ZAPATERO, COAUTOR-COMPLICE DEL ASESINATO DEL CUBANO ZAPATA A MANOS DE LA DICTADURA PROGRESISTA Y ANTIYANKI DEL CAMARADA-COMPAÑERO CASTRO

EL FUTURO DE CUBA / Homenaje al fallecido disidente
Día de luto bajo el asedio del régimen
Castro «lamenta» la muerte de Zapata pero señala que sólo se tortura en Guantánamo
ÁNGEL TOMÁS GONZÁLEZ. ESPECIAL PARA EL MUNDO
La Habana
Raúl Castro lamentó ayer la muerte del preso político Orlando Zapata Tamayo, aunque culpó del fatal desenlace a las controvertidas relaciones entre Cuba y EEUU. El presidente cubano insistió en que en la isla «no existen torturados ni ha habido ejecuciones». Y matizó que «eso sucede en la base de Guantánamo», ante un grupo de periodistas brasileños que acompañaban a Lula da Silva en el recorrido que hicieron ambos mandatarios por el puerto de Mariel.
Un ostentoso dispositivo de seguridad rodeaba la céntrica manzana en la que se halla el domicilio de la opositora Laura Poyán, integrante de la organización Damas de Blanco, donde se organizó una vigilia para honrar a Zapata. En el modesto comedor de la vivienda se situó un libro para recoger las condolencias de los representantes de la disidencia por la muerte de su compañero tras 86 días en huelga de hambre.
Según contaron a EL MUNDO opositores presentes en la ceremonia, unas 115 personas pasaron a firmarlo y a participar en la vigilia.
En la vivienda se dieron cita cerca de 70 hombres y mujeres que, de pie o sentados, abarrotaban la humilde vivienda de escasos muebles. Uno de ellos leía en voz alta los resúmenes de la prensa extranjera en torno a la muerte de Zapata Tamayo.
Orlando Fundora, miembro del grupo de los 75 disidentes condenados a prisión en 2003 y que ha sido excarcelado por razones de salud, comentó a este diario: «La muerte de nuestro hermano es una prueba de los maltratos que padecen los presos de conciencia en éste país». Fundora conoció a Pedro Luis Boitel, el otro preso político que murió por huelga de hambre en 1972. «Desde ese año vengo cayendo preso», afirmó. «La muerte de Tamayo ha sido un golpe duro para nosotros, pero eso no significa que hayamos perdido la batalla por liberar al país de la dictadura».
Comida podrida en prisión
Del tiempo que estuvo en la cárcel comentó que la mayoría de las veces la comida estaba podrida y el agua contaminada, y que las condiciones médicas eran pésimas.
En la sala de la vigilia se colocó un altar improvisado con la fotografía de Orlando Zapata Tamayo, mientras en la calle colgaba un crespón funerario. En las inmediaciones de la casa, se veían al acecho grupos de cuatro o cinco hombres vestidos de civiles que no disimulaban su identidad de policías, dispuestos a intervenir ante cualquier tipo de manifestación calllejera.
«No han podido venir muchos porque la seguridad no les ha permitido llegar», dijo Vladimir Alejo Miranda, un antiguo preso condenado por colocar carteles pidiendo la liberación de presos políticos. Fue excarcelado porque le dieron dos infartos en prisión. Vladimir estuvo en la prisión de Aguica, en la provincia de Matanzas, «la más tenebrosa de todas las prisiones cubanas». «La muerte de Orlando Zapata es lo más doloroso que he visto en mi vida», comentó, asegurando que tanto él como Fundora también celebrarán vigilias en sus respectivas viviendas en memoria del fallecido.
Aunque en la casa de la activista Laura Poyán, algunas representantes de las Damas de Blanco comentaban que el sepelio debía hacerse en su ciudad natal, Banes, provincia de Holguín, a unos 800 kilómetros de la capital.
Poyán y otras Damas de Blanco pretendían asistir al funeral en un vehículo alquilado para el largo viaje. Pero decían estar convencidas de que el cadáver de Tamayo había sido trasladado en avión y que posiblemente fuera sepultado a última hora de ayer y de manera discreta para evitar una posible manifestación. «Lo van a enterrar cuando el cementerio haya cerrado al público», dijo una de las Damas de Blanco. Al regresar este periodista a su automóvil, un agente vestido de civil informó por radio del número de la matrícula.
Los medios de comunicación cubanos, dirigidos por el gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), hasta el cierre de esta edición callaban sobre la muerte del preso político. Ese silencio no es noticia para los cubanos. Hasta el ciudadano más desinformado está enterado de que la prensa oficial difunde lo que está autorizado. Incluso es muy posible que la declaración a los medios de comunicación brasileños de Raúl Castro, alegando «lamentar» la muerte de Orlando Tamayo, no sea ni siquiera reproducida en la prensa oficial del régimen.
Oleada de detenciones
>Arrestos. Unas 20 personas fueron detenidas en una «ola de represión» desatada por el Gobierno cubano tras la muerte del disidente, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).
>'Cuasidetenciones'. Los arrestos se llevaron a cabo en la zona este de la isla caribeña, pero especialmente en la provincia de Holguín, donde será el entierro de Orlando Zapata. En algunos casos eran «cuasi detenciones», porque las fuerzas de seguridad impedían a los opositores salir de sus casas para asistir al velatorio.
>Tensión. Para las Damas de Blanco, la situación es «muy tensa» y no van «a poder dar ni un paso porque cualquier cosa que hagamos será reprimida»
EL FUTURO DE CUBA / Las reacciones
Zapatero ni menciona a Cuba en la Sala de los Derechos Humanos
Se limita a pedir que todos los Estados «respeten la vida de sus ciudadanos» / El Gobierno descarta tomar medidas contra Cuba tras la muerte de Zapata
M. TERESA BENÍTEZ DE LUGO. ESPECIAL PARA EL MUNDO
Ginebra
Los colores de la cúpula decorada por Barceló en la Sala de los Derechos Humanos de la sede de la ONU en Ginebra no inspiraron a José Luis Rodríguez Zapatero ni una palabra sobre Cuba. El presidente del Gobierno ni siquiera mencionó la muerte del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo, tras 86 días en huelga de hambre, durante su discurso de ayer ante el cuarto Congreso sobre la Abolición de la Pena de Muerte.
Zapatero defendió una moratoria universal sobre la pena capital hasta 2015, como paso previo a la abolición total y en consonancia con los Objetivos del Milenio, que deben cumplirse ese año. «Nadie tiene derecho a arrebatar la vida a otro ser humano», dijo.
Simplemente, Zapatero se limitó a añadir a su planificado discurso un párrafo final que no estaba previsto. En él, afirmó que el «éxito» en la lucha por los Derechos Humanos debe ser «el éxito de la dignidad de las personas, el éxito de la protección de la vida, el éxito de los Estados que respeten hasta el último instante la vida de todos y cada uno de sus conciudadanos». Eso fue todo. Ni mencionar a Cuba bajo la cúpula que España donó a la ONU en diciembre del año pasado.
Mientras Zapatero pronunciaba sus palabras, en Europa llovieron las críticas al régimen cubano por la muerte del preso político Orlando Zapata e incluso sugirieron que el caso puede afectar al diálogo con la isla, informa María Ramírez.
La Presidencia española de turno de la UE pretendía que los Veintisiete eliminaran en junio la llamada Posición Común hacia la isla, un documento de 1996 impulsado por el Ejecutivo de José María Aznar que exige la transición democrática para el país e insiste en la falta de libertades.
En diciembre, en Madrid, Catherine Ashton, la jefa de Política Exterior de la UE, expresó su disposición a reforzar las negociaciones con Cuba, que ya mantiene encuentros periódicos en Bruselas con representantes de la Comisión Europea y el Consejo, pero que no ha firmado acuerdos bilaterales con la UE más allá de la ayuda humanitaria. Sin embargo, la muerte de Zapata no favorecerá estas charlas dado el malestar creado incluso entre los defensores de más diplomacia con La Habana.
«La UE ha pedido en muchas ocasiones al Gobierno cubano que mejore de manera efectiva la situación de los Derechos Humanos en el país, liberando incondicionalmente a todos los presos políticos, incluidos los detenidos y condenados en 2003», explicó ayer un portavoz de la Comisión Europea, que expresó sus condolencias a la familia del disidente encarcelado hace siete años.
«La Comisión lamenta profundamente la muerte del preso político Orlando Zapata y envía su pésame a la familia», dijo el portavoz, John Clancy.
La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, de visita ayer en el Parlamento Europeo, tampoco quiso insistir en la demanda española a sus colegas de los Veintisiete de acabar con la Posición Común sobre Cuba. Tras un encuentro organizado por el Partido Socialista Europeo sobre Latinoamérica, la vicepresidenta se mostró cauta sobre cómo afectará ahora la muerte de Zapata a la relación con la UE. «El Gobierno de España lamenta este trágico desenlace», dijo Fernández de la Vega al ser interrogada por reporteros españoles. «Tanto España como la UE van a seguir trabajando para que haya una transición, una plena transición democrática en Cuba, protagonizada por el pueblo cubano, cuanto antes», aseguró la vicepresidenta.
En el Parlamento, su presidente, el polaco Jerzy Buzek, también criticó la falta de libertad en Cuba. «Es muy triste cuando un hombre joven muere porque quiere protestar contra los abusos del Gobierno. El Parlamento Europeo no puede permanecer en silencio mientras recibe numerosas denuncias de repetidas violaciones de los derechos humanos. Esto no ayuda a crear confianza ni buen ambiente en las relaciones entre la UE y Cuba», dijo Buzek anoche, en un comunicado
Una «tragedia» fruto de la «crueldad del Gobierno» cubano
La comunidad internacional reclama la liberación de los presos políticos de la isla
Washington / Londres
La muerte de Orlando Zapata Tamayo ha sido objeto de condena por parte de las asociaciones pro derechos humanos internacionales. Gobiernos como el de EEUU también subrayaron la injusticia que se vive en la isla. Otras autoridades mundiales, como el secretario general de la ONU, prefirieron no pronunciarse sobre el fallecimiento del disidente.
EEUU. El Gobierno estadounidense reclamó ayer la liberación «sin retrasos» de los presos políticos en Cuba. La muerte de Zapata subraya la «injusticia» del encarcelamiento de más de 200 «presos políticos» en Cuba que «deberían ser puestos en libertad sin retrasos», declaró en un comunicado el Departamento de Estado.
Naciones Unidas. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, fue informado del fallecimiento de Zapata, pero según explicó su portavoz, Martin Nesirky, no tiene previsto ofrecer una declaración al respecto. Ban «conoce el caso, pero no tenemos nada que decir por el momento», dijo el portavoz del secretario general del organismo internacional a preguntas de la prensa.
España. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, destacó que España seguirá exigiendo la liberación de los presos políticos en Cuba. Por su parte, en la oposición, el responsable de Relaciones Internacionales del Partido Popular, Jorge Moragas, lamentó que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no condenara el «asesinato pasivo» del disidente cubano Orlando Zapata durante su discurso en Ginebra. En el Congreso, se aprobó un texto de solidaridad con los presos de conciencia cubanos.
Amnistía Internacional. La organización pro derechos humanos afirmó que la muerte de zapata demuestra la «crueldad» del Gobierno cubano. Según AI, el régimen castrista estuvo «empeñado en mantener preso a Zapata por motivos de conciencia». Gerardo Ducós, experto de la organización en América Latina, manifestó que Zapata fue encarcelado por «ejercer pacíficamente su legítimo derecho a la libertad de expresión», recoge Efe.
Reporteros sin Fronteras. El secretario general de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Jean-François Julliard, condenó ayer la muerte del disidente político Orlando Zapata Tamayo y criticó el silencio de la comunidad internacional sobre el régimen cubano, en especial, el del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, cuya visita a la isla ha coincidido con la defunción del activista por los Derechos Humanos.
Human Rights Watch. La organización calificó de «tragedia» la muerte de Zapata, y pidió a EEUU y a la Unión Europea que cambien su política hacia la isla porque se ha demostrado que «no funciona»
EL FUTURO DE CUBA / El testimonio
«Estamos abandonados por el Gobierno español»
Uno de los cuatro disidentes liberados en 2008 tras la mediación del Ejecutivo lleva cuatro meses sin recibir ayuda económica
ROBERTO BÉCARES
Madrid
«Tengo mucha esperanza de curarme en España», dijo Omar Pernet cuando llegó hace dos años a Madrid en silla de ruedas lleno de ilusión. Un presente nuevo desde el que «seguir luchando» por los «compañeros presos». Miembro del 'Grupo de los 75', los disidentes cubanos condenados en 2003 a penas de hasta 28 años de cárcel por atentar contra la independencia del Estado, fue liberado junto a otros tres disidentes tras la mediación del Gobierno de España.
«Cuando llegamos tuvimos mucha atención pero ahora estamos abandonados a nuestra suerte por el Gobierno», denuncia Pernet, que pasó 22 de sus 64 años en la sombra de las cárceles cubanas. Desde noviembre ha dejado de recibir el dinero que le daba el Gobierno para pagar el alquiler del piso donde reside en Móstoles y la ayuda económica de 400 euros para la manutención. «Vivo de la ayuda de amigos y vecinos, especialmente una de ellas que tengo enfrente que se ha preocupado de darme alimentación», explica el disidente.
Sin rehabilitación
Pernet subraya que nunca pidió al Gobierno español que lo trajera aquí. «Fuimos una falsa moneda de cambio en las negociaciones de Moratinos con los sanguinarios cubanos», proclama para insistir en que el Gobierno les ha fallado. «Trinidad Jiménez se entrevistó con nosotros y nos prometió que nunca íbamos a estar desamparados, pero todo ha sido un engaño y una mentira», explica Pernet, postrado en un silla de ruedas tras un accidente de tráfico que le molió la pierna izquierda -le quitaron nueve centímetros de hueso- cuando era trasladado de una cárcel a otra.
Incluso denuncia que ya no puede acudir a las sesiones de rehabilitación que tuvo al principio en el Hospital Gómez Ulla porque «no quieren pagar más el taxi que me lleva allí porque es muy caro». «La Cruz Roja Española quería que yo hiciera dejación de los servicios. Y yo les dije que no, que me quitaran ellos cuando quisieran porque era algo que me había favorecido, que me estaba viniendo maravilloso», indica Pernet, que ha sufrido depresiones por su situación, sobre todo por no tener a su familia cerca como le prometió el Gobierno. «Cuando me liberaron me dijeron que habían hablado con ellos y que vendrían, pero ellos no están aquí; luego me han dicho que no había dinero para traerlos», explica.
Pernet ve motivos ocultos detrás de su situación. «Mi abandono es como intentar doblegarme pero yo hasta viviendo debajo de un puente voy a continuar defendiendo la libertad de los presos políticos y la liberación de mi patria», explica el disidente, que lamenta las conversaciones del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, con el Gobierno cubano la pasada semana. «Moratinos no fue capaz en ningún momento de hablar del ultimo asesinato de un señor que estaba a punto de morir por defender sus derechos», asegura en referencia a la muerte de Ornaldo Zapata tras su huelga de hambre. «Fue a hablar de los derechos humanos... pero, ¿cómo va a hablar con personas que los pisotean?», se pregunta indignado.
Según Pernet, el abandono del Gobierno es extensible a los otros tres compañeros liberados en 2008, José Gabriel Ramón Castillo, Alejandro González Raga y Pedro Pablo Álvarez Ramos. «Nos prometieron una casa de protección oficial que no nos han dado», indica Pernet, que explica que la sobrina de Álvarez, por ejemplo, «está a punto de salir a vagar por la calle» porque no tienen dinero.
«Yo no puedo decir que estoy desamparado porque ahora tengo una ayuda de la Comunidad de Madrid, pero que ya se acaba. Es verdad que no se resolvió nuestro problema con el empleo y la casa de protección oficial», resume Castillo, otro de los presos excarcelado que al igual que su mujer no ha encontrado trabajo. «No quiero que me encuentren uno, pero nos falta protección para resolver ese problema», concluye.
Una carta, una llamada
>Pernet escribió una carta el pasado 17 de febrero a los diputados del Congreso explicando que era un «refugiado de conciencia» que no tenía «ni para comer». «He contraído deudas con el dueño del piso que no puedo pagar... tendré que dar a conocer mi situación a la Comisión Internacional de Derechos Humanos», aseguraba en la misiva.
>Ayer, pocas horas después de la muerte de Orlando Zapata y después de ser entrevistado por este periódico, Pernet recibió una llamada de Laura Robles, secretaria del secretario de Estado para América y el Cáribe, diciéndole que no se preocupara de los cuatro meses que adeuda a su casero porque iban a ser pagados por Exteriores. «Tengo que revisar la cartilla para saber si es cierto», aseguraba más tarde Pernet.
ELMUNDO.es Vídeo: Vea las imágenes con las declaraciones del disidente Omar Pernet
Oswaldo Payá ataca a Lula
El conocido opositor cubano Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano de Liberación, arremetió ayer contra el presidente de Brasil, Lula da Silva, de visita en La Habana. «Respetamos y amamos al pueblo brasileño, pero el Gobierno de Lula no ha dado ninguna palabra de solidaridad para con los derechos humanos en Cuba. Ha sido un verdadero cómplice de la violación de los derechos humanos en Cuba», afirmó Payá en una entrevista al diario brasileño O Globo. «Ya no esperamos ni queremos esperar nada de él», agregó el portavoz disidente
Lula da Silva y el abrazo de la muerte
GINA MONTANER
Este martes las constelaciones se alinearon y el destino de un puñado de hombres se unió al de un disidente cubano.
En torno al mediodía, el prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo agonizaba en un camastro del hospital Hermanos Ameijeiras, mientras que en Cancún concluía otra cumbre de jefes de Estado latinoamericanos, más ocupados en trifulcas de barrio que en condenar al gobernante Raúl Castro por la sistemática violación de los derechos humanos en Cuba.
Al filo de la una de la tarde Zapata Tamayo se despedía para siempre después de 86 días en huelga de hambre en protesta por las continuas golpizas que le propinaban en la prisión Kilo 7, en Camagüey. Aproximadamente a esa hora el mandatario brasileño Lula da Silva volaba rumbo a La Habana, indiferente a la petición de solidaridad con este preso político. No quería despedirse de la presidencia sin antes darle un caluroso abrazo a Fidel Castro, su mentor en los años de su revoltosa juventud.
Cuando Lula aterrizó en el aeropuerto internacional José Martí seguramente no supo descifrar el significado de una humedad más filosa de lo habitual. Para entonces Orlando Zapata Tamayo yacía inerte entre sus cancerberos y su madre le anunciaba al mundo: «La muerte de mi hijo ha sido un asesinato premeditado». Eran las sentidas palabras de doña Reina Luisa en el instante último de su ser más querido, y las pregonó a quien quisiera escucharla porque ya no tenía nada que perder.
Era la una cuando Orlando Zapata Tamayo sintió que el dolor de su encierro se aligeraba y que el hospital, como en el poema de otro preso político, Miguel Hernández, no era más que un mar de algodones y azucenas. En el tránsito de la vida a la muerte unos políticos intrascendentes brindaban con champán la firma de acuerdos baldíos.
Justo en ese segundo Reina Luisa no pudo apretar con fuerza la mano de su muchacho, tan huérfano y desabrigado rodeado de custodios. Ya era la una de la tarde y Lula no presentía que el cielo negro de La Habana era un manto de luto.
En una ocasión el director de cine Milos Forman definió la trayectoria de Vaclav Havel como una valiosa pieza de orfebrería. Forman, que también sufrió en carne propia el azote del comunismo en la Checoslovaquia ocupada, reconocía de este modo el valor incalculable del individuo que está dispuesto a inmolarse en contra de las dictaduras. Havel sobrevivió a la ignominia del presidio político y pudo celebrar el triunfo moral de su revolución de terciopelo. Orlando Zapata Tamayo, en cambio, no vio la luz al final de la galera.
En 2003 él y otros 74 opositores creyeron que en Cuba renacía la primavera desde el arrojo de proclamas escritas en viejas máquinas de escribir. Como castigo a las alas de su atrevimiento, recibieron condenas draconianas que todavía hoy cumple la mayoría en cárceles que nunca se han dignado a visitar ni Lula ni los actores del sainete organizado en un balneario mexicano.
Pero hay hombres empecinados que se niegan a estancarse en un invierno perpetuo y hasta en la primavera más negra sacan fuerzas para echarle un pulso a sus verdugos. Así debió ser el hijo de Doña Reina Luisa, de origen tan humilde como el autor de Para la libertad. Orlando Zapata Tamayo, cuyo oficio era el de albañil aunque su verdadera vocación era la de demócrata hasta la muerte. Otra joya rara y preciosa pisoteada ahí, donde el polvo está encerrado. A la una de la tarde toda Cuba fue un eclipse en su estertor.
La voz de Reina Luisa se quiebra, pero en los vídeos que hemos visto de ella aparece la mujer aguerrida dispuesta a luchar hasta el final por un hijo injustamente encarcelado. Eso era antes de que Orlando Zapata Tamayo fuese un despojo que sus guardianes dejaron morir lentamente. Pasado el mediodía de este martes que no podemos olvidar, el preso comprendió que nunca había dejado de ser libre y se despidió con la pena de no haber besado a su madre. Los relojes se durmieron en esa hora de nadie en la que Cancún era una fiesta y Lula no sintió el roce de un alma en pena.
Hay días que amanecen con las estrellas encontradas y los destinos cruzados. A media mañana del 23 de febrero Lula da Silva anticipaba el feliz encuentro con el viejo dictador. A esa hora Orlando Zapata Tamayo sintió más corazones que arenas en su pecho. Le había llegado su primavera.
Llegó a La Habana indiferente a las demandas de solidaridad con el reo
EL FUTURO DE CUBA / La oposición política
Caras nuevas junto a la vieja guardia
La nueva generación acapara los focos en una disidencia que continúa dividida
ROMINA RUIZ-GOIRIENA. ESPECIAL PARA EL MUNDO
La Habana
Casi 10 años después de que el Proyecto Varela lanzado por el disidente Oswaldo Payá Sardiñas acaparara la atención de la comunidad internacional, la cara de la oposición cubana se está transformando. La visita del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a tierras cubanas coincide con el segundo aniversario de la toma de poder del presidente Raúl Castro y la muerte del preso político Orlando Zapata Tamayo.
Y aunque tragedias como la suya unan puntualmente a los disidentes y a organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional -entre otras cosas para pedirle al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que interceda por los derechos humanos en Cuba- la oposición se encuentra desunida.
«Está dividida y recibe muy poca atención más allá de algunos grupos de derechos humanos o del exilio cubano en Miami», explica Ted Henken, profesor asociado de Sociología y presidente del programa de Estudios Negros e Hispanos del Baruch Collage en Nueva York.
Los históricos. Henken asegura que hay veteranos reconocidos que empezaron a librar su batalla durante la década de los 80, entre ellos el propio Payá y el Movimiento Cristiano de Liberación, Vladimiro Roca Antúnez, del Partido Social Demócrata, y Elizardo Sánchez Santa-Cruz, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).
Otra voz muy potente que mantiene su fuerza es la de Marta Beatriz Roque, economista que fue encarcelada en el año 2003 y que tras su puesta en libertad fundó la Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba, que dirige actualmente y engloba a 365 organizaciones no gubernamentales que trabajan con el fin de promover cambios en la isla.
Pero, según Andy S. Gómez, canciller asistente de la Universidad de Miami y miembro docente del Instituto Brookings, «los seguidores de Marta Beatriz y Elizardo continúan en la lucha, pero no están bien organizados, tienen pocos recursos económicos y hasta cierto punto la juventud cubana no se identifica con ellos».
«No creo que hayan perdido su relevancia en el mundo de la oposición», opina Tomás Bilbao, director ejecutivo del Grupo de Estudios de Cuba (Cuba Study Group). «Aunque -dice Bilbao- se han concentrado en temas políticos cuando la población cubana está más interesada en los asuntos económicos o relativos a pequeñas libertades como puede ser la garantía de un acceso libre a internet».
Los familiares. En otra vertiente se encuentran los individuos y grupos involucrados en la disidencia cubana no por razones políticas, sino por cuestiones familiares. Es el caso de las Damas de Blanco, una organización que actualmente dirige Laura Pollán.
El grupo se creó bajo la dirección de Miriam Leiva tras la llamada primavera negra de 2003, cuando fueron arrestados periodistas independientes, sindicalistas y opositores cubanos, entre ellos su esposo, Óscar Espinosa Chepe. Las esposas, madres e hijos de estos prisioneros de conciencia piden solidaridad y exigen la liberación inmediata de sus familiares por medio de manifestaciones pacíficas.
Yoani, blogueros y músicos. Sin embargo, ninguno de los miembros de la oposición a Castro ha acaparado más focos internacionales que los blogueros, entre ellos Yoani Sánchez, y algunos grupos musicales como Omni Zona Franca, Porno para Ricardo y Los Aldeanos, que organizaron la marcha independiente contra la violencia convocada el pasado mes de noviembre.
«Pertenecen a una generación joven de individuos que están enajenados del sistema y que buscan nuevas formas culturales para burlarse del mismo», dice Henken. «Su lenguaje es tangencial al diálogo típico pro-contra que existe en la isla».
Para Óscar Espinosa Chepe, el fenómeno forma parte del proceso de cambio en una generación que tiene otros enfoques distintos a sus progenitores: «Toda nuestra generación formó parte del sistema y fue estafada. Ellos no tienen ningún compromiso con el pasado y se dan cuenta que este sistema es un obstáculo para ellos».
En cuanto a si existe una fractura entre la disidencia clásica y la nueva, opina que «todo es parte de un proceso en marcha». Chepe agrega que «el problema aquí no es de nombre, sino de cómo hacer las cosas y ellos las están haciendo muy bien»
EL FUTURO DE CUBA
Los mejores soldados
SALVADOR SOSTRES
Ha muerto el disidente cubano Orlando Zapata tras 86 días de huelga de hambre. Hemos visto tantas huelgas de hambre de hombres y mujeres que al primer retortijón se rendían y volvían a comer; hemos visto tantas falsas huelgas de hambre que eran sólo burdas amenazas, pancartitas, amagos, cínicas estrategias publicitarias en favor de las causas más disparatadas, que siendo trágica la noticia de esta muerte -y teniéndola naturalmente que lamentar- por su ejemplo de integridad, nos ilumina de amor y de decencia. El amor con que Orlando Zapata, de 42 años de edad, luchó siempre en favor de la libertad y en contra de la tiranía de Fidel Castro. Desde 2002 que fue por primera vez detenido hasta el día de su muerte, el martes. Ahí estuvo, aguantando, aferrándose a su humanidad y pagando el precio. La decencia de terminar lo que se ha comenzado, como los hombres hacen, y de mantenerse en pie por aquello en lo que crees, con cuerpo y alma.
Te recordaremos caído entre el polvo a los pies del muro del alba. En estos tiempos aciagos, grises de crisis moral que nos han llevado a la crisis económica -y no al revés- es emocionante que alguien sea capaz de levantar los ojos por encima de la sombra y de dejarnos el rastro de su grandeza. La causa de la libertad ha sido siempre complicada, peligrosa y cara. De victorias muy a largo plazo, de muchos mártires. Pero ha tenido los mejores soldados. Si en enero conocíamos el esperpéntico caso de la cooperante catalana Teresa Sala, que mantuvo una huelga de hambre, como quien dice, de fin de semana, para reclamar atención por la causa palestina, la muerte de Orlando Zapata evidencia que cuando luchas por el bien la coherencia es mucho más nítida que cuando entra en juego la banal frivolidad de la izquierda, y llegas hasta el final porque mucha más nobleza te empuja, porque la verdad es un revulsivo indestructible y aunque haya quien crea que todo termina pereciendo, el gesto rebelde del disidente va a desencadenar mucha más vida y mucho más libre de la que se ha llevado.
Entre las circunstancias más adversas e incluso en estos tiempos, a veces alguien es capaz de levantarse y de hablar, de desencallar la historia con su fortaleza, de hacerse inevitablemente presente con su ausencia. «Quisiste apaciguar la sed de las panteras / y flameaste henchido contra sus atropellos».
La naturaleza criminal de la dictadura de los hermanos Castro ha quedado una vez más al descubierto, y la próxima vez que los comunistas que aún quedan en España acudan a cualquier manifestación contra el bloqueo, esta muerte caerá sobre ellos como una denuncia y como una vergüenza. La próxima vez que alguien diga que el comunismo, como mínimo, es una buena idea, el recuerdo de Orlando Zapata será contra ellos una acusación, un alegato, el rayo de la furia de Dios. Mantendremos su exigencia como un reto, como deber hímnico, como una gesta. Presidiendo la mesa





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