EDITORIALES: La "doctrina Maleni" bajo el temporal de viento y nieve

EDITORIALES DEL DÍA
LA 'DOCTRINA MALENI' BAJO EL TEMPORAL DE VIENTO Y NIEVE
La fuerte nevada que cayó ayer en la mitad norte y en el centro de España cortó decenas de carreteras y llevó el caos a muchos puntos de la geografía nacional. El temporal atrapó a cientos de miles de personas en sus desplazamientos en hora punta, tanto en Madrid como en sus alrededores. España fue ayer, inopinadamente, un país vencido por la climatología y entregado a las fuerzas de la naturaleza. Sin embargo, no puede decirse que las condiciones atmosféricas fueran catastróficas ni que la tormenta llegara en una época del año fuera de lo común. En diciembre de 2001, por ejemplo, cayeron nevadas de forma continuada en el centro del país y no se vivieron los problemas de la jornada de ayer. Por supuesto, otras ciudades europeas sufren inviernos mucho más crudos sin la vulnerabilidad que ha demostrado la capital de España. El cierre del aeropuerto de Barajas durante cinco horas lo dice todo.
La comparecencia vespertina de Magdalena Alvarez para tratar de explicar los hechos sólo volvió a confirmar que Fomento está en manos de una persona incompetente. Con su habitual verborrea deshilvanada e inconexa, Alvarez repartió las responsabilidades, acusó a la oposición de utilizar el caso como «arma arrojadiza», se escudó en «una larga serie de circunstancias» para justificar la desorganización y, aunque asumió que hubo «fallos de todos» en las Administraciones implicadas, lo hizo precisamente para concluir que «nadie es culpable». Así pues, estamos ante un nuevo episodio de la doctrina Maleni, según la cual, ya pueden hundirse los túneles del AVE, ya puede haber cortes mastodónticos de suministro eléctrico, ya pueden detectarse graves carencias en la seguridad aérea, o ya puede quedar el país sepultado bajo la nieve, que nunca hay responsables que paguen por ello. Sin embargo, se mire cómo se mire, estamos ante un monumental despliegue de incompetencia que debería tener consecuencias políticas.
La ministra no fue capaz de explicar, por ejemplo, por qué Aena sólo tiene en Barajas una quitanieves para limpiar sus más de 16 kilómetros de pistas, lo que obligó al Ayuntamiento de Madrid a desplazar sus máquinas. O por qué se colapsaron los accesos al aeropuerto, las entradas y salidas de la capital, y varias carreteras nacionales, pese a que había previsión de nieve. Tampoco Elena Espinosa, responsable de Medio Ambiente, el Ministerio al que pertenece la Agencia Estatal de Meteorología, dio la cara para dar cuenta de cómo es posible que este centro sólo pronosticara la noche del jueves nevadas débiles y no alertara del temporal hasta las 7.30, a una hora a la que, asomándose a cualquier ventana de Madrid, ya se podía ver que la nieve haría impracticables muchas vías. Eso es precisamente lo que reprochó Rubalcaba a Metereología, y que provocó que este centro saliera a defender su predicción.
Aunque con otro nivel de gravedad e incidencia, la imprevisión también se hizo patente en los servicios municipales y de la Comunidad de Madrid, que no repartieron sal ni con la prontitud ni en la cantidad necesaria para evitar que el asfalto se convirtiera en una pista de patinaje.
Los ciudadanos pagan impuestos para que el país funcione y para que las Administraciones se anticipen a los acontecimientos, no para que vayan a remolque de ellos. Ayer, media España quedó colapsada, no por la nieve, sino por la negligencia de quienes la gobiernan.
La caída industrial, otro indicio de que la crisis puede ir a peor
El índice de producción industrial cayó en noviembre un 15%, un desplome histórico que empeora el diagnóstico de la economía española y las perspectivas sobre su evolución. Al hundimiento del sector de la construcción se suma ahora el desmoronamiento de la industria, precisamente el sector en que confiaba el Gobierno para absorber los parados del ladrillo. Nunca desde que se empezaron a hacer estadísticas se había registrado una caída tan grave del sector manufacturero, un dato que hace temer que la contracción del PIB en el cuarto trimestre haya sido más intensa de la producida en los tres primeros trimestres de 2008. En este sentido, son muy preocupantes las predicciones del Instituto de la Economía Mundial de Kiel, que prevé que el PIB español caiga este año un 3,2%. Según esta prestigiosa institución, todas las economías de la antigua UE acabarán 2009 con decrecimiento, pero sólo Italia, Estonia y Hungría tendrán un comportamiento peor que España. La caída de nuestra producción fabril se debe a la retracción de la demanda interna y externa, pero la crisis internacional no puede servir de pretexto ante la gravedad del desplome. De hecho, la caída de la producción industrial ha sido el doble de profunda que la registrada en Gran Bretaña, y seis y cinco puntos más intensa que la de Francia y Alemania. Todo indica que la recesión será más grave de lo previsto si no se toman las medidas adecuadas. Ayer se supo que 2008 se ha saldado con 2,6 millones de parados en EEUU, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial, lo que acentúa el temor a una depresión. Obama ha reaccionado a la crisis anunciando un ambicioso plan que comprende importantes rebajas de impuestos para estimular el consumo. Zapatero se equivoca si reduce su respuesta a medidas paliativas con las que ni siquiera podrá garantizar la protección social.
El fiscal aplica ahora con celo la leyEl fiscal general del Estado ha instado a la Policía a investigar a Batasuna ante la certeza de que el brazo político de ETA intentará volver a burlar la ley para concurrir a las elecciones autonómicas vascas. La iniciativa de Conde-Pumpido coincide con un nuevo desafío al Estado de la izquierda abertzale, que hoy presentará en Bilbao la plataforma D3M para promover su participación en los comicios autonómicos del 1 de marzo. No podemos sino apoyar el renovado celo de que hace ahora gala el fiscal ante una maniobra del mundo batasuno para volver a presentar una marca blanca de ETA. Sobran indicios para sospechar que tras esta plataforma está el brazo político de los terroristas. Por ejemplo, la sala donde se celebrará la convocatoria la ha reservado la misma responsable de prensa de ANV que pidió la estancia en la que Otegi hizo su valoración sobre el juicio contra Ibarretxe, Patxi López y él mismo. Ahora el fiscal, simplemente, aplica la ley.
LA INHUMANIDAD DEL DAKAREl rally Dakar cambió las rutas africanas por las argentinas y chilenas por razones de seguridad, después de que el año pasado sus organizadores tuvieran que anular la prueba tras recibir amenazas de grupos islamistas vinculados a Al Qaeda.
Ahora todo apunta a que la muerte del francés Pascal Terry hubiera podido evitarse con una mejor organización. La notificación de que se había perdido la pista del piloto, después de que éste diese aviso de sus problemas con el combustible, se recibió sólo en la central de París, y desde ésta se tardó nada menos que 12 horas vitales en avisar a los servicios de rescate en Argentina. Peor aún, una vez iniciada la búsqueda del piloto, ésta se suspendió temporalmente cuando se informó por error de que Terry se encontraba en el bivouac (campamento) de Neuquén, la ciudad donde terminaba la cuarta etapa.
Y es que uno de los problemas del Dakar que más inseguridad genera, aparte de las durísimas condiciones del recorrido, es que la sociedad privada que lo gestiona establece todas las normas y no permite en absoluto que el país anfitrión intervenga más allá de prestar su suelo. De hecho, ante cada situación problemática, la organización siempre ha reaccionado con un hermetismo que sólo contribuye a retrasar y dificultar los posibles rescates.
La prueba en Argentina tiene los mismos ingredientes que la prueba africana -pistas largas, polvo, fuera de pista, dunas de arena y pozos de agua en zonas desérticas- pero los expertos apuntan a que la dificultad de los circuitos en el continente americano es aún mayor, sin que se hayan mejorado en absoluto, a juzgar por lo vivido con Terry, los aspectos organizativos destinados a velar por la seguridad de los participantes.
Da la impresión de que para los impulsores del Dakar cada muerte, lejos de ser una tragedia que les lleve a cuestionar o modificar su prueba, sirve sobre todo para alimentar la leyenda. La muerte de Terry no ha tenido ni el debido reconocimiento oficial, ni ha provocado alteración alguna en el calendario. Como si el hecho de que cada edición se cobre nuevas vidas fuera algo normal, o incluso parte del espectáculo. Sus organizadores siempre se han jactado de que se trata de la prueba más dura del mundo. Va camino de ser, también, la más cruenta, inhumana y repudiable.








