EDITORIALES: Los barones del PSOE pagarán la primera factura
Los barones del PSOE pagarán la primera factura
EL VUELCO electoral que ha producido en España el duro recorte social de Zapatero amenaza con arrastrar al PSOE a perder el gobierno en comunidades que han sido sus feudos inexpugnables. Es el caso de Castilla-La Mancha y Extremadura. La segunda parte del sondeo de Sigma Dos que hoy publicamos revela que, si ahora hubiera elecciones autonómicas, los populares obtendrían mayoría absoluta en esas dos regiones -que sólo han conocido presidentes socialistas desde hace tres décadas-, pero también en Baleares, Asturias y Cantabria.
El escenario que se plantea a los socialistas es tan adverso que habrá que ver cómo reaccionan los barones ante la posibilidad cierta de tener que abandonar el poder como consecuencia de los bandazos que ha dado Zapatero ante la crisis. No es descabellado pensar que aumenten sus presiones al Gobierno para que actúe en determinada dirección. La imagen de Barreda, Fernández Vara o Antich abandonando el gobierno, impensable hace unas semanas, cobra hoy verosimilitud.
El derrumbe del PSOE es histórico en Extremadura: los 14 puntos de ventaja que Fernández Vara sacó al PP hace tres años se han volatilizado y ya estaría 4 por debajo de los populares.
En el caso de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal le ganaría a Barreda, en un pulso que mide el tirón de la secretaria general del PP. Como telón de fondo está el fiasco de la reforma del Estatuto de Autonomía tras la agria polémica de los trasvases. Aunque el PSOE ha tratado de cargar ese fracaso sobre las espaldas del PP, son mayoría los ciudadanos que en el sondeo señalan a los socialistas como culpables del resultado final.
Por lo que se refiere a Baleares, en el ánimo de los votantes pesa más el caos generado por el hexapartito y la corrupción en Unió Mallorquina -que desaparecería del mapa- que las graves sospechas que se ciernen sobre Matas. De hecho, el PP obtendría hoy en las Islas el mejor resultado de su historia, acaparando cerca del 50% de los votos.
En Cantabria, el pacto entre socialistas y regionalistas que ahora sostiene a Revilla no sería suficiente para cortar el paso al PP, y en Asturias, ni las dudas acerca de quién será finalmente el candidato popular impedirían a los de Rajoy llegar al poder.
Así las cosas, el PP, que ya gobierna con mayorías absolutas en la Comunidad de Madrid, en la Comunidad Valenciana, en Murcia y en Galicia, tiene al alcance imponerse de forma aplastante en otras cinco autonomías. Hay que tener en cuenta, además, que todos los pronósticos anuncian que los socialistas perderán Cataluña este otoño. Eso supondría que sólo gobernarían en Andalucía, el País Vasco y, tal vez, Aragón.
El sombrío panorama que para el PSOE dibuja la encuesta es similar al que ofrecían los sondeos para este partido en 1995. Y en efecto, ese año, los ciudadanos pasaron factura a Felipe González en las cuentas de sus barones. Un año después, González había detenido la sangría, pero no lo suficiente como para no claudicar ante Aznar. Ahora, el problema añadido para Zapatero es que tal vez ni siquiera pueda ganar tiempo y se vea obligado a adelantar los comicios.
Pese a los negros nubarrones que se ciernen sobre Zapatero, el ministro y número dos del PSOE, José Blanco, pone hoy al mal tiempo buena cara en una entrevista a EL MUNDO. Afirma que no hay que dar por acabado al presidente del Gobierno -«este muerto está muy vivo», señala- y descarta incluso una posible remodelación del Ejecutivo. Aunque también subraya que el partido «es una piña», resulta difícil creer que el tsunami que anuncia el sondeo no haga mella en el PSOE.
Se niega a apoyarle mientras haya pacto PSE-PP
El PNV pone un precio muy alto a Zapatero
ZAPATERO va a tener muy complicado conformar una mayoría estable que le permita concluir la legislatura. Si Duran LLeida ya dejó claro que CiU no apoyará los Presupuestos de 2011 -ayer mismo tildó al presidente de «cadáver político»-, el PNV ha llegado ahora para echar otro jarro de agua fría a las expectativas del PSOE. Urkullu ha afirmado en una entrevista a El Correo que, mientras persista el pacto entre el PSE y el PP en el País Vasco, su formación no dará estabilidad al Ejecutivo central. El PNV está en su derecho de querer aprovecharse de la debilidad de Zapatero, pero muy pocos entenderían que éste intentase salvarse a costa de aplastar la esperanza de cambio que ya encarna Patxi López en el País Vasco de la mano del popular Basagoiti. Por otra parte, Urkullu califica de «inmoral» la posibilidad de que el PSOE intente «agarrarse al posible final de ETA» para rehacerse electoralmente. Sería inmoral si para conseguir el fin de la banda Zapatero intentase algún atajo, pero estamos seguros de que acumula la experiencia necesaria como para no jugar a aprendiz de brujo con los terroristas.
Caprichoso e innecesario uso del coche oficial
El alcalde de Sevilla no entiende de recortes
LAS CRÍTICAS al Gobierno por su polémico plan de recorte del gasto aumentan al ver ejemplos como el que ha dado el alcalde socialista de Sevilla. Sánchez Monteseirín viajó en avión a la final de Copa del Rey disputada el 19 de mayo en Barcelona, pero ordenó que le enviasen su coche oficial por carretera 24 horas antes, para recogerle en el aeropuerto y facilitar sus desplazamientos por la ciudad condal. El capricho de Monteseirín, cuyo coste se cifra en 1.300 euros, ha recibido el reproche del Sindicato Unificado de Policía en una circular difundida ayer. El SUP lamenta que «cualquier chisgarabís de pacotilla» tenga coche oficial, y censura al Ejecutivo de Zapatero por el despilfarro en las administraciones públicas. Una postura lógica si tomamos como referente al Reino Unido, donde la coalición liberal-conservadora ha decidido ahorrar empezando por los ministros, que deben justificar el uso del coche oficial.
Esta edición pasará a ser 'la del espontáneo'
Eurovisión necesita un cambio de rumbo
LA ÚLTIMA edición de Eurovisión se recordará por la irrupción de un espontáneo durante la actuación del representante español, Daniel Diges. Incidentes así vuelven a poner en solfa un certamen denigrado en los últimos años por servir como caja de resonancia a una caterva de frikis y crooners trasnochados. Este año ha prevalecido la profesionalidad de los participantes -Diges, pese a su discreto 15º puesto, se ha revelado como un digno artista dotado de una voz poderosa-, pero un amplio sector de público aún percibe que Eurovisión esparce demasiada caspa. Tal sensación corre el riesgo de afianzarse definitivamente por el proverbial chalaneo de votos entre países amigos, que menoscaba la deseable meritocracia del concurso. Modificar el sistema de votación y dar frescura al festival se hacen imprescindibles para mejorar un evento que ha perdido brío en la que fue su razón de ser: crear un nexo de unión entre europeos. Es verdad que Eurovisión sigue atrayendo audiencias masivas, pero por ello mismo cabe exigirle que se renueve para poder identificar mejor los valores comunes del Viejo Continente.





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