DELINCUENCIAS ZP: La Vicepresidenta no quiere comerse el marrón del chivatazo a ETA y se niega a contestar en el Congreso

El Grupo Popular lleva la pregunta del chivatazo a internet
Soraya Sáenz de Santamaría denuncia que De la Vega tiene «algo que ocultar»
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA / MANUEL MARRACO
Madrid
La portavoz del Grupo Popular, Soraya Sáenz de Santamaría, protagonizará hoy un plante en toda regla en la sesión de control del Congreso frente a la decisión de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, de no contestar a su pregunta de control sobre el caso del chivatazo a ETA.
Después de confirmar la decisión del Ejecutivo de aplazar dicha pregunta hasta que pueda contestarla el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba (hoy de viaje), la dirigente popular anunció: «Yo voy a cumplir con mi trabajo y voy a preguntar a De la Vega, aunque no esté delante, y procuraré hacerlo con la máxima publicidad». Y dicho esto, añadió: «Colgaré mi pregunta en la web del partido y en Facebook... Internet es el refugio de los demócratas».
La portavoz, que formuló ante la Cámara una «queja» por escrito, calificó la decisión de «inaudita, arbitraria, indiscriminada e injusta», que «cercena los derechos de la oposición» y «está prohibida» en el Parlamento. Además, dedujo que, en este caso, De la Vega tiene algo «que ocultar».
De la Vega respondió a su manera. En la Comisión Mixta para la UE, dijo que confía en que el PP no «vuelva a las andadas» y a «utilizar la lucha antiterrorista para hacer oposición», y pidió que no añada este caso a otros «de faltas de respeto a las instituciones, los jueces, los fiscales y la Policía».
En el frente judicial, las dos acusaciones personadas visionaron ayer las grabaciones de la cámara que captaba la entrada del bar Faisán. El establecimiento funcionaba como centro de la red de extorsión y era propiedad de Joseba Elosúa, que el 4 mayo de 2006 recibió un chivatazo de la operación que se iba a poner en marcha. Representantes de la AVT y de Dignidad y Justicia observaron en el despacho de Baltasar Garzón las imágenes de ese día. Su utilidad es limitada, ya que no muestran a la persona que entró en el bar y entregó a Elosúa el teléfono desde el que fue advertido.
En su escrito pidiendo el archivo del caso, el fiscal -que también estuvo ayer presente en la diligencia- hizo ver que existe una segunda entrada al local que no se grababa. O, al menos, no se han aportado grabaciones





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