#LAS CUATRO ESQUINAS

LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIÁN
Obama en la leyenda negra
SIN RESTAR un ápice de mérito a su desesperado intento de mediar en el conflicto del Próximo Oriente, alguien (nuestro embajador en Washington, sin ir más lejos,) debería sugerirle al presidente de Estados Unidos que la próxima vez escoja mejor los ejemplos que utiliza y se lea algún manual de Historia antes de meterse en determinados jardines. Es comprensible que encuentre dificultades a la hora de respaldar con hechos concretos esa afirmación suya de que el islam es un paradigma de tolerancia, lo cual no le autoriza a tergiversar nuestro pasado y contribuir a ennegrecer un poco más, desde el formidable altavoz que representa, la sombría leyenda que lastra la imagen de España dentro y fuera de nuestras fronteras. Porque aunque el flamante líder estadounidense haya demostrado una ignorancia incomprensible e imperdonable en el hombre más poderoso del planeta, lo cierto es que sus palabras pesan y pesan más, lamentablemente, que la verdad de lo acontecido. Ni Al Ándalus fue un paraíso de convivencia pacifica, como atestiguan las constantes guerras civiles que enfrentaron a sus habitantes o la persecución que sufrieron intelectuales de la talla de Maimónides o Averroes; ni Córdoba, que embellecía las almenas de su alcázar con las calaveras de los guerreros cristianos caídos en el campo de batalla, fue la capital de las Tres Culturas, honor que corresponde a la Toledo de Alfonso X; ni la Inquisición española, establecida una vez terminada la Reconquista y desaparecida por tanto la legendaria e imaginaria «Andalusia» a la que se refiere Obama, se distinguió especialmente por su crueldad, si la comparamos con las otras muchas persecuciones religiosas de todo signo que han jalonado los siglos. ¡Ya está bien de mitos falsarios y de versiones estereotipadas!
Resulta más fácil vender ese planteamiento maniqueo de buenos y malos, tan extendido en lo que se refiere al pasado español y tan efectivo en los guiones de Hollywood, que profundizar en las raíces de los episodios históricos, pero no es así como se resuelven los problemas. Ni los musulmanes fueron los buenos de nuestra peripecia de ocho siglos, ni los israelíes son los malos de la tragedia que asola la tierra palestina. Las cosas no son tan sencillas y Barack Husein Obama lo sabe o debería saberlo. En todo caso, es de esperar, en aras a alcanzar la ansiada paz, que se haya estudiado mejor el capítulo correspondiente al mundo contemporáneo que el referido a la Edad Media
ERASMO
TC
TAL TRIBUNAL, qué Constitucional. Concausa totalitaria de la dolencia: la larva política que lo infecta y coloniza, su Octavo Pasajero. Acaso ahora ETA vaya a Europa. O Rumasa; o la libertad de Prensa, rechaza recursos de amparo, que la Ley de Prensa de Franco (vigente), es un mero defecto de forma, inventan la rueda cuadrada. Y el Estatuto de Cataluña, «constitución» encubierta. «NY Times»: «Grow-ing old with autism». Puro autismo: «Rain men». Qué desamparo. EN LA RED:
Los internautas no creen que Obama pueda resolver el conflicto de Oriente Próximo
El discurso de Obama en El Cairo, dirigido al mundo musulmán, ha sido histórico. Sin embargo, hay una gran división entre quienes creen que sus palabras van en la buena dirección para superar el choque entre las facciones radicales del islamismo y Occidente, y quienes creen que lo que sigue faltando son los planes concretos. Obama recordó la alianza inquebrantable de EEUU con Israel, pero a la vez hizo un alegato rotundo en favor de la creación del Estado palestino. Con todo, el 87% de los internautas se muestra pesimista, y piensa que no logrará resolver un conflicto tan largo como el de Oriente Próximo. El 13% restante piensa que sí será capaz de lograrlo.
El próximo debate 'En la red' será el lunes. Podrá usted participar con su voto en la sección de Opinión de elmundo.es. Cada día, de lunes a viernes, EL MUNDO somete a debate y votación los temas más polémicos de la actualidad
EL CORREO CATALÁN:
Un líder religioso ARCADI ESPADA
Querido J:

Está nublado y acabo de leer íntegro el discurso de Obama en la Universidad de El Cairo. El dolor ojoplático es el más desmoralizante. Ajustemos rápido las cuentas banales. Políticamente no significa nada. Hace mucho que los presidentes americanos han dicho que debe instaurarse un estado palestino y que Israel tiene derecho a existir. En cuanto a la necesidad de harmonia mundi, qué le va a contar Obama a un español en el quinto año del presidente Zapatero. El discurso de Obama justifica no sólo al presidente, sino a la líder local Leire Pajín, que hizo la otra tarde un premonitorio mitin sobre las dos palancas que iban a mover el mundo. El mitin ha sido objeto de burlas e ironías; pero el discurso de El Cairo confirma que fueron inadecuadas. Es el momento de decir que Obama es tan políticamente melifluo como su homólogo español. Y que su entendimiento tiene fundamentos más sólidos que el común aprecio por Borges. El discurso no puede presumir tampoco de precisión intelectual. De sus alusiones ibéricas se deduce que Obama cree que Andalucía y Córdoba no son sinécdoques; y que la Inquisición (1478) fue contemporánea del esplendor califal (912-1031). La imprecisión se hace abiertamente manipuladora en su cita del tratado de Trípoli. Es cierto que allí el presidente Adams aclaró que nada tenían los americanos contra los musulmanes. ¡Pero por esta razón que su cita amputa y hurta!: «Como el Gobierno de EEUU no está, en ningún sentido, fundado en la religión cristiana...».
Dejemos ya todo eso. Lo auténticamente sensacional es que en El Cairo haya hablado un líder religioso. Desde la religión, para la religión y por la religión. Siete veces cita a Dios. Cuatro aparece el lexema sagr. Cuatro más utiliza citas del Libro: dos del Corán, una del Talmud, otra de la Biblia. El tagmap de su discurso está empapado de palabras ininteligibles sin la religión. Pero mucho peor son las palabras articuladas. Esculpe:
«Cuando era joven trabajé en comunidades de Chicago donde muchos de sus miembros hallaron la dignidad y la paz en su fe musulmana». Dignidad.
«Todos compartimos aspiraciones: vivir en paz y seguridad; amar a nuestras familias, nuestras comunidades y a nuestro Dios. Compartimos todo esto. Ésta es la esperanza de toda la humanidad». Todos.
«He conocido el Islam en tres continentes antes de venir a la región donde fue revelado». Revelado.
«El pueblo palestino -musulmanes y cristianos- ha sufrido en su búsqueda de una patria». Pueblo=Religión.
«En cualquier país, todas las personas deberían sentirse libres de elegir y practicar su fe en consonancia con su mente, su corazón y su alma». Aquí todas las palabras principales están infectadas.
«La riqueza de la diversidad religiosa debe ser respaldada». Riqueza.
«En efecto, la fe debería unirnos». En efecto.
«Un mundo en el que se respeten los derechos de todos los hijos de Dios». De Dios.
«Todos los pueblos pueden vivir juntos en paz. Ésa es la visión de Dios». Ésa es.
«Muchas gracias y que la paz de Dios sea con vosotros». Sea.
Todas esas frases tienen la ventaja moral de presentarse desnudamente: un líder religioso que habla a sus fieles y que sólo a sus fieles se debe. Pero el discurso se hace más perverso cuando el líder da oblicuas instrucciones que a todos conciernen. Sobre el velo musulmán, por ejemplo: «Es importante para los países occidentales evitar que se impida a los musulmanes practicar su religión en la forma en la que ellos la sienten; por ejemplo, imponiendo qué ropa debería llevar una mujer musulmana». Palabras que avalan el velo, sin rehuir sus formatos más degradantes, estilo burka. Antes o después de hablar visitaba una mezquita con Hillary Clinton. La secretaria llevaba un pañuelo en la cabeza. Yo, como tú, no tengo nada que objetar a la idea de que en un determinado espacio las personas vistan como lo quieren los propietarios del espacio, sea una mezquita o el Club Ecuestre. Occidente no prescribe que una mujer vaya con la cara destapada en su casa, en la mezquita y en otros posibles reductos de su intimidad. La prohibición afecta sólo al espacio público, que es el ágora (¡la sagrada mezquita, por si alguien no entiende el griego!) de Occidente. Han interpretado que el discurso pretende acercar el Islam a Occidente. Bien. Pero eso jamás podrá hacerse desde el desvarío moral y estadístico de suponer que Occidente sólo es una religión distinta. El Islam es un concepto religioso y Occidente no.
Habrás visto en el triste párrafo del velo la aparición del enemigo relativista. No es el peor en su género. El peor es éste y su contexto: la invasión de Irak, la «promoción» bushiana de la democracia y la ilegitimidad de que una nación imponga a otra su forma de gobierno: «Cada nación da vida a este principio [la voluntad del pueblo] a su propia manera, basándose en las tradiciones de su propio pueblo». La frase es una descripción precisa de las monarquías del Golfo o del régimen iraní, lugares donde la voluntad del pueblo es interpretada desde la teocracia. No se esperaba que Obama pasara de la descripción a la legitimación.
Quedémonos en el relativismo. Esta desproporcionada presencia de la superstición en el discurso del presidente de América va a ser disculpada por nuestros socialdemócratas de guardia en los habituales términos: «América es un país muy religioso». «Allí la religión juega otro papel». Etcétera. Ya es hora de acabar con este mayúsculo... relativismo. ¿Desde cuándo América debe ser juzgada con varas de medir singulares? ¿Por qué debería ser diferente de Gambia y sus ablaciones? ¿Qué es esta broma de que el presidente de América dijo en El Cairo que venía de varias generaciones de musulmanes, pero ocultó que su padre abandonó la fe y hasta con escarnio; qué broma, digo, ésta de que exhiba constantemente sus rezos y encuentre tan sólo la resignación vacía del progresismo?
Y por último. Te preguntarás dónde están nuestros amigos. Dawkins, Dennett, Hitchens, Harris. Aquéllos que en el crepúsculo bushiano lanzaron su trueno formidable contra la nación católica. Sus relaciones con Obama han sido hasta ahora muy circunspectas. La conferencia de El Cairo les da ahora una gran oportunidad. De disolver el espejismo. De romper el hechizo. De declarar que no es bueno. De escribir una larga carta. Los espero. Cualquier ateo, incluso cualquier ateo de izquierdas, debe siempre celebrar la oportunidad de una nueva apostasía.
Sigue con salud,
A
LA POLÉMICA NACIONAL / LAS ELECCIONES EUROPEAS MÁS APÁTICAS:
Jugar al despiste, al empate y a que nada cambie Mañana se celebran en la mayoría de la UE las elecciones que deben renovar su Parlamento en medio de su peor crisis económica. Al clima tristón y abúlico en toda Europa, reflejo de la carencia de credibilidad democrática de la UE, se agrega en España una campaña absurda y negativa, como para ahuyentar al votante
VÍCTOR DE LA SERNA
Mientras que el PP no va más allá de los reproches sobre el Falcon o de proclamar a Francisco Camps (que no concurre a los comicios) como «el más honorable de todos los españoles», el PSOE hace sonar estaciones de Vivaldi por lo de los «brotes verdes» y se inventa siniestras propuestas de la derecha.
Estaban de acuerdo en el fondo cutre de la campaña sendos editoriales de ABC y El País. El primero: «El desencanto de los afines es tan evidente que todo vale con tal de captar algún voto a base de presentar a la derecha como responsable de la crisis». Y, desencantado aun en la acera progubernamental, El País denunciaba: «Frente a los ataques, no hay explicaciones, argumentos, sino devolución del ataque: 'Y tú más'. El efecto de la sobredosis no es atraer votantes, sino estimular la abstención».
Federico Jiménez Losantos, en EL MUNDO, apuntaba dónde desemboca toda esta táctica: «Una victoria pequeñita de Mariano fortalece la gran esperanza de Zapatero: que la crisis económica, la ruina de la nación y los disparates y corrupciones en la gestión gubernamental le salgan gratis. Si el precario liderazgo de Rajoy se mantiene hasta las generales, la izquierda da por hecha la victoria. Y la crisis posterior de la derecha, que vaya usted a saber los años que duraría».
Esta vez, sólo Público mantiene la fe. El PP reduce su ventaja a la mitad, trompeteaba el domingo en portada. Y las mentiras de esos anuncios del PSOE que aseguran que el PP pide «despido libre» encontraban desahogada prolongación (what else is new?) en la pluma del Gran Wyoming, al denunciar una «democracia en la que el principal partido de la oposición se divide entre los que se niegan a condenar el golpe de Estado que trajo el fascismo y los que ensalzan la dictadura sin recato, como es el caso del cabeza de cartel a las elecciones europeas».
Desde la periferia nacionalista, Joan Barril lamentaba en El Periódico las listas únicas y sus trampas: «Los socialistas van por barrios, y así resulta que el PSC nos ofrece a la veterana Maria Badia, ocultándonos, por ejemplo, que por encima de ella va Maleni».
En el País Vasco, mitin internacionalista, y Alfonso Ussía recordaba en La Razón: «Poca gente en Azpeitia, a cien metros de las flores que otros renuevan para no olvidar a Ignacio Uría. Se echó de menos a 12 personas. No acudieron al mitin de Otegi porque están avergonzados. (...) A los doce miembros del Tribunal Constitucional se les echó de menos en Azpeitia, a cien metros del sitio de la muerte de Ignacio Uría»
Pero esto no es ya 2004 ni 2008. David Gistau reflexionaba en EL MUNDO sobre el desmayado, esta vez, apoyo del mundo del cine al PSOE: «Lo que se antoja más cínico es que una máquina de insultar frecuente ahora el registro victimista. El compromiso del lobby del cine no es con unos principios, sino con unas siglas. Y, con tal de servirlas con ferocidad, fue capaz de diseñar la ocurrencia del cordón sanitario y de rematar lecturas de manifiestos con insultos tan groseros a los votantes del PP como el de 'la turba de imbéciles'».
VIDAS PARALELAS / LEIRE PAJÍN / ZOROASTRO:
Profetas del AdvenimientoPEDRO G. CUARTANGO
Decía Plinio El Viejo que Zoroastro era el único hombre del mundo que había nacido con una sonrisa, lo que auguraba su sabiduría divina. La Humanidad ya cuenta con otro sabio de las mismas características: Zapatero.
Según nos cuenta Nietzsche en Así habló Zoroastro, el padre del mazdeísmo profetizó el nacimiento de una nueva religión que transmutaría todos los valores.
Leire Pajín, la suma sacerdotisa del PSOE, ha profetizado el pasado miércoles el Advenimiento en enero de un nuevo milenio, producto de la conjunción astral de los signos de Zapatero y Obama.
«Y como todo acontecimiento histórico necesita de sus símbolos, les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y la presidencia de Zapatero en la UE en tan sólo unos meses», dijo Leire Pajín, que calificó el suceso de «esperanza para muchos seres humanos».
Pajín tiene razón. Desde el nacimiento de Zoroastro, que significa hijo de las estrellas, la Humanidad no había visto nada semejante. Ni las hazañas de Alejandro, ni el auge y la caída del Imperio Romano, ni la conquista de América, ni la Revolución Francesa ni la II Guerra Mundial son acontecimientos comparables a la enorme magnitud de lo que se avecina: el liderazgo de Zapatero y Obama en un mundo globalizado.
Zoroastro predijo la muerte de Dios y el nacimiento del superhombre. Pajín ha vaticinado algo más importante: la difusión del zapaterismo -gran pozo de sabiduría- como ideología planetaria.
Así como Ahura Mazda, el dios del Bien, se enfrenta a Ahrimán, la deidad maligna, y ello determina el devenir de los hombres, el futuro de nuestras sociedades dependerá de ese implacable y heroico enfrentamiento de Zapatero, sostenido por Obama, contra las fuerzas de la reacción.
Ecce Homo: he aquí el hombre. Veo en Zapatero la encarnación de ese nuevo sistema de valores que está emergiendo con el nuevo siglo, el mesías que, como dice la vestal de Ferraz, puede ilusionar a la Humanidad en las próximas décadas.
Si el zoroastrismo fue hace 3.700 años una reforma de la religión indoaria que impregnó la espiritualidad del poderoso Imperio persa, el zapaterismo está a punto de convertirse en el Zeigeist, el espíritu del tiempo, la referencia indispensable para comprender la contemporaneidad.
Pajín pensará que nos quedamos cortos y tal vez tenga razón porque nos falta perspectiva para valorar el gran legado que Zapatero va a dejar a la Humanidad. Habría que ofrecer al líder socialista sacrificios en la cumbre de las montañas mientras brilla su figura en la luz de los cielos, como homenajeaban los persas a Mazda. Mirad hacia lo más alto: el Advenimiento del Señor -que llegará en Falcon- está muy cerca
ASUNTOS INTERNOS:
El pudor perdido LUCÍA MÉNDEZ
LES SUGIERO que estén atentos al único acontecimiento histórico que se ha producido en la campaña electoral que terminó ayer. Un acontecimiento que alcanza importancia planetaria porque es inusual y ha pasado completamente inadvertido para el gran público. Me refiero a la estelar coincidencia de algunos candidatos al Parlamento Europeo, del PSOE y del PP, que se han empeñado en hablar de Europa, y prácticamente sólo de Europa en sus mítines. Se trata de políticos con visiones distintas, conservadores o progresistas, que saben de lo que hablan. Una esperanza para los seres humanos que son españoles y que han encontrado en estos candidatos la única razón para ir a votar mañana domingo. He aquí algunos nombres a modo de ejemplo, y hasta de homenaje, por haber dignificado una campaña basura. Ramón Jáuregui (PSOE), Pilar del Castillo (PP), Alejandro Cercas (PSOE), Iñigo Méndez de Vigo (PP), Miguel Ángel Moratinos, ministro Exteriores y Francisco Sosa Wagner, de UPyD.
Del resto mejor nos olvidamos a la hora de acudir al colegio electoral. Porque dejando aparte la mediocridad de los eslóganes, la insoportable levedad de los discursos mitineros, el ínfimo nivel del debate cruzado entre los dos grandes partidos, la demagogia agotadora y la inutilidad de los asesores, otro acontecimiento planetario se ha producido en esta campaña. Se ha perdido el pudor. No hablamos del pudor extraviado de Silvio Berlusconi, físico y político. Aquí lo que ha desaparecido es el pudor como «honestidad, modestia y recato». Eso que nuestros padres llamaban «vergüenza».
Hemos leído estos días en la Prensa textos muy ingeniosos acerca de la falta de recato político de Leire Pajín, que incluían chistes graciosos y ocurrentes aprovechando que es una mujer joven. Todo el planeta PP se ha solazado con esta «pajín mental», que dijo el alcalde de Castellón, Alberto Fabra. Se ha escrito menos, sin embargo, de las ardientes lisonjas lanzadas por los máximos dirigentes del PP a Francisco Camps. «Es el español más honorable», proclamó Jaime Mayor Oreja. «Siempre estaré detrás de tí, o delante, o a un lado», le prometió Mariano Rajoy. Si hasta Mayor Oreja y Rajoy, hombres de natural pudorosos, hablan así, ya me contarán dónde se ha quedado lo que nuestros padres llamaban «vergüenza».
Aunque tampoco nos pongamos estupendos. En el mundo del periodismo no estamos para presumir. Obama hace un discurso que asombra al mundo y aquí los historiadores de pacotilla con altavoz mediático se fijan en una referencia al Califato de Córdoba para llamarle ignorante y analfabeto. Con un par, si se me permite utilizar el mismo sentido que han aplicado a Leire Pajín
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