DELENDA EST HISPANIA: Guipúzcoa escenifica su repudio a la bandera española

EL FUTURO DEL PAÍS VASCO / Los símbolos nacionales
Guipúzcoa escenifica su repudio a la bandera española
Colocan una placa en la Diputación 'como símbolo de la imposición' de la enseña
ANDREA ANGUITA
San Sebastián
«Por la ley de la fuerza, por la fuerza de la ley», la bandera rojigualda ondeará en la Diputación Foral de Guipúzcoa. Así expresó ayer el diputado general, Markel Olano (PNV), el acatamiento y, a la vez, el repudio del Gobierno foral a la decisión del Tribunal Supremo que le obliga a colocar en su edificio oficial la enseña española junto a la ikurriña y la bandera guipuzcoana.
Olano presidió un acto institucional que aprobó una declaración contraria a la sentencia y descubrió una placa metálica en el palacio foral, junto al acceso principal del inmueble, en la que queda constancia del desacuerdo con el que los gobernantes guipuzcoanos acatan la ley.
Arropado por cientos de ciudadanos y rodeado de ikurriñas, Olano comenzó diciendo que acatará «el símbolo impuesto, bajo amenaza de sanción», y que la bandera se colocará en el palacio a lo largo de este fin de semana «en contra de la voluntad de la mayoría de guipuzcoanos y guipuzcoanas, y de la capacidad decisoria de sus representantes».
Aunque el plazo para cumplir la sentencia concluye el 15 de marzo, el Gobierno foral ha decidido no postergar más este asunto pese a que no dará publicidad al momento exacto en que izará la enseña.
La Diputación de Guipúzcoa es la última institución importante en cumplir la orden del Supremo. Antes lo hicieron con relativa normalidad las diputaciones de Álava y Vizcaya, y el Ayuntamiento de Bilbao, también gobernados por el PNV, pero en ninguno de los tres casos se organizó un acto como el de ayer.
Durante su discurso, Olano quiso mostrar un «rechazo frontal a la violencia» por parte de la institución foral. Y señaló que su «compromiso con la vida y el respeto a todos los derechos humanos» era tan firme como su convicción de que «el reconocimiento de la capacidad de decisión de la ciudadanía vasca es un derecho democrático ineludible».
En consonancia con esa argumentación, el diputado general calificó de «antidemocrática» la pretensión de que la enseña española esté presente en todas las instituciones porque «está en contra de la voluntad mayoritaria de los guipuzcoanos y guipuzcoanas». Según la declaración institucional, la bandera deja de ser un trozo de tela para convertirse en un símbolo cuando «activa los sentimientos de identidad de un pueblo». Y si ondea bajo la obligación, se convierte «en símbolo de la imposición y en recordatorio de las carencias de nuestra convivencia».
Tras la lectura, el diputado descubrió la placa que contiene la declaración, «como símbolo de la imposición de una bandera que no es nuestra», e invitó a todos los responsables públicos del territorio a impulsar una iniciativa similar.
El máximo mandatario guipuzcoano, que invitó a todos los cargos públicos del territorio, sufrió el desplante de PP y PSE, que le pidieron que deje ya sus «obsesiones identitarias», y el de EA y Alternatiba, por considerar el de ayer un «acto folclórico» con el que el PNV intenta «lavarse la cara». Sí estuvieron el juntero de Ezker Batua, Mikel Izaguirre, y miembros de Aralar, como el parlamentario Oxel Erostarbe.
El portavoz del PSE en las Juntas Generales, Julio Astudillo, manifestó en un comunicado que entiende que no sea del agrado de Olano colocar la bandera española, pero le advirtió de que un cargo político debe actuar por encima de sus gustos personales. Además, le recordó que «ocupa su puesto gracias a la Constitución y al Estatuto de Autonomía». El presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, ironizó con que Olano «tiene la mala suerte de poner la bandera el día del año que más viento hace».





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