«SE RESPIRA EL CAMBIO AQUÍ Y EN EL RESTO DE ESPAÑA»: Rajoy abarrota con sus seguidores el símbolo del poder socialista andaluz

Rajoy abarrota con sus seguidores el símbolo del poder socialista andaluz
«Se respira el cambio aquí y en el resto de España», dice en Alcalá de los Gazules
EDUARDO DEL CAMPO
Alcalá de los Gazules (Cádiz)
El PP dio ayer un golpe de efecto al llevar a Mariano Rajoy a dar un mitin en el territorio enemigo que para el imaginario político de los populares andaluces representa el pueblo gaditano de Alcalá de los Gazules, uno de los lugares donde resurgió el PSOE al final del franquismo y cuyo archivo parroquial refleja una de las mayores densidades de dirigentes socialistas por habitante en un municipio, porque aquí nacieron el número dos del PSOE-A y consejero de Gobernación, Luis Pizarro; la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y el difunto diputado Alfonso Perales, entre otros.
El PSOE tiene aquí ocho ediles y el PP, dos. Rajoy, pues, se disponía a hablar en uno de los feudos más rocosos del rival, y encima en Andalucía, donde el PP no ha logrado gobernar en 30 años de democracia. Con la ventaja, eso sí, de que en las cuatro gradas y en la pista del pabellón municipal Pico del Campo sólo había seguidores entregados y banderas azules del propio equipo. Era como jugar fuera pero en casa.
Militantes y simpatizantes venidos en autobuses desde los principales municipios de Cádiz y algunos de Sevilla se sumaron a los minoritarios pero muy militantes seguidores locales del PP para abarrotar el pabellón (unas 3.500 personas), mientras en la acera de enfrente algunos vecinos simpatizantes del PSOE asistían en pie con curiosidad al inédito espectáculo del aterrizaje del líder de la oposición en un pueblo con menos de 6.000 habitantes... Mucho morbo político. «Han venido a provocar», decía uno de los espectadores. «A dar por culo», redondeaba otro. Pero allí seguían, deseosos de ver a Rajoy llegar al pabellón.
Recibido con el coro «oa, oa, oa, Mariano a La Moncloa», el presidente del PP arrancó su discurso viajando a Cuba, para decir todo lo que, a su juicio, Zapatero se calló en su intervención de esta semana en la reunión de Derechos Humanos de la ONU tras la muerte del disidente cubano en huelga de hambre Orlando Zapata. «Murió por defender la libertad, la democracia y los derechos humanos», dijo Rajoy.
«Pedimos para Cuba lo mismo que para España: libertad, democracia y derechos humanos», proclamó antes de reclamar al Gobierno que cambie su política conciliadora hacia el régimen de la isla por otra de «máxima exigencia», porque «no puede dejar solos a los disidentes».
Rajoy se refirió a continuación a los afectados por las inundaciones en zonas rurales, en especial a los de la provincia de Cádiz -ayer visitó algunas zonas afectadas en pedanías de Jerez de la Frontera-, y anunció que si llega a presidente del Gobierno eliminará el actual Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. «Cuando ganemos las elecciones, es decir, pronto, habrá en España un Ministerio de Agricultura y Ganadería, como siempre» y «todo el mundo sabrá quién es [el ministro o ministra] porque todo el mundo será recibido». «Creemos en la gente del campo y sus valores», dijo en un aparente guiño al electorado rural, que en Andalucía vota mayoritariamente a la izquierda.
Rajoy dedicó el grueso de su intervención a subrayar el «hecho histórico» de que el PP andaluz que dirige Javier Arenas adelante por primera vez en las encuestas al PSOE-A en intención de voto, lo que ha dado alas a su esperanza de acabar con 30 años de hegemonía socialista en la comunidad, cuya imbatibilidad desde los tiempos de Felipe González se ha resquebrajado, sobre todo tras la marcha de Manuel Chaves a Madrid y su sustitución por José Antonio Griñán.
Dijo de la falta de alternancia en tres décadas: «Eso no es bueno, eso no ocurre en ningún sitio, ni en el resto de España ni en nuestro entorno de la Unión Europea. La democracia es alternancia, es un régimen que cuando alguien lo hace mal, alquien viene a sustituirlo. Pero lo que se respira aquí, como en el resto de España, son aires de cambio».
El presidente del PP insistió en su ataque al Gobierno de Zapatero por una gestión de la crisis falta de «ideas y coraje» que «está arruinando a los españoles», y afirmó, entre aplausos de un público en el que abundaban las personas mayores, que «muchos pensionistas están cobrando menos que el año pasado».
Rajoy reclamó al Ejecutivo que no suba los impuestos y «rectifique su política económica», porque, en su opinión, «está castigando al que trabaja, al que consume y al que invierte». En una exigua lista de mandamientos a Zapatero y la reciente comisión creada para pactar medidas anticrisis incluyó «decir la verdad», «decir qué va a hacer» y adoptar reformas aunque sean impopulares. Ofreció un tibio apoyo a Zapatero «si rectifica» como hizo, puso como ejemplo, con la política antiterrorista, y le pidió que «no haga más daño del que ya ha hecho». El público estalló entonces en gritos de «¡Zapatero dimisión!».
También arrancó ovaciones cuando hizo explícito su apoyo a dos medidas populares que pueden darle muchos votos: el PP llevará en su programa electoral un endurecimiento de la Ley del Menor y la instauración de la cadena perpetua revisable, «como en la mayoría de países de Europa»





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