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domingo, 21 de febrero de 2010

ESPAÑA PAGA A LOS TERRORISTAS DE AL QAEDA 5 millones de dólares



EN MANOS DE AL QAEDA / Las gestiones
#España paga el rescate para liberar a los 3 cooperantes

Entrega 5 millones de dólares a los terroristas de Al Qaeda en el Magreb a través de un jefe de los touareg

ANTONIO RUBIO

Madrid

«La liberación de los cooperantes españoles se puede producir en cualquier momento». Ésa fue la frase que utilizó el pasado miércoles un alto cargo del Ministerio de Interior cuando un destacado miembro de la Judicatura española le preguntó sobre la suerte que podían correr Alicia Gámez, Roque Pascual y Albert Vilalta.

El Ejecutivo español, con la ayuda e intermediación de las autoridades de Mali, llegó a un acuerdo la última semana de enero con los terroristas de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) para pagar cinco millones de dólares por la liberación de los tres cooperantes de la ONG Barcelona Acción Solidaria. Tras ese acuerdo, el presidente de Mali, Amadou Toumani, envió un mensaje al Gobierno indicando que, si se producía el pago del secuestro, la liberación de los presos yihadistas pasaría a un segundo plano.

Todas esas circunstancias indican que la puesta en libertad de los tres cooperantes catalanes, que están en manos de AQMI desde el 29 de noviembre de 2009, parece inmediata. Sobre todo después de que el Gobierno de Mali acordara, el pasado jueves, llevar a cabo un juicio rápido que acabó con una condena mínima -de nueve meses de prisión- contra los cuatro presos salafistas que los terroristas exigían que fuesen liberados a cambio de no asesinar al francés también secuestrado Pierre Camatte.

Las peticiones de los terroristas islamistas con respecto a los tres españoles se han centrado, fundamentalmente, y casi desde el primer día del secuestro, en el aspecto económico. Los miembros de AQMI que capturaron a Vilalta, Pascual y Gámez en Mauritania y después los trasladaron al norte de Mali, en la zona de Kidal, exigieron, primero, 10 millones de dólares y la liberación de una serie de presos de su grupo que estaban encarcelados en esos dos países africanos. Más tarde, el precio del rescate se rebajó a siete millones de dólares y, por último, llegaron a un acuerdo con las autoridades españolas: cinco millones.

Ese acuerdo final de cinco millones de dólares, que fue confirmado a este periódico por un miembro del Gobierno, se materializó días después de que los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) destacados en Bamako llamaran a Madrid para confirmar al Ejecutivo español que habían visto un vídeo donde aparecían los tres cooperantes españoles sanos y salvos.

En esa grabación, tal como publicó EL MUNDO el 15 de enero, aparecían juntos Alicia Gámez, Roque Pascual y Albert Vilalta. Además, siempre según los agentes del CNI, el cámara se centró en Albert Vilalta y en su pierna izquierda, que aparecía escayolada, ya que recibió un disparo cuando intentó escapar de los terroristas el día de su captura.

Los tres cooperantes españoles estarían retenidos bajo la custodia del terrorista argelino Mokhtar Bel Moktar. Y la persona que está haciendo de intermediario entre el Gobierno de Mali, el Ejecutivo español y los agentes del CNI destacados en Bamako es Yyad Ag Ghali. Este ex jefe tuareg tenía el encargo de hacer llegar a los terroristas de Al Qaeda en el Magreb Islámico los cinco millones de dólares en efectivo.

No es la primera vez que Yyad Ag Ghali, que en la actualidad es cónsul de Mali en Yedá (Arabia Saudí), ha cumplido la función de trasladar el importe de un rescate desde un punto determinado del Sahel a las manos de los terroristas. En el año 2003, Yyad Ag tuvo que negociar directamente con el terrorista argelino Abou Haidara, más conocido entre sus correligionarios por el alias de El Paraca. El actual cónsul de Mali entregó a éste cinco millones de euros por la liberación de varios rehenes alemanes. Ese dinero llegó hasta Yyad Ag a través de un intermediario de Berlín



El CNI ha trabajado estrechamente con los espías franceses

La labor de los servicios españoles ha sido más eficaz que con el 'Alakrana'

ANTONIO RUBIO

Madrid

Desde el primer momento, los compañeros de Albert Vilalta, Roque Pascual y Alicia Gámez en Barcelona Acción Solidaria se han movido para presionar al Gobierno español y conseguir la liberación de los cooperantes. La ONG catalana también ha criticado en diversas ocasiones al ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, porque éste había dicho públicamente que España no iba a pagar a los terroristas.

Y en medio de todo ese proceso de liberación, han tenido un papel importante países como Mauritania, Marruecos y Mali, que han colaborado desde el primer momento para que Vilalta, Pascual y Gámez puedan volver sanos y salvos a España.

Los tres cooperantes catalanes fueron secuestrados por AQMI el 29 de noviembre, cuando una caravana de vehículos de la ONG Barcelona Acción Solidaria estaba a unos 1.200 kilómetros de Nuakchot, la capital de Mauritania. Después, los terroristas atravesaron la frontera y se adentraron en el Sahel, en la zona norte de Mali. Y allí permanecen, todavía, retenidos.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha llevado a cabo una excelente labor de intermediación e investigación tanto en Bamako, donde han recibido el apoyo de los servicios secretos franceses, como en Nuakchot. En esta última ciudad, los agentes del CNI tuvieron también la ayuda del espionaje marroquí. En un principio, se barajó la posibilidad de que los secuestradores fueran de Marruecos.

El secuestro de los cooperantes catalanes ha sido gestionado con más acierto y diplomacia por la inteligencia española que el del atunero vasco Alakrana. En aquella ocasión, los piratas somalíes engañaron a los espías españoles y les hicieron creer que habían bajado a tierra a los pescadores.

El pasado día 17, el juez Santiago Pedraz solicitó al CNI que le facilitara toda la información que tenían sobre el pago del rescate y los intermediarios de esa operación. Ese secuestro se resolvió con el abono de 2,7 millones de euros, y el de los cooperantes catalanes se conseguirá con cinco millones de dólares (3,7 millones de euros)



EN MANOS DE AL QAEDA / Las gestiones
«Confío en que en los próximos días habrá muy buenas noticias»

El presidente malí dice a EL MUNDO que tiene que negociar con los secuestradores

ERENA CALVO. ESPECIAL PARA EL MUNDO

Bamako (Mali)

Sereno y contundente. Así se muestra el presidente de Mali, Amadou Toumani Touré, entrevistado ayer por EL MUNDO, respecto al secuestro de seis occidentales por Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) retenidos en su territorio. «Confío en que en los próximos días habrá muy buenas noticias», dijo el jefe de Estado malí antes de participar en un encuentro sobre la unión monetaria del África subsahariana.

ATT -así apodan los malíes a su presidente- dijo estar «preocupado» por la imagen de su país, que podría «verse muy dañada» en caso de que alguno de los rehenes corriese la misma suerte que el británico Edwin Dyer, ejecutado por los radicales en Mali en mayo después de que el Reino Unido se negase a liberar a un preso salafista que reclamaba la filial de Bin Laden en el norte de África. Touré apostó por el diálogo con los extremistas porque «están en nuestro territorio y están secuestrando a occidentales». Por ello, «pese a que muchos países se opongan a esta estrategia, Mali no puede quedarse con los brazos cruzados».

Un diálogo que, en el caso de los secuestros del galo Pierre Camatte, los cooperantes españoles Alicia Gámez, Roque Pascual y Albert Vilalta -apresados en Mauritania el pasado noviembre-, y el italiano Sergio Ciccala y su mujer -raptados en diciembre en Mauritania-, ha estado encarnado por los dos negociadores enviados por el presidente de Mali: Baba Ould Cheik, representante árabe, e Iyad Ag Ghony, ex jefe tuareg.

Los terroristas les habrían hecho llegar la reivindicación para canjear a Camatte por cuatro salafistas encarcelados en la prisión malí de Kati tras ser detenidos en la región norteña de Kidal en abril de 2009.

Los cuatro radicales que han reclamado los salafistas que secuestraron a Camatte en Menaka (Mali) el 25 de noviembre de 2009 -el ultimatum para su liberación expiró ayer- son Houti Karito, de Burkina Fasso y de 26 años; el mauritano Beid Ould Napha, de 25 años; y los argelinos Tayed Nail, de 29 años, y Mohamed Ben Ali, de 31 años.

«El caso de Ben Ali es el más polémico porque Argelia lo ha reclamado varias veces por estar implicado en tres atentados terroristas en 2005, 2006 y 2007 en suelo argelino», valora Adam Thiam, experto en la región del Sahel del periódico malí La Republique. Según Thiam, estaban detrás de él los servicios secretos argelinos, y el Gobierno de Abdelaziz Bouteflika habría solicitado cooperación judicial. «El Ministerio de Justicia malí, sin embargo, asegura que Argelia nunca pidió la extradición oficialmente», como sí lo han hecho Libia o Mauritania con sus nacionales.

De 2008 a 2010 han sido extraditados seis libios y cinco mauritanos encarcelados en las prisiones malíes -donde cumple condena una veintena de radicales- por terrorismo.

Los cuatro presos que reclama Al Qaeda para salvar la vida de Camatte fueron juzgados el pasado jueves y condenados a nueve meses de prisión por posesión de armas, lo que se materializará en su liberación al haber pasado en Kati ya 10 meses.

El juez, señala Thiam, los ha considerado salafistas pero no combatientes. Según analistas malíes, «un salafista, si no ha combatido lo hará en un futuro. No tendrían que haber salido de prisión porque además generará fricciones con EEUU».

Analistas malíes mostraron ayer su oposición, en declaraciones a EL MUNDO, a la excarcelación de los terroristas, cediendo a las presiones de Francia, cuyo ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, ha viajado este mes en dos ocasiones a Bamako para salvar la vida de su ciudadano que, según fuentes cercanas a las negociaciones, será liberado en los próximos días.


Una operación logística compleja

La liberación del galo Pierre Camatte, de 61 años, se da ya por hecha en Mali. «Será en los próximos días y tenemos confianza en que todo salga bien, pero la operación logística que se está preparando es complicada», dicen fuentes cercanas a la negociación.

Las mismas fuentes apuntan a Gao o Kidal, regiones del norte del país, como los dos puntos donde podría producirse el canje de Camatte por los cuatro presos salafistas cuya liberación reclamaban los secuestradores.

El dispositivo «se prepara con lupa, no puede dejarse sin atar ningún detalle».

Los negociadores tienen que tomar todas las precauciones posibles «para asegurarse de que obtendrán al rehén sano y salvo» y los terroristas «tienen que evitar también ser detenidos en el operativo policial». Según las mismas fuentes, «los radicales suelen dar un punto de localización que cambian en varias ocasiones y que siempre suele estar lejos de sus bases».

Estas bases están situadas en el norte de Mali, en pleno desierto. Una zona muy amplia sin presencia del Estado, donde los terroristas tienen mucha ventaja y viven en armonía con una población empobrecida que convierten en cómplice de sus actos «sin dificultad», según la opinión de varios analistas malíes.

Su desierto, que comparte fronteras con Argelia, Mauritania y Níger, es además muy difícil de controlar por el Ejército malí que, según fuentes militares, no cuenta con más de 30.000 efectivos en su Armada, desprovista de medios para luchar contra un enemigo muy bien preparado y cuya fuerza es su movilidad: los terroristas Al Qaeda

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