EJÉRCITO ESPAÑOL HUMILLADO; El Reino Unido protesta por la actitud 'hostil' de la Guardia Civil en Gibraltar

FERNANDO LÁZARO / Madrid
El Reino Unido protesta por la actitud 'hostil' de la Guardia Civil en Gibraltar
Cuando las cañas se tornan lanzas, siempre hay una parte sensible que sufre las arremetidas de los poderosos. Y, en esta ocasión, la parte débil es la Guardia Civil. Cumplir con su obligación y desarrollar sus actividades regladas en aguas españolas le ha supuesto una llamada al orden por parte de su Gobierno, de sus propios responsables, de los que deberían ampararles.
Todos entienden que el Ejecutivo, cuando el Reino Unido le pide explicaciones por los incidentes que se suceden día sí día también en aguas del Estrecho, trate de dar cumplida respuesta a los vecinos del norte, y para ello tenga que conocer todos los detalles. Pero, en esta ocasión, fue más un tirón de orejas que una reunión informativa.
Y todo por un presunto incidente que se produjo el pasado día 1. La embajada británica, dirigida por Giles Paxman, ha elevado una «nota verbal» al Ministerio de Exteriores fechada el 9 en la que se explica lo que llama «lamentable incidente» entre la Marina Real Británica y la Guardia Civil. Los británicos aseguran que el día 1 dos buques de la Marina Real británica, HMS Somerset y HMS Sabre, navegaban hacia el oeste «cuando un buque no identificado fue visto en posición 36.05.252N 005.17.472W dirigiéndose hacia HMS Sabre a gran velocidad (30 nudos) y con rumbo estable, y en una posición en la que el sol hizo imposible la identificación del buque», indica la nota remitida por los británicos al Gobierno español.
La información oficial del Foreign Office dibuja un escenario de alta tensión en el que la embarcación británica tuvo que cambiar de rumbo y lanzar advertencias «por radio, bandera y sirena», pese a lo cual la otra nave, a la que seguían sin identificar, al parecer, por el sol, pese al cambio de rumbo, no atendió a las indicaciones. Incluso, los británicos llevaron a cabo «tácticas evasivas». En la nota indican que el otro barco también cambió de dirección, «manteniendo un rumbo para interceptar a HMS Sabre en su babor». Y aquí es cuando los británicos indican la situación de máximo riesgo: «La HMS Sabre se dispuso a adoptar medidas defensivas»; es decir, armó sus ametralladoras. Es en ese momento cuando, por fin, los británicos se percataron de que quien estaba en la zona, de que quien patrullaba por aguas españolas, era una nave española; en concreto, la patrullera M-42 Río Tormes. La nota no aclara cómo finalizó el incidente, aunque se deduce que, poco a poco, se relajó la situación. Pero sí lanza un mensaje claro: «El Gobierno británico considera que las acciones de la Guardia Civil descritas en esta nota constituyen un incumplimiento del derecho marítimo internacional, en particular de las normas del Reglamento Internacional para Prevenir Abordajes en el Mar, de 1972».
Los británicos piensan que este incidente podría ser motivo para «considerarse una acción hostil» y que podrían «responder en consecuencia». «Este comportamiento de la Guardia Civil es, por tanto, motivo de honda preocupación, ya que corrió el riesgo de causar un incidente marítimo grave». El Reino Unido «ruega a España que tome las medidas necesarias para asegurar que no se repita este comportamiento», finaliza la nota británica, que contiene un elevado tono de amenaza y de advertencia ante futuras actuaciones similares de la Guardia Civil en aguas españolas. Tras recibir esta comunicación, el Ejecutivo pidió explicaciones a la Guardia Civil.
El Instituto Armado informa de todos los incidentes y enfrentamientos que se producen en aguas españolas del Estrecho, tanto al Ministerio del Interior como al de Defensa. Desde hace meses, hay partes semanales en los que se denuncian las maniobras de acoso y hostigamiento por parte de las patrulleras británicas en la zona de la Bahía de Algeciras. Pero de este episodio, la Guardia Civil no dio parte. ¿Por qué? Porque no hubo incidente, porque no se percataron ni siquiera del riesgo que llegaron a correr.
Según fuentes del Instituto Armado, la patrullera española se acercó a esa zona, comprobó el barco que estaba navegando allí y se alejó. Una habitual maniobra de reconocimiento. Nada sospechoso, pues nada había que reseñar en la minuta diaria marina, según estas fuentes.
Sólo cuando fueron reclamados desde el Ministerio comprobaron la situación que vivieron en aguas españolas. A partir de la «nota verbal», la Guardia Civil tuvo que contestar «con pelos y señales» y dar una justificación por estar allí. La patrullera ni siquiera dio importancia cundo vio un buque de guerra navegando hacia o desde el Peñón. Y se preguntan: ¿por qué hay que dar explicaciones de lo que hace la Guardia Civil en aguas españolas? El mosqueo es importante, pero ya no sólo con los británicos, sino también con las autoridades españolas. Parece que implícitamente se están reconociendo las tres millas que Gran Bretaña reclama alrededor de Gibraltar.
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