EL BALANCE DEL FATÍDICO AÑO 2009 (III): No se puede caer más bajo

LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIÁN
No se puede caer más bajo
NO ME he repuesto, ni quiero reponerme, ni creo que me repondré de la náusea que me produjo la noticia publicada en estas páginas por Ángeles Escrivá sobre el chivatazo policial a la red de extorsión etarra y su utilización por Gómez Benítez como argumento probatorio de la excelente disposición del Gobierno con respecto a los terroristas. ¿Se puede caer más bajo? NO. Sabía que Zapatero había cometido todo tipo de vilezas en el transcurso de ese proceso infame. Incluso llegué a documentar muchas de ellas en un libro titulado Fungairiño, el enemigo de ETA, que narra, entre otras atrocidades, cómo los servicios secretos llegaron a tener localizado en marzo de 2005 al asesino de niños Josu Ternera y le dejaron escapar con el fin de no entorpecer unas conversaciones ya iniciadas pero sistemáticamente negadas con mentiras. Lo que no podía imaginar era que un Gobierno democrático llegara a presumir ante unos criminales de haber puesto a las Fuerzas de Seguridad a su servicio. Si, como sospecho, eso fue lo que sucedió en el bar Faisán, estaríamos ante el primer caso en la historia de esta larga lucha contra el terrorismo en que el Estado se habría puesto descaradamente del lado de los verdugos. Si se trató únicamente de una bravata del negociador gubernamental, lo que dudo, significaría que ese abogado, hoy premiado con un suculento puesto en el Consejo General del Poder Judicial (¡qué ignominia!) adoptó una actitud de postración ante sus interlocutores del hacha y la serpiente absolutamente indigna de un pueblo, como el español, que lleva 40 años plantando cara a esa cuadrilla de facinerosos. Insisto. ¿Se puede caer más bajo? NO.
Ahora se nos dice desde el PSOE que un acta firmada por ETA no tiene credibilidad, cuando saben perfectamente que la meticulosa recopilación de información que llevan a cabo sus integrantes constituye un pilar esencial del combate que libramos contra ellos. No tienen otro argumento al que aferrarse, más allá de la cortina de humo consistente en anunciar un atentado inminente para ver si así hablamos los periodistas de otra cosa. Como si aquí no hubiera pasado nada. Como si esta revelación no constituyera un nuevo salivazo a millares de víctimas atónitas e impotentes. Como si no fuese éste uno de los mayores escándalos de nuestra democracia. Como si el fin justificase los medios, desde los escuadrones de la muerte de los GAL hasta los chivatazos policiales a los recaudadores del chantaje etarra, que en el fondo debe de ser lo que piensan.
NO. Ni se puede caer más bajo ni se puede aguantar más infamia
Madrid
El presidente Zapatero defendió ayer la «determinación» del Gobierno en la lucha contra ETA como «una prueba irrefutable» al ser preguntado por el presunto chivatazo policial a la red de extorsión de la banda durante el proceso de negociación.
«Hay cosas que se pueden discutir y otras que son indiscutibles, y la fuerza, el carácter, la determinación del Gobierno a la hora de intentar resultados en la lucha contra ETA es una evidencia irrefutable», dijo Zapatero tras el último Consejo de Ministros de 2009.
A partir de ahí, eludió responder acerca de los detalles de la investigación que dirige Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional. «Respetemos la acción de la Justicia y a cada uno de los actores del marco judicial», pidió al ser preguntado por si comparte la postura de la Fiscalía, que ha solicitado el archivo de la causa.
«No será el presidente del Gobierno quien haga ninguna valoración», zanjó, según informa Europa Press.
El PP pregunta si el fiscal seguirá pidiendo el archivo del chivatazo
Pide que comparezcan Caamaño y Pumpido
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA
Madrid
Cada día que pasa, el PP redobla su presión sobre el Gobierno en relación con el chivatazo a ETA. Anteayer reclamó al juez Garzón la incorporación de las actas de la negociación, incautadas a los etarras en Francia, en las que un emisario del Ejecutivo de Zapatero se refiere a este episodio como una prueba de su compromiso con el proceso de paz. Ayer, registró la petición de comparecencia del ministro de Justicia, Francisco Caamaño, y del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, para exigirles explicaciones por la petición de archivo de la causa.
El propio Mariano Rajoy dio ayer relevancia política a su petición, al dar cuenta de la misma durante su rueda de prensa de balance del año. El presidente del PP quiere que el ministro y el fiscal general «expliquen», cada uno por su lado, «si el fiscal va a seguir pidiendo el archivo del caso Faisán», después de las últimas revelaciones de EL MUNDO sobre el chivatazo a ETA en plena negociación con la banda terrorista.
Según Rajoy, «el asunto», en el que podrían estar implicados agentes de Interior, «es muy serio porque afecta a los derechos y libertades de todos». Además, el líder de la oposición prometió que «el PP seguirá exigiendo responsabilidades» en esta cuestión.
En concreto, el Grupo Popular solicita la comparecencia del titular de Justicia para «que valore el mantenimiento, por parte del fiscal general del Estado, de la petición de archivo del caso Faisán tras los últimos datos conocidos a través de los medios de comunicación».
En cuanto al fiscal general del Estado, los populares son más cautos, y siguiendo la doctrina consolidada en el Congreso, omiten una referencia concreta a un asunto que está subiúdice, limitándose a pedirle que explique «los criterios del mantenimiento de la acusación por parte de la Fiscalía en los procesos penales relacionados con la lucha contra el terrorismo».
Tanto Caamaño como Conde- Pumpido, a diferencia del ministro Pérez Rubalcaba, han comparecido ya en una ocasión en el Congreso, atendiendo a una petición del Grupo Popular en relación con este mismo asunto.
Pero, según los populares, las nuevas revelaciones de EL MUNDO justifican de nuevo su comparecencia: «Os diré», rezaba en el acta el testimonio del emisario del Gobierno, el actual vocal del Consejo General del Poder Judicial José Manuel Gómez Benítez, «que por dar el aviso está encausado un alto policía de San Sebastián y casi el jefe de Seguridad del PSOE».
Rajoy dejó claro ayer, en todo caso, que el curso de la investigación sobre el chivatazo no condicionará su apoyo a la actual política antiterrorista del Gobierno. «Vamos a ser leales», prometió el líder de la oposición, tras justificar el acuerdo en la propia «rectificación» del Ejecutivo de dicha política, desde la negociación con la banda, emprendida en la anterior legislatura, a la vigente persecución policial y cerco político a los terroristas.
En este contexto, Rajoy se mostró benevolente hacia el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba en relación con la alarma generada por su pública alerta antiterrorista y el anuncio de un posible secuestro de la banda. Aseguró «suponer» que «el ministro habrá sopesado las ventajas e inconvenientes del anuncio».
No obstante, y pese a afirmar que no iba a «hacer ningún juicio» sobre una materia que corresponde evaluar al propio Gobierno, Rajoy pidió a Pérez Rubalcaba y a sus asesores «reflexión y prudencia», porque «algunas decisiones se acaban convirtiendo en polémicas que en nada benefician a la política antiterrorista.»





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