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sábado, 18 de septiembre de 2010

LA FALSA Y CÍNICA DE LA VEGA FRENA EL CEMENTERIO NUCLEAR DE ZARRA POR CREER QUE ASÍ PERJUDICA AL PP



MARISA CRUZ / MARISOL HERNÁNDEZ Madrid / Valencia

El Gobierno frena el cementerio nuclear por el interés del PSOE

Sebastián y los técnicos proponen instalarlo en Zarra (Valencia) y De la Vega y los ministros más políticos lo vetan para no dar una bandera a Camps

Zapatero embustero

El Consejo de Ministros frenó ayer la elección de la localidad que acogerá el Almacén Temporal Centralizado de residuos nucleares (ATC), después de que la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, planteara obstáculos políticos al informe técnico presentado por el ministro de Industria, Miguel Sebastián, en virtud del cual la mejor ubicación es la que ofrece el pueblo valenciano de Zarra.

Fuentes gubernamentales explicaron a EL MUNDO que el asunto provocó la discusión entre la número dos y el titular de Industria. Finalmente, De la Vega, con el apoyo de los ministros más políticos -reacios a facilitar al presidente valenciano Francisco Camps una bandera electoral de color antinuclear-, logró que se aplazara la decisión con el argumento de que es necesario un informe jurídico sobre las competencias de las comunidades autónomas en este terreno.Sigue en página 4

Zapatero embustero El dossier técnico elevado por el Ministerio de Industria al Consejo de Ministros otorga la mejor calificación para albergar el ATC a la localidad de Zarra; en segundo lugar -y sólo a cuatro puntos de distancia- figura la catalana Ascó, en tanto que en tercera posición aparece el pueblo castellano-manchego de Yebra.

Sebastián informó el pasado martes del resultado de la evaluación al coordinador para asuntos económicos del Partido Popular, Cristóbal Montoro, y a la portavoz en el Congreso de los Diputados, Soraya Sáenz de Santamaría. Ninguno de ellos planteó pegas porque la decisión respondía, en principio, a parámetros exclusivamente técnicos.

La opción favorita de Zarra fue comunicada también por el propio ministro de Industria, un día después, al presidente de la Generalitat catalana, José Montilla. Igualmente, Sebastián intentó comunicársela en persona al presidente valenciano, Francisco Camps, a quien, de acuerdo con las fuentes consultadas, llegó a telefonear hasta en seis ocasiones sin resultado. Lo mismo hizo con el presidente castellano-manchego, José María Barreda.

La ubicación del cementerio nuclear forma parte del pacto energético que los dos grandes partidos están dispuestos a suscribir. No obstante, el giro inesperado que ha tomado el asunto, tras ser paralizado en el último momento en la misma mesa del Consejo de Ministros por motivaciones políticas, amenaza el acuerdo. El Partido Popular podría rechazar ahora una designación con el argumento de que ya no sería técnica al cien por cien.

De acuerdo con las fuentes consultadas, tras el frenazo impuesto a la designación de la localidad valenciana de Zarra se esconde el temor a que la misma proporcione al presidente valenciano, Francisco Camps, un argumento electoral de gran fuerza. Camps podría enarbolar decididamente la bandera antinuclear, algo que suscita mucha simpatía entre los votantes, y muy especialmente los de izquierda. El presidente de la Generalitat tendría muy fácil cargar las tintas contra el Gobierno socialista.

De hecho, ayer mismo, antes de que De la Vega informase oficialmente sobre este asunto en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el Ejecutivo valenciano ya daba por hecho que la localidad de Zarra sería la elegida y anticipaba su intención de recurrir una decisión que calificó de «unilateral». Desde el Gobierno valenciano se aseguró que la noticia se la había adelantado el secretario de Estado de Energía, Pedro Marín, al vicepresidente primero de la Generalitat, Vicente Rambla.

El amago de Sebastián de elegir Zarra como emplazamiento de la ATC permitió por primera vez al Gobierno valenciano exhibir una posición firme en contra de esta instalación, después de meses de escaso interés por este asunto y en los que el argumentario oficial era de respeto a la «autonomía local y estatal».

Ahora, con la posibilidad encima de la mesa, la Generalitat está dispuesta a exprimir políticamente este asunto y convertirlo en un nuevo agravio del Gobierno. «Nos oponemos frontalmente a su ubicación en Zarra», señaló ayer el vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente antes de que De la Vega hablara.

Finalmente, la designación no se produjo, pero el Consell dispuso de tiempo suficiente para hacer patente su rechazo. De hecho, Cotino defendió después que no se aprobó en el Consejo de Ministros por la oposición pública del Ejecutivo autonómico. Sin embargo, los socialistas valencianos, por su parte, se atribuyen también la misma capacidad de presión y aseguran que, gracias a sus gestiones ante De la Vega, que es diputada por esa provincia, finalmente no se aprobó.

El informe jurídico que ayer impuso De la Vega para conocer los efectos de la presentación de un recurso por parte de la comunidad designada será elaborado por los servicios jurídicos del Estado y podría estar listo antes del viernes.

OORBYT.es

>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el análisis de Lucía Méndez sobre la polémica en el Consejo de Ministros por el cementerio nuclear.

A FONDO

CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO

¿Quién manda?

Exhibición de fuerza de Fernández de la Vega en el Consejo de Ministros. El titular de Industria, Miguel Sebastián, llevó a la reunión de ayer el espinoso asunto de la ubicación del almacén de residuos nucleares (ATC), apoyado en un informe técnico que daba como ganadora a la localidad valenciana de Zarra.

Sebastián, que recibió el informe el pasado martes, había comunicado el resultado a Cristóbal Montoro, a lo que se comprometió en virtud del pacto energético del Gobierno con el PP. Montoro estuvo de acuerdo en aceptar el dictamen de los técnicos.

Pero Sebastián se topó con el muro de la vicepresidenta primera, que esgrimió motivaciones políticas para aplazar la decisión. Argumentó que el Partido Socialista de Valencia estaba en contra y que llevar el cementerio nuclear a esa comunidad sería dar un arma inesperada a Camps para que pudiera contrarrestar el acoso de Gürtel.

A De la Vega se le sumaron otros ministros de peso en el Gobierno con argumentos parecidos. Los votos pesaron más que las razones de interés nacional.

Así que lo que finalmente se decidió fue solicitar un informe jurídico para resolver posteriormente la situación. Es decir, ganar tiempo, enfriar el asunto y retirar del debate político una patata caliente con la que nadie se quiere quemar.

El debate nuclear está emponzoñado por la demagogia. Mientras los partidos piensen que da más votos oponerse al ATC, lo harán, aunque sea a un precio que este país no se puede permitir. Eso es una falta de responsabilidad. Si Sebastián no logra sacarlo adelante, podemos esperar otros 20 años hasta que alguien se atreva a plantearlo de nuevo. Mientras tanto, seguiremos pagando a Francia un alto precio por quedarse con nuestra basura nuclear.

De la Vega ha vuelto de vacaciones con hambre de balón. Quizás herida por el papel cada vez más relevante de Rubalcaba y Blanco, que han intervenido junto al portavoz socialista, José Antonio Alonso, en la negociación con el PNV para lograr su apoyo en la aprobación de los Presupuestos de 2011, quiere demostrar que manda y que no ha perdido su capacidad de influencia en el presidente del Gobierno.

Esta semana no sólo ha desautorizado al ministro de Industria, sino que ha destituido a la directora del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), Belén Barreiro, con la que ya había tenido algún que otro desencuentro.

Cuando varios ministros le preguntaron a Fernández de la Vega por las razones de la destitución de Barreiro (una profesional bien valorada por el Gobierno y la oposición), ella contestó con un lacónico: «Falta de confianza».

La última encuesta del CIS daba más de seis puntos de ventaja al PP sobre el PSOE. Es un dato, aunque probablemente ésa haya sido sólo la gota que colmó el vaso.

Así están las cosas en un Gobierno que ha perdido cohesión y que parece al borde de un ataque de nervios.

OLGA R. SANMARTÍN / Madrid

Gana Zarra porque estará listo antes

El informe técnico opta por esta opción porque se ahorran «dos años» en las obras

En el informe técnico del Gobierno ganó Zarra, pero bien podía haber vencido Ascó. Por una diferencia de apenas cuatro puntos, el municipio valenciano derrotó al tarraconense -el otro favorito- y se convirtió en el enclave más idóneo para albergar el Almacén Temporal Centralizado (ATC). La razón principal que ha llevado a la comisión interministerial a situar a Zarra en el primer puesto de una lista de ocho candidatos ha sido que las obras pueden estar terminadas dos años antes de lo previsto.

En tiempos de crisis, ésta no es una cuestión menor, sobre todo cuando España está pagando a Francia unos 40.000 euros al día (casi 30 millones en dos años) a cambio de que el país vecino le guarde los residuos gastados, y sobre todo porque el Gobierno ya va apurado en los plazos: tenía que haber decidido sobre la ubicación del cementerio nuclear antes del verano.

El informe técnico que ayer presentó al Consejo de Ministros el titular de Industria, Miguel Sebastián, concluye que los terrenos presentados por Zarra, Ascó, Yebra (Guadalajara) y Villar de Cañas (Cuenca) «son los que resultan más idóneos», aunque los dos primeros han recibido «la más alta valoración».

Según el documento de medio centenar de páginas al que ha tenido acceso EL MUNDO, el «objetivo prioritario» es disponer de la instalación en 2015. Por eso, los factores que más han pesado en la elección han sido los que afectan a la viabilidad del proyecto y al proceso de licenciamiento.

Zarra es el único municipio en el que «la propuesta del Ayuntamiento indica que la situación administrativa y real permite el inicio inmediato de las obras, ahorrando un periodo equivalente a dos años».

El resto de los candidatos ofrece, en su mayoría, ubicaciones en suelos rústicos o no urbanizables, sin protección especial, «lo que pudiera conllevar plazos adicionales para las adaptaciones que resultasen necesarias para la realización del proyecto». De hecho, Albalá, en Cáceres, quedó pronto relegada al último lugar de la clasificación al tener un terreno no urbanizable con protección ambiental y con árboles de titularidad privada.

En Ascó coinciden tres tipos de suelo: urbano industrial, no urbanizable con expediente de recalificación iniciado y suelo urbanizable para uso industrial. En Zarra, la mayoría de las parcelas está recalificada a industrial especial e industrial normal, lo que hace todo más fácil.

También ha jugado a su favor que no existan en sus alrededores instalaciones industriales de riesgo, mientras que Ascó tiene a 4,5 kilómetros la localidad de Flix, donde se encuentra el complejo químico de Ercros, así como la carretera que une Barcelona con Zaragoza, que implica un posible riesgo por el transporte de mercancías peligrosas.

A cambio, Ascó gana por tener un riesgo sísmico menor, por la proximidad del ferrocarril y por disponer de energía eléctrica hasta el terreno colindante. Las dos tienen actividad nuclear cercana (Ascó I y II y Vandellós 2 en Tarragona, y Cofrentes en Valencia) y las dos están próximas a zonas de mayor tejido industrial. Si acaso, a Zarra le falla tener a pocos kilómetros dos zonas de especial protección de las aves (ZEPA) y un lugar de importancia comunitaria (LIC). En la finca, además, hay encinas protegidas por el Ayuntamiento. Y el acceso al lugar se hace, actualmente, por caminos rurales.

Por otro lado, el informe señala que las Cortes valencianas no se han posicionado en relación al ATC y que al Gobierno sólo le consta un escrito de alegaciones remitido por la Consejería valenciana de Medio Ambiente. En cambio, relata la oposición que ha recibido por parte de la Generalitat catalana y del Parlament en contra del almacén nuclear.

Reacciones y desconfianza

>Ecologistas. La Coordinadora Anticementerio Nuclear de Catalunya opinó que Zarra es «una cortina de humo» para desmovilizar a la sociedad catalana, ganar tiempo y quitar el asunto de la campaña electoral.

>Lluís Salvadó. El delegado de la Generalitat en las Tierras del Ebro consideró que el «rechazo popular», junto con la postura del 'Govern', fueron «determinantes» para alejar al ATC de la localidad de Ascó.

>Juan José Rubio. El primer edil de Zarra celebró que el ATC dará «vida a la comarca durante 100 años», y permitirá a los vecinos dejar «un buen legado a sus nietos».

>Purificación Moreno. «A Zarra le tocó la lotería», opinó la alcaldesa de Albalá (Cáceres), quien se mostró «triste y decepcionada» porque su pueblo quedó sin oportunidades de que el ATC se instale allí.

>José María Barreda. «En esta tierra no habrá un ATC porque no lo queremos», expresó el presidente de Castilla-La Mancha. «No queremos que se acuerden de nosotros cada vez que quieran colocar algo que no desean en ningún otro sitio», se quejó.

>Jorge Alarte. El secretario general del PSPV aseguró que mantendrán su posición «firme» de rechazo a la instalación del ATC en Zarra «ante quien haga falta».

>José María Sáiz. El alcalde de Villar de Cañas (Cuenca) dijo que es una «pena» que su pueblo haya sido descartado finalmente. «Era la salvación», concluyó.

>Juan Pedro Sánchez. El regidor de Yebra (Guadalajara) prefirió no emitir opinión hasta que el anuncio «sea una realidad».

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