EDITORIALES: Chacón debe poner fin a las mentiras y reconocer en el Congreso que estamos en misión de guerra

CUANDO SOLICITE EL INCREMENTO DE EFECTIVOS EN AFGANISTáN:
Chacón debe poner fin a las mentiras y reconocer en el Congreso que estamos en misión de guerra

TRAS EL COMBATE en el que soldados españoles mataron a 13 insurgentes, prueba evidente de la peligrosa misión de guerra que cumple nuestro Ejército en Afganistán, la ministra de Defensa anunció ayer que el Gobierno podría solicitar al Congreso la ampliación del contingente español en más del 50%. Actualmente hay más de 1.200 efectivos en el país afgano, de los que 450 fueron enviados temporalmente para garantizar la seguridad en las elecciones. De acuerdo con los planes del Gobierno, esos 450 se quedarán en Afganistán sin fecha. Las sucesivas acciones de guerra en las que están participando nuestros soldados -ayer sufrieron un tercer ataque, afortunadamente sin consecuencias- demuestran que la misión inicial del Ejército español ha cambiado de naturaleza debido al incremento de la violencia indiscriminada. Carme Chacón -que conoce todos los detalles del combate con los talibán- debe aprovechar su comparecencia en el Congreso para asumir que la misión afgana no es humanitaria, ni de reconstrucción, sino de guerra. Al mismo tiempo, es imprescindible que el Gobierno garantice al máximo la seguridad de nuestras tropas, adecuando los medios a la peligrosidad de la situación.EDITORIALES DEL DÍA
II GUERRA MUNDIAL: LA VERDAD FRENTE AL NEGACIONISMO
LA CELEBRACIÓN del 70 aniversario del comienzo de la II Guerra Mundial ha reabierto las diferentes interpretaciones sobre lo que fue el mayor conflicto de la Historia y el acontecimiento más relevante de nuestro tiempo. Nadie discute ya que la contienda fue provocada por la agresividad del régimen nazi, que, tras reocupar el Sarre, anexionarse Austria, hacerse con los Sudetes e invadir Checoslovaquia y Polonia, forzó a las democracias parlamentarias de Francia y Gran Bretaña a defenderse del expansionismo territorial e ideológico de Hitler.
Pero sigue habiendo distintas interpretaciones sobre muchos aspectos esenciales de la II Guerra, cuya visión varía en función de la ideología o la nacionalidad desde la que se aborda un conflicto en el que perdieron la vida más de 60 millones de personas. Sin ir más lejos, hemos sido testigos esta semana de las diferentes concepciones de los dirigentes europeos, que han valorado los mismos hechos históricos desde prismas bien diferentes. Sus manifestaciones revelan que sigue existiendo un larvado negacionismo sobre acontecimientos que incomodan las conciencias y cuya responsabilidad resulta muy difícil de asumir.
Ahí está el ejemplo de Putin, que tuvo que admitir de mala gana la perversidad del pacto entre Molotov y Ribbentrop que facilitó a Hitler la invasión de Polonia, pero que sigue sin reconocer la responsabilidad de Stalin en la matanza de Katyn ni las atrocidades del Ejército Rojo en Alemania durante los últimos meses del conflicto, todavía hoy un tabú. Mientras Putin se empeña en reivindicar a Stalin, los británicos siguen sin reconocer que los bombardeos de Dresde y otras ciudades alemanas fueron totalmente innecesarios y que su única finalidad era castigar a los alemanes.
Hay también una polémica todavía abierta sobre las responsabilidades del pueblo alemán, que cerró los ojos en buena parte ante los planes expansionistas y de limpieza étnica de Hitler. Lo cierto es que el dictador nazi puso en práctica métodos criminales a gran escala y ordenó exterminar a la población civil de Polonia y Rusia. Su mayor iniquidad fue sin duda el Holocausto, un genocidio que provocó la muerte de cerca de seis millones de judíos, hecho incontrovertible que una minoría fanática sigue sin admitir.
Es imposible comprender el mundo actual sin conocer las causas y el desarrollo de este conflicto, del que emergió esa Europa dividida en bloques con EEUU y la extinta Unión Soviética como grandes potencias mundiales. Con el propósito de contribuir al entendimiento de lo que fue la II Guerra Mundial, EL MUNDO comienza mañana a poner a disposición de sus lectores -de forma gratuita- una gran colección de sellos y billetes de los diferentes países que participaron en la contienda. Y, a partir del domingo 13, la historia y el análisis del conflicto en libros y DVD.
Nuestro periódico ha publicado estos días una serie de entrevistas con historiadores de la época. Hoy lo hace con David Irving. El embajador de Israel, el director del Museo del Holocausto de Jerusalén y algunos de los expertos entrevistados han manifestado su rechazo a que este periódico haya recogido el testimonio de Irving, conocido apologeta del nazismo pero también autor de libros publicados en España que contienen algunas aportaciones tan interesantes como polémicas sobre el conflicto.
No tendría que hacer falta decir que entrevistar a una persona no supone estar de acuerdo con sus opiniones. Irving relativiza el Holocausto y sostiene un perverso discurso antisemita que nuestro periódico repudia por completo. No compartimos la mayor parte de lo que dice, pero defendemos su derecho a decirlo. Irving ha sido entrevistado este año por el diario británico The Independent y anteriormente por The Observer y The Guardian. Nadie acusó a estos medios de hacer de altavoz de sus tesis, como nadie pensó que EL MUNDO fuera franquista por entrevistar a Utrera Molina.
«El debate sobre los asuntos públicos debe ser desinhibido, robusto y completamente abierto y, por ello, puede muy bien incluir ataques vehementes, cáusticos e hirientes», afirmaba el juez Brennan en su famosa sentencia Sullivan versus The New York Times. La defensa de la libertad de expresión incluye también que Irving pueda opinar sin ser sometido a censura, lo cual no debería escandalizar a nadie.
ACUDE A UN ACTO INDEPENDENTISTA:Laporta no debería hacer política
JOAN LAPORTA, presidente del FC Barcelona, asistirá a la manifestación convocada por plataformas independentistas en la fiesta de la Diada. El lema del acto es: «Somos una nación. Queremos un Estado propio». Laporta ha confirmado que participará en la convocatoria, aunque a título personal. Se trata de un grave error y de un gesto que compromete a la institución que preside, que no debe entrar en debates políticos. Laporta nunca ha ocultado sus simpatías hacia las tesis de ERC. Está en su derecho, pero lo que no puede hacer es acudir a esa manifestación siendo presidente del Barcelona. Si quiere hacer política, debe abandonar el cargo
PIDE LA REANUDACIóN DEL DIáLOGO:
Zapatero vuelve a ver a Díaz Ferrán
ZAPATERO CONVOCÓ ayer en La Moncloa a los agentes sociales con el fin de pedirles ideas sobre el proyecto de ley de economía sostenible que prepara el Gobierno y, de paso, instó a sindicatos y empresarios a que retomen el diálogo social que se rompió en el mes de julio. La reunión, pues, fue de trámite propagandístico. Se antoja muy complicada la posibilidad de que sindicatos y patronal vuelvan a una mesa de la que se levantaron con tanto estruendo. Aunque la convocatoria del presidente de ayer bien podría tener como objetivo reconciliarse con el líder de la patronal, tras haberle descalificado con dureza por la ruptura















A lo populares valencianos empieza a soplarles el viento a favor. Un mes después del sobreseimiento de la causa contra Francisco Camps y Ricardo Costa en relación con el caso Gürtel, una juez de Madrid ha ordenado investigar las filtraciones del sumario que han perjudicado a la formación.
La celebración de la Diada de Cataluña el próximo día 11 tendrá, si cabe, más intencionalidad nacional y tensión que en otras ocasiones. El Govern persigue utilizar la tormenta política vinculada a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut para enmarcar las celebraciones de la jornada.
potencialidades del Estatut, en un acto reivindicativo y festivo».
EEUU ha anunciado este jueves la suspensión de una "amplia gama" de ayudas a Honduras y que no reconocerá al ganador de las próximas elecciones presidenciales, previstas para el 29 de noviembre.
DE FORMA MÁS o menos sutil, el Gobierno presiona al Tribunal Constitucional para que no altere el contenido del Estatuto catalán. Si en agosto fue Caamaño, ahora es Rubalcaba. El ministro del Interior advirtió que «España no puede negar la decisión del Parlamento elegido por los catalanes». Una declaración sorprendente que carece por completo de sentido jurídico. El ministro no puede ignorar que el Constitucional es el último intérprete de la legalidad, el que tiene que dictaminar si las leyes -aprobadas por el Congreso o por cualquier cámara autonómica- se ajustan o no a la Carta Magna. Éste es el abc de nuestro Estado de Derecho. 
