EDITORIALES: El despilfarro autonómico, agujero negro del gasto/ Garzón no es un héroe, sino un imputado
El despilfarro autonómico, agujero negro del gasto
MARIANO RAJOY realizó ayer un diagnóstico correcto y si se quiere brillante de las causas que nos han llevado a esta dramática situación económica, pero estuvo menos acertado en sus propuestas para recortar el déficit público. Entre otras razones, porque pasó por alto el enorme agujero negro que supone el gasto de las comunidades autónomas, que administran dos de cada tres euros que recauda el Estado.
Empezando por el análisis de la situación, Rajoy tiene razón al afirmar que Zapatero no ha hecho caso «a nadie» y que se ha empeñado en llevar la contraria a todas las voces sensatas que le decían que estaba equivocado. Es cierto también que España se ha convertido en una especie de «protectorado» de Obama y Merkel al tener que asumir una medidas «improvisadas e impuestas» para evitar una debacle en los mercados.
También nos parecen necesarias las siete reformas estructurales que planteó, aunque hay dos de carácter urgente que deben ser acometidas de inmediato: la del sector financiero y la del mercado de trabajo.
Entrando en el asunto de las pensiones, Rajoy tiene también razón cuando afirma que la congelación tendría que haber sido acordada con el resto de las fuerzas políticas, tal y como establece el Pacto de Toledo, suscrito en 1995. Ello no obsta para que todo el mundo sea consciente de la necesidad de reformar el sistema de pensiones, algo que debería ser abordado mediante una revisión del Pacto de Toledo.
Lo que los partidos tienen que hacer en materia de pensiones es abordar los cambios que hagan viable el sistema de pensiones en los próximos 25 ó 30 años, teniendo en cuenta la evolución demográfica. Ello requerirá probablemente retrasar la edad de jubilación, modificar el sistema de cálculo y otras medidas que deben ser estudiadas.
Lo lógico y lo coherente sería que PSOE y PP se pusieran a trabajar juntos en este asunto para impulsar esa reforma que no puede ser improvisada y que requiere escuchar a la patronal y los sindicatos.
Por último, Rajoy criticó también la forma cómo se ha efectuado el recorte del sueldo de los funcionarios y propuso una serie de medidas alternativas para reducir el gasto del Estado. En concreto, el líder del PP habló de eliminar 470 millones de gasto que suponen las enmiendas pactadas con las minorías para sacar adelante los Presupuestos, de 400 millones en ayudas al desarrollo, de meter la tijera a los 292 millones de subvenciones que reciben los partidos, los sindicatos y la patronal, de reducir el abultado déficit de las televisiones públicas y de eliminar y fusionar ministerios.
Pues bien, muchos de estos recortes son viables y necesarios, pero no resolverían el enorme ajuste presupuestario que hay que realizar tanto a corto como a medio plazo. Puede que Zapatero no haya afinado mucho, pero ha tenido que actuar para evitar males mayores. En lo esencial, Zapatero no ha hecho tal vez lo que tenía que hacer pero sí lo que podía hacer. Lo lamentable es que haya tardado tanto.
Pero hay otra gran tarea pendiente a la que Rajoy no hizo referencia: la enorme e incontrolada dilapidación de recursos de las comunidades autonómas, convertidas en 17 sumideros por los que salen cantidades ingentes de dinero que no se sabe a donde va a parar.
Nuestro suplemento Mercados hace hoy un informe sobre el despilfarro de las autonomías con casos sangrantes: contrataciones de amigos y familiares con sueldos astronómicos, cientos de asesores que cobran por no hacer nada, televisiones autonómicas con pérdidas anuales de más de 100 millones de euros, elevadas partidas para política exterior, cientos de empresas públicas con endeudamiento y números rojos insoportables y, en general, un inmenso aparato burocrático que ha crecido en 190.000 funcionarios en los dos últimos años.
Es cierto que el déficit del Estado es hoy insostenible, pero no habríamos llegado a nada de esto sin la orgía de gasto de las 17 comunidades que han competido en crear 17 Estados en pequeño en los que se reproducen y aumentan todos los vicios del grande.
Por un mínimo sentido de la equidad, resulta inaplazable la revisión del gasto de las comunidades autónomas, ya que Zapatero no puede pedir que se aprieten el cinturón funcionarios y pensionistas con menos de 1.000 euros de ingresos mensuales mientras los barones autonómicos -los Montilla, los Camps, los Antic- siguen derrochando el dinero sin control alguno.
Sigue la campaña para presentar al juez como una víctima del Supremo
Garzón no es un héroe, sino un imputado
LEIRE PAJÍN efectuó ayer un canto a las virtudes de Garzón, subrayando su «lucha intachable» contra el terrorismo y a favor de la memoria histórica. Pajín aseguró que ella comprende a quienes critican el calvario judicial que está atravesando. En primer lugar, Garzón no ha sido encausado por defender la memoria histórica sino por abusar de sus competencias como juez. Por un millón de veces que se repita una mentira, ésta no se convierte en verdad. Algunos medios le presentaban ayer como un héroe que ha sido víctima de una conspiración entre la Falange y el Supremo. Ni siquiera el más ignorante de los españoles se puede creer una alianza tan inverosímil y absurda. Garzón va a sentarse en el banquillo por decisión unánime de cinco jueces del Supremo. Y ha sido suspendido con el voto a favor de los 18 miembros del CGPJ que intervinieron. Los mismos que acusaron a Esperanza Aguirre de rebelarse contra la Constitución por oponerse al alza del IVA, insultan ahora al Supremo y cuestionan la independencia del poder judicial. Parece que hay un sector de la izquierda que no quiere acatar las reglas de la democracia.






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