ESPAÑA EN QUIEBRA: El temor a la recaída tumba las Bolsas
MARÍA VEGA / Madrid
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Debacle de la Bolsa y el euro por el temor a otra recaída
El Ibex encabeza las pérdidas (-6,6%) y la moneda única retrocede al nivel de 2006 / Riesgo de deflación al bajar el consumo en EspañaUn nuevo brote de pánico se apoderó ayer de las Bolsas europeas y en especial de la española, en una jornada negra que arrastró al euro a mínimos que no tocaba desde abril de 2006 y abrió la puerta al regreso de los grandes fondos especuladores que apuestan por la caída de los mercados en el corto plazo.
La advertencia que lanzó el FMI a los países ricos sobre la necesidad de ajustar aún más su déficit para no seguir inflando su abultada deuda desató la alarma de los inversores. En España, los datos sobre la evolución negativa de los precios agravaron el sentimiento de pesimismo en el mercado.Sigue en pág. 40
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Los inversores dejaron claro ayer que cualquier dato macroeconómico puede ser el detonante de un crash bursátil en estos momentos de extrema volatilidad. Y es que por la mañana, nada más conocerse que por primera vez en 24 años la inflación subyacente (la que no incluye el precio de las gasolinas y los alimentos no elaborados) en España registró tasas negativas, los mercados comenzaron a especular y el Ibex 35 inició su caída libre hasta cerrar con un descenso del 6,6%, el mayor desplome desde la caída de Lehman Brothers en octubre de 2008.
Los miedos a que la economía española no encuentre una salida a esta crisis -por el efecto devastador que tendría sobre el euro la caída de un país del tamaño de España- y las sombras que pesan sobre otras economías europeas por su alto déficit público, como Reino Unido o Italia, volvieron a inyectar pesimismo en las plazas del Viejo Continente y contagiaron el arranque de Wall Street. La moneda única se despeñó hasta los 1,23 dólares.
Las advertencias a los países ricos que el FMI lanzó a través de dos informes fiscales tampoco ayudaron a los mercados. Según la institución monetaria, aunque el inicio de la recuperación económica haya aumentado la recaudación tributaria, los países avanzados deben reducir su déficit a 8,75 puntos porcentuales de su Producto Interior Bruto (PIB) en la próxima década para que la deuda baje al 60% del PIB.
El FMI recordó que la deuda pública debe regresar pronto a los niveles anteriores a la crisis porque si no lo hace, el crecimiento potencial de las economías avanzadas podría descender un 0,5% al año.
No obstante, aunque el déficit preocupa a los mercados, las exigencias de los inversores tradicionales a los Gobiernos van más allá del ajuste de este dato.
Si hace unas semanas, las Bolsas pedían recortes de gasto para reducir el déficit público en países como España, ahora quieren más transparencia para saber cuál será el impacto real de estas medidas en la recuperación. Mientras los inversores no tengan este dato claro, los mercados parecen condenados a moverse al compás de los rumores.
De hecho, ayer tuvo un fuerte impacto el runrún recogido por la agencia financiera Bloomberg y no confirmado oficialmente sobre la posibilidad de que el Banco Central Europeo (BCE) hubiera dejado de comprar deuda española e italiana, tan sólo cuatro días después de que pusiera en marcha su programa de compra de bonos.
El bono español sufrió las consecuencias de estos comentarios y su diferencial con el bund alemán a 10 años (que se utiliza como referencia en Europa para comparar la rentabilidad de estos productos financieros con los que se financian los Estados) se disparó hasta 110 puntos. Y todo ello a pesar de que el plan de ajuste que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, presentó el miércoles en el Congreso había logrado rebajar esa cifra hasta los 98 puntos.
También los CDS, que recogen el coste de asegurar la deuda soberana, se elevaron ayer hasta 154 puntos para la española. Mientras, en el caso de Italia superaban los 139 enteros.
El coste de emitir deuda en los países periféricos de la Eurozona subía, mientras las Bolsas se desplomaban y el euro perdía posiciones frente al dólar y consolidaba las caídas de los últimos días hasta cambiarse por 1,23 dólares, un nivel que no tocaba de 2006, ya que ni siquiera cayó tanto con el estallido de la crisis financiera y la nacionalización de algunos bancos en Europa.
Bonos, divisas y acciones son los tres focos sobre los que actúan los especuladores que apuestan por la caída de los mercados, reconocía ayer a este periódico el analista de IG Markets, Daniel Pingarrón.
Las llamadas posiciones cortas (que consisten en tomar prestada una acción para venderla temporalmente y, cuando ésta caiga, volverla a comprar a un precio más bajo antes de devolvérsela a su a su dueño) volvieron a cebarse ayer con los mercados europeos, especialmente con la banca. Las grandes entidades financieras españolas (Santander y BBVA) y francesas (Société Générale, BNP Paribas y Crédit Agricole) figuraron entre los valores más castigados del Eurostoxx, con caídas de entre el 6,4% y el 9%.
La banca sigue en el punto de mira y ayer unas declaraciones del consejero delegado de Deutsche Bank, Josef Ackermann, a la televisión alemana en las que expresó sus dudas de que Grecia pueda hacer frente a los pagos de todos sus vencimientos de deuda a pesar de las ayudas recibidas por la UE y el FMI volvieron a golpear a los bancos europeos.
Sin embargo, la Bolsa de Atenas con un descenso del 3,4% consiguió mantener el tipo mejor que las plazas de París (-4,6%), Milán (-5,3%) o Lisboa (-4,2%). Curiosamente, Grecia es el único país europeo que ha prohibido las posiciones cortas en sus mercados financieros para hacer frente a su delicada situación.
Con estos elementos, los expertos se muestran muy cautos a la hora de predecir cuándo recuperarán la normalidad las Bolsas. «El mercado está peligroso porque el miedo se ha instalado en las Bolsas», señalaba ayer el gestor de fondos de Renta 4, Óscar Moreno.
OORBYT.es
>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el videoanálisis de Vicente Lozano sobre la grave situación económica..
E. MAÍLLO / Madrid
La caída del consumo revive el 'fantasma' de la deflación
La economía española flirtea con la deflación, según evidenciaron ayer los datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) correspondientes al mes de abril.
Desaparecido, con permiso del petróleo, el fantasma de la estanflación (parón económico con alza de precios), la amenaza ahora se llama deflación, entendida como la caída de precios.
España ya vivió esa situación durante el pasado año, pero entonces la deflación estaba provocada por un elemento transitorio: los menores precios del petróleo respecto a 2008 generaban un espejismo de caída general de precios.
Ahora sucede justo lo contrario. Los precios de los productos más volátiles -los derivados del propio petróleo y los alimientos frescos- son los que han llevado el IPC hasta el nivel del 1,5%.
Sin embargo, si se quitan dichos componentes y se analiza la cesta de la compra más estable, lo que se conoce como inflación subyacente, registra una caída en lo que va de año del 0,2% y en los 12 últimos meses del 0,1%. Nunca desde que se mide esta rúbrica -desde 1986- se había registrado un descenso en términos interanuales.
El Gobierno, consciente de la gravedad de esta evolución, trató ayer de darle una explicación algo sui generis. Atribuyó la caída de la inflación subyacente a la Semana Santa. Como en el año 2009 la festividad cayó íntegra en el mes de abril y este año parte de la semana ha tenido lugar en marzo, eso ha provocado una caída de los precios.
El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, afirmó ayer que el comportamiento de la inflación subyacente fue «puntual» que aventuró la vuelta a tasas «positivas» en los próximos meses. En opinión del secretario de Estado, la inflación subyacente está consolidando su tendencia a una tasa «muy ligera, pero positiva», informa Servimedia.
Desde el pasado mes de septiembre la inflación subyacente llevaba oscilando entre los niveles del 0,1% y el 0,3%.
La razón de esta atonía de los precios tiene que ver con el estancamiento del consumo. Las empresas se ven obligadas a ajustar los precios como estrategia para tratar de lograr un mayor volumen de compras por parte de los clientes.
De los 12 grupos que componen el IPC, cinco están en negativo y otros dos prácticamente estancados. Sin embargo, hay dos que están por las nubes: bebidas alcohólicas y tabaco, por un lado, y transporte, por otro.
El primer grupo experimenta un repunte de precios del 12,1% en el último año, mientras que el transporte se encarece un 8,3%. Detrás de este comportamiento hay varios factores. Por un lado, el incremento de impuestos decretado por el Gobierno. Por otro, la carestía del petróleo y la debilidad del euro, que tiran al alza de la rúbrica de transporte.
Por el contrario, los componentes de ocio y cultura son un 2,5% más baratos; los alimentos y bebidas no alcohólicas (no sujetos a gravámenes especiales) caen un 1,9%, las medicinas un 1,7%, las comunicaciones un 1,3% y la ropa un 0,9%.
Si se analizan los productos uno por uno, el mayor encarecimiento en el último año es para el tabaco, con un 17,1%. El transporte personal es un 8% más caro y la calefacción un 5,5%. Estos dos últimos salpicados por el precio de los carburantes.
En el lado de las caídas sobresalen, mientras tanto, la lecha, que se ha abaratado un 8,7% en los 12 últimos meses. El azúcar, cuyo precio es un 6,9% menor. Las frutas frescas, que son un 5% más baratas, o la carne de ave, por la que hay que pagar un 4,4% menos.
El Gobierno espera que los precios empiecen a repuntar en la medida en que el consumo de las familias se recupere.
JOSÉ LUIS MARTÍNEZ CAMPUZANO
¿No es suficiente?
De nuevo las bolsas mundiales caen con fuerza, no lejos ya de los niveles mínimos que vimos una semana atrás. ¿No son suficientes las medidas tomadas en los últimos días? Recuerden. Se crea un mecanismo para estabilizar el euro por un volumen equivalente al 8,5% del PIB; se habilita al BCE para comprar deuda pública, inyectar de nuevo sin límite de cantidad a tres y seis meses a tipo fijo del 1% y prestar dólares al mercado; los países más cuestionados se comprometen a acelerar su ajuste fiscal. Las dos últimas condiciones ya se están cumpliendo, en algunos casos como el ajuste fiscal decidido por los gobiernos español y luso con un enorme esfuerzo social y político. Quizás también económico. Por lo que respecta al Mecanismo de Estabilidad del Euro (Fondo), la primera condición anterior, ya se está aprobando por los diferentes gobiernos. Entonces, ¿por qué no se recupera el mercado? Les ofrezco diferentes alternativas: No, no son medidas suficientes. La deuda total de los cuatro países periféricos del euro supera 2,5 billones. El Fondo creado podría ser insuficiente si la tensión se acentúa.
¿Serán capaces los gobiernos de llevar a cabo el ajuste fiscal? Todas las miradas se centran en Grecia. Pero es que el ajuste fiscal necesario para reducir el déficit hasta el nivel objetivo podría ser mayor en el resto de los países si las previsiones oficiales de crecimiento resultan ser muy optimistas.
¿Aumentará la disciplina fiscal y coordinación en política económica? Para algunos analistas, el Fondo supone una tentación enorme para aplazar los ajustes. Para otros, es una oportunidad única para avanzar en el objetivo último de soberanía política.
¿Entienden las dudas? ¿Y el miedo? El miedo conlleva cautela. El pánico provoca decisiones irracionales, como liquidar posiciones a cualquier precio. Los mercados no funcionan, se vuelven ilíquidos, lo que se traduce en nuevas caídas. Como una bola de nieve cada vez más grande, el proceso se retroalimenta.
Sigo pensando que la mejor forma de luchar contra la incertidumbre es la transparencia. Un año atrás la Fed decidió tomar posiciones de todos los mercados que amenazaban con derrumbarse. Lo anunció y cuantificó. Algo similar debería hacer el BCE. Los gobiernos deben ser claros sobre sus objetivos, de nuevo realistas en sus previsiones y no ir a la zaga de los mercados. Es importante acabar con toda la especulación que rodea al euro, su existencia. Valdría avanzar de forma rápida en la coordinación fiscal, disciplinaria. Algo creíble. Sinceramente, no sé si todo esto es la solución. Pero sí creo es que hay que ser persistente en las medidas tomadas. Y ampliarlas si hace falta.
José Luis Martínez Campuzano es estratega jefe de Citi en España
ROSALÍA SÁNCHEZ / Berlín
La UE adelanta la normativa contra los especuladores
Merkel y Sarkozy pactan la regulación contra los 'hedge funds' y exigen que sea aprobada el martes pese a la resistencia británicaEspecial para EL MUNDO
La gran batalla contra los especuladores financieros tendrá lugar el martes en Bruselas. Berlín espera que la votación con la que la UE pretende parar los pies a los fondos de inversión de alto riesgo, a los que considera responsables y principales beneficiarios de la crisis del euro, sea la semana entrante, adelantándose al resto de legislaciones al respecto que también estarían gestándose en otros países y convirtiendo a la UE en el mercado financiero pionero en este aspecto.
Según fuentes de la Cancillería de Merkel, los gobiernos francés y alemán han conseguido apoyo suficiente para aprobar una nueva normativa que aumentará considerablemente los niveles de transparencia que se exige tanto a los gestores de fondos de cobertura como a las firmas de capital privado para operar en Europa. El texto preparado para la votación en Bruselas contempla la obligación de reducir el grado de apalancamiento que utilizan, así como presentar ante las autoridades comunitarias informes periódicos que incluyan importantes detalles acerca de sus carteras. Recoge, además, la obligación de los hedge funds de mantener sus activos en bancos europeos, condición en la que se advierte la intención de forzar la capitalización del Continente.
La mera confirmación, ayer, por parte de la ministra española Elena Salgado, en declaraciones a Financial Times, de que toda esta nueva normativa está ya en marcha creó una espiral de salida de capital de las Bolsas europeas. Muchos fondos no pertenecientes a la UE y especialmente los norteamericanos podrían verse afectados, puesto que deberían cumplir los mismos requisitos que los locales para operar en los mercados europeos, lo que, según analistas londinenses, podría terminar en conflictos diplomáticos con EEUU.
En el pasado mes de marzo Tim Geithner, secretario del Tesoro estadounidense, escribió a los funcionarios de la UE para advertirles que las nuevas normas en las que estaban trabajando podrían dar lugar a una «ruptura transatlántica» al dejar a los fondos de EEUU fuera de los mercados europeos, según informó FT.
En Berlín, sin embargo, no se advierte semejante peligro. La canciller Merkel ha anunciado reiteradamente su intención de disminuir las facilidades con las que los especuladores se sirven de las crisis para hacer dinero y su equipo se esforzaba anoche por subrayar dos detalles: que de este asunto ya se ha hablado con Obama y que es «absolutamente falso» que se haya producido una amenaza de Francia de abandonar el euro si Alemania no accedía al último programa de ayudas a la estabilidad de la moneda única. A esta información atribuye el Gobierno de Berlín la nueva caída de las Bolsas europeas, en las que la imagen de Francia saliendo por la puerta del euro causó ayer pavor. «Sencillamente, eso nunca ha pasado», aseguran.
Otro comentario que terminó de hundir ayer las Bolsas fue el del presidente de Deutsche Bank, Joseph Ackermann, que osó afirmar públicamente lo que muchos tienen en mente, pero que dicho en la televisión alemana por un amigo personal de Merkel causaba escalofríos. «Tengo mis dudas sobre si Grecia se encuentra en condiciones de intensificar sus esfuerzos y responder al pago de la deuda», dijo. No hizo falta más para hacer cundir el pánico, a pesar de que, seguidamente, quiso hacer distinciones explicando que España e Italia serán «suficientemente fuertes» para afrontar su deuda gracias al fondo europeo de estabilización. En el caso de Portugal, las cosas son «más difíciles», admitió.
Los analistas de Fráncfort, tras escucharlo, se debatían entre pedir públicamente «¡Que Ackermann cierre la boca!», como hicieron los de Financial Times Deutschland, o tirarse de los pelos preguntándose por qué muerde la mano que le da de comer, puesto que está claro que en el macroplan de ayuda al euro subyace un macroplan de ayuda a los bancos más expuestos a la deuda griega, como es el caso de los alemanes. Los más leían entre líneas una petición de más millones a su amiga Merkel. «Europa debe intensificar sus esfuerzos» hacia Grecia, dijo Ackermann.
RAFAEL PAMPILLÓN
¿Qué se puede hacer?
Parece que ayer los mercados descontaban una situación económica, para España, mucho peor de la prevista. Las medidas de reducción del gasto público adoptadas esta semana por el Gobierno no han sido suficientes y no han convencido a los inversores. El Gobierno ha perdido mucho tiempo y no acaba de enfrentarse a las necesarias reformas estructurales. España necesita tomar la senda del crecimiento pero para ello hay que ir cambiando nuestra estructura productiva orientándola hacia las exportaciones, a la vez que se hacen las reformas pendientes: la de la administración territorial, que permita una mayor unidad, del mercado laboral que permita crear más empleo, del sector de la energía y de las cajas. Sin exportaciones y reformas no habrá crecimiento ni generación de empleo.
El dato de caída de precios (deflación subyacente) muestra que el consumo no consigue ni recuperarse ni convertirse en motor de la economía. El elevado endeudamiento de las familias les está obligando a ahorrar más, para pagar lo que deben y, por tanto, a consumir menos. También porque el patrimonio de las familias (fondos, inmuebles, acciones, etc.) tras sufrir un duro golpe en 2008, 2009 y 2010 ha generado una reducción de la riqueza con efectos negativos sobre el consumo que se extenderá por lo menos durante este año y el que viene. En tanto, que el elevado desempleo también provoca que la gente consuma menos y ahorre más por motivo de precaución.
Tampoco parece que sea la inversión la que vaya a tirar de la economía. Las empresas, sobre todo las pequeñas que emplean más de la mitad de la fuerza laboral, tienen serias dificultades para acceder al crédito. Las entidades están sufriendo un aumento de morosidad que les exige mucha prudencia en la concesión de créditos. Algunas familias no devuelven los créditos por los elevados niveles de desempleo y las empresas que no pagan lo hacen porque han cerrado o no están en condiciones económicas de hacer frente a sus obligaciones crediticias.
Ante una demanda interna tan débil solo queda poner el foco en el sector exterior. La salida de la crisis pasa por animar la exportación. Afortunadamente, tanto la depreciación del euro como un mayor crecimiento de la economía mundial darán mayor vigor a nuestras ventas en el exterior. Para apoyar esta tendencia, el sector público debería afrontar mayores reducciones en el gasto corriente, improductivo e innecesario, donde todavía queda mucha tela que cortar, y dirigir su gasto a aumentar la productividad y la competitividad de nuestros productos. Por tanto, la solución a nuestros problemas pasa por aumentar la cantidad y calidad de nuestra oferta exportadora y por hacer las reformas estructurales.
Rafael Pampillón es catedrático de la Universidad San Pablo CEU.





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