LOS DICTADORES CASMARADAS-COMPAÑEROS DE ZAPATERO: Fidel echa el freno a las reformas

ANÁLISIS
ÁNGEL TOMÁS GONZÁLEZ / La Habana
Fidel echa el freno a las reformas
Era la fecha más iconográfica del calendario revolucionario cubano. Sin embargo, por primera vez en los últimos 51 años, ni Fidel ni Raúl Castro pronunciaron el tradicional discurso del 26 de julio, el día de la Rebeldía Nacional, cuando se conmemora el frustrado asalto de 1953 al cuartel Moncada. Un silencio que ha desinflado en muchos cubanos las últimas expectativas sobre el inicio de un proceso de reformas económicas que permitan saltar las barreras del falso igualitarismo social y del monopolio de la propiedad pública.
Del presidente Raúl, que era el orador previsto por tradición, no se esperaba que revelara el mapa de los cambios, pero sí que anunciara su ruta. Una ilusión que se evaporó cuando se supo que hablaría José Ramón Machado Ventura, de 79 años, vicepresidente primero del Gobierno y veterano secretario organizador del Partido Comunista de Cuba (PCC). Un funcionario de raza, sin carisma, que todo el mundo identifica como promotor del inmovilismo. Una corriente que analistas y académicos califican de «peligrosa» para la existencia futura de la nación cubana.
Machado Ventura, según fuentes de la nomenclatura, fue nombrado por el entonces convaleciente Fidel para ocupar el cargo de vicepresidente primero durante el proceso electoral de 2008 que designó a Raúl como presidente del Consejo de Estado. Varias fuentes aseguran que el ahora número uno había propuesto a otro candidato más joven para ese alto cargo.
La decisión de que Machado Ventura fuera el orador del emblemático acto político del lunes puede estar relacionada con la persistente reaparición pública de Fidel desde el pasado 7 de julio. Ya era conocido el hecho de que Raúl no disponía del consenso necesario en el aparato de poder para empezar un proceso de reformas a partir de septiembre. Pero la actual presencia pública de su hermano, aseguran varios analistas, ha contribuido a frenar el cambio del modelo económico según proyectos que, fundamentalmente, defiende el sector militar que actualmente ocupa altos cargos en el Ejecutivo.
En su discurso, Machado Ventura cumplió la misión encomendada. Sin citar las palabras cambios o reformas, excluidas del diccionario ideológico del gobernante PCC, el vicepresidente dijo que se continuará «el estudio y análisis de decisiones que conduzcan a perfeccionar la sociedad, […] pero desechando soluciones populistas o engañosas». También advirtió que el proceso se llevará a cabo sin improvisaciones ni precipitaciones: «Al ritmo que determinemos nosotros», es decir, sin obedecer a presiones externas. Un mensaje a los Gobiernos extranjeros que han comenzado a reclamar a La Habana otras aperturas después de la reciente liberación de varios presos políticos y de su exilio en España. Un tema que, por supuesto, Machado Ventura no tocó.
Entre otros riesgos, un ritmo de reformas a paso de hormiga tendría el efecto de continuar alentando la emigración de jóvenes que no quieren repetir las vidas de sus padres, que pasaron años esperando en vano que se cumpliera la promesa de un futuro mejor.
Fidel, por su parte, se organizó su propia agenda para festejar el 26 de julio. Vestido con camisa verde oliva, colocó una ofrenda floral ante el monumento del héroe nacional José Martí en la Plaza de la Revolución y, posteriormente, celebró un largo encuentro con intelectuales y artistas en una sala situada en el recinto sede del Gobierno y del gobernante PCC.
En la reunión, que duró una hora y fue retransmitida por televisión, el Comandante anunció que publicará un libro sobre la guerrilla de la Sierra Maestra. Al parecer, será presentado el 13 de agosto, cuando Fidel cumpla 84 años. De momento, Castro ya ha recuperado su presencia en la televisión.
Especial para EL MUNDO





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