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domingo, 22 de noviembre de 2009

ECONOMÍA:El campo contra Zapatero/ «El Gobierno ha hecho una dejación clara de funciones con el campo»



EL DESMANTELAMIENTO DEL CAMPO / Las reivindicaciones
El campo contra Zapatero

Por primera vez, las organizaciones agrarias se unen para exigir que el Gobierno se implique en la crisis del sector

CARMEN LLORENTE

Madrid

Cientos de miles de agricultores de todos los colores políticos tomaron ayer el centro de Madrid para exigir al Gobierno medidas urgentes para frenar el desmantelamiento y la destrucción de empleo que sufre el campo español. Con gritos de «¡Basta ya!» y «Zapatero, dimisión», tanto pequeños productores como terratenientes unieron ayer sus fuerzas, por primera vez en la historia, en una manifestación sin precedentes.

«Si el presidente del Gobierno no va hacer nada por el campo que se vaya», clamó ayer Pedro Barato, el presidente de Asaja, la principal organización agraria española, afirmación que fue recibida por miles de aplausos de los manifestantes y que fue seguida de gritos a coro de: «Zapatero dimisión».

Los agricultores, además, pidieron la dimisión de la ministra de Medio Ambiente, Medio Marino y Rural, Elena Espinosa, y la restitución del Ministerio de Agricultura. «Aquí, cuando el campo más lo necesitaba, el Gobierno va y elimina la cartera de Agricultura. Es incomprensible e indignante», afirmó Miguel López, presidente de Coag.

La pasividad del Gobierno ha hecho incluso estallar al sindicato agrario ligado a UGT y al PSOE, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), que se ha unido también a la protesta que desde el viernes protagonizan los agricultores españoles contra Zapatero. «Es necesaria una política de mucha más sensibilidad hacia el campo por parte del Gobierno», afirmó el secretario general de la organización, Lorenzo Ramos.

La multitudinaria manifestación -unas 500.000 personas según la organización- contó, además, con la presencia de la secretaria general del Partido Popular (PP), María Dolores de Cospedal, y del coordinador de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, que se unieron a las demandas y protestas de los agricultores.

Los productores agrarios consideran que en los últimos años, el Gobierno se ha olvidado, por completo, del campo español, sumido en la mayor crisis de su historia. De ahí, los cientos de pancartas que ayer lucieron los manifestantes en las que se podía leer «Mañana Zapatero, ¿qué le echamos al puchero?», «Espinosa por la agricultura no se moja» o «SOS, el campo se muere. Políticos, en vuestras manos estamos».

«Para pagar el café que hoy muchos de nosotros nos vamos a tomar en Madrid tenemos que vender tres kilos de melones o cinco litros de leche. Seguimos cobrando en pesetas, a precios de 1986 en muchos casos, pero nuestros costes son en euros. Así no podemos seguir», proclamaron ayer los agricultores, que exigieron un pacto de Estado por parte de todos los partidos políticos para auxiliar al campo español.

Mientras en los últimos años la renta agraria ha caído en un 26% y los precios de los productos agrícolas en origen se han desplomado, los gastos han subido más de un 34%. «Y encima el Gobierno quiere seguir aumentando los impuestos», protestaron ayer los manifestantes, que añaden que, además de todo lo que están sufriendo, tienen cerradas las puertas de los bancos y cajas a la hora de obtener financiación.

«Los bancos no están dando créditos para comprar los abonos y la simiente necesaria para sembrar la cosecha. También tenemos serios problemas para poder refinanciar las deudas que hemos contraído para modernizar nuestras instalaciones», señaló Maudilio Meden, un agricultor de Castilla-La Mancha.

«El Gobierno ha socorrido a las entidades financieras, al sector del automóvil y al constructor. Sin embargo, se ha olvidado por completo del campo», afirmaron unos agricultores que miran con envidia como el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha aprobado una ayuda de 16.500 euros para el campo con el beneplácito de la Unión Europea.

«El Gobierno no está defendiendo el campo español ni dentro ni en la UE y está dejando a los países de centroeuropa que se queden con todo el pastel agrícola», clamaron ayer los productores que, pese a desplazarse en masa a Madrid, se fueron sin ser recibidos por Espinosa. Nadie sabía dónde estaba la ministra.

«Ya no queremos hablar sólo con Espinosa sino también con Zapatero. Queremos soluciones. Estamos cansados de esperar», afirmó el presidente de Asaja. Los agricultores aseguran que, si no son escuchados, continuarán con las movilizaciones y amenazan con salir a las carreteras de toda España con sus tractores para bloquear el paso de los vehículos. «Esperemos que no tengamos que llegar a ese extremo, pero si no hay más remedio...», aseguraron en una organización agraria.

Varias medidas piden los productores: que se fijen unos precios mínimos a los productos agrícolas, para así frenar la especulación de las grandes superficies -los precios de venta al público son hasta un 500% superiores al precio en origen-, el acceso a créditos para mantener la actividad, una rebaja de impuestos y un gasóleo más barato



EL DESMANTELAMIENTO DEL CAMPO / Las protestas
Los últimos del campo

DAVID GISTAU

Los hombres del campo prefieren encomendar su porvenir a la providencia antes que a la ministra o a un trabajo, duro como siempre lo fue el de los páramos y las dehesas, que ha dejado de compensar casi por completo. No es que se hayan puesto a encender cirios. Pero sí a comprar lotería. La cola que había delante del puesto lotero de la plaza de la Independencia, minutos antes de que arrancara la manifestación, donde aguardaban compradores con la banderita de Asaja, recordaba a las apreturas delante de las barcas de salvamento durante un naufragio. Como si sólo el azar pudiera ya salvar a los empresarios lácteos, a los ganaderos, a los frutícolas, a los de la vid, a los cerealeros, a los que caminaban ayer agitando ramas de olivo como palmas a las puertas de Jerusalén, que languidecen aplastados por los altos precios de producción y los ínfimos precios en origen, hinchados luego en la distribución, cuando ya es tarde para el productor.

Lo que naufraga es algo más que un sector económico. Es una forma de vida, ya de por sí disminuida en España a partir de la explosión de la ciudad como polo de atracción. No es que el poblachón celiano se haya sofisticado tanto como para dar tratamiento de marcianos a los agricultores que contaban por el móvil que estaban viendo la Cibeles. Pero había un encuentro de dos mundos que no siempre se recuerdan mutuamente en esas aceras de lo que queda de la calle Serrano donde coincidían habituales de las «boutiques» con tipos a los que delataba el rostro cuarteado por el Sol.

Muchos de los asistentes forzaron la vestimenta como si se hubieran propuesto lucir en día festivo.

Estaban los gaiteros asturianos con sus trajes regionales. Los chavales que cargaban cencerros, bota de vino y zurrón de piel. Una cantidad ingente de autobuses que derramaron en la ciudad todos los tipos humanos posibles en el campo, procedentes de toda las provincias, aceituneros «altivos» como los de Miguel Hernández a los que, hoy más que nunca dada la precariedad en la que se les ha condenado a existir, se les podría preguntar «¿quién amamantó los olivos? Vuestra sangre, vuestra vida, no la del explotador que os sepultó en la pobreza».

Para bajar de Cibeles a Atocha a través del paseo del Prado, los manifestantes trataron de parcelarse por comunidades autónomas. Estalló mucha cohetería en las calles adyacentes.

Delante iban cinco tractores como rompehielos y una gigantesca vaca hinchable. La marcha fue muy lenta, hubo pancartas de precios justos, ventas dignas, y consignas contra la ministra Espinosa que le pedían la dimisión con mayor o menor fortuna en los pareados. Es difícil saber si la manifestación habrá bastado para que la opinión pública tome conciencia de la dificultad casi terminal que atraviesan los cultivos y las explotaciones. Pero a los representantes de Asaja, COAG y UPA aún les aguardaba una decepción al término de la marcha: el desplante de la ministra Espinosa, con quien aspiraban a reunirse, pero que estaba apagada o fuera de cobertura.

PEDRO BARATO Presidente de Asaja
CARMEN LLORENTE

Madrid

El presidente de Asaja, la principal organización agraria española, calificó la manifestación del campo, ayer, en Madrid de «éxito rotundo» y «única en la historia», ya que, por primera vez, se ha logrado unir a todas las organizaciones agrarias para hacer unir un «grito de auxilio» único y conjunto.

Pregunta.- ¿Qué supone la manifestación del campo español en Madrid?

Respuesta.- Ayer, los agricultores de todas las comunidades autónomas, de distintas ideas políticas y condición, unimos nuestras voces para pedir socorro al Gobierno. Estamos agonizando y esperamos que el Ejecutivo se haya enterado de nuestro clamor.

P.- En los últimos años se han perdido 124.000 puestos de trabajo en el campo y han desaparecido muchas explotaciones agrarias. ¿Es un daño irrecuperable?

R.- El daño ha sido muy grande. Pero si se ponen en marcha de forma inmediata las medidas oportunas se podrá recuperar parte de lo perdido. Aunque lo primero es frenar la destrucción y desmantelamiento del sector agrario español.

P.- ¿Considera que el Gobierno de Zapatero se ha olvidado del campo?

R.- Creo que en los últimos años ha habido una dejación clara de funciones del Gobierno con el sector agrario. Se ha quedado al margen de nuestros problemas.

P.- ¿Cuál es el siguiente paso a dar después de las protestas de los dos últimos días?

R.- Lo primero que queremos es tener una reunión con Zapatero para plantearle, cara a cara, nuestros problemas y exigencias. Desde luego vamos a seguir luchando para hacernos oír.

P.- ¿Qué es lo primero que van a pedir los agricultores a Zapatero?

R.- Ayudas para poder aguantar esta crisis. Igual que ha puesto dinero para otros sectores que ponga para el campo. No puede olvidar que la agroindustria española supone el 12% del PIB, es el segundo sector después del turismo.

P.- La ministra de Medio Rural afirmó el viernes que cada día trabaja por los agricultores.

R.- Cada día estamos peor. Tendrá que cambiar su forma de hacer las cosas, porque hasta ahora no está arreglando nada. Además, llevamos más de dos meses sin saber nada de ella.

P.- ¿Qué parte de culpa tiene la gran distribución en la crisis del campo?

R.- Mucha. Son los grandes culpables del hundimiento de los precios. Llevan a cabo una especulación constante y permanente

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