FIRMAS: Salvador Sostres, Secondat, Erasmo, David Gistau, Carmen Rigalt
Lealtad quebrada
Secondat
Publicado el Domingo, 29 de agosto de 2010
La lealtad es un verdadero principio constitucional, con todo cuanto eso implica. Pero la lealtad no es a un texto fijo convertido en dogma, sino a una Constitución viva, que dura y subsiste con la fuerza y vigor desde hace más de 30 años. Ese debe ser el objeto de la adhesión. Ahora nos damos cuenta de que nuestra fe en la democracia era excesiva, desmesurada. Cuando el 15 de junio de 1977 acudimos a votar experimentamos la sensación de estar participando en la edificación de un sistema jurídico - político donde se erradicarían la injusticia y la opresión e imperaría el Derecho, al tiempo que los gobernantes de conductas malas dejarían paso a quienes sólo se preocuparían de incrementar el bien común, procurando la convivencia en libertad y una fuerte solidaridad con la mirada puesta en los más desfavorecidos de la sociedad. Era una utopía política. Pasado el tiempo, las limitaciones de la democracia, en cuanto a forma de gobernar, aparecen con una insistencia que preocupa. La lealtad constitucional resulta quebrada.
salvador sostres
El mismo ideal americano
América es una idea que lleva iluminando el mundo desde hace más de 200 años. Esta idea no es patrimonio de la izquierda ni de la derecha y se basa en la libertad. En el hecho incontestable de que un ciudadano americano es más libre que un ciudadano de cualquier otro lugar del mundo. El famoso I have a dream de Martin Luther King pronunciado en el Lincoln Memorial, del que ayer se cumplieron 47 años, se basó en la idea de libertad que América representa. El Tea Party defendió ayer, en el mismo lugar y a la misma hora, la misma idea de libertad.
Es perfectamente adecuado que del mismo modo que el reverendo King defendió la libertad contra segregacionistas, racistas y nostálgicos de la esclavitud, los miembros del Tea Party la defiendan contra la asfixiante corrección política, la dictadura del relativismo y el intervencionismo atroz de la Presidencia Obama. Una de las principales evidencias que los padres fundadores afirmaron fue la protección de los derechos individuales frente a la maquinaria del Estado. Hay que recordar que el derecho de llevar armas se reconoce, en su origen, para que el individuo pueda protegerse del Estado.
Por mucho prestigio que tenga Obama entre ex comunistas y socialdemócratas, buenistas, ecologistas y europeos, y por muy buena prensa que le propicien, él y su intervencionismo tienen más que ver contra los que no creen en el poder de cada individuo que con aquéllos que, como King, dieron la vida por defenderlo.
La izquierda convierte siempre a sus adversarios en enemigos, y no acude a los debates a defender su visión del mundo sino a criminalizar a los demás. Para la izquierda, uno que discrepa es automáticamente un fascista. A la vez, tiene esta increíble facilidad para crear mitos entre sus filas. Y el enemigo de la verdad no es la mentira. El auténtico enemigo de la verdad es el mito.
Por mucho que se quiera pintar a los miembros y simpatizantes del Tea Party como fascistas y racistas, trabajan como tantos otros para defender la idea de libertad en que su país se basa y cumplir así con el mandato fundamental de los padres fundadores. Ayer, en un día y en un lugar históricos, proclamaron como el reverendo King su sueño americano.
V/C. Hugo
Erasmo
Publicado el Domingo, 29 de agosto de 2010
Obituario de estío. Enunciado de carlista, acaso de Baroja: animal de cresta roja que, recién comulgado, desciende al valle y ataca al hombre. Tres guerras carlistas (Absolutismo versus Ilustración), su esencia teórica aún late en ETA, en mastuerzos de EA, etecé. Él (80): su tránsito inconcebible, del carlismo energuménico a la autogestión socialista, del 'detentebala' (don Pío) a la orwelliana rebelión en la granja o a las orquestas caóticas de Federico Fellini. De Carlos Hugo a Carlos Marx. Y a Bakunin. Y a Tito. Y. (Descanse).
Turismo compasivo
David Gistau
Publicado el Domingo, 29 de agosto de 2010
También podría resultar que la culpa del secuestro de los cooperantes la tuviera Franco. En este caso, por no existir ya. Porque, hace 40 años, las malas conciencias burguesas podían aliviarse, con mucha más sencillez operativa y sin dejar de dormir en casa, en las jaranas conspirativas de Bocaccio, y no en el desierto del Sahel. Con foulard al cuello, y no con camisa caqui.
La bula progresista era harto más fácil de obtener en los tiempos de la gauche divine. Como ahora, el compromiso era algo que se hacía por uno mismo antes que por los demás -el mundo no cambia por un pasquín ni por un camión de latas de conserva-, pues contenía las mismas cualidades expiatorias que la limosna para los católicos o el Amazonas para los cantantes pop. Pero Franco hacía posible permanecer en el ámbito doméstico, tal vez sin el sentido de la aventura que propician el viaje y el saco de dormir junto a la hoguera, pero también sin las jaquecas de la profilaxis contra la malaria. Pasado Franco, la España de la democracia obligó a la conciencia laica, dueña lo mismo de una masía que de una mortificación, a buscar en el exterior pretextos con los que seguir expiando la culpa de no ser maltratada por la vida.
"El inconveniente del Sahel es que los secuestradores se empeñan en no recibir el trato de 'buen salvaje'"
Entre los antifranquistas exquisitos y los cooperantes de tiempo vacacional, tuvimos a los turistas del ideal. Los excursionistas utópicos que viajaban a la selva Lacandona, donde el subcomandante Marcos no tardó en comprender que permanecería vigente mientras profesionalizara el decorado revolucionario, incluidos los complementos de vestuario como el pasamontañas, las cananas y la pipa.
Los zapatistas dieron con la solución perfecta. Había un matiz poético, irradiaban corrección política, y su selva además deparaba emociones inofensivas, como un parque de atracciones cuando no salen niñas volando: la conciencia laica podía ir allí, hacer sus abluciones y publicar tres artículos o una canción sin que nadie le hiciera correr peligro. Ése es el inconveniente del Sahel, que los secuestradores y Al Qaeda se empeñan en no ser atrezo. Y en no recibir el mismo trato de buen salvaje ornamental que Sting dio a ese indio amazónico al que paseó por programas de televisión.
El secuestro no ha disuadido las caravanas terapéuticas. Sólo hay un modo más barato que el pago de rescates de que los señoritos sigan sintiéndose purgados sin sobresaltos ni disparos: contratar figuración exótica y construir pueblos de terracota en el desierto de Los Monegros, para que lo atraviesen sus camiones, tremolantes de banderitas y narcisismo, con la misma seguridad que tenían en Lacandona los otros turistas, no los de la compasión, sino los del ideal.
El conflicto universal de las cuñadas
Carmen Rigalt
Publicado el Domingo, 29 de agosto de 2010
El target del verano está cambiando. En palabras de la Wikipedia, target es el segmento de mercado al que va dirigido un producto. Pues eso. El verano va dirigido a todo el mundo, pero sólo una parte lo vive con pulsión bovina, como diría Salvador Sostres. Hace unos años, el target del verano lo formaban obregonistas, gunilleros, seguidores de Georgie Dann y fervorosos del bañador braga. Pero todo pasa a la historia y el mercado objetivo, también. De vez en cuando apuntan valores nuevos, si bien no terminan de afianzarse.
María Teresa Fernández de la Vega fue un valor novísimo el año que posó para Vogue, pero se desfondó pronto. Desde ese día, la vice veranea de cooperante en el Cono Sur para no sacar el biquini del armario. Así expía la culpa de algunas tonterías que comete (o le hacen cometer) durante el invierno para dar gusto a feministas extraviadas.
Pero no es de la vice de quien quiero hablar. No toca. Amortizada ella, Rubalcaba crece enteros. El jefe de los maderos gusta lo mismo a la derecha que a la izquierda, lo cual, siendo halagador, no deja de resultar mosqueante. La última intervención de Rubalcaba, saliendo al paso del conflicto Tomás/Trini, le ha valido la negrita en muchas columnas de opinión (cada negrita es un laurel, periodísticamente hablando), pero quien más ha hecho por aupar al ministro a los altares del verano ha sido el juez Grande-Marlaska, que proclamó aquí mismo que el sex appeal de Rubalcaba está por delante del de Mourinho.
![[foto de la noticia] [foto de la noticia]](http://estaticos03.elmundo.orbyt.es/imagenes/2010/08/28/sala_de_columnas/1283020956_extras_ladillos_1_0.jpg)
El día que Rubalcaba compitió con Mourinho en el corazón de Grande-Marlaska, el ministro venía de Cádiz con las pupilas delirantes de luz, el bronceado resbalándole por las sienes y la ironía al dente. Hoy, recuperado el traje azul marino de faena y las corbatas a rayas, Rubalcaba vuelve a la carga. Él se debe a su numeroso target y no defrauda nunca.
La Familia Real conserva el interés mediático gracias al conflicto de las cuñadas (conflicto universal que le reconcilia con la especie). Esfumado Marichalar, en Mallorca se turnan los Príncipes y las Infantas. Es como un vodevil de puertas: unos entran y otros salen, sin coincidir nunca. Hace años, los que entraban y salían eran los griegos, o sea, la familia política del Rey, a la que siempre nombrábamos en plural porque era abultada.
Alguna vez aparecía por allí Nicolás, a quien recuerdo con el cráneo engominado y vestido como un pincel. El último verano que se le vio en Palma conducía un Volkswagen modelo Escabarabajo y siempre iba solo. A lo mejor es que estaba buscando a Amanda Hearst, la bisnieta de ciudadano Kane, antes de que Amanda Hearst existiera y se hubiera puesto a tiro de Luis Medina.
Este verano, la Familia Real reservó los posados para la isla de Spetses, donde tuvo lugar la foto de las cuñadas. Dicen que fue una sugerencia del Rey para zanjar los rumores de desavenencias. Me extraña. Él no es hombre de sugerencias: le va más el lenguaje expeditivo del puñetazo sobre la mesa que las medias palabras. Prefiero creer que fue ella. Perdón: ella, la Reina.
El caso es que la foto dio sus frutos al abortar las comidillas, pero nos ha dejado a todos un poco huérfanos de comprensión. Con lo que alivia ver nuestras pequeñas miserias reflejadas en las pequeñas miserias de la primera familia. Para compensar, en la boda de Nicolás de Grecia se ofreció una stupenda exhibición de estilismo en plan mercadillo royal. El hecho de que los anfitriones estuvieran desposeídos de realeza daba el cante. Ni tiaras, ni bandas, ni carrozas.
Doña Letizia lucía en azul borbón con diseño de inspiración helénica. A Doña Sofía, contra su costumbre, le salió un ramalazo de árbol de Navidad que pasará a los álbumes. Y la Infanta Cristina ganó por goleada al echarse al cuerpo un estampado con el que yo tapicé unas sillas Luis XIV y gracias al cual mis amigos sufren alucinaciones cuando vienen a cenar a casa.
No me extraña que Julio Iglesias, para su boda íntima, optara por marcar distancias. Se desconoce el estilismo elegido por Julio y Miranda para inaugurar su matrimonio para toda la vida (ya tienen la mitad del camino hecho: así cualquiera), pero todo lleva a pensar que, si no ha mediado Hola, habrá sido un estilismo ajardinado y como de andar por casa (en su caso, por mansión).
Los niños arropan más que los trapos, y la familia Iglesias tiene una colección de niños que brillan con la marca impuesta por la genética. Son niños perfectos y limpitos de cuna, tienen ojos de book de Mengele y no necesitan brackets. La naturaleza (y una tata amish que les enseñó a portarse bien en la mesa y a no decir tacos) han hecho el trabajo. Ellos sí son príncipes.
Etiquetas: Firmas





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