ESPAÑA HUNDIDA: Zapatero dice ahora que bajará el déficit cuando España crezca

UN PAÍS EN CRISIS / La previsión del presidente
Zapatero dice ahora que bajará el déficit cuando España crezca
«No caeremos en la trampa, no actuaremos sólo según los intereses de los fondos» / «Es paradójico que los mercados que acudimos a salvar nos pongan dificultades»
EDUARDO SUÁREZ. CORRESPONSAL
Londres
José Luis Rodríguez Zapatero hizo ayer en Londres lo contrario de lo que hizo su vicepresidenta económica hace 11 días. Salgado vino a calmar a los fondos de la City; Zapatero, a arremeter contra su conducta. Salgado vino a persuadir a los mercados; Zapatero, a señalarles como chivo expiatorio. Salgado vino a convencer de que iban en serio sus reformas económicas; Zapatero, a posponerlas hasta el final de la crisis.
El mensaje fue inequívoco: «Vamos a reducir el déficit, pero cuando la recuperación económica sea activa. No pensando sólo en los intereses de algunos fondos». Es decir, de aquellos fondos que deben comprar la deuda española y a los que Zapatero se empeña en culpar del derrumbe bursátil que dio forma a su semana negra.
El discurso de Zapatero se celebró en uno de los salones del One Great George Street. Un edificio donde Tony Blair presentó su primer programa de gobierno y donde se rodó una de las películas de Mr. Bean. Allí se reunieron líderes progresistas de todo el mundo convocados por el instituto Policy Network, próximo al Partido Laborista. Hubo en el acto distintas ponencias, pero la más relevante fue la de los primeros espadas: los primeros ministros de España, Noruega, el Reino Unido y Grecia.
Hubo muchos elogios para el anfitrión, apreciado fuera por su papel en la resolución de la crisis bancaria y rechazado, sin embargo, por su opinión pública. Y también cierta expectación entre los periodistas británicos por conocer de primera mano la opinión de los responsables de los dos países con más problemas de la eurozona.
En ese contexto, se esperaba de Zapatero un mensaje similar al del primer ministro griego, Yorgos Papandreu, que hizo lo posible por subrayar su voluntad de hacer reformas y avanzar en el camino de la reducción del déficit. El presidente español tiró, sin embargo, por un camino distinto, deslizando críticas a los especuladores y acusándoles de morder la mano que les da de comer. «Los estados hemos tenido que gastar más para salvar el sistema y hacer que la economía no se hundiera», dijo Zapatero, «y lo hemos hecho porque los mercados se paralizaron. Y no deja de ser una paradoja que, como consecuencia de la necesidad de hacer un gasto público fuerte, ahora los mercados a los que acudimos a salvar sean exigentes y nos examinen e intenten poner dificultades. Esto me gustaría que estuviera en la mente de los organismos internacionales que se pronuncian sobre la solvencia de los países». Un recado a publicaciones económicas como The Economist o Financial Times y a instituciones como el FMI o el Banco Mundial, cuyas previsiones sobre España son mucho más pesimistas que las de Zapatero.
Pero el presidente no se refirió sólo a la dinámica de los mercados. También habló de sus planes de futuro. Y lo hizo con un lenguaje distinto del transmitido hace 11 días al FT por su vicepresidenta segunda. «¡Claro que vamos a reducir el déficit!», dijo Zapatero, «pero cuando la recuperación económica sea activa. No vamos a caer en la trampa actuando sólo según los intereses a corto plazo de algunos fondos».
Zapatero compartió escenario con sus colegas de Noruega y el Reino Unido. También con su homólogo griego, Yorgos Papandreu, al que ofreció su respaldo absoluto con una doble intención: echarle un capote y dejar claro que España no juega en la liga griega y es lo suficientemente fuerte para ayudar. Un piropo que Papandreu agradeció con un discurso muy distinto del de Zapatero: subrayando sus planes de reducción drástica del déficit y diciendo que los respalda la mayoría de la ciudadanía griega.
Al término del acto, Gordon Brown se llevó a Rodríguez Zapatero a Downing Street y juntos compartieron unos minutos hablando de Afganistán, de Europa y de la crisis. Da la impresión de que hay cierta química entre los dos. Y no sólo por el lenguaje corporal, sino por los elogios. Zapatero definió a Brown como «un crack global» y dijo que dentro de 50 años su papel en la crisis lo recogerán «los libros de Historia». Brown le devolvió el cumplido diciendo que lo había tenido difícil por la recesión y elogiando sus decisiones durante la crisis.
El presidente prefirió no entrar en el barro de la política nacional. De la peineta de Aznar, Zapatero prefirió no hacer sangre. Recordó que le defendió de los ataques de Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana y se limitó a decir: «Los ciudadanos escuchan, piensan y valoran».
Le preguntaron también si va a llamar a Mariano Rajoy para favorecer un gran acuerdo económico, pero no se mojó. «Si hay que dar un impulso político para favorecer el diálogo y ese impulso puede ser determinante, lo haré. Pero mi impresión es que el diálogo está bien encauzado. Y la actuación del principal partido de la oposición ha sido positiva globalmente»
ANÁLISIS
Sí a Llamazares, no a Campa
CARLOS SEGOVIA. CORRESPONSAL ECONÓMICO
MADRID
«Hay que mantener el impulso público para salir de la crisis. Si ahora restringe usted y ajusta el presupuesto nos puede llevar a una nueva recesión (...) Hay un chantaje del poder económico que ha provocado la crisis y, como en la metáfora del ahogado, cuando te acercas a salvarlo quiere ahogarte con él», afirmó el diputado de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados. «Esa última reflexión la pueden compartir: los mercados que han querido la ayuda del Estado tras la crisis financiera ahora ponen en dificultad al Estado por su elevado déficit», le contestó Zapatero. Tanto la comparte que incluso la hizo ayer suya en Londres en toda su extensión, al predicar desprecio a los mercados financieros y anunciar que éstos no le marcarán el ritmo de la reducción del déficit. Ahora resulta que sólo recortará el gasto público cuando vea la recuperación. Pero, ¿no estábamos ya en ella? ¿No dijo el miércoles que «éste es el momento idóneo para poner en práctica el plan de austeridad?.
Un inversor extranjero con sede en Londres que está dudando en comprar bonos del Estado español por si no puede sanear sus cuentas públicas estará asombrado. El 28 de enero, a la vuelta de Davos, el Consejo de Ministros anunció un plan de ajuste hasta 2013 con recorte de 50.000 millones de euros de gasto público. El 3 de febrero, la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, lo remitió a Bruselas y, como prueba de austeridad futura, añadió que endurecerá el acceso a las pensiones, que luego retiró en cuatro horas. Cinco días después, Salgado viajó a Londres y convenció a la dirección del Financial Times sobre que el plan de ajuste español es «creíble». En la misma ciudad, el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, lejos de tachar de «especuladores» a los inversores, se reunió con ellos y les prometió no sólo cumplir el plan sino «tomar medidas adicionales de ajuste si es necesario».
Ya el pasado viernes, el Consejo de Ministros disparó sospechas sobre su falta de determinación para el ajuste al aprobar sólo un primer recorte de 5.000 millones, dejando los otros 45.000 para otros años. Y lo de ayer es el remate de la contradicción. ¿Puede España burlarse y prescindir de este inversor especulador que hace tambalear a la deuda española con sus dudas para comprarla? Nunca, porque la economía nacional no ahorra lo suficiente como para financiar su recuperación. Por eso Zapatero no se puede permitir lo que está haciendo, aunque lo comparta con IU
UN PAÍS EN CRISIS / El futuro de la economía española
Rajoy acusa a Zapatero de «engañar» al Parlamento
Denuncia que dio una previsión de caída del 0,3% del PIB en 2010 cuando el Banco de España lo sitúa en un 0,5%
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA / DANIEL G. SASTRE
Madrid / Barcelona
Mariano Rajoy acusó ayer al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de volver a «engañar» a los españoles en relación con la crisis, y en sede parlamentaria.
El presidente del PP se apoyó en el pronóstico del Banco de España de que el PIB caerá un 0,5% en 2010 -revelado ayer por EL MUNDO- para «probar» el engaño de Zapatero, quien en el debate parlamentario del pasado miércoles, dio una previsión más optimista e inferior en dos décimas, del 0,3%.
«Lo adelantado por EL MUNDO», declaró ayer el líder de la oposición a este diario, «confirma que, otra vez más, Rodríguez Zapatero ha vuelto a engañar sobre la situación económica».
Además, y en lo que respecta a su propia alternativa a la política económica de Zapatero, el dato revelado «confirma la urgente necesidad de acometer las reformas necesarias, que todo el mundo conoce».
En este mismo sentido, para Rajoy la previsión del Banco de España «confirma la necesidad de no perder más el tiempo con una comisión innecesaria». Según el líder popular, «el Gobierno no necesita la comisión ni para gobernar ni para llegar a acuerdos. Lo urgente es decidir qué se va a hacer y hacerlo».
En la misma línea se manifestó ayer la diputada Fátima Báñez, miembro del equipo económico de Rajoy. «Al presidente del Gobierno, las previsiones le duran 72 horas», ironizó, para subrayar que no sólo «le rectifica el Banco de España», sino «también el Fondo Monetario Internacional», que hizo el primero y peor pronóstico para el PIB español de este año: un descenso del 0,6%.
Para Báñez, la primera consecuencia del «error de diagnóstico» de Zapatero es que, «desgraciadamente», y pese a lo anunciado en el debate, «difícilmente se puede cumplir su pronóstico de creación de empleo neto para el último trimestre del año». La segunda consecuencia es el «agravamiento del problema de credibilidad dentro y fuera de España».
«Si uno yerra tanto en las previsiones, mal puede tomar las medidas apropiadas para sacarnos de la crisis», decía Báñez, «y quienes han hablado de brotes verdes y de recuperación, pese a ser machaconamente desmentidos, pierden la credibilidad dentro y fuera de España, y no pueden hablar de conspiraciones».
Por su parte, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, dio también validez a la previsión del Banco de España sobre la del Ejecutivo: «Yo me siento mucho más identificado con el diagnóstico de los servicios del Banco de España que con el que hizo el presidente del Gobierno en el debate».
Duran recordó que ya dijo en su intervención «que no compartía su análisis respecto a la creación de empleo a final de año. Para ello necesitamos un crecimiento por encima del 2% de nuestro PIB. Cuando el presidente me lo negaba con la cabeza, le reiteré que me gustaría equivocarme, pero que es imposible, a no ser que entre todos inyectemos no sólo confianza, sino también reformas profundas».
Según el político nacionalista, «el paro, que es nuestro signo diferencial, va a arrastrarse durante mucho tiempo en porcentajes elevados». En cuanto a la deuda, apostó que «evolucionará al alza», y exhortó a garantizar su solvencia. «De ello dependerá», dijo, «que el pacto propuesto por el presidente del Gobierno -que se acerca a lo que yo pedía pero no es exactamente lo mismo- sea un marco de decisiones y no un simple instrumento de distracción».
Duran Lleida
Los expertos advierten del riesgo de una recaída en la economía
Confirman las previsiones de la entidad emisora frente al Gobierno
VÍCTOR CRUZADO
Madrid
El optimismo del Gobierno se vuelve a dar de bruces con la dura realidad. La media de las previsiones de los diferentes servicios de estudios económicos de nuestro país augura una caída del Producto Interior Bruto (PIB) de medio punto, dos décimas más que las estimaciones del Ejecutivo presidido por Rodríguez Zapatero y en sintonía con las estimaciones que publicará el próximo mes el Banco de España y que ayer adelantó EL MUNDO.
La práctica mayoría de los analistas consultados por este diario mantiene que, pese a los elementos positivos registrados en los últimos meses y que han permitido reducir el deterioro de la economía española en el último trimestre, el riesgo de recaída es muy alto y podría concretarse en la segunda mitad del año. En lo que no hay dudas es en que la creación de empleo aún deberá de esperar. Pese a que la destrucción de puestos de trabajo comienza a llegar a su fin, la falta de impulso económico impedirá la disminución de las tasas de desempleo hasta 2011.
Así, y aunque la previsión del consenso de crecimiento del PIB en el año 2010 elaborada por Funcas aumenta levemente hasta el -0,5%, frente al -0,6% anterior, los riesgos continúan latentes. María Jesús Fernández, analista de coyuntura y estadística de la fundación, explica que «España aún mantiene su retardo en un año difícil para el sector financiero por el endurecimiento del acceso al crédito. Además, el riesgo de recaída es alto debido al peligro de una nueva ola de pánico, con o sin fundamento, en los mercados financieros o al posible aumento de los tipos de interés». En la parte positiva, Fernández observa «correcciones como el crecimiento del consumo en el último trimestre y la caída de la inflación».
Por su parte, el Servicio de Estudios de BBVA estima «que en 2010 se producirá una mejoría de la economía española, aunque el PIB volverá a contraerse el -0,8%. Pese a la posibilidad de crecimientos para este trimestre, no se puede descartar que se retome la senda negativa en la segunda mitad del año con la subida del IVA, al igual que ha ocurrido en otros países de la eurozona».
Para Fernando Eguidazu, presidente de la Comisión de Economía del Círculo de Empresarios, los dos factores que más influirán serán «el incierto ritmo de recuperación europea y la falta de medidas. La recesión tocará fondo en el segundo tercio del año, pero la falta de fortaleza impedirá que decrezca el paro, lo que inevitablemente impide la recuperación del consumo».
En la parte más optimista del arco se encuentra José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, quien cree que el PIB crecerá el 0,7%. «El que no vea brotes verdes, que vaya al oculista. Seguimos en recesión por la depuración de los excesos inmobiliarios. Al igual que en 1994, las familias se han asustado y la tasa de ahorro ha llegado al 19% actual. Con que baje al 16% subirá tres puntos el consumo. Además, las exportaciones tiran de los bienes de equipo. Sólo una recaída mundial abortará la recuperación»
UN PAÍS EN CRISIS / El debate político
Sáenz de Santamaría se olvida de De la Vega
En las próximas semanas dirigirá sus preguntas parlamentarias a Salgado
MARISA CRUZ / CARMEN REMÍREZ DE GANUZA
Madrid
La ausencia de la número dos del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, de la comisión ministerial encargada de negociar con los representantes de los grupos parlamentarios un pacto para salir de la crisis ha sido interpretada en círculos políticos como un signo de que la hasta ahora todopoderosa vicepresidenta primera ha entrado en fase de declive.
La decisión de la portavoz parlamentaria del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, de no dirigir a partir de la próxima semana sus preguntas en la sesión de control a De la Vega viene a abundar en esta percepción. La portavoz de los populares tiene la intención de medirse desde el miércoles con la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, quien, por designación de Zapatero, encabezará la comisión negociadora del pacto económico.
«Visto que, a partir de ahora, los temas van a ser casi en su totalidad de índole económica y que Salgado ha sido investida por el presidente como coordinadora de la comisión encargada de buscar el pacto, le dirigiré mis preguntas a ella. Será así mientras el objetivo central sea económico, lo cual no impide que, en caso de que surja cualquier asunto de envergadura política, decida volver a preguntar a De la Vega», explicó ayer Sáenz de Santamaría a EL MUNDO.
Pese a que la portavoz quitó hierro político a su estratégica decisión, su presidente, Mariano Rajoy, fue lo bastante explícito ayer en Barcelona al «suponer» que Sáenz de Santamaría dirige sus preguntas a «quien cree que tiene más influencia o más capacidad de decisión».
«No lo sé exactamente. Habrá que preguntárselo a ella», añadió. Pero de nada sirvió su desmarque, porque el vicesecretario de comunicación, Esteban González Pons, ahondó en la herida. «No me extraña que la portavoz popular, Sáenz de Santamaría, no le pregunte la próxima semana a Fernández de la Vega en el Congreso y que al Grupo Popular hayan dejado de interesarle las cosas que dice», dijo para replicar a la vicepresidenta por su crítica a Aznar.
Por su parte, De la Vega intentó quitar toda importancia a la decisión de su rival política. Explicó incluso que el próximo miércoles no acudirá al Congreso porque viajará a Bruselas, un viaje que, según los populares, se decidió en el último minuto y no había sido comunicado a la Cámara.
De la Vega afirmó además, ante las preguntas de los periodistas, que la decisión de Sáenz de Santamaría de no interpelarla sólo podía interpretarse como que «el PP comparte toda la acción política del Gobierno». También insistió en restar trascendencia al hecho de que ella no sea quien encabece la comisión negociadora del pacto económico: «Todos trabajamos en los mismo. En la comisión me siento muy bien representada por Salgado, Sebastián y Blanco. Ellos cuentan con todo el respaldo del Gobierno». «A mí», añadió, «me faltan horas para poder hacer todo el trabajo que tengo»
UN PAÍS EN CRISIS / El debate político / PARTIDO POPULAR
Rajoy llevará sus medidas a la comisión
Pese a «perder el tiempo», repetirá las del debate
DANIEL G. SASTRE / CARMEN REMÍREZ DE GANUZA
Barcelona / Madrid
El presidente del PP, Mariano Rajoy, volvió a dejar claro ayer que no cree en la comisión contra la crisis que promueve el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Durante una visita a Barcelona, Rajoy descalificó la idea porque no quiere «perder el tiempo».
Sí anunció, sin embargo, que llevará a la comisión las medidas económicas que ya expuso en el debate parlamentario del miércoles: la reducción de 10.000 millones de euros de los Presupuestos del Estado, la oposición a la subida del IVA y la «pedagógica» supresión del 25% de altos cargos de la administración del Estado.
Entre las medidas que el PP llevará a la comisión también incluyó su idea de crear una ley de morosidad eficiente, o la de reducir la demora en el pago de facturas de las administraciones.
«Todo esto se puede hacer en 24 horas si hay voluntad», dijo el líder del PP, quien insistió en explicitar desde el principio, si no su rechazo, sí su desprecio hacia una comisión para la que todavía no ha nombrado negociadores. Aunque negociar, lo que se dice negociar, no parece caber en los planes de los populares. Lo que exigió ayer al Gobierno el coordinador económico del partido, Cristóbal Montoro fue, lisa y llanamente, una «rectificación».
Eso sí, tanto Montoro como sus colaboradores Fátima Báñez y Álvaro Nadal reconocieron como un «progreso» que el Ejecutivo esté dispuesto a entregar, la víspera de la reunión del próximo jueves, un documento con sus propuestas, dado que en la Conferencia de Presidentes del pasado diciembre se entregó el papel con sólo «dos horas» de margen. A su juicio, lo importante del documento y de la propia reunión es que se planteen «medidas concretas». Si no, seguirá subiendo el paro y «la economía se pudrirá».
Tanto Javier Arenas como Esteban González Pons criticaron a Zapatero porque «no ha llamado a estas alturas» a Rajoy en relación con la comisión. Pero éste no se dio por aludido y se dijo «escéptico», simplemente «porque ya hemos oído muchos planes y anuncios»
UN PAÍS EN CRISIS / El debate político / GOBIERNO
«Creemos que hay margen de acuerdo»
El Ejecutivo se alegra de que el PP se sume al intento
MARISA CRUZ
Madrid
«Hemos empezado bien y el Gobierno está esperanzado. Creemos que hay margen para el acuerdo». Con estas palabras valoró ayer la vicepresidenta primera del Gobierno la reacción de las fuerzas políticas ante la constitución de la comisión ministerial que se encargará de buscar un pacto económico para intentar acelerar la salida de la crisis.
María Teresa Fernández de la Vega hizo un ejercicio de optimismo al expresar su convencimiento de que al final podrá alcanzarse un «acuerdo razonable entre todos los grupos políticos».
Y para redondear su actitud y dar pruebas de voluntad y disposición al diálogo, la portavoz del Gobierno rechazó responder a ninguna de las críticas vertidas desde las filas del PP contra la comisión, ni al tono despectivo con el que algunos dirigentes populares se han referido a la posibilidad de que en el citado foro se logre algún avance sustancial.
«El Gobierno», advirtió ayer tras el Consejo de Ministros, «no va a perder ni un minuto en las críticas. No aportan nada. Me parecen simplemente un intento de frivolizar».
En su opinión, «lo importante es que el PP haya dicho que va a ir a la comisión, que se sume al intento, porque el objetivo es buscar un acuerdo entre todos».
En esta línea, la vicepresidenta dejó abierta la puerta a un próximo encuentro bilateral entre el presidente del Gobierno y el líder del PP. El propio Zapatero ya había apuntado la posibilidad de mantener reuniones personales con los líderes políticos para impulsar las negociaciones. No obstante, la vicepresidenta optó por no precisar: «Vamos a esperar, todo tendrá su momento».
En su opinión, el objetivo es «ambicioso» pero hay posibilidades de alcanzarlo con éxito. «Creemos», repitió, «que hay margen porque en los terrenos citados [los cuatro puntos generales enunciados por Zapatero ante el Pleno del Congreso] todos hemos hecho un diagnóstico similar de los problemas». «Es razonable», afirmó, «que pensemos que podemos lograrlo. Yo creo», recalcó, «que lo vamos a tener»
UN PAÍS EN CRISIS / La imagen de los políticos
De la Vega critica el 'dedo' de Aznar y le acusa de estar 'dañando a España'
MARISA CRUZ / CARMEN REMÍREZ DE GANUZA
Madrid
El Gobierno censuró ayer con dureza al ex presidente José María Aznar por sus «declaraciones» y por sus «gestos», porque con ellos «puede dañar la imagen de España» y, además, «contraviene las normas básicas de respeto» en democracia.
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, fue quien pronunció las críticas más aceradas por el episodio protagonizado el jueves por Aznar en la Universidad de Oviedo, cuando dio una conferencia en la que cuestionó la capacidad de Zapatero para gobernar y después dirigió un gesto grosero con el dedo a un grupo de jóvenes que intentó reventar el acto abucheándole e insultándole.
La número dos del Ejecutivo dijo que el ex presidente «acostumbra a realizar expresiones tan grandilocuentes como faltas de contenido», y añadió que «con su desmesura y estrambote» puede «poner en cuestión la capacidad de recuperación del país en un momento de crisis mundial».
Además, se refirió al enfrentamiento entre Aznar y los estudiantes, reprochando al primero, pero no a los segundos, su actitud. «El Gobierno», dijo, «no comparte este tipo de comportamiento porque contraviene las normas básicas de respeto hacia las legítimas diferencias que existen en una democracia plural».
«Su gesto», zanjó, refiriéndose al momento en el que Aznar levantó el dedo corazón hacia el grupo de jóvenes, «no ayuda mucho a mantener la idea de respeto. Me apenan sus declaraciones y su actitud».
Por su parte, el secretario general de Libertades Públicas y Derechos de Ciudadanía del PSOE, Álvaro Cuesta, consideró que la reacción de Aznar «explica lo mal que fue designado» el actual líder del PP, Mariano Rajoy: «Si fue designado con ese dedo, la verdad es que el dedazo explica muchas de las carencias del líder de la oposición».
Otro diputado socialista, Manuel Pérez Castell, comentó que no se ha dejado ni se va a dejar «sodomizar» por el gesto del ex presidente del Gobierno, «por más que él quiera».
El PP, que por la mañana salió en tromba a contrarrestar la tormenta desatada por el PSOE, pasó a la contraofensiva por la tarde tras escuchar las palabras de De la Vega.
El vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, acusó a la vicepresidenta de ponerse «de parte de los violentos antes que de un ex presidente del Gobierno». Los abucheadores, según González Pons, cuestionaron la libertad de expresión del ex presidente «demostrando la verdadera naturaleza moral de su ideología, que por lo visto comparte la señora De la Vega».
«Lo que sufrió Aznar», dijo el portavoz popular, «fue una agresión intolerante e intolerable que De la Vega debería haber condenado». «Decir que la crisis económica se debe a que Aznar no deja que le griten es el colmo de la impostura», añadió. Y prometió que si a Zapatero le pasa algo así, el PP le defenderá, «porque la intolerancia sólo es el caldo de cultivo de una sociedad totalitaria».
El vicesecretario Javier Arenas declaró que el ex presidente «tiene derecho a que se respeten su intervenciones públicas» y pidió «tolerancia» para una persona con la que, según trasladó, se «está siendo profundamente injusto».
También la secretaria de Organización, Ana Mato, se unió al coro: «Parece mentira», dijo, que algunos que se llaman progres sean tan intolerantes que intenten impedir que Aznar se exprese en libertad».
Por último, el presidente de Nuevas Generaciones, Nacho Uriarte, exhortó a los estudiantes que abuchearon e insultaron a Aznar a que «lean, estudien y viajen todo lo que puedan porque abre mucho la mente y ayuda a madurar».
ELMUNDO.es Vídeo: De la Vega habla sobre el 'dedazo'.
Foro Opine sobre el tema. González Pons acusa a la vicepresidenta de «ponerse de parte de los violentos»





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