CORRUPCIÓN EN LAS INSTITUCIONES BALEARES: Auge y caída de la 'Princesa' de Mallorca

POLÍTICOS BAJO SOSPECHA / Auge y caída de la 'Princesa' de Mallorca
Los 'radicales' tenían razón
EDUARDO INDA
Cuando en 2002 el maestro Pedro J. Ramírez me dio la alternativa en esa maravillosa plaza de primera que es EL MUNDO de Baleares, no tardé ni una semana en percatarme de que Mallorca era un vergel informativo en forma de corruptelas a gogó. Prácticamente todos los enfangados caminos conducían a un mismo ADN: Maria Antònia Munar, alias MAM. Pronto certificamos lo que hasta entonces constituía un secreto a voces: una sociedad de la presidenta del Consell de Mallorca transportaba la grava de las carreteras que adjudicaba. Todo quedaba en casa. Munar presidenta concedía una obra pública y Munar empresaria llevaba los materiales. En EEUU o Alemania, el fiscal la hubiera empurado, ella hubiera dimitido y al periódico le habrían llovido las felicitaciones. Ocurrió lo mismo pero al revés: el fiscal la protegió por omisión, ella se jactó de que habíamos errado en el reparto accionarial -«la compañía no es mía al 40%, sino al 100%»- y su legión de periodistas a sueldo nos linchó. «Sois unos radicales», es lo más benévolo que nos escupieron.
Que la indecente Mallorca oficial nada tiene que ver con la decente Mallorca real lo corroboré ipso facto. El fiscal jefe, Tomeu Barceló, miró hacia otro lado practicando esa genética costumbre suya de proteger a los presuntos de los ciudadanos en lugar de defender a los ciudadanos de los presuntos. Cada vez que le íbamos con una mangancia made in MAM se limitaba a sonreír mientras glosaba las virtudes físicas de la interfecta. «¡Cómo estaba cuando tenía 20 años!», mascullaba un personaje que parece extraído de una película de Cantinflas y que es el auténtico responsable de que la corrupción haya alcanzado magnitudes cósmicas en las Islas.
2003, 2004, 2005, 2006, 2007… Pasaban los años pero no las corruptelas de MAM. El día que no adjudicaba por 30 kilos a una constructora amiga un solar por el que otros ofrecían 65, regalaba millones a seudoasociaciones montadas por correligionarios. Y cuando no hacía lo uno o lo otro compraba votos en campaña o apañaba un pelotazo de 120 millones con el editor Pedro Serra. Y entre tanto se instalaba en su casa una caja fuerte de una tonelada en la que caben 82 millones de euros.
MAM, que acostumbra salir a la calle con 100.000 euros en joyas y trapitos sobre su augusto cuerpo, se creía intocable. «No me vais a pillar y si me pilláis, da igual. Aquí estas cosas no tienen importancia», les soltó a unos estupefactos Pedro J. y Ágatha cuando empezamos a sacarle las vergüenzas. El día que un buen hombre nos puso a Esteban Urreiztieta y un servidor los primeros papeles de las megacomisiones de Son Oms encima de la mesa me di cuenta de que EL MUNDO la acabaría pillando y de que la cosa sí tenía importancia.
PD. A los que sostenían que somos unos radicales he de darles la razón. Porque, como bien precisaba el profesor Tierno cada vez que le colgaban el sambenito, «radical es aquel que va a la raíz de los problemas».
Eduardo Inda fue director de EL MUNDO/El Día de Baleares entre agosto de 2002 y julio de 2007
POLÍTICOS BAJO SOSPECHA / Auge y caída de la 'Princesa' de MallorcaPalma
Maria Antònia Munar no podrá alardear mañana, en el discurso institucional del Día de las Islas Baleares, de que «para estar en política hay que tener vocación» y de que «si alguien quiere hacerse rico se debe dedicar a hacer negocios», como se ha hartado de repetir en su carrera política. Una larga trayectoria que ha aprovechado para amasar su fortuna, al calor del poder que le otorgaron primero el PP y después el PSOE.
Acosada por la corrupción y delatada por los suyos, la dimisión del viernes deja a la histórica líder de Unió Mallorquina (UM) sin su condición de aforada y a los pies de los caballos de la Justicia, que puede ordenar su detención en cualquier momento. «Yo no me he hecho rica durante estos años. Justo lo contrario», dijo cargada de joyas, empuñando orgullosa ante las cámaras un Cartier de diamantes y enfundada en un traje de Escada, en el prime time de la televisión autonómica que aún dirige UM la noche del 11 de diciembre de 2007, sin que los telespectadores entendieran realmente el por qué de aquella extraña comparecencia.
La entonces aparentemente exultante segunda autoridad de Baleares daba las buenas noches para explicar por qué decidía abandonar la Presidencia de su partido, después de 15 años al frente de la formación que ha marcado la política de las islas y que con sólo 28.082 votos acababa de mandar a la oposición al PP de Jaume Matas -que ganó las elecciones con 193.000 sufragios-, para entregar el poder al PSOE que lidera el actual presidente del Gobierno balear, Francesc Antich, y que había conseguido 112.000 votos.
Sin pestañear, afirmó tomar la decisión porque tanto ella como su partido estaban «en el mejor momento». Y eso mismo pensaron ingenuos quienes esquivaron el sueño para permanecer frente al televisor. Pero sólo ella sabía entonces que su sonrisa escondía una huida. Munar contestaba hierática las cómodas preguntas del periodista que había dirigido meses antes el equipo que coordinó la financiación ilegal de su campaña electoral a través de una productora audiovisual, la que poseen ella y su delfín en el partido a través de testaferros. Una empresa a la que previamente habían desviado más de cuatro millones de euros del erario público desde el Consell de Mallorca que gobernaban. Pero aquello, entonces, sólo ella lo sabía.
Anunciaba una dulce y lenta retirada de la vida pública y un año sabático cuando dejara la política «para dar la vuelta al mundo». Lo hacía tan sólo unos días después de que la Fiscalía Anticorrupción decidiera, tras las revelaciones de EL MUNDO, tomar declaración como imputados -casi a título testimonial y sin interés alguno en investigarlos- a sus históricos lugartenientes. Testificaron que pactaron comisiones del 15% a cambio de la recalificación del polígono de Son Oms. Pero entonces sólo ella sabía que finalmente las habían cobrado su padre político Maximiliano Morales y el hombre al que confió la Consejería de Ordenación del Territorio, Bartomeu Vicens. Y que lo hicieron durante los últimos años, ocupando cargos públicos, mediante facturas falsas y compraventas ficticias de solares en una operación que les reportó unos beneficios de más de 50 millones de euros y que acabaron liquidando haciendo cinco grandes lotes de dinero en efectivo y en negro.
Aquella exposición televisiva, en la que reiteraba una y otra vez su honradez sin venir a cuento, se producía apenas un mes después de que los peritos judiciales sentenciaran que había vendido por 30 millones de euros a la promotora catalana Sacresa un solar, el de Can Domenge, que valía, tal y como desveló este diario, exactamente el doble.
Pero sólo ella sabía entonces que la ganadora tenía las claves del concurso meses antes; que con ellas había elaborado el proyecto cuando se puso a la venta el mejor solar público que quedaba en el centro de Palma, y que para dar una pátina de prestigio que recubriera el escándalo, Sacresa había contratado al arquitecto francés Jean Nouvel medio año antes de hacerse públicas las bases del concurso.
Cuando se despidió de la audiencia, sólo ella sabía que los fondos públicos que se repartieron masivamente desde su Consell de Mallorca a seudoasociaciones de vips de UM, entrañaban realmente un saqueo de 40 millones de euros públicos que fueron justificados con facturas falsas y que acabaron, en gran medida, en los bolsillos de sus fieles.
En el camino desde entonces hasta el viernes, los primeros en caer fueron dos de sus hombres de confianza: Bartomeu Vicens y su ex secretario general Damiá Nicolau, por pagar con fondos públicos a su contable para que consiguiera facturas falsas con las que camuflar las comisiones de sus jefes por el pelotazo de Son Oms. Condenados a cuatro y dos años y medio de prisión respectivamente el pasado mes de diciembre, le juraron lealtad a su jefa a cambio de un pacto inconfesable.
Acto seguido cayó su ex conseller de Economía Miquel Ángel Flaquer, por pagar a los testaferros que cobraron las comisiones de UM en Son Oms con contratos públicos irregulares. E inmediatamente después lo hizo su sucesor, Miquel Nadal, que se compró una avioneta con dinero de su productora conjunta. Juraron proteger a su mentora y comportarse como «caballeros» siempre y cuando no les pasara nada y la Fiscalía, que miraba para otro lado cuando oía el nombre de Munar, le dispensara a ellos el mismo trato.
Sin embargo, la crudeza con la que afloraban las pruebas obligó al Ministerio Público a actuar, mientras salvaba de la quema a una Munar que había entregado el poder a los socialistas a cambio de que UM se quedara con un puñado de áreas en las diferentes instituciones. «Como nos han dado tan mala fama las presidencias, renunciamos a ellas», justificó ante sus atónitos subordinados en una comida cuando les reveló los detalles del pacto de gobernabilidad que había alcanzado con Antich, a cambio de lo que meses después en su propio partido tuvieron claro que respondía a la inmunaridad judicial.
Atrincherada en su casa, donde instaló una caja fuerte en la que caben 82 millones de euros, y manteniendo a buen recaudo sus negocios de transporte de grava y de carbón con los que se ha lucrado, teniendo las competencias de las carreteras y de las centrales térmicas de las que ella misma era proveedora, intentó su jugada más complicada. Su delfín Nadal, al que designó como hereu en UM e impuso como consejero de Turismo balear, le hizo llegar que «no caería solo». Ella le intentó chantajear. Le recordó que durante la campaña electoral ordenó a la productora que compartían poner en nómina a empleados de la candidatura en Palma que Nadal encabezaba. La extorsión a la que le sometía su madre política la leyó Nadal en las páginas de EL MUNDO. Fue entonces cuando, acorralado, decidió tirar de la manta.
«La productora Video-U la compramos con 300.000 euros que me dio en efectivo Munar en el coche oficial», le dijo el viernes al juez, precipitando la dimisión de la política más importante de la historia democrática de las islas. La misma que repetía orgullosa que en 30 años nunca dejó de estar en el machito del poder: como alcaldesa de su pueblo, como consejera de Cultura, como presidenta del Consell y como presidenta del Parlament. Legislatura tras legislatura, siempre cambiando de socios.
El último de ellos sí estará mañana en el Día de las Islas Baleares. Antich comunicó ayer públicamente que no piensa convocar elecciones anticipadas pese a que los sufridos televidentes ya conocen con pelos y señales una parte de lo que la Princesa nunca les quiso contar
Me piden desde Madrid que explique en folio y medio cómo es posible que la jefa del partido más corrupto de España lleve casi dos décadas quitando y poniendo gobiernos en Baleares. «Agustín, y que lo entiendan los lectores de la Península».
Todo un reto para alguien que casi tres años después de llegar al archipiélago sigue sin entender cómo pudo perpetuarse durante tanto tiempo la munarquía. Quizá no me lo explico porque el GPS de nuestra ética no es compatible con la hoja de ruta de los políticos de Mallorca. Ellos, los del PP y los del PSOE, siempre han tenido claro que Maria Antònia Munar era el fiel corrupto de la balanza, la Lady Bisagra que les susurraba al oído: «Vosotros queréis el Gobierno y yo hacerme rica, ¿hay trato?». Durante las cuatro últimas legislaturas, Unió Mallorquina ha encontrado siempre comprador para su infecta mercancía. Apenas 28.000 votos, tres o cuatro diputados, el 6% del escrutinio, le bastaban para extender su top manta, adonde acudían con orejeras puestas las formaciones mayoritarias.
El precio de mirar a otro lado se traducía en pingües beneficios para un partido estructurado como una sociedad limitada a cuya cabeza ha estado siempre ella y su banda. Que UM es una organización para delinquir lo sabían los ciudadanos y lo leían los políticos en las páginas de EL MUNDO. Día tras día, desde hace ocho años, hemos desvelado todo el entramado uemita. Mientras, Munar acumulaba cargos: consejera de Cultura, presidenta del Consell insular, del Parlament... Se sentía intocable, porque ni el popular Matas entonces ni el socialista Antich ahora iban a rebelarse contra quien tenía la llave de La Moncloa balear.
A la sombra de un poder logrado con el mercadeo de votos, Munar se ha convertido, en palabras de su protector, el editor mallorquín Pedro Serra, en «la mujer más rica de la isla». ¿Cómo? Aplicando una sola máxima: no hay mejor negocio que dar, y recibir, los contratos públicos. Pactaba qué consejerías quedarse a cambio de dar la mayoría absoluta a unos o a otros. Luego enchufaba en las instituciones a un ejército de mercenarios sin preparación.
Nunca nadie sacó tanto rédito a tan pocos votos. Lo que las urnas le negaban los despachos se lo daban. Así cuadró el círculo de la corrupción: ordenaba a su Consejería de Carreteras que asfaltara media Mallorca… pero siempre con la grava de su empresa; desde Urbanismo se recalificaban polígonos a cambio del 15% del suelo; se creaban asociaciones a las que se regaba desde departamentos en poder de UM para así asegurarse votos; se amañaban concursos para cobrar solares públicos en negro; se multiplicaban edificabilidades y, casualidad, al día siguiente el afortunado promotor vendía oficinas a Munar a precio de saldo.
En el diario acuñamos el término inmunaridad, escandalizados al comprobar cómo políticos y togados se ponían siempre de perfil ante nuestras informaciones. Y mientras, Munar se paseaba envuelta en pieles, tan enjoyada que hacía peligrar sus cervicales, sonriente después de visitar las mejores tiendas parisinas, advirtiendo a EL MUNDO de que nos iba a cerrar.
Ya ves Maria Antònia, hoy puedo escribir el artículo de tu ocaso y tú no pronunciarás mañana el discurso institucional por el Día de Baleares.
Agustín Pery es el director de EL MUNDO/El Día de Baleares desde julio de 2007
>Son Massot (diciembre 2004). Munar forzó al alcalde del municipio mallorquín de Calviá Carlos Delgado (PP) a recalificar, para el mayor editor de prensa de Baleares, Pedro Serra, una finca protegida para construir 500 pisos. Lo hizo en una comida a la que asistió Jaime Matas. Delgado abortó la operación. >La grava (mayo 2005). Munar compaginó la Presidencia del 'Consell' de Mallorca, desde el que adjudicaba las carreteras de la Isla, con una empresa de transporte de grava. Sus contratistas públicos eran, al mismo tiempo, sus clientes particulares.
>'La Piñata' (octubre 2005). El 'Consell' de UM desvió masivamente fondos públicos a asociaciones, empresas y entidades de todo tipo dirigidas o controladas por miembros en activo del partido. El dinero se abonaba en concepto de subvenciones y la Sindicatura de Cuentas ha denunciado que hay gran parte sin justificar.
>Can Domenge (enero 2006). Munar vendió un solar público valorado en 60 millones de euros por un precio máximo de 30 para hacer pisos de lujo. El ex presidente del FC Barcelona José Luis Núñez ofreció por él 61 y fue eliminado en el concurso. UM se lo vendió a Sacresa, que hizo el proyecto antes de la licitación.
>El carbón (octubre 2006). Al mismo tiempo que era la máxima autoridad de Mallorca en materia medioambiental, Munar se ha venido lucrando con el transporte del carbón que abastece a las centrales térmicas que estaba obligada a inspeccionar.
>Son Oms (octubre 2007). La cúpula de UM cobró comisiones del 15% en suelo a cambio de recalificar el polígono de Son Oms, situado junto al aeropuerto de Palma. Los lugartenientes de Munar cobraron 60.000 m2 recalificados. El juez investiga si ella cobró una quinta parte, como desveló un ex socio suyo.
>'Operación Maquillaje' (abril de 2008). Munar pagó con dinero público a algunos de los testaferros que cobraron en nombre de sus lugartenientes las comisiones del 15% de Son Oms. Le adjudicó la radio pública con un contrato amañado y les desvió tres millones de euros. Al mismo tiempo, adjudicó la televisión insular a la productora Video-U, que posee junto a su delfín, Miquel Nadal. A esta empresa le adjudicó más de cuatro millones de euros públicos. La usaron para pagar la campaña de 2007.
>'Caso Peaje' (octubre 2008). El 'Consell' de UM infló 23 millones de euros el presupuesto de la carretera que une Palma y Manacor días antes de las elecciones en contra de los informes de los técnicos. Acto seguido, la constructora construyó casas 'gratis total' a los técnicos y al director general de Carreteras





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