GUERRA DE AFGANISTÁN: La ministrilla se desplaza a hacerse una fotitos

Carme Chacón visita a las tropas en Afganistán antes de la escalada militar
La ministra revisa el estado de la nueva base a la que irá el contingente en 2010
ROBERTO BENITO. ENVIADO ESPECIAL
Qala-e-Now (Afganistán)
En vísperas de la escalada militar que los aliados preparan en Afganistán para 2010, Carme Chacón visitó ayer a las tropas españolas desplegadas en el país para transmitirles su apoyo y darles ánimo. España ha avalado la nueva estrategia impulsada por la Administración de Barack Obama y ahora toca participar en ella: con más tropas, con más dinero y con misiones más arriesgadas. Por ello, el sitio elegido por la ministra de Defensa para el viaje de Navidad a las tropas en el exterior no podía ser otro que Afganistán.
Con el reciente anuncio de que para la próxima primavera habrá 511 militares españoles más en el país (la aportación patria a los 40.000 nuevos efectivos que van a enviar los aliados), Chacón se plantó en el lugar en el que se alojará la mayoría de ellos. Son las nuevas instalaciones militares de Qala-e-Now, cuya construcción está sufragando íntegramente España (el presupuesto inicial es de 44 millones de euros) y que están llamadas a ser el símbolo de la presencia española en Afganistán.
La nueva base impresiona por sus dimensiones y por su estratégica situación sobre la capital de Badghis, la única de las 34 provincias de Afganistán bajo responsabilidad española. Los datos hablan por sí solos: ocupa 70 hectáreas, tiene un perímetro de seis kilómetros y podrá alojar hasta a 1.300 personas cuando esté plenamente operativa. Además, dispondrá de una central eléctrica y una planta depuradora de aguas. Y es, por supuesto, «la mayor obra de la historia de Qala-e-Now», como señalaban ayer los ingenieros militares que se están encargando de su construcción.
El emplazamiento es privilegiado. Bien lo sabían las tropas soviéticas, que en los años 80 ya eligieron este mismo lugar para levantar su base en la zona y cuyas torres de comunicaciones todavía dominan el paisaje. Situada en una colina (la «cota rusa» la llaman todavía), desde las instalaciones se tiene una vista inmejorable de la ciudad y se controlan todos los alrededores. Además, están pegadas al aeropuerto, circunstancia esencial en un lugar que está prácticamente aislado del resto del mundo, rodeado de montañas y con caminos a su alrededor demasiado frecuentados por la insurgencia. Desde dentro, se tiene la sensación de estar en un auténtico búnker.
La base se va a ir ocupando poco a poco, según vayan llegando los refuerzos a Qala-e-Now, y, de hecho, ya hay 290 militares viviendo en ella. No obstante, viéndola sobre el terreno, aún queda mucho trabajo por hacer y mucho dinero por invertir para que esté totalmente finalizada el próximo mes de junio, como pretende el Ministerio de Defensa. A ello colaborarán los 300 civiles afganos que trabajan en las obras y que reciben como sueldo una media de 190 dólares al mes, cantidad muy superior a la que obtienen los ciudadanos de Badghis en los cultivos de pistacho y opio, ocupación principal de una población eminentemente agrícola.
La fecha prevista de finalización de la construcción no es casual. En junio ya estarán en Afganistán más de 1.500 militares españoles, si no más, ya que hay elecciones municipales convocadas para mayo, y es posible que haya que enviar refuerzos temporales. La mayoría estará destinada en Badghis, en esta base de Qala-e-Now, donde España va a concentrar sus fuerzas para intentar extender la seguridad por toda la provincia y entrenar a tres unidades del Ejército afgano. Eso significa patrullas, peligro de sufrir atentados y combates con los talibanes.
Ya está ocurriendo en estos momentos, en pleno invierno, cuando antes no ocurría nada porque los talibán se retiraban a sus feudos. Se producen enfrentamientos casi semanales. Sólo en diciembre, la base de Herat (el otro enclave de Afganistán con tropas españolas) ha sido atacada con explosivos, las tropas han combatido en dos ocasiones con la insurgencia y un civil ha muerto tras ser disparado por soldados que creían que estaban sufriendo un atentado suicida.
Es la reacción talibán a la nueva estrategia, a la presencia del Ejército afgano y de las tropas internacionales en sus territorios. Aquí, en la base de Qala-e-Now, los soldados lo cuentan. La mayoría ha estado varias veces en Afganistán y no recuerda un invierno con estos incidentes. Veremos qué ocurre cuando pase el frío y llegue la hora de la verdad. Por si acaso, Chacón ya adelantó ayer que la respuesta del Gobierno a «la legítima pregunta de '¿qué hacemos en Afganistán?'» no será otra que el «trabajo» de las tropas. Y citó: «Un hospital, seis clínicas, seis escuelas, tres institutos, 160 kilómetros de carreteras, agua potable, un ejército y una policía afganos».
Con los 511 efectivos que llegarán en primavera, nuestro país tendrá 1.500 soldados
La construcción de las nuevas instalaciones está sufragada por España íntegramente
La ministra consideró «legítima la pregunta de '¿qué hacemos en Afganistán?'»
Y contestó: «Clínicas, un hospital, escuelas, carreteras, agua potable y una policía»





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