e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

sábado, 8 de mayo de 2010

FIRMAS: Federico Jiménes Losantos, Isabel san Sebastian, Arcadi Espada, Pedro G. Cuartango,



La tragedia griega

La Acrópolis hecha Necrópolis

Zapatero embusteroNunca en la historia de la humanidad un grupo humano tan reducido como el de la Grecia clásica fue capaz de crear tanta belleza, de sembrar tanto talento y de alumbrar tantas y tantas posibilidades de libertad.

Aunque el socialismo despreciara las libertades como burguesas, la izquierda no totalitaria (que la ha habido), y la derecha defensora de la libertad individual (que no toda lo ha sido) se veían hijos de aquella Grecia y condenaron el primer régimen comunista del mundo: la URSS de Lenin, cuya bandera roja con la hoz y el martillo es la de Josif Stalin, Mao Zedong, Honnecker, Guevara, Castro, Pol Pot, Kim Il Sung, Ceaucescu, Ho Chi Minh, etc.

Cien millones de muertos, pobreza y represión es el balance de la experiencia comunista.

La extrema izquierda griega afrentó la Acrópolis con la bandera roja de su Necrópolis y anunció el asesinato de tres personas en el incendio de una sucursal bancaria, pese a que como denuncia Santiago González en su blog, la prensa se haya empeñado en no llamar asesinos a los asesinos.

El periodismo progre (valga la redundancia) ve mejor a Aristóteles corregido por la Cheka.


LA POLÉMICA NACIONAL

VÍCTOR DE LA SERNA

Esto se hunde y no hay ni atisbo de acuerdo político

La inacción del Gobierno llevaba a Carlos Herrera a advertir en ABC: «Con las reformas inevitables suele ocurrir algo lo suficientemente secuenciado como para tomar nota de ello: o las haces o te la hacen. O la haces como la hicieron los irlandeses o te la hacen como se la han hecho a los griegos. El miércoles fue un buen momento para hablar de ello, pero, por lo que se ve, no hubo lugar».

Pero ni siquiera uno de los puntos de acuerdo convencía a Manuel Martín Ferrand, en las mismas páginas: las cajas. Su situación «se aliviaría mucho si llegáramos a ver, camino de los penales correspondientes, una cuerda de presos formada por quienes, por acción o por omisión, al servicio de la política regional o de sus propios intereses, las destrozaron y desvirtuaron. La fórmula consensuada para su salvación, fundamentada en la concentración de los monstruos no llevará a ninguna parte. Dos cajas calamitosas -o tres, o cuatro- reunidas en una de mayor dimensión darán paso a una gran caja inmensamente calamitosa. No hay antecedentes de que la suma de males genere un bien».

Desde páginas, en principio, menos antigubernamentales -las de El País- se reclamaba en un editorial, el día 5: «Hay que tomar decisiones drásticas antes de que la deuda española se deslice al nivel de la quiebra griega». Pero al día siguiente llegaba la constatación desencantada: la cumbre «debería haber marcado un punto de inflexión (...) pero no lo hizo», y el único defensor de medidas «drásticas» había sido Rajoy.

En cambio, y también en El País, Josep Ramoneda ofrecía la viva imagen de la exasperación de una izquierda soixante-huitarde que no entiende lo que está pasando porque, como Zapatero, piensa que la economía de mercado es un eufemismo que encubre al siniestro contubernio de los plutócratas explotadores. En el colmo del paroxismo, escribía:

«No, no, España no es Grecia, pero la comparación se va repitiendo. Es así como se construyen los discursos preformativos. Que Mariano Rajoy juegue a estas ambigüedades calculadas es lamentable, pero entra dentro de la costumbre: en política hay gente que cree que hay que destruir al adversario aunque lo pague el país. Pero que el gobernador del banco central se apunte a este discurso me parece altamente sospechoso. El mito de la independencia de estos cargos tan determinantes de las políticas económicas empieza a cansar. ¿Independientes de qué? Del poder político quizás sí, pero sumamente dependientes de los mercados. ¿Para quién trabaja Fernández Ordóñez?» Para el mal.

En El Periódico, Antonio Franco mostraba otra cara del soixante-huitarde, capaz primero de un análisis certero («cuando haya perspectiva la Historia nos dirá que Rodríguez Zapatero fue un presidente bienintencionado, poco operativo, pésimo medidor de las circunstancias objetivas y con excesivo ánimo de jugador de póquer a la hora de tomar decisiones »), pero finalmente fiel a su ortodoxia al subrayar «el valor ideológico de dar prioridad a la cobertura de los afectados».

De valores ideológicos están los cementerios llenos.


LA TRASTIENDA

ISABEL SAN SEBASTIÁN

Bárbaros griegos

EMPLEAR el calificativo de bárbaros para definir a quienes habitan la patria de la filosofía que sirvió de cuna al pensamiento occidental parece una aberración conceptual, pero responde exactamente a lo que estamos viendo. El asesinato de cuatro inocentes (incluyendo al bebé que se estaba gestando) a manos de una turba es un acto de barbarie sin paliativos. Y la justificación de ese crimen por parte de los manifestantes entrevistados en las páginas de EL MUNDO lo es todavía más. Hay que ser bárbaro y malnacido para considerar que la muerte de unos trabajadores abrasados vivos en su oficina es un daño colateral imputable al conflicto. Eso mismo alegan en su defensa los terroristas, que pertenecen a la misma categoría de individuos despreciables.

No hablo de todos los griegos, por supuesto. Su primer ministro, el socialista Yorgos Papandreu, está dando una lección de valor al atreverse a decir la verdad y ponerse al frente de los recortes, asumiendo el coste correspondiente. Es cierto que lo hace obligado, pero otros, como Zapatero, con idéntica obligación, eluden su responsabilidad por una mezcla malsana de ceguera, electoralismo y cobardía. No es el único.

Los sindicatos que aquí amenazan con la huelga general si el Gobierno cumple con su deber de embridar el gasto público y reformar el mercado laboral siguen la estela de los que han incendiado Atenas. Su discurso es igualmente populista y hueco: ¡Que paguen los ricos! ¡Abajo los especuladores y banqueros! ¡Vivan los funcionarios blindados! ¡Larga vida a los derechos adquiridos! Demagogia tan barata como inútil.

¿Pagará Grecia con manifestaciones la ingente deuda que ha acumulado al aplazar lo inaplazable recurriendo a la mentira? No. ¿Incrementará su productividad aumentando la nómina de empleados estatales? No. ¿Rebajará el déficit manteniendo los salarios que dependen del contribuyente? No. ¿Saldrá de la crisis quemando sucursales bancarias o asaltando el Parlamento? No. Y nosotros tampoco.

Quienes no abrevamos de la teta del Estado ni comemos en su pesebre llevamos tiempo trabajando más, cobrando menos y gastando lo mínimo. Asumimos que vienen mal dadas y no queda otra que bregar más duro. ¿Que hay quienes se enriquecen especulando a costa de los demás? Por supuesto. Siempre los ha habido, ya fuera en la Bolsa de valores o en el aparato del Partido Comunista. Y vistos los efectos sobre el común de los mortales, la primera opción resulta mucho más deseable. Embestir contra esa realidad es propio de bárbaros, en el sentido que da el diccionario a la palabra: «El que utiliza la fuerza en lugar de la inteligencia».

ELENA SALGADO / FANTOMAS La ministra desaparecida

VIDAS PARALELAS / pedro G. cuartango

Cuando era niño estaba fascinado por Fantomas. Era un personaje despiadado que manejaba una maquinaria criminal desde un secreto refugio bajo tierra. Nadie sabía a ciencia cierta si existía o era una invención de la imaginación porque pasaba largas temporadas sin dar señales de vida.

Esto es lo que le está sucediendo a Elena Salgado, que se ha ocultado bajo tierra en la semana negra de la economía española. Quien ha tenido que dar la cara es Zapatero, cuyas apelaciones a la conspiración de los especuladores no hacen presagiar nada bueno.

Como a Fantomas y su ayudante, me imagino a Salgado y a su fiel Campa buscando fórmulas en su refugio secreto para reflotar la economía. Salgado dice que ya ha tomado 139 medidas. La lástima es que no haya funcionado ninguna.

Salgado ha dejado de salir en público porque ya no sabe qué decir tras haber errado en sus predicciones una y otra vez. El Financial Times la consideraba como una de las peores ministras de Economía de la UE, lo que produce asombro. ¿Puede haber otra peor?

Fantomas planificaba cuidadosamente sus acciones y disponía de los medios tecnológicos más sofisticados, como un submarino o un avión supersónico. Pero las cosas siempre salían al revés de lo que él había planeado.

Esta mujer se parece mucho a Fantomas: todo lo que hace le sale mal. Lo que más me admira es su persistencia en el error: viene pronosticando desde hace un año los brotes verdes y el campo sigue helado.

Cuando veía las películas de Fantomas me extrañaba de que este chapucero siguiera en el mundo del crimen. Igual me sucede con Elena Salgado, que no se da por aludida por el paro, el hundimiento de la Bolsa, el endeudamiento, el astronómico déficit en las cuentas públicas y la degradación de nuestra solvencia.

Ha batido todos los récords de ineptitud e insiste. Fantomas, que tenía una gran fortuna, hubiera sido mucho mejor ministro que esta mujer que ha hecho carrera en la Administración y ejemplifica la perfecta burócrata al servicio de Zapatero.

Lo que más me llama la atención es la impavidez de la ministra frente al desastre. Su contumacia en el error es un caso patológico que merecería mejor causa si no fuera porque Zapatero y ella están convirtiendo a este país en un erial.

Lo peor de todo es su afán por recurrir a teorías conspiratorias para explicar un desastre que se podría haber evitado con un mínimo de rigor y sentido común. Ahora toda la culpa es de los especuladores internacionales, esos pérfidos capitalistas que sólo buscan el lucro.

La capacidad de fabulación de Zapatero en materia económica es inagotable, pero la realidad es que el país está a punto de irse a pique por la irrresponsabilidad de quienes gobiernan.


CABO SUELTO

ANTONIO LUCAS

Rumores

RESULTA PARADÓJICO que el reino del chisme se haya convertido en víctima del rumor. Hablo de España. Nos estamos quedando en bolas por el mangoneo de un puñado de piratas con BlackBerry que hacen saltar mensajes de espanto en los mercados, a la vez que aumentan sus fortunas domiciliando nuestro desahucio. El neocapitalismo no es un flujo de dineros envenenados, sino una corriente de verdades artificiales. Esa polución la agitan bancos, fondos de inversión de alto riesgo, brokers, nuevos caciques, chivos expiatorios, tontos útiles. Los de siempre. Ese tout le monde del que habla Tom Wolfe. Ellos hacen del rumor perverso una realidad viril, temible, rentable, abaratada. Así también se desguaza un país para adquirirlo por parcelas, con nosotros dentro a ser posible, que ya traemos de serie el mantra del sacrificio, la fe en el estajanovismo laboral, la mansedumbre y los domingos de misa. Aquello que nos reduce a mano de obra barata. La indecencia es obvia.

Pero de eso no hablaron Zapatero y Rajoy en su reality encasquillado del miércoles. Ellos son los intermediarios de este cierre por derribo. Su inacción tsé-tsé sólo es disuasoria para nuestro ánimo. Y la sociedad, a la larga, tolera mal la desproporción de ciertas ineficacias. Estoy hasta los huevos de sumar gente que quiero al desfiladero del paro. Peña de treinta y pocos años, acojonada ante este aquelarre de mediocres, de homeópatas a sueldo de la política, de manteros del milagro. Gobierno y oposición conforman un grosero farallón de impotentes. Las nuevas tecnologías del rumor económico los han homologado una vez más como espantapájaros ideológicos, tertulianos de Estado, bonus basura de una democracia desfigurada por la sed de los especuladores. La crisis es un viejo rudimento para vendernos más caro el dinero que nos roban. Un think tank que devalúa rumoreando y pone el mundo del revés a precio de saldo.

Nadie que valga la pena cree hoy que somos dueños de ningún destino. Nos hemos quedado para guarnición del rumor, para la subasta del dicharacho, que es el último de los fracasos una vez que el Gobierno fue reconvertido en dispensario de lexatín y la oposición no existe. Unos y otros, tan frágiles, son incapaces de atajar las señales de humo que nos desploman. De cercar la lobera de la especulación. La Bolsa es su cueva: un túmulo hecho de engaño rápido y derrumbes millonarios. Entre sus siete columnas escapa el dinero sucio cuando sopla la bocina interesada que nos dibuja más pobres. Y la pobreza, ya se sabe, tan solo es un problema de orden público. Una grieta ya prevista en este nuevo capitalismo moral y refundado. Justo lo que esperábamos.

«Nos estamos quedando en bolas por el mangoneo de un puñado de piratas con 'BlackBerry'»

EL CORREO CATALÁN

ARCADI ESPADA

El cura David

Querido J:

Zapatero embusteroHe de presentarte al cura David de Vargas. Es un gran personaje literario. Tengo con él un vínculo indestructible, porque llevó al cielo a mi madre como ella hubiera querido, y en España no había más de dos o tres curas capaces de hacerlo. Ya sabes que yo cruzo mi vida con estas cartas en lo que es intrínsecamente imprescindible: ahora para que recuses por amistad manifiesta lo que voy a contarte. El cura es un hombre joven, de 35 años. Un hombre algo teatral; es decir lo que una religión apelmazada y burocrática necesita. Y un aristocrático partidario de los ritos de la memoria. Cuenta, por ejemplo, que recuperó el de de su bisabuelo fusilado en Granada por los franquistas y borrado del Registro junto a su mujer y una de sus hijas: ni el cuerpo ni la preposición aparecieron nunca.

Hace cuatro años, David de Vargas llegó a Sant Vicenç de Castellet.

Un lugar de la Cataluña central, cercano a Manresa, municipio de unos 10.000 habitantes, más del 60% inmigrados, que en tiempos preglobales se dedicó de modo intensivo a la industria textil y hoy se vuelca en la prejubilación y el paro. Un lugar que necesita graves motivos. Los del cura De Vargas se los dio su obispo, el de Vic, cuando lo trasladó desde la vicaría de Manlleu a la rectoría de Sant Vicenç, premiándolo. Esto fue en 2006. Lo que ha pasado en estos cuatro años es interesante. El cura, que viste severamente de cura, ha recuperado la antigua liturgia. El cura da la misa en catalán y una pequeña parte en español, la lengua dominante en el pueblo. El cura ha ornado con vieja y clásica imaginería el templo y si no ha acabado con unas pinturas murales del altar, de la época de los curas ye-yé y Red River Valley, es porque no deja de ser un hombre prudente. El cura ha dado brillo y esplendor a las antiguas procesiones. Y carácter: el Viernes Santo desfilaban las mujeres de Sant Vicenç con regia mantilla española. No la impuso, por supuesto: pero es que ellas, protegidas, se atrevieron. ¡Y música, amigo mío! El cura le ha puesto música a las procesiones: el himno nacional y el himno catalán (me permitirás esta distinción adjetiva hasta que el Constitucional no se pronuncie o don José Montilla no lo disuelva) sonaron este último Viernes a la manera de Andalucía donde no suele haber procesión sin Marcha Real, sea dicho en todos los sentidos. Yo te ruego que llegado aquí te pares y lo pienses. Marcha Real y mantilla en un pueblo de la Cataluña central, gobernado por una coalición de CiU y Esquerra Republicana. Qué vitalidad. Elige si el cura David lo interpretan James Stewart, Gary Cooper, Anthony Queen o Paul Newman. O Joel Joan. En cuanto al director, sólo puede ser Frank Capra. Lo que ha pasado, en fin, en estos cuatro años en Sant Vicenç es que la asistencia a las misas se ha multiplicado y la parroquia del pueblo ha vuelto a ser un lugar de sociabilidad.

Como puedes comprender, a mí todo esto no me sienta muy bien. La extensión de la superstición no es buena noticia para mi fe, y hasta los más acérrimos enemigos del cura David reconocen que ha ensanchado su base social. ¡Hasta los negros van a Misa!, reconocen los acérrimos aludiendo a unos vecinos cameruneses. No es retórica, amigo. En esta última Semana Santa el cura le dio a llevar el Santo Cristo a un camerunés devoto. Y una mujer Rosario, colaboradora del cura, se tuvo que oír: «¿Pero cómo le dais el Cristo al negro?» Son cosas muy oscuras. Pero no tanto como las que están escritas. En realidad, si yo te hablo del cura David, y con gran simpatía, no es por lo que ha hecho sino por lo que le hacen. He disfrutado sobremanera leyendo una colección escogida de los artículos que el periódico local Regió 7, uno de los 12 apóstoles del Editorial Unificat de Catalunya, está dedicando esta primavera a nuestro hombre. Cada año, desde 2007, coincidiendo con el mes de las flores y la rotación de los cargos eclesiásticos, el periódico y otras gacetas tratan de convencer al obispo de Vic para que aparte de Sant Vicenç al cura David. ¡Al perplejo obispo! Que debe de hacerse cruces ante los que le piden que largue al hombre que ha hecho aumentar exponencialmente el negocio. Quisiera traerte los argumentos, pero no los hay. Sólo hay fervorosos matonismos, destilados con esa curiosa impunidad de la pequeñez. Sí puedo traerte algunos titulares memorables: «El uso del himno español en la procesión hace rebosar el vaso de la indignación vecinal». O esta noticia a cuatro columnas, lo juro por el niño Jesús antológico: «El polémico rector de San Vicenç hace esperar media hora a los asistentes a un funeral». (Fueron apenas 20 minutos; pero fue cierto: lo atrapó un atasco). Aunque la medida de todas las cosas las da este párrafo enterrado como una trufa, que a tu pig epistolar de ningún modo va a escapársele: «Lo cierto, escribe el analista Xavier Doménech, es que la comunidad de católicos catalanistas ya hace tiempo que casi no produce capellanes, y del seminario sale lo que sale». Ah, ah. Doménech, Doménech. No se sabe si la nación ha dejado a Dios o Dios ha dejado a la nación. No sé cuál de las dos hipótesis acercan más a los nacionales al infierno. Doménech, Doménech. Y del seminario sale lo que sale. Púrria: que nunca rematan, los nacionales.

La colección de todo lo publicado (donde se incluyen miserables insinuaciones sobre el cura David, desde que roba hasta que es sexual) es uno de los ejercicios de bullying mediático más ejemplares que he visto nunca. Hay procedimientos morales que sólo se ven bien a pequeña escala. La llegada de un nuevo cura siempre es un momento delicado en las sacristías. Cambian hábitos, maneras, gentes. Unos llegan y otros son desplazados. Las tensiones entre unos y otros son las propias de cualquier otro lugar (la política, por ejemplo) donde se manejan presupuestos y bulas. La cuestión tiene un interés relativo, pero sólo para los feligreses. El rasgo que diferencia esta pequeña historia es su pase a la reserva mediática. Y la fétida moraleja que desprende. Lo controlan absolutamente todo. Prosa, poesía. Radios, televisiones, periódicos. Mar y montaña. No controlan solamente el territorio; lo peor es que controlan el mapa. Hoy la única discrepancia en Cataluña se resume en dos opciones: Rambla o Bulevar. Las opciones en la consulta sobre la reforma de la Diagonal. Es todo. Fíjate hasta qué punto es todo que cuando al alcalde de Barcelona empiezan a decirle algunos ciudadanos que ni una cosa ni otra, que no maree y deje la Diagonal en paz como está, el alcalde dice que ni hablar, y que Rambla o Bulevar, y mucho ojito. Pues bien. Que en estas circunstancias un cura David se eche al monte Sinaí no puede más que complacernos. Ni tú ni yo creemos en Dios, pero sí en los milagros, que son obra de los hombres. No descartes que más de un domingo decida llegarme hasta San Vicenç a escuchar los robustos sermones. La iglesia del cura David es el único lugar de Cataluña donde no se dice amén.

Sigue con salud,

A.

Etiquetas:

Links to this post:

Crear un enlace

Home

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Visitor Map
Create your own visitor map!