MACROENCUESTA EL MUNDO-SIGMA DOS: Castilla-La Mancha

DAMIÁN VILLEGAS / Toledo
Cospedal gobernaría con tres diputados más
Los 'populares' protagonizan un vuelco en la región y aventajan en casi nueve puntos a los socialistas Corresponsal
Castilla-La Mancha, uno de los tres feudos socialistas desde 1983, se tambalea. Por primera vez desde 1995, cuando el entonces candidato popular José Manuel Molina estuvo a punto de dar la sorpresa y desbancar a José Bono del palacio de Fuensalida, el Partido Popular liderado por María Dolores de Cospedal tiene en sus manos ganar las elecciones castellanomanchegas. A día de hoy, el vuelco estaría servido.
A un año vista de la segunda confrontación electoral entre Barreda y Cospedal, la también secretaria general del PP ha tomado una importante ventaja que la sitúa como clara favorita. Según se desprende de la encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO, en el mejor escenario posible para el PSOE, éste obtendría 23 escaños, y en el peor, tan sólo 20. Por el contrario, el PP se movería en una confortable horquilla de entre 26 y 29 diputados. Curiosamente, los porcentajes de voto de ambos partidos son prácticamente inversos a los de 2007, con una diferencia a favor del PP de 8,3 puntos.
Izquierda Unida, que registra un incremento de siete décimas en expectativa de voto respecto a la cita electoral de 2007, no lograría recuperar el diputado que obtuvo en 1991 y en 1995, y no evita que se consolide el bipartidismo contra el que tanto está luchando. Y es que la formación liderada ahora por el castellanomanchego Cayo Lara lleva años clamando en el desierto para que se reforme la Ley Electoral de Castilla-La Mancha.
A pesar de que Barreda introdujo un cambio en el marco electoral en octubre de 2007, aumentando en dos el número de diputados de las Cortes de Castilla-La Mancha, que pasaron de 47 a 49, IU insiste en la necesidad de adecuar el tamaño del Parlamento a la población de la región. Quieren equiparar el número de diputados a los de comunidades como Extremadura, que con la mitad de población tiene 65 escaños, o con Navarra, que cuenta con 50 diputados para 630.000 habitantes.
En el ámbito provincial, el PP forja su gran momento electoral en la rotunda victoria que consigue en Guadalajara -tradicional feudo conservador-, donde se adueña del nuevo diputado que otorga a esta provincia la reformada Ley Electoral. Así, mientras que el PSOE mantiene tres escaños, los populares aumentan su representación de cuatro a cinco y consiguen una diferencia porcentual de 20 puntos.
En Ciudad Real, aunque la remontada del PP es espectacular y se pone por delante por un diputado, cuando partía con una desventaja de dos, la contienda electoral puede ser más reñida dada la diferencia en intención de voto, que se sitúa entre los dos y tres puntos, lo que, a falta de un año para los comicios, se antoja escasa. En las tres restantes provincias la asignación de escaños se mueve en horquillas, si bien las diferencias porcentuales varían entre un 8% y un 10% favorables al Partido Popular.
Paradójicamente, María Dolores de Cospedal no sale bien parada del juicio crítico de los castellanomanchegos, que la suspenden con un 4,56. Todo lo contrario que a Barreda, al que dan un aprobado alto, con un 5,82. Además, resulta llamativo que los votantes del PP tienen mejor imagen de Barreda -le dan un 4,65-, que la valoración global que recibe Cospedal.
A la líder popular le pasaría factura el delicado equilibrio que supone su doble condición de presidenta del PP de Castilla-La Mancha y de secretaria general del partido, que le hace hilar muy fino para conjugar coherentemente sus posturas en el ámbito nacional y regional, como ha quedado en evidencia en el debate de la reforma del Estatuto y el futuro del trasvase Tajo-Segura. Esa debilidad es uno de los filones más explotados por los socialistas, que le acusan de no tener tiempo de trabajar por Castilla-La Mancha y de no defender sus intereses.
En lo que sí ha mejorado Cospedal respecto a anteriores candidatos populares ha sido en la cantidad de ciudadanos que la conocen, ya que 89 de cada 100 saben quién es, aunque por razones obvias, Barreda le supera, eso sí, por muy poco. De hecho, una de las quejas recurrentes del PP es la escasa cuota de pantalla que sus actos tienen en la televisión de Castilla-La Mancha.
La buena imagen de Barreda no es compartida para su Gobierno, cuya gestión es valorada positivamente como buena por el 25,6% de los encuestados, mientras un 25,5% la describe como mala o muy mala. Más numerosos son los que opinan que es regular, con un 38,9%.
Sin duda, el desgaste de 27 años de hegemonía socialista, unido a la crisis económica y a polémicas como la de la Caja Castilla-La Mancha, hacen mella en el Ejecutivo de José María Barreda y las expectativas electorales de los socialistas.
Etiquetas: Sondeos





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