PITORREO DE MARRUECOS: Rajoy exige firmeza con Marruecos

Madrid
Rajoy apoya a Aznar y exige firmeza con Marruecos
Para intentar que no haya lugar para las dudas, Mariano Rajoy salió ayer en persona -el miércoles lo había hecho María Dolores de Cospedal en nombre del partido- a defender el viaje realizado por José María Aznar a Melilla. Primero, porque como «ciudadano español» y como ex presidente del Gobierno «tiene perfecto derecho a ir» a «solidarizarse con las Fuerzas de Seguridad del Estado». Y segundo, porque tanto su viaje a la ciudad autónoma como el que hizo Esteban González Pons el martes se hicieron necesarios «para que Melilla vea que hay alguien que se preocupa por ellos».

Para sostener la acusación, Rajoy se basó en varios sucesos que se han producido durante las últimas semanas. O más bien, que no se han producido. Para empezar, el hecho de que el Ejecutivo de Zapatero «haya desaparecido». «El ministro de Asuntos Exteriores no existe, el embajador de España en Rabat no está, el cónsul en Nador no está...». «Dejación de responsabilidades», según Rajoy, mientras Marruecos acusaba a la Policía española de malos tratos en la frontera, sacaba un comunicado tras otro con graves acusaciones y un grupo de activistas invadía la tierra de nadie entre ambos países y bloqueaba el acceso de productos básicos a la ciudad.
Pero es que, además, el líder del PP denunció ayer que el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, no ha recibido todavía ni siquiera una llamada de algún miembro del Gobierno, cuando la crisis con Marruecos dura más de un mes. Y por supuesto, tampoco en Génova se ha recibido telefonazo alguno.
«El Gobierno de España ni se preocupa, ni va, ni dice, ni llama», se lamentó el presidente de los populares, que de paso recordó a Zapatero y a sus ministros que «Melilla es España» y «desde hace ya cientos de años».
Estando así las cosas, y a cuatro días de que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se desplace a Rabat para tratar de poner fin definitivamente a la crisis diplomática, lo que Rajoy reclama ahora al Ejecutivo es que sea firme ante Marruecos y le exija explicaciones. En su opinión, España «no tiene que explicar nada», porque durante todas estas semanas únicamente ha sido víctima de un conflicto cuyo origen es bastante incierto. Por ello, es Marruecos el que debe detallar al Gobierno español «qué es lo que está ocurriendo, por qué se ha agredido a agentes españolas y por qué se ha producido el boicot» contra Melilla, que ha conseguido vaciar de productos el mercado principal de la ciudad varios días.
Por último, e incidiendo en la «dejación de responsabilidades» por parte de Zapatero, el presidente del PP recordó al Gobierno que la crisis con Marruecos trasciende los intereses nacionales de España, porque la frontera de Melilla «es una frontera europea», la única que tiene la UE con el continente africano y una de las más desiguales del mundo.
La contestación a Rajoy por parte del PSOE la dio el secretario de Ciudades y Política Municipal, Antonio Hernando, que ejerciendo de portavoz en funciones del partido se limitó a reprochar al líder del PP que no informara al Gobierno de la visita de Aznar. Hernando prefirió centrarse en criticar al ex presidente del Ejecutivo -por segundo día consecutivo- y aseguró que el objetivo de Aznar fue «dinamitar», con la connivencia o incluso por iniciativa de Rajoy, «las negociaciones con Marruecos».
SALVADOR SOSTRES
A favor de qué estamos
Aznar se ha bajado a Melilla y el revuelo que se ha organizado ha sido regular. Como es habitual, al ex presidente del Gobierno se le ha insultado sin parar. En tiempos de peligrosísimas ambigüedades y de paralelismos siniestros, esta visita me ha gustado. No se puede quedar bien con todo el mundo. Nos definen tanto nuestros amigos como nuestros enemigos. Hacer política es, entre otras cosas, explicar a favor y en contra de qué estamos y por qué. Y esto no es ser extremista, ni radical, ni grosero. Es un acto de elemental honestidad, para que todo el mundo sepa de qué estamos hablando.
En una España en que no se sabe si Zapatero y Moratinos están a favor de los Castro o de sus víctimas, resulta balsámico -y brillante- que, ya que el Gobierno vacila, un ex presidente tenga el punto de honor de significarse en favor de la policía de un país libre y democrático y en contra de las provocaciones de una siniestra dictadura. Es tan inusual que alguien en la política española asuma riesgos para dar la cara por lo que piensa, que a la mayoría les ha pillado por sorpresa. Que una simple visita de apoyo a unos policías que están siendo atacados por los bárbaros del otro lado haya originado semejante bronca es sintomático de hasta qué punto la política española está secuestrada por el relativismo buenista y por la total falta de convicciones.
Si Zapatero y Moratinos no estuvieran tan enfermos de antioccidentalismo, y tan perdidos, habrían llamado a Aznar para agradecerle el gesto; el apoyo a unos policías que son víctimas del odio y de la locura de canallas que no saben convivir en paz, en libertad y respetando a los demás. Pero, ¿qué se puede esperar de un presidente antiamericano y de un ministro de Exteriores antisemita? El feminismo de Zapatero se basa en patrocinar el aborto entre las menores de edad y en ser permisivo, en cambio, con los que pisotean la dignidad de las mujeres policía porque son tan bestias que aún no han alcanzado el grado necesario de civilización para reconocer la autoridad de una mujer.
En tiempos de ambigüedades cínicas y de tibiezas imperdonables, la visita de Aznar a Melilla ha mejorado la imagen exterior de España. El mensaje que le ha mandado al mundo entero es que no todos los españoles se avergüenzan de la democracia y les ríen las gracias a los provocadores totalitarios. Sólo un miserable puede enfadarse con alguien que apoya a una policía democrática que está siendo atacada por empleados de un rey tirano. Esto es exactamente de lo que estamos hablando.
Cuando Jordi Pujol fue elegido presidente de Cataluña, lo primero que hizo fue reconocer el Estado de Israel, su primera visita oficial fue al Vaticano y no descansó hasta que el entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush (padre), lo recibió. Somos lo que defendemos. Somos los acentos de luz que ponemos en aquello en lo que creemos. Puede que la visita de Aznar a Melilla tenga algo de rencor contra Zapatero. ¿Y qué? Tiene mucho más de defensa del mundo libre y de decencia. Puede que esta visita no guste a Mohamed ni a su gente, y que se enfaden como histéricos. Tampoco importa. Ya les gustaremos cuando ganemos.
Madrid / Rabat
Moratinos: «No ha habido conflicto con Marruecos»

Moratinos arguyó que ha estado pendiente en todo momento, ya que en este tiempo de sus vacaciones ha «hablado en varias ocasiones» con el ministro de Exteriores marroquí, Taib Fasi Fihri, «para disipar cualquier malentendido que pudiera afectar a la situación de la frontera en Melilla» y ha «mantenido una comunicación fluida y permanente» con el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Según añadieron fuentes diplomáticas a Europa Press, el Gobierno nunca pensó que las denuncias por parte de Marruecos constituyeran un «problema de fondo» y desde la llamada de don Juan Carlos a Mohamed VI se mostró confiado en que la situación se iba a resolver pese a las protestas posteriores en la frontera, que llegaron a bloquear la entrada de alimenos a la ciudad autónoma.
Y, sin embargo, ayer, el portavoz del Gobierno marroquí y ministro de Comunicación, Jalid Naciri, advirtió de que sí hay una «causa profunda» de los altercados y es «la disputa entre los dos países acerca de la soberanía sobre Ceuta y Melilla», informa Efe.
En este sentido, aseveró, Marruecos «no cambiará su postura». «Lo necesario es trabajar para sobrepasar los problemas», agregó.
Naciri negó que su Gobierno haya tenido vínculo alguno con las protestas, los insultos a los policías españoles y los bloqueos de productos frescos realizados en la frontera por parte de ONG marroquíes.
«Hay que distinguir las acciones de la sociedad civil de las del Gobierno», subrayó el portavoz, que no quiso pronunciarse sobre las «reacciones espontáneas de la población que han tenido lugar».
Hable quien hable, todos hablan en pasado de la tensión vivida en la frontera. El conflicto «ya se ha solucionado», zanjó el director general de la Policía y la Guardia Civil, Javier Velázquez, que se había reunido el martes con responsables de la seguridad marroquí y dijo haber constatado las «muy cordiales» relaciones entre España y Marruecos.
Por otro lado, el portavoz del Ejecutivo marroquí también se refirió a la visita del ex presidente José María Aznar a Melilla. «El objetivo de esa visita es interferir en los esfuerzos de los gobiernos marroquí y español para contener los problemas», destacó. «Pero lo que nos importa no son estas pequeñas interferencias, sino el trabajo conjunto que toma en consideración los intereses de los dos países». En este sentido, aseguró que la intención de Marruecos es «crear las condiciones para un regreso a la normalidad dentro del pleno respeto de los derechos» de ambos países y para «un diálogo serio con España que tenga en cuenta los hechos recientes que originaron ese acceso de cólera por parte de las ONG marroquíes».
Por último, Naciri recordó la visita que hará el Rey de España a Mohamed VI y puntualizó que será próximamente y que será «informal».
OORBYT.es
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PAQUI SÁNCHEZ / Melilla
Melilla vuelve a la normalidad tras finalizar el bloqueo
Corresponsal
La olla a presión en la que se había convertido la frontera de Melilla se tornó ayer en una balsa de aceite. La normalidad fue la tónica general del primer día tras la tregua concedida por los activistas marroquíes. Los puestos de verdura y pescado del mercado de la ciudad exhibían, perfectamente colocados, los productos frescos procedentes del país vecino.
Por ello, la atención mediática se trasladó a las sedes políticas con el recuerdo de la visita de José María Aznar aún presente. El presidente de Melilla y del PP regional, Juan José Imbroda, rechazó «de plano» que el viaje del día anterior fuera una provocación a Marruecos, teniendo en cuenta que las acusaciones venían del Gobierno de España, y calificó de «muy fuerte» la actitud del Ejecutivo criticando la presencia del ex presidente en una tierra española.
Imbroda consideró que los socialistas deberían mantenerse callados, ya que el ex presidente Felipe González «nunca ha estado en Melilla», ni en sus 12 años de mandato ni posteriormente. En cambio, Aznar ha ido a la ciudad «siete u ocho veces» como jefe de la oposición, como presidente del Gobierno -aunque en campaña electoral- y como ex mandatario nacional.
El popular negó que su partido haya usado de forma partidista la situación. «Podríamos haberlo hecho desde el primer minuto y no lo hicimos», aclaró. Además, dijo haber echado en falta «un gesto» del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para «levantar la moral» de los policías y los guardias civiles, pero confió en que su visita a Rabat el próximo lunes resuelva los problemas en la frontera, dominada por «cuatro desalmados» consentidos por el Gobierno marroquí.






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