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lunes 9 de noviembre de 2009

XX ANIVERSARIO DE LA CAÍDA DEL SOCIALISMO Y EL DERRIBO DEL MURO DE LA VERGÜENZA



LA 'PRIMAVERA' DEL ESTE El día más feliz para los alemanes
Esa noche, la libertad

«No lamenté que con el Muro cayera el socialismo», dice Merkel en el XX aniversario/ Putin: «Era antinatural y la reunificación, inevitable; es imposible retener a un pueblo»

-->ROSALÍA SÁNCHEZ. ESPECIAL PARA EL MUNDO

Berlín

Angela Merkel celebra hoy junto a representantes políticos de todo el mundo el XX aniversario de la caída del Muro de Berlín. La canciller alemana evocó ayer el libro de Lapierre y Collins Esta noche, la libertad al valorar este acontecimiento como el final de la opresión: «No lamenté que con la caída del Muro de Berlín desapareciese hasta la última posibilidad teórica de un Estado socialista».

Esa noche de 1989 miles de personas se atrevieron a cruzar el Muro y se desprendieron del yugo comunista. Aquella madrugada se conmemora hoy con una celebración bautizada por el Gobierno alemán como Fiesta de la Libertad, que reunirá a decenas de miles de personas en torno a la Puerta de Brandeburgo.

Merkel, quien ayer inauguró en Potsdam el Museo de la Libertad, subrayó que hace 20 años «los alemanes demostraron tener coraje contra la dictadura y ése es motivo suficiente para que hoy, nosotros, lo sigamos teniendo».

El museo está ubicado junto al puente Glienicke (donde se intercambiaban informaciones y prisioneros entre los espías de uno y otro lado), «un símbolo de la historia alemana, ya que separaba y unía a las dos Alemanias», dijo la canciller. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, que entonces era oficial del KGB, aseguró ayer que el Muro era «antinatural y la reunificación, inevitable».

La canciller reconoce que no creyó que vería la caída del Muro de Berlín. Se siente orgullosa de ser la anfitriona de esta gran Fiesta de la Libertad, cuyo programa oficial comenzó ya anoche, con una recepción en el Reichstag, a la que acudieron, entre otros, el ex presidente soviético, Mijail Gorbachov, el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, y el ex secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, para quien la caída del Muro de Berlín «fue uno de los mayores acontecimientos de la Historia».

Un selecto grupo de entre los 500 invitados a la recepción se trasladó después al Hotel Adlon, donde se celebró una cena de gala organizada por el Atlantic Council estadounidense, a la que asistió también la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.

Merkel se dirigió a los comensales diciendo que el 9 de noviembre de 1989, cuando cayó el Muro de Berlín, fue «el día más feliz de la Historia alemana reciente». Esta tarde, los principales actos del programa tendrán lugar en torno a la Puerta de Brandeburgo.

Daniel Barenboim dirigirá la Staatskapelle, recordando el Concierto contra la violencia que la orquesta ofreció hace 20 años ante la revolución popular que sacudía los cimientos de la RDA. El 3 de noviembre de 1989, ante 3.000 personas, interpretó en la iglesia de Gethsemane de Berlín la Tercera Sinfonía de Beethoven como señal de paz y llamamiento a la no violencia ante el temor de una escalada de los acontecimientos.

En declaraciones a EL MUNDO, Baremboim señala: «La magia de una revolución pacífica, que devolvió la libertad a millones de personas sin derramar, para ello, una sola gota de sangre, ha de servirnos de luz en los momentos más oscuros».

El DJ y compositor alemán Paul van Dyck, uno de los máximos exponentes de la música tecno y autor del himno de la Fiesta de la Libertad, que será estrenado esta noche, recuerda para este periódico sus primeras emociones cuando conoció la noticia de la caída del Muro: «Estaba en Hamburgo, con mi madre, comíamos algo frente a la televisión viendo las noticias, y no podíamos creerlo. Mi primer impulso fue tomar el primer tren a Berlín y celebrar una gran, gran fiesta. Y, si lo pensamos bien, eso es lo que hemos hecho durante los últimos 20 años. Vinimos muchos a Berlín, y celebramos una prolongada fiesta de la libertad de dos décadas de duración, que no ha parado y que espero que continúe, llena de creatividad y de tolerancia».

La canciller Merkel, que creció en la RDA y cruzó por primera vez el Muro aquella noche del 9 de noviembre, volverá sobre sus pasos hoy y cruzará la frontera por el Puente Bornholmer, acompañada de activistas de derechos civiles que ayudaron a acabar con el régimen comunista de Alemania. En el vídeomensaje semanal que Merkel ofrece a través de internet, se muestra «muy contenta» de que este acontecimiento vuelva a suceder: «Tal vez los jóvenes en particular deberían revivir las horas felices que vivió Alemania hace 20 años».

Los números de la reunificación

>1,3. Los billones de euros que el Oeste de Alemania ha invertido en 20 años para financiar la modernización del Este.

>12,5. El porcentaje de alemanes que hoy, según una encuesta del 'Leipziger Volkszeitung', preferirían que el muro se volviera a construir rápidamente.

>79. El porcentaje de encuestados que considera que la reunificación de Alemania fue un acontecimiento «afortunado» para la historia de su país.

LA 'PRIMAVERA' DEL ESTE El día más feliz para los alemanes
Putin asegura que el Muro era «antinatural»

-->DANIEL UTRILLA. CORRESPONSAL

Moscú

La caída del Muro de Berlín sorprendió a Vladimir Putin con 37 años en Alemania Oriental, en las oficinas del KGB en Dresde, donde se analizaba información política en busca de potenciales señales disidentes o procedentes del otro bloque.

El futuro presidente de Rusia (2000-2008) y actual primer ministro vivió en primer plano aquellos momentos «agitados y turbulentos», como los describió ayer en una entrevista emitida por el canal NTV en el marco de un programa sobre el XX aniversario de la caída del Muro de Berlín.

«Pasó todo cómo tenía que pasar. Históricamente la división de Alemania no tenía absolutamente ninguna perspectiva», reconoció el jefe del Gobierno ruso, que subrayó la idea de que el pueblo alemán fue «rehén de la lucha entre dos superpotencias».

Putin también confesó que cuando fue destinado a Alemania Oriental, el primer sentimiento que le asaltó fue de «inquietud» por aquellas gentes. «Tenía la sensación de que vivían un poco como en otro mundo, de que había llegado a un país que era como un trozo del sistema soviético pero de los tiempos pasados, no de los años 70, sino de antes», dijo el ex presidente, asegurando que el Muro de Berlín era «antinatural» y que la reunificación de las dos Alemanias era inevitable porque «es imposible retener a un pueblo».

Vladimir Putin destacó como uno de los aspectos más positivos derivados de la caída del Muro el surgimiento de «una nueva de relación de calidad entre Rusia y Alemania», que sigue en la actualidad

LA 'PRIMAVERA' DEL ESTE Los servicios secretos
La Stasi espió también a los exiliados republicanos

Numerosos españoles están fichados en los archivos de la RDA

-->
ROSALÍA SÁNCHEZ. ESPECIAL PARA EL MUNDO

Berlín

Entre los 16 millones de individuos que fueron espiados por la Stasi o que espiaron para ella -algunos, incluso, ambas cosas- hubo numerosos españoles. Varios cientos de miles de carpetas grises que ocupan 180 kilómetros de estanterías y unos 40 millones de fichas personales en cajones corresponden a ciudadanos extranjeros. «A medida que avanzamos en la investigación van apareciendo apellidos españoles que clasificamos alfabéticamente y cruzamos en una base de datos para recomponer sus historias», explica Hans Altendorf , director de la Comisión de la Verdad.

Entre los emigrantes que volvieron a España tras haber trabajado en la República Federal Alemana en los años 60, había quizá decenas de personas que enviaban informes puntuales a la RDA sobre grupos políticos o sobre la situación en el país. Ninguno de ellos ha podido ser identificado por ahora. «La RDA no se preocupaba tanto por espiar en el exterior como en el interior», aclara Altendorf, añadiendo que «los alemanes orientales y los exiliados fueron las principales víctimas de la Inteligencia comunista».

En la colonia española en Alemania Oriental se encontraban muchos exiliados republicanos, que no se salvaron del espionaje. Entre los millones de fichas que documentalistas como el historiador Axel Kreienbrink han ido clasificando, encontramos por ejemplo la de un alias, Mischa, al que no se le ha podido aún poner cara, pero que a juzgar por los datos íntimos que ofrecía sobre amigos y familiares mantenía una estrecha relación con los españoles exiliados en Dresde.

Sí ha sido identificado Jordi Banqué, técnico reparador de transistores de Perpiñán, que se registró como colaborador cuando tenía 18 años, recibió entrenamiento en defensa personal, uso de armas, técnicas de interrogatorio, contrabando de información y fotografía. Empezó dando informaciones sobre familias de españoles exiliados y en noviembre de 1962 recibió el encargo de infiltrarse en la embajada francesa de Berlín Occidental.

Para ser espía, era necesario superar un proceso de selección en el que algunos fracasaron. El madrileño José González Guntín, que había emigrado a Bonn, pasó en 1962 a la RDA y se ofreció a la Stasi alegando que era comunista. Sin embargo, en las investigaciones previas sobre su persona revelaron que su padre era un alto cargo policial en Madrid. En 1964 fue expulsado del país. También otro español, dueño de una librería en Berlín, pidió colaborar con los servicios secretos comunistas, pero, como no era miembro del PCE, resultó sospechoso. Tanto que los archivos guardan incluso unos mapas de su piso.

En otros casos, la Stasi intentó fichar a españoles que se negaron, como el artista Joseph Renau, que vivía exiliado en Berlín Oriental y al que propusieron vigilar a su círculo cercano. Es una de las pocas negativas que aparecen en el catálogo de miseria humana que compilan los archivos de los servicios secretos de la República Democrática.

En ellos consta una orden del Partido Socialista Unificado, emitida en 1950, de controlar a los alrededor de 70 españoles residentes en la RDA. Al menos 35 de ellos fueron «sospechosos». Incluso los exiliados que en septiembre de 1947 fundaron en Leipzig el grupo Emigración Republicana Española fueron investigados. Dolores Ibárruri advirtió desde su exilio en Moscú al jefe comunista de la RDA, Wilhelm Pieck, de que confiase en ellos. Pero la Stasi investigaba incluso a los supervivientes de los campos de concentración

Presentación en sociedad

Con cara sonriente -y quizá sorprendida-miraba ayer Hillary Clinton a Michael Mronz, pareja del ministro de Exteriores alemán. Guido Westerwelle (derecha) lo presentó a su homóloga durante la gala del Atlantic Council en Berlín.


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