
LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA, EN JAQUE / Huelga de hambre en Lanzarote
Marruecos se burla de España jugando con la vuelta de Haidar
Primero autorizó que viajara acompañada de un alto dirigente de Exteriores y cuando ya estaba instalada en el avión medicalizado le denegó el permiso
MARISA CRUZ / OLGA R. SANMARTÍN
Madrid
Marruecos se la ha jugado de nuevo a España. Ha sido en el último minuto. Justo antes del punto de no retorno, desde Rabat se dio una «contraorden» que frenó en seco el despegue del avión medicalizado que iba a trasladar ayer a última hora de la tarde a la activista saharaui Aminatu Haidar a su casa en El Aaiún.
Los acontecimientos se sucedieron deprisa y cuando ya se veía el final de la pesadilla humana de Haidar, en huelga de hambre desde hace 20 días, y del infierno político en el que se veía envuelto el Gobierno español, Marruecos se encargó de propinar un golpe inesperado a todas las esperanzas al hacer llegar a las autoridades españolas el mensaje de que no permitiría finalmente el regreso de la activista.
El Ministerio de Asuntos Exteriores, que durante días ha negociado con Rabat una fórmula que permitiera la vuelta de la activista a su hogar, consiguió por fin ayer un «permiso de sobrevuelo» de las autoridades marroquíes para que un avión medicalizado en el que viajarían Haidar, el jefe de gabinete de Moratinos, Agustín Santos, y el médico que la ha atendido durante su permanencia en el aeropuerto de Lanzarote, despegara de territorio español y llevara a la activista a El Aaiún.
Exteriores expidió de inmediato un «salvoconducto», un documento extraordinario de viaje, para que Haidar pudiera realizar el trayecto y fuera admitida en el territorio saharaui sobre el que Marruecos ejerce administración y considera propio.
Una vez dispuestos todos los trámites, Haidar accedió a la fórmula aunque no tuviera muy claro qué iba a ser de ella.
«No sé si voy a ir a casa o a la cárcel», comentó con voz debilitada a las personas que la acompañan. Aun así, dijo que agradecía el «gesto» del Gobierno español y también tuvo palabras de gratitud para los medios de comunicación y para los que han apoyado constantemente su causa. La activista se mostró dispuesta incluso a abandonar su huelga de hambre en cuanto pisara su hogar y se reencontrara con sus dos hijos.
A las 18.40 hora local (19.40 peninsular) montó en una ambulancia que la condujo hasta el avión. Salió en silla de ruedas de la oficina del aeropuerto en la que había pernoctado durante 19 días y subió por su propio pie en la ambulancia de Aena acompañada por el doctor Martín de Guzmán, director del Hospital Insular de Lanzarote, que ha seguido su estado de salud durante casi tres semanas.
La ambulancia se dirigió a la pista del aeropuerto de Guacimeta, donde ya esperaba el avión medicalizado. A partir de ahí, explosión de júbilo en el aeropuerto por parte de todas las personas que la habían acompañado y apoyado durante todos los días de su huelga de hambre.
Sin embargo, una amarga sorpresa les aguardaba. Los minutos pasaban y pasaban y el aparato no se movía de la pista.
Ni en La Moncloa, ni en la Delegación del Gobierno en Canarias se acertaba a dar una explicación. Todo era confuso y sorprendente. «¿Qué ocurre?», se preguntaban unos y otros.
Ya rozando la medianoche, llegó la respuesta. Agustín Santos explicó que, en el último momento, cuando el avión iba a despegar, la torre de control de El Aaiún comunicó al comandante que, para que les dejaran aterrizar, debían avisar con 24 horas de antelación, ya que el aeropuerto comparte un uso civil y militar, según informa Yira Arredondo.
La argumentación es chocante, y más en un país donde ninguna orden administrativa relacionada con un caso de este calado -en el que, al fin y al cabo, lo que se discute es la reclamación de Marruecos sobre el Sáhara- tiene curso si no es con la autorización del poder político.
En el mismo sentido, otras fuentes gubernamentales españolas habían señalado que la autorización de sobrevuelo que se había conseguido era simplemente «administrativa» y, por tanto, no definitiva, ya que debía pasar el filtro «político», algo que finalmente no se logró.
En medios diplomáticos se especulaba anoche con la conveniencia de que el Gobierno español haga algún gesto de protesta ante Marruecos. En La Moncloa, sin embargo, se descartaba, al menos de momento, una llamada a consultas del embajador de España en Rabat. «Es mejor no actuar en caliente», aseguraban anoche las fuentes consultadas.
Anoche, el Gobierno español albergaba aún esperanzas de reconducir la situación en las próximas horas intensificando los contactos al más alto nivel con Rabat. De hecho, se esperaba que el avión pudiera salir, después de que España solicite hoy un nuevo permiso de aterrizaje. Sin embargo, fuentes oficiales marroquíes se mostraban «asombradas» por las noticias sobre el vuelo de Haidar y aseguraban a través de la agencia oficial MAP que la postura del Reino alauí no ha cambiado.
Mientras tanto, Haidar sigue sin comer
LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA, EN JAQUE / Huelga de hambre en Lanzarote
Haidar entró otras veces como saharaui
Marruecos admite que en anteriores ocasiones hicieron la vista gorda con la activista
YIRA ARREDONDO / OLGA R. SANMARTÍN
Lanzarote / Madrid
Unas veces sí y otras no. En el caso Haidar, las leyes de fronteras se han burlado y utilizado en función de las circunstancias. Tanto por parte de Marruecos como por España.
Ayer mismo, horas antes de que el Gobierno marroquí decidiera cambiar de idea y paralizar el viaje de Aminatu Haidar, una parlamentaria del país vecino reconocía que, en anteriores ocasiones, se hizo la vista gorda con la activista, a la que años atrás se dejaba entrar en el Sáhara Occidental a pesar de que ella, a su llegada, rellenaba el formulario policial de entrada poniendo la palabra «saharaui» en la casilla de la nacionalidad.
Según Mbarka Bouaida, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, Defensa y Asuntos Islámicos de la Cámara de Representantes (el equivalente al Congreso de los Diputados), al principio Haidar se definía como marroquí cuando llegaba al aeropuerto de El Aaiún, pero luego empezó a declararse saharahui. Y los funcionarios policiales, con cierta «laxitud», la dejaban entrar.
Hasta el pasado 14 de noviembre, cuando la activista fue devuelta por donde había venido por no definirse como marroquí. Y entonces comenzaron los problemas.
Más cambios de criterio: los que han tenido lugar en el aeropuerto de Arrecife (Lanzarote), donde Haidar entró sin pasaporte tras ser expulsada por Marruecos. Los ciudadanos marroquíes necesitan pasaporte y visado para pisar suelo español, pero ella lo hizo únicamente con la tarjeta de residencia, lo que la eximía de presentar el visado, pero no de mostrar el pasaporte.
Paradójicamente, se la permitió entrar sin este documento, pero no salir -como era su deseo- precisamente por carecer de él. Lo permitió un policía que ayer se rebeló, harto de incumplir la normativa. Cuando anoche, tras cancelarse el vuelo al Sáhara, Haidar bajó del avión y llegó al control fronterizo, el agente le pidió la documentación. La activista no la tenía. Él se negó a que pasara. «La primera vez ya incumplí la ley y en ésta no va a volver a suceder», dijo más o menos el funcionario, según contaron ayer los activistas españoles que acompañan a la Ghandi saharaui.
Entonces, la delegada del Gobierno en Canarias, Carolina Darias, que también iba en el grupo, pidió que reemplazaran al policía y así Haidar pudo volver a entrar en España, según las mismas fuentes. Sin embargo, Darias negó que se hubiera producido este hecho
LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA, EN JAQUE / El secuestro de los cooperantes
La Guardia Civil, lista en Mauritania
Dos aviones y un helicóptero están preparados para buscar a los tres secuestrados
ERENA CALVO. ESPECIAL PARA EL MUNDO
Nuakchot (Mauritania)
Pasan los días en la difícilmente perturbable y apacible Nuakchot sin que voces acreditadas, ni españolas ni mauritanas, hayan dejado escapar mensaje alguno sobre el destino o posible localización de Albert Vilalta, Alicia Gámez y Roque Pascual, los tres cooperantes de la ONG Barcelona Acción Solidaria secuestrados en esta república islámica el pasado domingo.
En el desierto del Sáhara y las fronteras mauritanas, «no sólo se mantiene, sino que se ha reforzado el dispositivo de búsqueda», aseguran fuentes militares del país africano a este periódico. A los esfuerzos en materia de seguridad de Mauritania ya se han unido también «Mali, el ejército del Frente Polisario, Argelia y España».
Según las fuentes consultadas, el Gobierno español ha enviado esta semana a dos agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para reforzar a los que ya trabajan en la zona.
Las mismas fuentes indican que Francia, uno de cuyos ciudadanos fue secuestrado en Menaka (Mali) hace ya más de una semana sin que tampoco haya noticias sobre su paradero, también está apoyando el dispositivo. En la línea oficial, sin dejar un resquicio a confirmaciones, un portavoz español de Exteriores sólo se atrevió ayer a comunicar que «el Gobierno ya dijo que mantendría conversaciones con otros países» para la resolución del secuestro.
Agentes de la Guardia Civil destinados en Canarias aseguran que el helicóptero para la lucha contra la inmigración que España tiene en Nuadibú «cuenta con permiso para sobrevolar el desierto desde el secuestro» (antes podía hacerlo exclusivamente en el litoral atlántico) y que se ha puesto a disposición de Mauritania el avión destinado en Senegal, «en mantenimiento estos días después de que el Ejecutivo mauritano lo rechazara en un principio».
Además, otra aeronave CN235 -preparada para el control de fronteras desde el aire- se encuentra ya en la república islámica y está previsto que se incorpore hoy o mañana al dispositivo de búsqueda de los tres españoles para apoyar a los exiguos medios mauritanos.
España, además, cuenta en Mauritania con los 30 hombres de la Guardia Civil desplazados a este país para la lucha contra la inmigración clandestina, en la Río Guadalupe y la Río Adaja, las dos patrulleras enviadas por el Gobierno de Zapatero a estas latitudes de las costas africanas, poco útiles en esta operación.
Al blindaje de las fronteras mauritanas también se han sumado efectivos aéreos y patrullas terrestres argelinas, según fuentes militares de este país, que han reforzado estos días sus habituales controles en la línea divisoria entre los dos estados. «Argelia, con más experiencia en la lucha antiterrorista, ha incrementado sus patrullas en el Sáhara y está coordinando esfuerzos con Mauritania», relatan.
También estarían compartiendo información con España sus servicios secretos y personal argelino se habría desplazado ya a Mauritania.
Las consignas por parte española están más que claras: «serenidad» y «prudencia», tras la lección aprendida en el reciente caso de los piratas que tomaron el Alakrana. Mauritania, oficialmente, tampoco adelanta informaciones. «Es un pacto entre los dos estados para garantizar la seguridad de los cooperantes; eso es lo único importante», según relata un funcionario mauritano de Exteriores.
Los cooperantes españoles que permanecen en Nuakchot a la espera de noticias sobre sus compañeros, se desplazan todos los días varias veces a la embajada española con la intención de salir del edificio con una ración de esperanza que les permita mantener la fuerza y el optimismo, explica Josep Carbonell, presidente de Barcelona Acción Solidaria. «A veces no podemos evitar pensar dónde estarán, con quién y en qué estado, pero descartamos los pensamientos negativos de inmediato; no es tiempo para el desánimo».
LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA, EN JAQUE / El secuestro de los cooperantes
La Audiencia no investiga porque no ve «conexión» con España
MANUEL MARRACO
Madrid
El juez Eloy Velasco rechazó ayer que la Audiencia Nacional investigue la denuncia de Aminatu Haidar contra los funcionarios marroquíes que participaron en su expulsión de El Aaiún. El juez señala que, en principio, los hechos encajarían en los delitos de lesa humanidad recogidos en el artículo 607 del Código Penal (deportación y detención ilegal). Sin embargo, añade que la reciente reforma sobre la jurisdicción universal introduce limitaciones que hacen imposible investigar.
A juicio de Velasco, no se cumple ninguno de los tres supuestos que lo permitirían. Primero, los presuntos responsables no están en España. Segundo, no existen víctimas españolas (Haidar no tiene la nacionalidad). Y tercero, no existe, según el juez, «algún vínculo de conexión con España», tal y como exige el renovado artículo 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.
Así pues, rechaza investigar lo sucedido en Marruecos con Haidar, nacida en España, que aún se encuentra en nuestro país y que reivindica la independencia de la ex colonia española del Sáhara Occidental.
Al margen de los posibles delitos contra la comunidad internacional, el juez también rechaza hacerse cargo de los presuntos delitos comunes cometidos en Marruecos (detención ilegal, prevaricación, negativa a proporcionar asistencia letrada y denegación de prestación de servicios por razones ideológicas), ya que la ley exige que hayan sido cometidos por españoles.
Así pues, el juez ordena devolver la denuncia al Juzgado número 8 de Lanzarote para que siga adelante con la causa respecto a los delitos comunes cometidos en España, para los que sería competente. La semana pasada, este juzgado se inhibió en favor de la Audiencia al apreciar que había delitos competencia de este tribunal. La Fiscalía de la Audiencia se opuso el jueves a hacerse cargo de la denuncia. En el caso de que el juez de Lanzarote decida asumir la causa, se limitaría a investigar lo sucedido en España
LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA, EN JAQUE / El secuestro de los cooperantes
Cargas policiales en El Aaiún
Arrecife (Lanzarote)
El delegado del Frente Polisario en Canarias, Mohamed Salem, denunció anoche que la policía marroquí había cargado con violencia contra un grupo de simpatizantes de Aminatu Haidar y de la autodeterminación del Sáhara Occidental, que se habían concentrado en los alrededores del aeropuerto de El Aaiún para recibir a la activista, cuando todo parecía indicar que su regreso a casa era inminente.
Salem aseguró que había hablado con personas de su plena confianza en El Aaiún, que le habían explicado que la policía estaba «cargando contra la población» tras tomar «a cada milímetro» toda la zona y que había «apagado las luces del aeropuerto» para evitar que el número de personas que se estaba concentrando para recibir a Haidar siguiera creciendo, informa Europa Press.
Sobre el frustrado regreso de la activista, Salem explicó que, en su opinión, todo forma parte de una estrategia del Gobierno marroquí para «ver muerta» a Haidar.
Así de claro, el dirigente del Frente Polisario dijo que Marruecos «quiere minar la fuerza de Aminatu y matarla» para que «no vuelva a casa».
«Ha llegado el momento de que el Gobierno español conozca a su vecino marroquí y las barbaridades que es capaz de hacer», continuó Salem, quien dibujó un cuadro muy siniestro de Marruecos: «Es un país dictatorial que no cumple los compromisos, ni internacionales ni bilaterales». No obstante, reconoció que, en estos momentos, hay que negociar con Rabat para salvar la vida de Haidar