SUBIDA DE IMPUESTOS, ZAPATERO EMBUSTERO: «Van a subir hasta el IVA de las chuches»

MITIN EN DOS HERMANAS / Las cuentas del Estado
Rajoy: «Van a subir hasta el IVA de las chuches»
Rajoy y Cospedal atacan la reforma fiscal con la mayor movilización de la legislatura
-->CARMEN REMÍREZ DE GANUZA
Dos Hermanas (Sevilla)
La subida de los impuestos decretada por el Gobierno socialista ha marcado un antes y un después en la estrategia y el discurso del PP de Rajoy. El principal partido de la oposición ha puesto la diana en la medida económica más impopular de la historia de José Luis Rodríguez Zapatero, en un intento de arrebatar al PSOE su bandera obrerista. El primer asalto se libró ayer en Andalucía, uno de sus feudos tradicionales.
No conformes con reivindicar la representación de las clases medias españolas, el presidente del partido y su secretaria general proclamaron ayer al PP como el «partido de los trabajadores».
Nada como una movilización multitudinaria, la primera y mayor de la legislatura para solemnizar esta pretendida conquista: 30.000 militantes y simpatizantes abarrotaron el polideportivo del tradicional feudo socialista de Dos Hermanas (Sevilla) en un ambiente flamenco y festivo que se apuntó el presidente del PP andaluz, Javier Arenas.
En realidad, el éxito de la convocatoria en tan estratégico enclave fue más relevante políticamente que los propios discursos.
Los números uno y dos se concentraron en negar tanto la progresividad de la reforma fiscal como su justificación social e ideológica. «Si los trabajadores de este país no se sienten defendidos y representados por quien los debería representar, aquí está este partido, que representa a todos los trabajadores de toda España», clamó María Dolores de Cospedal.
Siempre menos explícito, Rajoy puso también todo su empeño en reventar el discurso social de Zapatero. «La quintaesencia de la mentira es decir que la subida de impuestos es solidaria», afirmó sobre el contenido del proyecto legislativo. «Ha dicho que pagarán los que más tienen. Yo digo: es ¡mentira!», exclamó, para glosar a continuación la supresión de la deducción de los 400 euros en el IRPF y la subida del IVA «a todos los españoles: al joven, al pensionista, a las mujeres...».
«¡Va a subir el IVA de las chuches también!», añadió en un último recurso mitinero, en alusión a un niño de dos años que, minutos antes, se había colado en el escenario e interrumpido su discurso.
Pero, además, Rajoy contradijo con énfasis político la pretendida finalidad social del incremento fiscal: «Que no nos hablen de la solidaridad porque no es un dinero para cubrir necesidades sociales, sino para tapar los errores de un señor que no ha hecho caso a nadie; para tapar sus agujeros, sus chapuzas, sus errores y una política disparatada de gasto público, de los que los españoles no son responsables», resumió.
De todo el elenco de reproches que lanzó a los últimos cinco años de Zapatero -«mentira, soberbia, dogmatismo, sectarismo, chapuzas e improvisación»- Rajoy dedicó especial atención a cuanto ha podido representar una traición a los trabajadores y las clases medias.
«Un gobernante no puede mentir, mentir, mentir y seguir mintiendo», clamó un Rajoy pletórico, que no dudó en recordar las ocasiones en que el presidente había prometido, en el Parlamento y en televisión, que no iba a subir los impuestos. «En su España de buenos y malos, de ricos y pobres, de sindicatos y empresarios -añadió respecto del «sectarismo» de Zapatero- no hay cabida para la inmensa mayoría de la clase media, no hay sitio para miles de autónomos acuciados por las deudas...».
Por si todavía había dudas, el líder de la oposición dejó claro que, le llame o no a La Moncloa, él no apoyará los Presupuestos de Zapatero: «Este partido no va a apoyar políticas disparatadas porque hunden el país». Además personalizó por completo en el jefe del Ejecutivo los problemas económicos del país. «¿Por qué nos pasa esto?, ¿acaso no había dejado el PP una economía ejemplar?, ¿no era un país próspero y de cuentas saneadas?, ¿por qué España será el único país con recesión a final de año? ¿por qué su tasa de paro es el doble de la de la Unión Europea?, ¿como se ha podido volatilizar la prosperidad? En cuatro palabras: José Luis Rodríguez Zapatero».
Claro que el coordinador de Economía, Cristóbal Montoro, lo dejó aún más diáfano cuando, con la excusa de leer una pancarta, clamó contra los socialistas: «¡Pedazo de inútiles, estáis arruinando España!». En una sorprendente intervención como telonero, no sólo les acusó de arruinar el país, sino de haber «metido la mano en la caja de todos» para, luego, subir los impuestos, «diciendo que suben a los más ricos» cuando lo han hecho «a los pensionistas y parados».
Por su parte, Cospedal lanzó una advertencia frente al sesgo ideológico de la reforma: «Tenemos un presidente de Gobierno que nos habla mucho de la paz social, pero lo hace todo por su tranquilidad, que no es lo mismo. Su tranquilidad es que nadie proteste, que todo el mundo se contente, aunque reparta miseria».
Sea como sea, los populares no sólo quisieron ayer arrebatar banderas al PSOE, sino volver a lanzar, en lo posible, su discurso de alternativa. Si el propio Montoro empezó por prometer que «vamos a sacar a España de este agujero», recordando que «ya rehicimos España en 1996», Rajoy solemnizó su basta ya: «Aquí está la alternativa, en este velódromo, representativo de millones de españoles que están hartos». «Hay algo mejor y los españoles deben saberlo. Ni estamos condenados a sufrirlo ni es irremediable», dijo respecto una crisis de la que, según afirmó, «se puede salir y debemos hacerlo con el resto de los países de la UE».
Y en ese ambiente festivo, multitudinario y eufórico, Rajoy acabó por hacer un emplazamiento más patriótico que político: «España tiene derecho a que se le oiga, y que cese la pérdida de empleo, el cierre de empresas y el despilfarro».
«Somos la esperanza de millones de españoles, algunos nos han votado y otros no...», dijo en un guiño que recordaba a las campañas electorales, para terminar: «Yo no quiero dividir a los españoles. Somos los que representamos la España real».
LA ENTREVISTA DE ESTHER ESTEBAN / GERARDO DÍAZ FERRÁN
«La subida de impuestos es mala para la economía y no va a servir para recaudar más»
Es la cara y la voz de los empresarios españoles, el hombre a quien el Gobierno ha situado en el ojo del huracán, y al que un día sí y otro también dedica adjetivos de grueso calibre. Pero él no se inmuta. Dice que los empresarios españoles no tiran la toalla y advierte de que así estaremos años en el furgón de cola.
ESTHER ESTEBAN
Nada más entrar en su despacho, en lugar bien visible, hay una estantería con sus fotos oficiales donde, curiosamente, la mayoría son con el presidente del Gobierno y los líderes sindicales. «Eran los buenos tiempos del diálogo social», señala cuando la periodista le plantea lo insólito de que el Gobierno de un país arremeta inmisericorde en tiempos de crisis nada menos que contra quienes crean empleo. El presidente de la CEOE podría ser el ejemplo en carne viva del sueño americano, el hombre que empezó a trabajar a los 12 años, vendiendo billetes de autobús y que ha conseguido levantar una veintena de compañías. Tal vez por eso, porque se ha hecho a sí mismo y está curtido en cien batallas empresariales, minimiza los enfrentamientos. Se muestra como una persona afable y campechana, impecable en las formas pero implacable en el fondo: «La subida de impuestos será mala para la economía y no servirá para recaudar más», sentencia.
Pregunta.- Al final, el Gobierno ha decidido subir dos puntos el IVA, recortar el impuesto de sociedades y modificar la tributación de las rentas de capital. ¿Qué le parece la reforma?
Respuesta.- En la CEOE consideramos que una subida de impuestos perjudica directamente a la competitividad de nuestras empresas y puede provocar que salgamos más tarde de la crisis y seamos menos atractivos para la inversión extranjera. Las principales instituciones nacionales e internacionales coinciden en la necesidad de reformas estructurales y ahora todo el mundo valora negativamente la subida de impuestos. El Gobierno debería ser más receptivo a estas opiniones.
P.- ¿Creen que esta subida de impuestos será beneficiosa para los trabajadores, como sostiene la vicepresidenta Elena Salgado?
R.- Creemos que lo único que es beneficioso para los trabajadores es que crezca el empleo y que disminuya el paro. Es decir, hacer políticas proactivas para crear puestos de trabajo y que no se destruyan. Por otra parte, esta subida la van a pagar en un 96% las clases medias y los trabajadores.
P.- ¿Y el aumento del IVA o las plusvalías ayudará a reactivar la economía o no?
R.- No. Un aumento en el impuesto de plusvalías va en contra del ahorro y de la inversión. Y la subida del IVA va en contra del consumo, afectará al comercio, los servicios y el turismo y hará que esos sectores empeoren. Se ha perdido una oportunidad para bajar el Impuesto de Sociedades a todas las empresas, especialmente a aquéllas que reinvierten sus beneficios. La subida de impuestos va a ser mala para la economía y no va a servir para recaudar más.
P.- ¿Qué opina cuando oye decir a María Teresa Fernández de la Vega que los Presupuestos de 2010 son realistas, rigurosos y equitativos?
R.- Existe una opinión general de que no son los presupuestos que necesita España en estos momentos. El Gobierno dice que con esos presupuestos al año próximo tendríamos un déficit del -5,5%, que nosotros no lo creemos, y un decremento del PIB del 0,3%, que tampoco nos lo creemos. No son los presupuestos para salir de la crisis, y al final de 2010 vamos a estar mal.
P.- ¿Cómo de mal?
R.- Pues con más paro que ahora. Superaremos el 19% de desempleados y no se han tomado medidas para evitar la sangría. No somos nada optimistas.
P.- ¿Alguna vez pensó que se iba a tener que enfrentar y defenderse de los ataques del presidente del Gobierno y de todo el Consejo de Ministros?
R.- No creo que tenga ningún enfrentamiento con el presidente del Gobierno. Ni a título personal ni en representación de la CEOE. Simplemente nosotros discrepamos de la política económica que en estos momentos sigue el Gobierno. Lo que no es razonable es que porque discrepemos se nos hagan descalificaciones tan duras como se nos están haciendo desde el Gobierno, cosa que no ocurre en ningún país europeo. Las descalificaciones no me gustan nada. Nosotros nunca las hemos hecho ni las vamos a hacer. Eso sí, no renunciamos a nuestros principios y con coherencia ponemos encima de la mesa lo que creemos que hay que hacer con el país. Los empresarios españoles no vamos a tirar la toalla, aunque se nos descalifique reiteradamente.
P.- Pues ya sabe que el presidente y sus ministros dicen que ustedes son empresarios de cartón piedra…
R.- Yo desde luego jamás diría que tenemos un presidente de cartón piedra, porque eso no sólo sería un insulto hacia su persona, sino hacia todos los ciudadanos, y el Gobierno debería hacer lo mismo con la organización que represento. Lo que sí digo es que los empresarios estamos sufriendo la crisis exactamente igual que los trabajadores. En el último año y medio ha habido un millón de personas que han pasado al desempleo, y ha habido también 300.000 pequeños empresarios y autónomos que han cerrado.
P.- Siendo Schröder canciller alemán abroncó públicamente a los empresarios y éstos pidieron que no se le votara. El resultado fue que perdió las elecciones. ¿Alguno aquí puede poner sus barbas a remojar?
R.- Sí, conozco el caso que cita. Y fue exactamente como dice. Ahora no conozco ningún caso ni en Europa ni en el mundo en que porque el dirigente de una organización empresarial discrepe de lo que el Gobierno esté haciendo se le hagan las descalificaciones que se nos han hecho a nosotros.
P.- Pero no sólo él. El PSOE está como una piña, bien porque quien se mueve no sale en la foto, bien porque todos creen que es el camino acertado…
R.- En un partido político uno puede pedir lo que quiera. Lo que nadie, ni el presidente ni nadie, puede pretender es que en la sociedad civil quien se mueva no salga en la foto. Entre los empresarios los hay de todos los colores políticos, ni todos son de izquierdas ni todos de derechas. Sólo desde la miopía política se puede decir que todos los empresarios son ricos y de derechas. Ni es cierto ni ese mensaje es constructivo. Cuando se nos descalifica se nos descalifica a todos, estemos ideológicamente donde estemos.
P.- ¿El enfado puede venir porque el Gobierno les acusa a ustedes de romper el diálogo social?
R.- No hemos sido nosotros sino el Gobierno quien ha roto el diálogo social. En el mes de junio, después de una docena de reuniones en las que cada vez se nos ponía o una línea roja más o simplemente habían estrechado el perímetro, se nos dijo que el presidente del Gobierno había decidido levantar esa fase de la negociación. La mesa la levantó el Gobierno, no nosotros.
P.- Pero ustedes pusieron como condición sine qua non la rebaja de cinco puntos en las cotizaciones de la Seguridad Social, y eso para el gobierno era inasumible…
R.- Nunca hemos pedido una rebaja de cinco puntos en las cuotas de la Seguridad Social. Lo que sí presentamos fueron los documentos que demostraban que las empresas españoles están pagando cinco puntos más de cuota de la Seguridad Social que la media de las empresas europeas, y ahí tenemos un grave problema de competitividad. Lo que nos encontramos fue una oferta de rebajar medio punto de manera permanente, que además viene de accidentes de trabajo y las mutuas, y otro punto de manera temporal en el año 2010. Eso era insuficiente para que pudiéramos aceptar el resto del documento completo.
P.- Oiga, ¿ustedes quieren abaratar el despido, sí o no?
R.- Nosotros no queremos abaratar el despido, nunca hemos hecho tal petición. Lo que hemos propuesto es una reforma que modernice el mercado laboral español, que está anquilosado y lleva casi 30 años sin que se haya hecho una modificación seria. Otros países de Europa lo han hecho, con enorme éxito, como Austria, Holanda o Dinamarca, y ahora están con el 4% o el 6% de paro. Si no hacemos una reforma del mercado laboral, que es ineludible, y si no se hacen urgentemente reformas estructurales, nos situaremos en el vagón de cola de Europa. O el Gobierno reacciona o nos puede pasar lo que a Italia, que lleva 15 años en crisis. Podemos tocar fondo y quedarnos años y años ahí, en el fondo.
P.- Perdón por la obviedad, pero tal como está el patio, dígame: ¿Quién crea empleo en España?
R.- Los empresarios somos los que creamos empleo, es evidente y en ningún momento hemos planteado ni el despido libre, ni abaratar el despido, ni que los trabajadores no puedan acudir a los tribunales a defender lo que les corresponda. Lo que queremos es bajar la temporalidad y que no haya tanta infinidad de tipos de contratos de trabajo como hay. Nosotros proponemos incrementar la flexibilidad, funcional y de horarios, en todas las empresas y especialmente en el comercio. Así nos adaptaríamos a las necesidades de los consumidores y todos saldríamos beneficiados.
P.- ¿Usted se sintió aludido por esa afirmación en el comité federal del PSOE de que van a parar los pies a los poderosos?
R.- En absoluto. Si se habla de poderosos, aquí quien tiene poder es quien maneja el Boletín Oficial del Estado, poderoso quiere decir tener poder, y poder tiene el Gobierno, que tiene el BOE y la capacidad de gobernar. Lo único a lo que aspira un empresario es a crecer, obtener beneficios y crear puestos de trabajo.
P.- Ha dicho que hay que adelgazar la Administración, ¿sobran funcionarios en este país?
R.- Sinceramente creo que en esta coyuntura habría que ir a una reducción en el número de funcionarios, o por lo menos que no crezcan.
P.- ¿Y por eso le dijo a Elena Salgado que no se deberían sustituir las bajas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado?
R.- Yo nunca dije eso. Eso es falso, y la vicepresidenta lo sabe. Cuando la señora Salgado nos dijo que para 2010 sólo iban a sustituir las bajas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado me preguntó si lo que yo quería es que esas bajas no se cubrieran. Le dije que no, en absoluto, que el esfuerzo no debía ir por ahí, porque nuestros policías y guardias civiles hacen un trabajo excelente y están muy mal pagados. Sí le dije que el Gobierno debía recortar de otros muchos sitios, empezando por ellos mismos. Si todos nos apretamos el cinturón, la Administración también debe hacer un esfuerzo de contención del gasto.
P.- En resumen, que el Gobierno debería predicar con el ejemplo y hacer lo que han hecho regiones, como Castilla-La Mancha o Madrid, y eliminar ministerios innecesarios.
R.- Estoy convencido de que se pueden eliminar varios ministerios y nadie lo notaría.
P.- ¿Y es cierto que la calle está tranquila porque lo que crece es la economía sumergida, que no hay trabajo pero hay dinero negro en la calle?
R.- Efectivamente hay datos que reflejan la existencia de economía sumergida y una forma de evitarla es vincular la formación al cobro del subsidio de desempleo. Lo que no podemos permitirnos es ser un país de subsidiados, y eso puede ocurrir. Fíjese lo que está ocurriendo con la ayuda de los 420 euros. De ella se podrán beneficiar 700.000 trabajadores, y se han apuntado a cobrarlo en toda España 28.000. ¿Por qué? Pues porque para recibirla tienen que hacer un curso de formación, y probablemente muchos están ocupados en la economía sumergida.
P.- ¿Sigue pensando que aquí el problema no es la crisis, sino los años de Gobierno de Zapatero?
R.- El principal problema es la crisis, eso es indiscutible. Pero ahora además de la crisis tenemos un Gobierno que no está haciendo la política económica adecuada. Primero negó la crisis, y ahora no realiza las reformas necesarias.
P.- ¿Su confianza en Zapatero es igual, mayor o menor que cuando llegó a La Moncloa?
R.- A medida que pasan los meses y que todas las medidas que ponemos encima de la mesa son descartadas, evidentemente se pierde la confianza, lógico. En estos momentos en el mundo empresarial hay una enorme desconfianza.
P.- ¿Qué opinión tiene de Mariano Rajoy? ¿Le ve como una alternativa?
R.- Creo que Rajoy es una persona sensata dialogante y flexible, con la que se puede llegar a acuerdos. Es una persona muy equilibrada que no representa en absoluto a la derecha cavernícola. Quererle encasillar en la derecha dura es simplemente un disparate. Creo que representa muy bien lo que se denomina centro reformista.
«¿Qué hacer con los Presupuestos?»
O. TORRES
Vitoria
Minutos antes de que diera comienzo el desfile de las agrupaciones y los cargos que precede al acto político del 'Alderdi Eguna', el presidente del PNV se dirigió a Josep Antoni Duran Lleida con una pregunta: «Y, vosotros, ¿qué vais a hacer?». Íñigo Urkullu preguntaba al portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados por los Presupuestos de Zapatero, por la subida de impuestos, que se convirtió, curiosamente, en uno de los asuntos más comentados por los nacionalistas de uno y otro lado.
De campas hacia fuera, las críticas al «pacto vascongado» no fueron bien recibidas en las filas de socialistas y 'populares'. El portavoz del PSE, José Antonio Pastor, aseguró que el PNV «sigue sumido en el desconcierto» sin querer reconocer la legitimidad del nuevo gobierno.





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