EL FISCAL MOTA CONSIDERA «ARTIFICIALMENTE CREADA» LA SITUACIÓN EN QUE SE BASA LA EXCARCELACIÓN DICTADA POR GARZÓN

MANUEL MARRACO / Madrid
El fiscal sospecha del alud de peticiones 'humanitarias' de presos de Batasuna
Una plaga de mala salud recorre la izquierda abertzale y, como consecuencia de ello, las peticiones de libertad por razones humanitarias se multiplican en la Audiencia Nacional. Esta «coincidencia» ha llamado la atención de la Fiscalía, que expone sus sospechas en el recurso presentado ayer contra la libertad bajo fianza de Rafael Díez Usabiaga, acordada por Baltasar Garzón.
A juicio del fiscal Vicente González Mota, la supuesta situación de dependencia de su madre ha sido «artificialmente creada» y está «diseñada» para que su hijo eluda la prisión provisional.
Lo único nuevo en el caso de Usabiaga es que haya echado mano de la Ley de Dependencia, porque los alegatos humanitarios ya son legión entre los procesados del entorno de Batasuna. La circunstancia no ha pasado desapercibida al fiscal, que en el recurso hace referencia «al hecho de que todos los procesados en prisión provisional en esta causa y en otras causas por hechos similares [...] se añadía por los escritos de estos impugnando la prisión preventiva una alegación nueva a la inexistencia de la actividad delictiva, la de tener que dedicarse al cuidado de un familiar». «Esta coincidencia», concluye, «da la apariencia de que la finalidad pretendida, al menos con la misma intensidad que la de cuidar al familiar, es la de modificar la prisión provisional».
Los casos referidos son, entre otros, los de los procesados en el sumario de Batasuna Juan Cruz Aldasoro, Joseba Permach, Carmelo Landa y Joseba Álvarez, recientemente excarcelados bajo fianza por la Sección Segunda. El primero alegó que «que sus padres son personas mayores que requieren su ayuda»; el segundo, que «su padre requiere atención diaria»; el tercero, «que su madre, de avanzada edad y estado de salud delicado, requiere de su atención», y el cuarto, que su hija «se halla en tratamiento psicológico».
El caso de Arnaldo Otegi es paradigmático, ya que en su fracasado recurso aunó los argumentos anteriores: su padre se encontraba mal de salud y su hija necesitaba atención psicológica. No logró la libertad, pero sí que le trasladaran a la prisión de Martutene.
El fiscal apunta en su recurso que en los casos anteriores al menos el tribunal decía que había cambiado alguna de las circunstancias que les llevaron a prisión, mientras que con Usabiaga sólo ha variado la petición «humanitaria», según reconoce el propio Garzón.
El fiscal estima insuficiente la documentación aportada por Usabiaga y señala que, tras comprobar que la presentada inicialmente era «notoriamente incompleta», el procesado presentó «a requerimiento» de Garzón la que le ha valido la libertad. En el caso de que el juez rechace el recurso, la última palabra la tendrá la Sala de lo Penal. Al igual que el fiscal, la asociación Voces contra el Terrorismo también ha recurrido el auto de libertad.





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