ELECCIONES REGIONALES Y MUNICIPALES: Los partidarios de Cascos no quieren que el aparato elija al candidato/ «Orgulloso de Felipe y del pasado sociali
JOAQUÍN MANSO / Madrid
Los partidarios de Cascos piden que los afiliados voten para designar al candidato
Desde que el PP asturiano se escindiese en 1998, la actualidad política de Asturias no merecía la atención de los medios nacionales. La formación regional, desfallecida por su falta crónica de cohesión y por el débil liderazgo de su presidente, Ovidio Sánchez, revive hoy el riesgo de partirse en dos. A un lado, una parte notable de la militancia, que quiere que el ex ministro Francisco Álvarez Cascos -protagonista en esta y en aquella crisis- sea su cartel electoral en 2011, al precio de llevarse por delante a sus enemigos del aparato regional; de otro, éstos, que defienden el statu quo que salió del último congreso del PP de Asturias.
Los seguidores de Cascos, seguros de contar con el apoyo de la mayoría de las bases, creen que la manera «más democrática» de pacificar el partido y decidir el candidato sería un congreso extraordinario similar al que dio la victoria a José Ramón Bauzá en Baleares, siempre que así lo decida Mariano Rajoy.
Génova, muy disgustada con la batalla de improperios que se desarrolla ante el electorado, no contempla esa posibilidad. Fuentes de la dirección nacional se mostraron sorprendidas con la iniciativa. Otra cosa es que la propuesta llegue desde Asturias de acuerdo con los estatutos, aunque Madrid tendría que aceptarlo, en todo caso, para que se llevase a cabo.
Frente los argumentos de los seguidores de Cascos, un miembro de la dirección regional defiende la «legitimidad democrática de quienes fuimos elegidos en el último congreso regional». Se refiere al de 2008, en el que el 62% de los compromisarios que representaban a las juntas locales reeligió a Sánchez, apoyado por Rajoy, bajo la promesa de que no se presentaría más a las elecciones después de tres derrotas consecutivas. Juan Morales se quedó en el 38%. La disciplina de voto que impusieron las grandes juntas y el cambio de bando de Gijón fueron decisivos.
El verdadero hombre fuerte del PP de Asturias es el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo. El pasado viernes, lideró un cónclave en su propio ayuntamiento en el que la dirección regional y miembros de 35 juntas locales -en algún caso, en contra el acuerdo firme de la mayoría de sus integrantes, que apoya a Cascos- decidieron, al margen de los órganos regulares del partido, proponer como candidata a su concejal Isabel Pérez-Espinosa.
De Lorenzo ha sido el único interlocutor con Cascos. Sus relaciones, buenas antaño, saltaron del todo por los aires en una comida en el asador Frontón de Madrid en la que el ex vicepresidente rechazó el reparto de cuotas de poder que le propuso el alcalde («a mí nadie me impone nada»). Los cercanos al ex ministro ponen fecha a esa cita -8 de marzo- y el alcalde dice que fue en junio.
Las elecciones de 2011 llegan en un momento importante para Asturias, cuando se afrontará la transformación de la gran Cajastur o el estallido social que se avecina si Europa impone el fin de las ayudas a la minería del carbón. Además, el PP cree en la posibilidad real de ganar los comicios por mayoría absoluta por primera vez en democracia: el PSOE no presentará al eterno Vicente Álvarez Areces -su candidato será Javier Fernández, hombre fuerte de la Federación Socialista Asturiana, pero de imprevisible tirón electoral- y entre la ciudadanía se percibe un verdadero hastío por la crisis -que en el Principado es perenne-, agravado por el recorte en las infraestructuras de Fomento.
En ese contexto, Génova se encontraría en una encrucijada: si resuelve a favor de Cascos, tendría un candidato con muchas posibilidades de ganar -en el sondeo que publicó EL MUNDO en primavera, obtenía una victoria por aplastamiento-, pero un barón contestatario en Asturias; y, desde luego, el actual aparato regional se iría por el sumidero. Si, por contra, respalda a Espinosa, tendría a priori más difícil mejorar sus resultados electorales, lo que provocaría el desencanto entre las bases.
Hasta ahora, la actitud diletante de Rajoy parece empujar su dedo hacia Cascos, con el que se ha reunido este verano. Pero el ex ministro es visto con suspicacia por una parte del aparato surgido del congreso de Valencia. Una u otra, en Asturias la decisión se espera ya para asegurar la supervivencia de la formación.
BLANCA PAZ GARCÍA / Madrid
«Orgulloso de Felipe y del pasado socialista»
Durante el primer mitin de campaña, en su «hogar» de Parla, y entre aplausos y gritos de «presidente, presidente», Gómez evocó sus recuerdos del pasado como ciudadano y como alcalde de esa localidad para mandar un claro mensaje a su rival: «Sin pasado ni raíces no hay futuro».
El aspirante a candidato no dudó en decir, exaltado, que se sentía «orgulloso del Gobierno de Felipe González y de nuestro pasado». Afirmó que, gracias al Ejecutivo del ex presidente, muchos ciudadanos pudieron estudiar en las universidades.
Las declaraciones que el sábado realizó Trinidad Jiménez advirtiendo a Gómez de que «instalarse en el pasado no conduce a nada» han sido el motivo de este cruce de declaraciones entre los dos candidatos a enfrentarse a Aguirre por la presidencia de la Comunidad de Madrid.
La publicación por EL MUNDO de unas fotos en las que la vieja guardia socialista acompañaba a Tomás Gómez en una conferencia provocó esta reacción de la ministra de Sanidad.
Al céntrico hotel madrileño acudieron media docena de ex ministros socialistas, entre los que destacó la presencia del ex titular del Interior condenado por el caso Segundo Marey, José Barrionuevo. También acompañaron a Gómez la ex ministra y hoy senadora Matilde Fernández y el ex titular de Agricultura Carlos Romero. El ex presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina y el ex alcalde de la capital y actual diputado en el Congreso Juan Barranco fueron las otras dos personalidades más destacadas en prestar su apoyo Gómez en este acto.
El diputado José Cepeda también centró sus declaraciones en la importancia de no olvidarse de los antiguos líderes socialistas. «Muchos no entienden la esencia de reivindicar el pasado porque para ellos sólo existe el presente», reprochó.
Al igual que Tomás Gómez, Cepeda subrayó la necesidad de seguir teniendo en cuenta los acontecimientos de otras décadas. «Estamos orgullosos de defender el pasado porque muchos se dejaron la vida para que hoy sea posible que estemos delante de un micrófono», declaró el diputado. Para Cepeda, Gómez es el ejemplo; «él siempre se acordará de donde viene», aseguró ante el precandidato.
Las primarias, las consecuencias del capitalismo «salvaje» y la necesidad de nuevos valores éticos centraron el discurso de Tomás Gómez.
Definió las primarias como un «trampolín» para alcanzar la Puerta de Sol, sede del Gobierno regional. Independientemente de lo que pase el próximo domingo, las considera muy positivas porque «han ayudado a que más gente de Madrid y del resto de España vea nuestro trabajo». Para el aspirante a candidato, el mensaje que lleva implícito este proceso político muestra «que en el socialismo las decisiones no se toman de arriba a abajo, sino de abajo a arriba», declaró animando a los militantes a no dejar pasar «esta oportunidad histórica» para gobernar Madrid.
El secretario general del PSM manifestó que la situación actual no sólo se debe a a una crisis económica, sino que también impera «una crisis de valores». Expresó su deseo de que los ciudadanos dejen de «medir la vida por el dinero» y defendió ante todo la formación de los trabajadores «porque si no, siempre serán los peones y los capitalistas los ingenieros». Además, mostró su intención de poner un impuesto a los bancos. «Tienen que ayudar a salir de la crisis porque son los que tienen las mayores fortunas».
En su intervención manifestó que su candidatura es la de la «gente normal y corriente». Para terminar, no quiso pedir el voto: «Yo a un socialista no se lo pido. Quiero que vote en conciencia a quien le dé la gana». No obstante, aseguró que el día que llegue a la Puerta del Sol «no llegará Tomás Gómez, sino uno de vosotros»
GUILLERMO SANTA-OLALLA / Madrid
«Si podemos gobernar, no tenemos derecho a perder», dice Jiménez
Los alcaldes socialistas que apoyan a Trinidad Jiménez empiezan a enseñar los colmillos. Ayer, aprovecharon el acto de inicio oficial de la campaña para endurecer su discurso, criticar la estrategia de Tomás Gómez y dejar que Jiménez mostrara en su intervención su cara más amable. «Si podemos gobernar, no tenemos derecho a perder», fue el eslogan que la aspirante regaló a los afiliados que se reunieron en el teatro Las Jaramillas de Coslada.
Pero antes hablaron los ediles. «Dicen algunos que para apoyar a Zapatero lo mejor es hacer lo contrario de lo que propone y rodearse de los que más le critican; que para ganar el futuro hay que rodearse del pasado, que hay que conseguir el aplauso de EL MUNDO y la Cope». De esta forma se refirió el alcalde de Collado Villalba, José Pablo González, a las últimas apariciones públicas del rival de Jiménez para ser elegido candidato del PSM. Pero él no lo comparte: «Para ganar las elecciones tenemos que poner al frente a los mejores», y Gómez representa «la resignación y el pasado».
El alcalde de Getafe, Pedro Castro, también centró el principio de su discurso en el secretario general del PSM, a quien exhortó, visiblemente encendido, a «dar un paso atrás» porque eso es «tener cultura de partido». Para él, la valía de la todavía ministra de Sanidad se refleja en que «no ha necesitado tres años» porque «en un sólo mes ha entusiasmado a la militancia», en referencia al periodo que Gómez lleva en la oposición de la Comunidad de Madrid.
El mismo argumento esgrimió la ex ministra de Medio Ambiente Cristinta Narbona, para quien Jiménez ha logrado «que se movilicen compañeros» que en toda la legislatura no se habían movilizado». «Sé de lo que es capaz Trini con sonrisa, buen talante y sin descalificar a nadie», explicó. Pero aún hubo más demandas a Gómez cuando el alcalde de Fuenlabrada tomó la palabra. «Le exijo que desautorice a aquellos compañeros que están atacando al presidente. ¡Y doy nombres: Joaquín Leguina!», exclamó Manuel Robles.
Después entró en escena Jiménez y el fantasma de Tomás Gómez abandonó el teatro. Pidió «responsabilidad» a los militantes a la hora de votar, porque «muchos madrileños nos están mirando y esperando que votemos en el sentido en el que ellos votarían». Se siente caballo ganador en el enfrentamiento con Esperanza Aguirre y, por eso, alegó que «sólo quien tenga la capacidad de vencer podrá gobernar».
Reclamó el voto hacia ella para «consolidar» los principios del PSOE en Madrid, «igual que lo hace Zapatero en España». «Hemos conseguido que piensen que los socialistas nos estamos tomando en serio esto de elegir candidato», aclaró ante medio millar de simpatizantes, que le vitorearon al grito de «nosotros somos las bases», alejando la imagen de candidata impuesta por Zapatero.
Etiquetas: Elecciones Regionales y Municipales






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