NOBEL DE LA PAZ / Una distinción controvertida
El Nobel de la Paz premia los posibles logros de Obama por anticipadoEl presidente estadounidense interpreta el galardón como «una llamada a la acción». El Comité cerró su candidatura sólo 12 días después de que tomara posesión del cargo-->CARLOS FRESNEDA. ENVIADO ESPECIAL
Washington
Pocos lo esperaban, incluido el propio Obama, que recibió la noticia aún en la cama y de labios de su hija Malia: «Papá, has ganado el Nobel de la Paz». Los estadounidenses se frotaron los ojos y no hablaron de otra cosa camino del trabajo, mientras los republicanos acuñaron su nuevo grito de guerra: «¿Qué ha hecho el presidente para merecer esto?».
El Nobel premió los logros «anticipados» de Obama mientras sus compatriotas se preguntaban cómo el presidente pudo acumular méritos en los 12 días pasados entre su toma de posesión el 20 enero y el cierre de candidaturas el 1 de febrero.
Prematuro o no, el Nobel ha caído por cuarta vez en un inquilino de la Casa Blanca y le ha llegado a Obama cuando aún no lleva nueve meses en el cargo, con una discreta popularidad del 53% y en el fragor creciente de la guerra de Afganistán, más las batallas internas de la reforma sanitaria y del cambio climático.
Aun así, el comité del Nobel distinguió sus «extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos» y replicó desde el primer momento a las críticas, que vinieron sobre todo de su propio país.
Obama hizo esperar a los periodistas mientras retocaba sobre la marcha su discurso de aceptación, en la rosaleda de la Casa Blanca. El primer presidente negro de EEUU recalcó que interpreta el premio no «como un reconocimiento de mis propios logros», sino como «una afirmación del liderazgo americano en el nombre de las aspiraciones de la gente de todas las naciones».
Y añadió: «Honestamente, no me creo merecedor de unir mi nombre al de tantas figuras transformadoras galardonadas con este premio, hombres y mujeres que me inspiraron y que inspiran al mundo entero por su lucha incansable por la paz».
Con los nombres de Luther King y Al Gore en la memoria más o menos reciente, Obama destacó cómo el Nobel ha servido en ocasiones «no sólo para reconocer un logro específico, sino como medio para dar impulso a ciertas causas».
El presidente norteamericano aprovechó la ocasión para hacer «una llamada a la acción, una llamada a todas la naciones para hacer frente a los retos comunes del siglo XXI». Habló de su sueño de «un mundo sin armas nucleares», reiteró su compromiso en la lucha contra el cambio climático, abogó por los derechos de israelíes y palestinos a vivir en paz y en dos estados y rompió una lanza por el derecho «a la oportunidad y a la dignidad» de los más desfavorecidos.
La Casa Blanca confirmó que Obama asistirá a la entrega del premio en Oslo el 10 de diciembre, lo que servirá seguramente para dar nuevo impulso a la cumbre del cambio climático de Copenhague que empieza tres días antes. «¿Qué piensa hacer con el premio?», le preguntaron finalmente a Obama, que se fue como un vendaval y dejó la incógnita de los 1,4 millones de dólares en el aire. La Casa Blanca confirmó que serán donados.
Críticas republicanas
Nelson Mandela y Mijail Gorbachov le felicitaron desde la lejanía, y también el ex presidente finlandés Martti Ahtisaari, el último en ser Nobel de la Paz. Jimmy Carter, que logró el premio dos décadas después de su salida por la puerta trasera de la Casa Blanca, interpretó el galardón como «una audaz expresión del apoyo internacional a la visión y al compromiso de Obama».
Tan sólo Wodrow Wilson en 1919 y Theodore Roosevelt en 1906 conquistaron en tiempos el Nobel de la Paz con los pies sobre la mesa del Despacho Oval. La noticia fue tan inesperada ayer que la reacción inicial en la Casa Blanca fue pensar que se trataba de una broma del día de los inocentes.
El Comité del Nobel votó unánimemente por Obama, que se codeó con 170 candidatos más o menos anónimos; entre ellos tres disidentes chinos, una activista afgana, una legisladora colombiana y 33 ONG. El presidente del Comité, Thorbjoern Jagland, justificó así la decisión: «Ha conseguido el premio porque ha sido capaz de cambiar el clima internacional. Algunos se preguntan, y yo lo entiendo: ¿No es demasiado prematuro? Yo diría que puede ser demasiado tarde responder dentro de tres años».
Desde Oslo, el director del Instituto Noruego del Nobel, Geir Lundesgtad, se esforzó en explicar a la ABC los méritos de Obama: «Ha enfatizado la diplomacia multilateral. Ha inspirado al mundo con su visión del fin de las armas nucleares. Ha cambiado dramáticamente la política de EEUU. ¡Una lista muy larga!».
La oposición reaccionó sin embargo casi con tanta virulencia como los talibán. El presidente del Comité Republicano, el afroamericano Michael Steele, aseguró que el premio es inmerecido. «¿Qué ha hecho realmente Obama?», se preguntaba en un comunicado. «El presidente no ha hecho nada para crear empleo o llevar a la acción lo que hasta ahora no ha sido más que retórica». La ultraconservadora Fox News abrió un sarcástico foro titulado «Cómo ganar el Premio Nobel en 12 días».
Otros líderes estadounidenses galardonados
>El mediador imperialista
En el año 1906, el presidente estadounidense Theodore Roosevelt fue premiado gracias a su mediación en la guerra ruso-japonesa y a su impulso al Tribunal Internacional de Arbitraje de la Haya. Sin embargo, la decisión no fue compartida por quienes le acusaban de imperialista por sus acciones en Cuba, así como su represión brutal de las revueltas nacionalistas en Filipinas.
>El internacionalista
El presidente Woodrow Wilson fue galardonado en 1919 por su liderazgo en la creación de la Sociedad de Naciones, predecesora de la ONU. Años después, algunos tendrían remordimientos, pues también fue responsable de los Tratados de Versalles, una humillación a Alemania que facilitaría el ascenso del nazismo.
>El comprometido
Jimmy Carter recibió en 2002 el Nobel por una vida llena de esfuerzos a favor de la paz y la defensa de los derechos humanos, tanto durante su Presidencia (1976-1980) como después. No obstante, muchos creen que su premio se debe más bien a su oposición a la Guerra de Irak y a sus críticas a George Bush.
>El activista verde
Como Carter, a Al Gore le llegó el reconocimiento de la Academia después de dejar la Casa Blanca. El mérito del vicepresidente de Clinton, y fallido candidato presidencial en el año 2000, fue haber concienciado a la opinión pública mundial de los peligros del cambio climático a través de su filme 'Una verdad incómoda', en 2007, que también le reportó ese año el Oscar al mejor documental
NOBEL DE LA PAZ / El análisis
Paz y amor. Y el Nobel, al Salón Oval -->IÑAKI GIL
La concesión del Nobel a Obama viene a reparar una injusticia histórica. Ya lleva casi nueve meses en la Casa Blanca y aún no había sido distinguido con un galardón que honre lo mucho bueno que ya ha hecho por la humanidad y que haga justicia a sus inmensos méritos personales.
Su proyecto de reducción de arsenales nucleares, su discurso de El Cairo que ha marcado un antes y un después en la democratización del mundo árabe, su firmeza frente a la política de asentamientos israelíes en los territorios ocupados que ha conseguido que desde enero (justo antes de su toma de posesión) judíos y palestinos no se maten, su firme apoyo a los opositores a la tiranía china y su distensión frente a los gamberros de Teherán y Pyongyang estaban pidiendo un Nobel a gritos.
Por no hablar de Irak y Afganistán. Está bien retirar soldados de Irak ahora que la democracia está ya prácticamente consolidada. Y está mejor todavía llevarlos a Afganistán ahora que hay que consolidar la democracia de pucherazo de Karzai. Pero, sobre todo, el comité que otorga el premio de los premios ha sabido bendecir como se merece la ola de buenrollismo que el amigo Obama ha expandido por el mundo. Paz y Amor. Y el Nobel, al Salón Oval.
El presidente del Comité Nobel noruego, Thorbjoern Jagland, no pudo ser más claro en la exposición de motivos: «Ha creado un nuevo clima en la diplomacia mundial». El primer sentido es obvio. La consagración del poder blando. Pero hay más. Hay que saber leer entre líneas. Clima no es palabra baladí. Es un guiño verde al que va a ser gran impulsor de un acuerdo en la cumbre de Copenhague de diciembre. Anticipándose, sí señor. Lo que ocurre es que como ya se lo habían dado a Al Gore por el cambio climático lo han explicado de otra forma. Para no repetirse.
Esta distinción que se otorga en Noruega restaña además la injusticia del Nobel de Literatura que se da en Suecia. Pequeñas puñaladas entre nórdicos. Mira que preferir a una rumana que escribe en alemán y nadie ha leído en ninguna lengua. Porque si hay un Nobel que Obama se merece es el de Literatura. Cierto, su obra es menor en tamaño a la de Churchill por citar otro estadista nobelado. Pero sus libros están extraordinariamente bien escritos y han sido influyentes (y esto no es coña). La audacia de la esperanza fue un bombazo que le sirvió de tarjeta de presentación a lo grande y Los sueños de mi padre es de una sinceridad inusual en un político.
Por no hablar de sus grandes discursos, que fueron esenciales en la elaboración del relato que le llevó del anonimato político a la Casa Blanca en cuatro años. Su oratoria subyugante en El Cairo, en la escalinata del Capitolio al tomar posesión, en Denver al aceptar la candidatura demócrata, en Dakota del Sur zafándose del tonillo racista del reverendo Jeremiah Wright, su debut en la Convención de 2004 están mereciendo un triple CD. Aunque sólo sea para que gane un disco de platino. O los premios de la MTV.
¿A qué espera Benedicto XVI para empezar el proceso de beatificación? Milagros le faltan todavía a Obama para la santidad pero yo creo que un político que llega tan alto sin mancharse las manos, sin un lío de faldas, que va a la iglesia cada domingo, se merece ser proclamado beato por lo menos. Es verdad que no es católico y está a favor del aborto pero otros han empezado peor y hoy están en el santoral.
A no ser que todo esto sea una campaña de denigración orquestada desde Faes y el rancho de Bush. Porque sabiendo que también Carter consiguió el Nobel, aunque por sus méritos como trotamundos arreglaconflictos, a lo mejor lo que quieren es arruinarle la Presidencia, descarrilar su reforma sanitaria, sacar al negro de la Casa Blanca y acabar con la esperanza del mundo.
Yo más bien creo que no. Es, simplemente, la Nueva Era de Acuario que ha llegado a Oslo
NOBEL DE LA PAZ
Un honor unido a la polémicaDemasiados Nobel de la Paz han sido objeto de duras críticas
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RICARD GONZÁLEZ. ESPECIAL PARA EL MUNDO
Washington
Ésta no es la primera vez que la elección del jurado del Premio Nobel de la Paz es acogida con escepticismo. De hecho, existe una larga lista de controvertidos ganadores del galardón.
En muchos casos, la polémica viene provocada por el hecho de que el jurado reconoce la participación del galardonado en la resolución de un conflicto bélico, ignorando otras actuaciones anteriores radicalmente contrarias al espíritu pacifista. El mejor ejemplo es el Nobel concedido en el año 1973 al entonces secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, y que aún levanta ampollas más de tres décadas después.
Aquel año, Kissinger había negociado los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra de Vietnam con el representante vietnamita Le Duc Tho, que también fue premiado ese mismo año. Sin embargo, el estadista estadounidense no sólo había sido responsable de ordenar el bombardeo de civiles antes del alto al fuego, sino que continuó haciéndolo después de 1973 en Camboya.
De hecho, Le Duc Tho renunció al Nobel, alegando que la violencia aún no había cesado en su país. Kissinger no hizo lo propio, a pesar de tener también las manos manchadas de sangre por apoyar el golpe del general Pinochet en Chile ese mismo año y, posteriormente, coordinar la funesta Operación Cóndor.
Quien tampoco escuchó las demandas para que devolviera su premio fue la guatemalteca Rigoberta Menchú cuando se descubrió que había mentido en algunos aspectos de su biografía.
Otro polémico secretario de Estado premiado fue Cordell Hull en 1945, que apoyó decididamente la creación de la ONU, pero que en 1939 se había negado a que un barco lleno de refugiados judíos atracara en territorio norteamericano o cubano, obligándolo a volver a Alemania.
La controversia ha acompañado también a los Nobel relacionados con el conflicto árabe-israelí, como el líder egipcio Anuar Sadat, y el israelí Menachem Begin, dos ex militares firmantes de los acuerdos de paz de Camp David. Lo mismo cabe decir del premio tripartito de 1993 a Yasir Arafat, Isaac Rabin y Simon Peres. Todos estuvieron involucrados en acciones violentas, sobre todo el rais palestino, que ordenó numerosos actos terroristas.
SIMA SAMAR / Activista afgana y candidata al Nobel
«A Obama le falta un análisis apropiado de la crisis afgana»
-->MÒNICA BERNABÉ. ESPECIAL PARA EL MUNDO
Kabul
La presidenta de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán, Sima Samar, era una de las candidatas favoritas al Nobel de la Paz este año. Se ha quedado a las puertas de conseguirlo y opina que el ganador, Barack Obama, sigue una senda equivocada para sacar a Afganistán de la guerra.
Pregunta.- ¿Qué piensa de la nueva estrategia de Obama?
Respuesta.- Le falta un análisis apropiado de la situación, y de los puntos débiles que han existido hasta ahora. Y ese análisis y evaluación lo debemos hacer los afganos junto con nuestros aliados, incluido Estados Unidos, y no una persona externa desde otro sitio.
P.- ¿Qué consejo daría, entonces, al presidente para conseguir la paz en Afganistán?
R.- Primero debe hacer una evaluación apropiada. No importa si eso lleva meses. Y tiene que trazar una estrategia práctica y política, y no sólo militar. No creo que podamos ganar la guerra sólo con acción militar. En tercer lugar, toda su acción se tiene que basar en el respeto a los derechos humanos, que deben ser la parte central de su estrategia si es que realmente quiere traer la paz a este país.
P.- ¿Cuál es el principal obstáculo para la paz en Afganistán?
R.- Hay muchos. Uno de ellos es que las diferentes facciones que hemos tenido en el país en 30 años de conflicto no quieren que otros formen parte de un proceso de paz. Asimismo, tampoco existe un plan para traer la paz a Afganistán. Un día se dice que se va a negociar y otro, que la lucha continúa. También es un obstáculo la pobreza y la falta de educación. Eso hace que muchos intenten aprovecharse de la población civil, utilizándola para su propio interés personal o político.
P.- ¿Cree que hay que negociar con los talibán?
R.- Si se quiere negociar hay que tener un plan concreto para ello. ¿Con quién vamos a negociar? ¿Existe un representante de los talibán? ¿Y de qué vamos a hablar? No hay nada claro. Se dice que se están llevando a cabo negociaciones, pero de momento no se ha visto ningún resultado a favor de la paz.
P.- Durante la campaña electoral usted denunció que la mayoría de los candidatos que se presentaban a las elecciones presidenciales eran señores de la guerra. ¿Eso se podría haber evitado de alguna manera?
R.- La Constitución afgana dice que una persona que haya sido condenada por un tribunal por crímenes de guerra o contra la humanidad no puede ser candidata. El problema es que en los últimos 30 años en Afganistán no hemos tenido tribunales imparciales para condenar a la gente por esos crímenes. Así pues, desde mi punto de vista a una persona que es conocida por esos crímenes, aunque no haya sido procesada, no se la tendría que haber dejado presentarse a las elecciones.
P.- ¿Y por qué la comunidad internacional no dijo nada al respecto?
R.- Porque no tiene una opinión unívoca sobre ello.
P.- ¿Qué responsabilidad tiene en que ahora los señores de la guerra gocen de cargos de poder en el Gobierno y el Parlamento afganos?
R.- Mucha, porque desde el principio la comunidad internacional no tuvo claro qué hacer con ellos, y nunca les exigió responsabilidades, cuando lo tendría que haber hecho. Y no es una opinión mía, sino de la población afgana. En el año 2004 la Comisión Independiente de Derechos Humanos hizo una consulta en el país en ese sentido, y la mayor parte de la gente contestó que quería que se exigieran responsabilidades por los crímenes cometidos.
P.- ¿Por qué los países occidentales no consideraron esa consulta?
R.- Eso se lo debería preguntar a ellos. No han escuchado a la población afgana y deberían evitar repetir el mismo error.
P.- ¿Cómo se puede apartar ahora a esos señores de la guerra del poder tras la ley de amnistía?
R.- Aún es posible, si insistimos en la necesidad de que se haga justicia y se exijan responsabilidades.
P.- ¿Quién tiene que juzgarles?
R.- No hay interés político en crear un tribunal internacional para Afganistán. Se tendría que haber hecho antes, pero aún no es tarde