NEGLICENCIAS QUE EXCARCELAN ETARRAS
J. MANSO / Á. ESCRIVÁ / Madrid
La Audiencia libera al jefe de ETA que ordenó matar al Rey
El ex número uno de ETA Iñaki de Rentería abandonó el miércoles la prisión de El Puerto y es un hombre libre después de que la Audiencia Nacional rechazase juzgarle por ordenar el asesinato del Rey en Palma de Mallorca en 1995. La Fiscalía y la Policía mantienen aún hoy que entre él y el jefe etarra Kantauri planearon el magnicidio y, de hecho, el Ministerio Público pidió hace un mes que se le condenase a 46 años de cárcel.
La Sección Segunda lo dejó en libertad tras comprobar que el tribunal francés que autorizó su extradición denegó que pudiese ser juzgado en España por un delito contra la Corona ni por conspiración para el asesinato, ya que los indicios que le presentó la Sala Penal no detallan de manera suficiente su participación en ese crimen. Fuentes policiales sostienen que Iñaki de Rentería no fue extraditado, sino expulsado, por lo que no habría ninguna limitación para juzgarle. Sigue en página 4
Editorial en página 3
Ignacio Gracia Arregui, Iñaki de Rentería, abandonó la prisión gaditana el miércoles después de haber cumplido poco menos de los 10 años a los que fue condenado en Francia por asociación de malhechores. Fue arrestado en septiembre de 2000 en Bidart. Entonces, se le consideraba el número uno de ETA. La banda asesinó aquel año al diputado autonómico del PSE Fernando Buesa o al columnista de EL MUNDO José Luis López de Lacalle. La Policía le atribuye también la orden para secuestrar al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara en 1996, aunque no ha sido juzgado por ello.
Según confirmaron fuentes fiscales, hace sólo un mes que la Fiscalía presentó un escrito de acusación contra él por el intento de regicidio del verano de 1995, basándose en las declaraciones de los etarras que formaron el comando: Juan José Rego Vidal; su hijo Ignacio, y Jorge García Sertucha, que en tres ocasiones llegó a tener al Monarca en la mira telescópica de su rifle de precisión cuando se encontraba en la cubierta del Fortuna. El asesinato no llegó a consumarse porque los terroristas no tenían garantizada la huida.
Los tres aseguraron que fueron Iñaki de Rentería y Kantauri quienes planificaron y ordenaron el atentado, y precisaron que también tenían proyectados magnicidios contra el Príncipe y el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar.
Los Rego, padre e hijo, y García Sertucha fueron condenados a 109 años de cárcel. Por esos hechos, Kantauri lo fue a 13. Iñaki de Rentería fue procesado por Baltasar Garzón en 1996 y la Fiscalía pide ahora para él 46 años de cárcel por un delito contra la Corona, depósito de armas y explosivos, falsedad documental e integración en una organización terrorista por su responsabilidad en la «planificación y ejecución» del regicidio.
Después de que la Fiscalía presentase su escrito de acusación, la defensa del terrorista planteó como cuestión previa que el Tribunal de Versalles, que acordó su extradición por esa causa en 2002, denegó la posibilidad de que se le juzgase por un delito distinto al de integración en una organización terrorista, lo que cerraba la puerta al juicio oral, ya que Iñaki de Rentería ya había sido condenado por el delito equivalente en Francia.
Lo que argumentó la corte francesa entonces fue que la Sala Penal de la Audiencia no detalló con suficiente precisión los indicios que incriminan al etarra en el regicidio frustrado, ni siquiera cuando se le requirió para que enviase información adicional. En esta situación, según confirmaron fuentes jurídicas, los jueces que han formado la Sección Segunda -Ángel Hurtado, José Ricardo de Prada y Julio de Diego- han ordenado su puesta en libertad, sin oposición del fiscal, ya que no tenía más causas pendientes.
No obstante, fuentes policiales consultadas por EL MUNDO sostienen que el terrorista no fue entregado a España en virtud de ese acuerdo de extradición, sino de una orden de expulsión firmada por el prefecto de los Altos Pirineos el 16 de noviembre de 2008, que fijaba nuestro país como lugar de destino. De hecho, Iñaki de Rentería fue depositado en el puesto fronterizo de Somport (Huesca) y detenido inmediatamente por la Policía española.
Fuentes del Ministerio Fiscal señalaron ayer que esa situación abre la posibilidad de que Iñaki de Rentería pueda ser arrestado de nuevo y juzgado, ya que podría estudiarse que los límites establecidos en el acuerdo de extradición no vinculasen a las autoridades de España.
Iñaki de Rentería tenía al menos otras dos causas pendientes al llegar a España. Una por su relación con un atentado perpetrado por el comando Barcelona el 15 de agosto de 1993, en el que fueron asesinados dos policías. La Guardia Civil elaboró un informe en el que se aseguraba que los documentos incautados las declaraciones de Felipe San Epifanio y Gregorio Vicario Setién, tras ser detenidos, señalaban a un tal Gorospe-el alias de Iñaki en ETA- como la persona que les dio las órdenes y los medios para llevar a cabo el crimen. El otro era el asesinato de Jesús Velasco en 1980, que se declaró prescrito.
ÁNGELES ESCRIVÁ / Madrid
Beneficiado por la Ley de Amnistía
Ignacio Gracia, alias Iñaki de Rentería y Gorosti, tuvo tiempo de pensárselo en 1977, cuando fue promulgada la Ley de Amnistía porque fue uno de los beneficiados. Pero prefirió seguir en ETA, a la que se había incorporado apenas unos años antes, cuando cumplió los 20. Y no fue ésta la única vez que despreció la posibilidad de asumir la democracia.
A esa edad, dio cobertura a algunos miembros de ETA, y cuando supo que la Policía sospechaba de él, escapó a Francia. Se unió a los comandos especiales bereziak de ETA político-militar, y cuando los peemes decidieron disolverse, una vez más, optó por integrarse en ETA-militar. Recibió cursillos de adiestramiento en Argel y, al acabar, organizó un comando legal en Pamplona que no pudo encabezar porque la policía francesa le detuvo cuando se disponía a hacerlo. Las autoridades galas casi le recluyeron en Martinica, pero finalmente se limitaron a tenerlo unos meses en la prisión de Bayona.
Iñaki de Rentería permaneció durante casi una década al frente del aparato de información de ETA. Cuando cayó la cúpula de Bidart, tuvo que esperar a que dos pesos pesados fueran arrestados antes de ser señalado como uno de los máximos responsables de la banda. En algunas referencias apareció como responsable del aparato militar y, en otras, del logístico. Así desde 1993 hasta 2000, cuando fue detenido.
Las Fuerzas de Seguridad sostienen que sus órdenes están detrás de los grandes atentados efectuados esos años, pero sobre todo encontraron que su alias, Gorosti, salía en documentos incautados en el comando Barcelona que asesinó a dos policías; los miembros de este comando, Vicario Setién y Pipe, le señalaron como quien les ordenó y facilitó los medios para perpetrar este atentado. Lo mismo ocurrió con el frustrado contra el Rey.
Una orden firmada por el Prefecto de los Altos Pirineos el 16 de noviembre de 2008 acredita que ese día salió de la prisión de Lainnemezan para ser expulsado a España. Fue entregado en el puesto fronterizo de Somport a la Policía sin que ayer hubiesen quedado aclaradas, entre otras muchas dudas, las causas por las que nunca ha sido juzgado en España, a pesar de que la suya fue una entrega y no una extradición; o por qué Pakito y Josu Ternera fueron acusados y condenados por delitos puntuales, una vez extraditados, e Iñaki de Rentería no.
El miércoles salió de la cárcel de Puerto 1. La Guardia Civil asegura que pertenecía al sector duro. La Policía sostiene que había sido expulsado de ETA y del colectivo de presos y que, por eso, nadie fue a recogerle ni nadie celebró su regreso.
EDUARDO SUÁREZ / Londres
De Juana huye del Ulster para evitar la extradición
Corresponsal
José Ignacio de Juana está en paradero desconocido. Ni la policía, ni el juez, ni sus abogados saben exactamente dónde está. Y no lo saben al menos desde el 25 de marzo, el último día en el que se presentó en la comisaría de Belfast donde le tocaba retratarse todos los días según los requisitos de su libertad condicional.
Así se informó a las partes del proceso en una vista celebrada el jueves pasado en los juzgados de la capital del Ulster. A partir de ahora, se abre un proceso por el que se le revocará al etarra la libertad condicional y se dictará contra él una orden de busca y captura internacional.
El etarra vivía en libertad condicional desde que se entregó a la Justicia en noviembre de 2008, dispuesto a dirimir su posible extradición a España en los tribunales del Ulster. El juez del proceso, Thomas Burgess, le impuso entonces las condiciones que suelen regir en la Justicia norirlandesa. Se le retiró el pasaporte, se le impuso un toque de queda y se le obligó a presentarse todos los días en comisaría y dar información sobre su paradero.
Durante 17 meses, De Juana ha observado escrupulosamente estos requisitos y se ha presentado como un ciudadano que cumplía con su deber ante la Justicia y al que el Gobierno español perseguía por motivos políticos. Una impresión que ha reforzado la estrategia de defensa de sus abogados y los eventos en su honor que le han organizado sus amigos republicanos.
Según fuentes próximas al caso, su fuga ha cogido de sorpresa también a Kevin Winters, el bufete que lo representa y que asegura que no sabía nada de su decisión. Y, según el representante de la Fiscalía, Stephen Ritchie, el etarra «no estaba en su casa cuando le ha llamado la policía, ni en los dos cafés cuyos nombres dejó como posible paradero. Por eso, hay motivos para pensar que ha huido de esta jurisdicción».
De Juana podría estar escondido en uno de los escondrijos del IRA en el Ulster. Pero lo más probable es que esté al sur de la frontera, en lugares de mayoría republicana como Roscommon o Donegal.
Cabe la posibilidad de que el etarra ya no esté en la isla. Pero para salir habría tenido que coger uno de los ferries que conectan Belfast con Glasgow o Liverpool u obtener un pasaporte falso con la ayuda del entorno del IRA.
A De Juana, la Justicia española le persigue por una frase leída en un acto de homenaje en su nombre. En concreto, por las palabras «aurrera bolie» («adelante la pelota»), acuñadas por el líder de ETA Txomin Iturbe como sinónimo de la lucha armada. El etarra se entregó en una comisaría en noviembre de 2008 y desde entonces se ha sometido a un largo proceso judicial cuyo primer capítulo terminó hace unos meses con el fallo del juez Burgess a favor de la extradición.
La Justicia norirlandesa se hallaba ahora en la segunda parte del proceso: el recurso al tribunal de apelación de Belfast, cuya vista estaba fijada para finales de junio. Su huida deja en el aire el proceso judicial.
Se da la circunstancia de que De Juana desaparece del mapa el 26 de marzo, precisamente el día en el que sus abogados presentan su recurso ante la Justicia y en el que el grupo que lo apoya convocó un «acto urgente» que se celebró en un local de Belfast a las 19.30 horas. Ese día, De Juana estaba en el cartel. A última hora, sin embargo, los organizadores anunciaron a este periódico que no asistiría.
A CONTRAPELO
SANTIAGO GONZÁLEZ
Taxista en fuga
Lo último que habíamos sabido de 'Iñaki' de JuanaChaos es que su intento de convertirse en taxista en Belfast había fracasado al denegársele la preceptiva licencia por la West Belfast Taxi Association, que tiene en su nómina de conductores a 15 ex terroristas. No es que sean muy mirados para los delitos de sangre, pero se la han negado a nuestro hombre por mentiroso, por haber ocultado su pasado. En todas partes hay un código del hampa que se debe respetar.
Algunos reclaman su extradición por haber enaltecido el terrorismo durante el homenaje que se le rindió en la calle de Juan de Bilbao, en la parte vieja donostiarra, el 2 de agosto de 2008 a su salida de la cárcel. Aquel día se leyó una carta suya cuya autoría niega, en la que se recogía la divisa que guió la vida y obra de Txomin Iturbe desde que era el portero del equipo de fútbol de su pueblo, Mondragón: «¡Aurrera bolie! [Adelante la pelota]».
¿Es ésta una metáfora de la lucha armada? También podría serlo del acto de levantarse de la cama. No podemos afirmar nada concluyente en lo tocante a la literatura. Quienes hayan visto Ciudadano Kane recordarán que toda la película es una investigación sobre la palabra rosebud (literalmente, capullo de rosa) pronunciada por Charles Foster Kane en el momento de entregar la cuchara, en la primera secuencia del filme. Orson Welles resuelve el enigma en los planos finales, cuando unos operarios echan al fuego el trineo del magnate de la prensa cuando era un niño pobre. En él aparece escrita la palabra misteriosa.
En realidad, Welles gastó una broma a William Randolph Hearst, el personaje real en que inspiró su película. Rosebud era el nombre que él daba en la intimidad de los juegos de alcoba al sexo de su amante, la actriz Marion Davis.
A mí me parecía bien lo del taxi. Taxista en Belfast era un oficio digno para reciclar a un gudari por vía menestral en la vida cotidiana. Mucho mejor que traerlo a su casa de San Sebastián, donde habrían de aguantar su presencia cinco víctimas de ETA que viven en la misma calle. Ciertamente, no era Robert de Niro en Taxi driver, pero ya se sabe que el cine idealiza mucho todo lo que retrata.
Tampoco habría tenido nada contra la idea de que lo contrataran en algún atunero vasco para guardar su seguridad en el Índico, un poco en plan Malcom McDowell al final de La naranja mecánica. La idea de que se ha perdido su rastro en un barco que salió de Irlanda tampoco está mal, en la línea de aquel otro psicópata de las niñas de Alcàsser, Antonio Anglés, cuyo rastro se perdió en un barco que iba a Irlanda.
A falta de mayores precisiones también cabe suponer que la feliz pareja decidió repetir en versión micro la odisea del Mayflower, que zarpó hacia el nuevo mundo llevándose a Nueva Inglaterra los desechos sociales de la vieja. Quién sabe si a estas horas los dos se están labrando un porvenir como asesores de Chávez en Venezuela, escribiéndole discursos o haciendo los coros para el Aló, presidente, vestidos con guayaberas rojas como corresponde a un ejemplar matrimonio bolivariano. Cualquier cosa estará bien con tal de que no vuelva.






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