EDITORIALES: El informe del chivatazo desmonta las tesis del fiscal del Gobierno/ Haití destapa las carencias de la ONU

EL INFORME DEL CHIVATAZO DESMONTA SUS TESIS:
El fiscal no puede seguir pidiendo el archivo
NO LE SERÁ fácil al juez Garzón dar el cerrojazo a la investigación del chivatazo a ETA, ni a la Fiscalía continuar pidiendo su archivo, después de que este periódico publicara el contenido de un informe que figura en el sumario en el que se atribuye la responsabilidad al ex director general de la Policía. Por una parte, el PP ha pedido a Garzón que traslade inmediatamente a las partes el informe por su trascendencia para la investigación de «gravísimos delitos». Por otra, la Fiscalía se ha quedado sin el principal argumento que figura en su petición de archivo de la causa: la imposibilidad de identificar todas las llamadas realizadas en la zona del bar Faisán el día del chivatazo. El informe servirá para aclarar las dudas de la Fiscalía, ya que en él se detallan todos los números de teléfono utilizados por los implicados. Tampoco le resultará fácil a Rubalcaba zafarse de las explicaciones que, de momento, se resiste a darCLAMOROSOS ENGAñOS EN EL INCENDIO DE HORTA:
El Gobierno catalán se declara irresponsable
EL CONSELLER catalán de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, no tuvo más remedio que reconocer ayer en su comparecencia parlamentaria que se equivocó al decir que un rayo causó el incendio de Horta de Sant Joan (Tarragona), en el que murieron cinco bomberos. Sin embargo, ni él ni el responsable de Interior, Joan Saura, fueron capaces de desmontar las fundadas acusaciones de la oposición sobre la descoordinación en las labores de extinción y los engaños posteriores durante la investigación. Tanto Baltasar como Saura insistieron en la caída del rayo como única hipótesis de trabajo, a pesar de que los Mossos investigaban el suceso y de que existían testimonios -tanto del alcalde como de vecinos del lugar testigos del incendio- que sostenían que el fuego fue intencionado. Así se ha evidenciado con la detención de los presuntos pirómanos. A tono con lo que ha sido una constante durante sus años de gestión, Montilla no está dispuesto a exigir responsabilidades -es decir, dimisiones- por negligencias y ocultaciones tan clamorosas. Una baza más para el líder de CiU que ha comenzado fuerte su campañaEDITORIALES DEL DÍA
HAITÍ DESTAPA LAS CARENCIAS DE LA ONU
HOY, cuando se cumple una semana del devastador terremoto de Haití, la sensación generalizada entre quienes han llegado al país en misiones de rescate y de ayuda humanitaria es la de una falta total de coordinación que dificulta y retrasa los trabajos. Ese desorden ha impedido que la ayuda llegue con la rapidez y la eficacia que hubiera sido deseable y ha creado un gran sentimiento de frustración. En la propia comunidad internacional se manifiesta ese malestar, y ahí están los reproches que Francia y Brasil, entre otros, han lanzado públicamente contra Estados Unidos, al que acusan de haberse autoerigido en organizador de las operaciones de auxilio y de dar prioridad a sus intereses.
Sin embargo, es injusto culpar a Washington por tomar el mando de la situación. Al fin y al cabo, es la gran potencia más próxima al lugar de la tragedia y la que de forma más rápida y con mejores medios puede intervenir en un trance que requiere actuar con urgencia. De no haber reaccionado con prontitud, seguramente se le habría criticado su pasividad. Otra cosa es que Obama, como adalid del multilateralismo, hubiera tenido el gesto de impulsar la acción contando con los principales líderes mundiales y hubiera propiciado un reparto de responsabilidades en las tareas de cooperación. Pero el protagonismo de EEUU es consecuencia directa del vacío que en la escena ha dejado Naciones Unidas.
Es cierto que la ONU ha vivido en Haití la peor catástrofe de su historia, con casi 40 muertos confirmados y 300 desaparecidos entre su personal, lo que ha dejado bajo mínimos su capacidad operativa. No obstante, la reacción de su secretario general ha sido poco ágil. Hillary Clinton, secretaria de Estado de EEUU, llegó un día antes que el propio Ban Ki-moon a Puerto Príncipe y no fue hasta ayer que se reunió el Consejo de Seguridad de la ONU para analizar la situación, cuando los marines ya han desembarcado y se preparan para poner orden en un país en el que reinan el pillaje y el caos.
Por eso, más que pedir explicaciones a Washington, habría que exigírselas a Ban Ki-moon. Si lo esencial tras la catástrofe era fijar unas reglas para administrar eficazmente la cooperación, la ONU ha abdicado de esa tarea. La ausencia de un árbitro internacional es lo que ha dado pie a Washington a asumir el protagonismo, para enfado principalmente de París, que no quiere perder capacidad de influencia sobre su ex colonia.
Además, es la segunda vez en apenas un mes que la ONU se ve desbordada ante un acontecimiento de primera magnitud. La primera fue a mediados de diciembre, en la Cumbre de Copenhague sobre el clima, donde EEUU y China cerraron un acuerdo a espaldas de la comunidad internacional.
Son ya muchas voces las que, sin despreciar la gran labor que ha desempeñado y desempeña la ONU en el mundo, reclaman su reforma, cuando no su sustitución por un organismo nuevo. La institución nació en un momento muy distinto al actual: es hija de la II Guerra Mundial y de la Guerra Fría, un mundo que poco tiene que ver con éste globalizado del siglo XXI. La propia dinámica de trabajo de la ONU, con cinco países con capacidad de veto en el Consejo de Seguridad (EEUU, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia) y con naciones como Alemania, Japón, India o Brasil fuera de la toma de decisiones, hace que el organismo sea poco operativo y que muchas veces no esté a la altura de lo que de él se espera. Pero ese debate es secundario hoy, cuando la desesperación, el hambre y el miedo siguen apoderándose de la población de Haití
CAMBIO TRANQUILO Y RELEVO EJEMPLAR:
La lección política de los líderes políticos chilenos
LA IMAGEN de los matrimonios Piñera y Frei, juntos sobre una tarima, saludando tras las elecciones que dan el triunfo a la derecha, es impensable en cualquier otro país y una lección para todos los políticos. Como ejemplar es para Latinoamérica que Bachelet -que muy probablemente hubiera ganado estos comicios- no intentara reformar la Constitución para volver a presentarse (algo impensable en Chile), como sí han hecho allí tantos líderes que pretenden eternizarse en el poder. Varias circunstancias explican la victoria de Sebastián Piñera. Había cierto cansancio ante una alianza de gobierno que ha durado dos décadas y la imagen del ex presidente Frei estaba lastrada por la crisis que vivió el país durante su mandato a finales de los 90. Además, enfrente tenía a un empresario audaz, un hombre hecho a sí mismo que apostó siempre por el centro y marcó distancias con el pinochetismo. El éxito de Chile, que ha consistido en saber dar continuidad a las cosas que los sucesivos gobernantes han hecho bien, parece garantizado. La previsión es que este año de crisis general el país siga creciendo al 4%
El Mundo en dos minutos
Faisán: la tibieza de Rubalcaba, significativa






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