ECONOMÍA: Madrid se sitúa como la locomotora económica de España, mientras que la Cataluñatik Tripartit se diluye en sus majaderías nacionalistas

EMERGENCIA ECONÓMICA / La situación de las autonomías
Cronología de ocho años de crisis y deslocalizaciones
Casi una década de cierres
Desde que la norteamericana Lear cerrase en 2002 su planta en la localidad leridana de Cervera, dejando sin trabajo a un millar de trabajadores, se inició una sangría en la industria catalana que se ha cobrado 189.000 empleos. El de Lear, fabricante de cableado para automóviles, fue el primer caso importante de deslocalización.
Batacazo político en 2003
El tripartito aterrizó bruscamente en la industria catalana, en 2003, iniciándose un proceso de deslocalizaciones. Nada más llegar al poder, Philips y Samsung echaron el cierre, dejando a 100 y a 400 personas respectivamente en la calle.
Sangría con el tripartito
Durante los dos primeros años del tripartito siguieron los cierres. En 2004, Panasonic con 216 personas. En 2005, Lámparas 7 cerró con 415 empleos y Gearbox recortó 222 trabajadores.
Escaso valor añadido
Uno de los cierres sonados fue el de Braun, que se instauró en la localidad barcelonesa de Esplugues de Llobregat en los años 60, para cerrar en 2005 y liquidar 700 empleos. El mismo año, Seat abrió la veda en el sector de las cuatro ruedas y despidió a 700 personas.
La crisis acelera los ERE
Pero es a partir de 2007, cuando se empieza a notar la crisis, que los despidos se multiplican. Aunque los casos de Nissan, Pirelli o La Seda sean los más mediáticos, las pequeñas industrias pagaron la mayor parte de los despidos. Hasta 140.000 trabajos se suprimieron.
El primer ERE de Roca
El derrumbe inmobiliario hizo mella en Roca. El fabricante de sanitarios catalán presentó en 2008 el primer expediente de extinción en toda su historia, que afectaba a 398 personas
EMERGENCIA ECONÓMICA / La situación de las autonomías
Madrid supera por primera vez a Cataluña en peso económico
Según las Cajas de Ahorros, el PIB madrileño en 2009 fue de 211.175 millones (18,71% del total) y el de Cataluña de 210.853 (18,68%) / En la última década el poder de compra de los catalanes ha pasado del 118% al 108% de la media nacional
FRANCISCO NÚÑEZ
Madrid
Por primera vez en la historia, Madrid ha desbancado a Cataluña como autonomía con mayor peso en la economía de España. Según un estudio de la Fundación de Cajas de Ahorro (Funcas), la comunidad madrileña, con un PIB de 211.175 millones de euros, representó en 2009 el 18,71% del conjunto del país. Dejó atrás a Cataluña que, con un PIB valorado en 210.853 millones, redujo su aportación a la economía estatal hasta el 18,68%.
Los principales motivos son la gravísima recesión en la que se halla anclada la comunidad catalana y la recuperación paulatina de la situación en Madrid. Así, mientras Cataluña fue la segunda peor economía regional en 2009 (sólo por detrás de Aragón), con un decrecimiento real del PIB del 4,68%, la de Madrid fue casi 1,4 puntos mejor (3,30% frente al 3,83% de la media nacional).
El peso de la economía catalana dentro del conjunto del país fue el principal argumento que esgrimió el Gobierno para incrementar la aportación del Estado en materia de financiación autonómica. De hecho, Cataluña se llevó el 40% de los 11.000 millones extra que repartió el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero entre todas las comunidades en 2009.
Sin embargo, la mejora de la economía madrileña respecto a la catalana ha sido constante y tiene su reflejo en casi todos los indicadores, entre ellos el poder de compra de los ciudadanos o la situación del empleo.
Uno de los aspectos que evidencia en mayor medida el distanciamiento de Madrid como primera economía regional es la renta regional en términos de poder de compra. Este indicador mide el poder adquisitivo de las familias, y en Madrid se sitúa en el 132,31%, 32 puntos por encima de la media nacional. Le sigue Navarra, con el 127,96% y País Vasco (127,60%). Cataluña figura en el quinto lugar, con el 107,10%, es decir, a 25 puntos de distancia de Madrid.
En los últimos 10 años el poder de compra de los madrileños con respecto a la media nacional se ha mantenido más o menos estable, incluso ha crecido un punto (hasta ese 132%), mientras que el catalán ha descendido en más de 10 puntos.
Madrid y Cataluña, las dos autonomías más importantes del Estado, han mantenido en la pasada década una puja política por liderar el ranking de la economía nacional. En 2000, por ejemplo, el peso de la economía catalana aventajaba a la madrileña en 1,2 puntos (18,96% frente al 17,73%. El PIB catalán tenía en aquel momento un valor de 132.418 millones y el madrileño se situó en 123.846 millones de euros.
En 2005, la distancia se redujo en siete décimas (18,90%, con un valor de 182.573 millones, frente a 18,20%, es decir, 175.778 millones de euros). En los últimos años, esa distancia se ha ido reduciendo a pesar del interés del Gobierno en compensar financieramente a Cataluña respecto a Madrid y las demás comunidades autónomas. En 2008, la distancia era mínima, según los datos de Funcas.
Ahora, Madrid ya ha pasado a Cataluña a pesar de que esta segunda comunidad tienen mayor potencial en fuerza laboral y a que les distancian un millón de habitantes (la primera tiene 6,3 millones frente a los 7,3 millones de Cataluña).
La población activa -personas en edad de trabajar y que así lo manifiestan- le es más favorable a la comunidad que preside José Montilla en más de 400.000 personas, aunque a la hora de determinar la población ocupada la distancia se reduce a poco más de 200.000.
Sin embargo, la tasa de paro madrileña es 2,25 puntos inferior a la catalana. En la autonomía que preside Esperanza Aguirre, 14 de cada 100 trabajadores que buscan un empleo está en paro (476.400). Sin embargo, en la comunidad que lidera Montilla, está desempleada más del 16% de la población activa (618.700).
Según los datos de Funcas, presentados ayer en el informe Autonomías 2009: un retroceso desigual, las comunidades autónomas que mejor resistieron la recesión en 2009 fueron Extremadura y Baleares, con caídas del PIB del 2,09% y del 2,75%, respectivamente.
La causa hay que buscarla en que sus actividades productivas no están sustentadas en la industria, sobre todo manufacturera, uno de los pilares hasta ahora de la economía catalana, la energía o la construcción. Estos tres sectores han sido los más castigados por la crisis con contracciones del 14,54%, 6,73% y 6,3%, respectivamente.
A estas comunidades se unieron Madrid, País Vasco, Navarra, La Rioja, Andalucía, Galicia y Cantabria, que registraron contracciones inferiores a la media nacional.
Sin embargo, Aragón (-4,87%), Cataluña (-4,69%) y Castilla y León (-4,25%) sufrieron en 2009 los mayores retrocesos en sus economías regionales.
Respecto a 2010, las estimaciones de Funcas apuntan a que las economías vasca y riojana, que representan entre ambas poco más del 8,1% del PIB nacional, son las mejor colocadas para registrar tasas de crecimiento interanual positivo. La riojana podría obtener un crecimiento cero. Se trata de las regiones con un modelo productivo más diversificado. Las demás registrarán descensos, aunque se espera que sean menos pronunciados que en 2009
ANÁLISIS
Desnortados mirando a Madrid
DANI CORDERO
BARCELONA
Consellers de todos los ramos y partidos se han pasado una década buscando un modelo productivo para Cataluña, ya fuera por California y su Silicon Valley, Finlandia y su Nokia o Boston y su binomio universidad-empresa. Lo cierto es que iban y volvían tan desnortados como la economía autonómica, que ha pagado con muchos platos rotos lo que en otros años fue su puntal: una alta concentración industrial en ramos como el textil, la electrónica de consumo y la automoción. En los últimos ocho años la comunidad ha sido capaz de destruir 180.000 empleos en el sector secundario, mientras que sólo crecían la construcción -¡8.000 trabajadores!- y los servicios -500.000-. Pese a todo, la industria continúa aportando el 20% de la población ocupada, lo que convierte a Cataluña en una de las regiones europeas con mayor especialización industrial.
No ha sido ésa una característica históricamente negativa, sobre todo por el alto grado de apertura comercial demostrada por esas empresas que fabricaban en Cataluña y cuyas ventas tenían buen asiento en Alemania y Francia primero y después también en América y Oriente. Ese elemento, que debería ser positivo, también tiene sus repercusiones negativas. La política monetaria del BCE no contribuyó con su política de tipos bajos y un euro fuerte, que redujo la competitividad de sus productos frente a otros países. Y la última crisis financiera llegó a cortar en seco los pedidos llegados del exterior.
Además, la política de la Generalitat ha sido errática para poner las bases de lo más necesario: la creación de catalizadores para una mejor competitividad y la capacidad para retener a las multinacionales que optaban, una tras otra, por cerrar sus fábricas en Cataluña y deslocalizar a países emergentes.
Mientras eso sucedía, los políticos han ofrecido el complaciente discurso de que estaban cambiando el mono azul por la bata blanca, como si uno se fuera a la cama con un martillo en la mano y despertara con un microscopio. Al final, lo que ha sucedido es que, en el tránsito, más de uno ha acabado cayéndose de la cama.
Pese que hay proyectos tecnológicos y de investigación auspiciados por la Administración catalana que funcionan, hay que asumir que eso no puede servir para los tres millones de trabajadores que hay en Cataluña.
Desde los últimos años 90 la clase política, empresarial y académica ha asumido con el discurso del agravio la pérdida de algunas sedes de multinacionales a favor de Madrid. Pero incluso cuando se demandó y consiguió trasladar a Barcelona la sede de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, tampoco se logró atraer a la capital catalana a ninguna compañía del sector.
Ahora Barcelona se mira en el espejo del Aeropuerto de Barajas, uno de los principales negocios madrileños, y en Iberia, con su propia Spanair. Porque, en el fondo, sin querer admitirlo, Cataluña quiere el éxito de Madrid. Pero quizás no sabe cómo





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