SOCIALISTAS POR EL MUNDO: El camarada-compañero Castro, el camarada-compañero Duch y los camaradas-compañeros iraníes

FERNANDO DOMINGO / Bangkok
Duch, 35 años por 15.000 torturados
Especial para EL MUNDO
La Justicia camboyana intentó ayer dar un primer paso hacia la reconciliación del país al condenar al torturador Camarada Duch a 35 años de cárcel. Sin embargo, muchas organizaciones civiles calificaron la sentencia de insuficiente, ya que es muy probable que la pena se reduzca a 19 años.
El comandante Kaing Guek Eav fue condenado por el Tribunal Internacional para el Genocidio por «crímenes de guerra y contra la Humanidad». Duch, según los jueces, es el responsable de la tortura de más de 15.000 camboyanos en la cárcel S-21, lugar donde se les interrogaba antes de ejecutarles en los campos de exterminio de Choeung Ek, cerca de la capital del país asiático, Phnom Penh.
El dirigente del Jemer Rojo, que declaró en el juicio su arrepentimiento y pidió perdón a las víctimas, participó en la creación de 196 campos de exterminio en Camboya. La fiscalía había pedido para el Camarada Duch, un antiguo profesor de matemáticas, una pena de 40 años de cárcel, la máxima condena contemplada en el código penal del país, en el que no existe la pena de muerte.
El anuncio de la sentencia fue retransmitido en directo por radio y televisión a toda Camboya. Millones de ciudadanos sufrieron de una u otra forma las atrocidades del Jemer Rojo, que bajo las órdenes de Pol Pot asesinó a 1,7 millones de personas entre 1975 y 1979.
El mencionado tribunal, auspiciado por Naciones Unidas, indicó que la condena inicial de 35 años se reduciría a 30 por considerar que Duch , de 67 años, fue detenido ilegalmente durante varios años. Además, el director del centro penitenciario S-21 ha pasado los últimos 11 años en prisión. Por lo tanto, le quedarían por cumplir 19, algo inaceptable para muchas organizaciones civiles.
«Es inconcebible pensar que este asesino pueda caminar libre por las calles ni siquiera una hora», declaró tras conocerse la sentencia Theary Seng, presidenta y fundadora del Centro para la Justicia y la Reconciliación de Camboya. La mujer, cuyos padres fueron asesinados durante la campaña de exterminio del Jemer Rojo, se ha mostrado indignada ante una sentencia que «no hace justicia al sufrimiento durante tantos años del pueblo Camboyano». La propia Seng pasó cinco meses en la cárcel cuando era pequeña, durante el dominio del movimiento maoísta en el país.
Sara Colm, una de las responsables de la organización Human Rights Watch, declaró que aún falta mucho más para conseguir justicia real para el pueblo camboyano, que sufrió las atrocidades del régimen de Pol Pot. Las organizaciones civiles temen que la sentencia de ayer siente un precedente y no se condene con la máxima pena a otros cuatro líderes del Jemer Rojo que se encuentran en prisión a espera de que se celebre su juicio, previsto en principio para finales de este año. Se trata del antiguo jefe de Estado camboyano Khien Samphan, de 78 años, del ex ministro de Asuntos Exteriores Ien Sary, de 84, de su mujer Ieng Thirith, de 78, y del brazo derecho del propio Pol Pot, Nuon Chea, de 84.
Los cuatro están acusados, al igual que el Camarada Duch, de crímenes contra la Humanidad cometidos a finales de los años 70, cuando Camboya vio como el régimen maoísta lograba la exterminación de una quinta parte de la población del país asiático.
Teherán
La Policía iraní intenta detener al abogado de una «adúltera»
Las autoridades iraníes han dictado una orden de captura contra el activista de los derechos humanos Mohamad Mostafai, abogado de Sakineh Mohamadi Ashtiani, condenada a muerte tras ser acusada de adulterio y del asesinato de su marido. Organizaciones de todo el mundo llevan semanas protestando contra la lapidación de la mujer. Las autoridades judiciales ordenaron retrasar la ejecución, pero insistieron en que Irán no cederá a la presión internacional.
Según fuentes de la oposición al régimen islamista, Mostafai debía ser detenido el fin de semana pasado. «Unos agentes intentaron entrar en la oficina del abogado con una orden de detención, pero no le encontraron», asegura la página web Rahesabz. «No consiguieron arrestarle, pero el mismo día detuvieron a su esposa, Fereshteh Halimi, y al hermano de ésta, Farhad Halimi, que se encontraban cerca del despacho», añade la publicación digital, indicando que no dispone de «ninguna información» sobre el paradero del letrado.
Las autoridades iraníes no confirmaron ayer las dos detenciones. Según las leyes de la República Islámica, el adulterio es un crimen «contra Dios» que prevé como castigo la lapidación para los que estén casados.





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