiendo que necesiten siete horas y media diarias para ello».
FIESTA LOS VIERNES. «En mi trabajo hay un hombre que está semiliberado y acumula todas sus horas sindicales de la semana los viernes. A mí me pueden despedir mientras que a mi compañero, el de los puentes largos semanales, no».
INCÓGNITA. «En la prisión de Palma de Mallorca hay un liberado total y varios liberados de distintos sindicatos con un montón de horas cada uno que nadie sabe a qué dedican cuando las cogen».
OCHO DE 38. «En un lugar con 38 funcionarios, hay hasta ocho liberados sindicales».
DE JEFE. «En mi centro de trabajo, ente publico empresarial con 13 personas a turnos, nos ha tocado uno de los tres liberados con los que cuenta la empresa entre todos sus centros de España. Nunca lo he visto trabajando, pero sí sustituyendo al jefe en vacaciones. Y comentan que también daba clases en la universidad siendo liberado».
AGUSTÍN YANEL / Madrid
Aído: una crítica, pero «de mal gusto»
Ayer, la diputada del PP Fátima Báñez preguntó a la ministra qué medidas va a adoptar ante «un vídeo zafio e impresentable que se toma a risa la discriminación laboral de las mujeres». «¿Va a hacer algo por las mujeres de este país?», indicó.
La ministra dijo que no comparte «las formas utilizadas en el vídeo». Recordó que el Instituto de la Mujer lo ha estudiado y también ha entendido que es una denuncia en forma de sátira, aunque de mal gusto. A la diputaba le indignó esa respuesta porque la ve como una justificación del vídeo. «No nos merecemos un Ministerio de Igualdad sin contenido y una ministra como usted, sin compromiso con las mujeres», señaló.
La ministra reiteró que es una crítica a la discriminación de la mujer y, con ironía, aplaudió que en el PP «quieran sumarse ahora a este empeño». Les pidió, eso sí, que lo hagan «desde el rigor».
El quinto capítulo de la miniserie sobre 'Las mentiras de la crisis' denuncia la falsedad de que en España se paguen demasiados impuestos. El 'Chikilicuatre' se queja una y otra vez de ellos -IRPF, de Circulación, IVA, IAE-. «Estamos reflotando la economía y nos revientan a impuestos», grita el empresario, «luego querrán que no evadamos [capitales] a Andorra».
La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, considera «desafortunado» y «de mal gusto» un vídeo difundido por UGT en el que un empresario hace bromas groseras y comentarios sexistas a una mujer a la que va a contratar. Pero cree que es una sátira que critica la discriminación de la mujer en el trabajo.







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