e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

domingo 27 de septiembre de 2009

SUBIDA DE IMPUESTOS, ZAPATERO EMBUSTERO: Las rentas medias y bajas pagarán el 96% de la subida de impuestos/ «Más impuestos crearán más paro»




LAS CUENTAS DEL ESTADO / Así es el incremento fiscal
Las rentas medias y bajas pagarán el 96% de la subida de impuestos

Salgado admite que de los 10.950 millones adicionales que se recaudarán sólo 430 procederán de quienes obtengan réditos de capital superiores a 90.000 E

--> CARLOS SEGOVIA / FRANCISCO NÚÑEZ

Madrid

La subida de impuestos que aprobó ayer el Consejo de Ministros contrasta con lo anunciado por el presidente del Gobierno en el mitin de Rodiezmo (León) de hace tres semanas y el pasado miércoles en Nueva York. «Puedo adelantar que las rentas más altas son las que van a hacer el esfuerzo significativo, sin duda», anunció el pasado día 23, José Luis Rodríguez Zapatero.

Sin embargo, el Gobierno presentó ayer una subida de impuestos histórica que endosa el 96% del aumento de recaudación a los contribuyentes de clases medias y bajas de la población española. El fin de la rebaja de los 400 euros en el IRPF y el incremento del IVA centran la decisión gubernamental, destinada a intentar tapar el agujero presupuestario.

La vicepresidenta segunda, Elena Salgado, admitió que de los 10.950 millones de euros que espera recaudar con la medida, sólo 430 millones procederán de los que obtengan rentas de capital superiores a los 90.000 euros. Este fue el dato que proporcionó al ser preguntada por el esfuerzo que aportarán «las rentas más altas».

El Consejo de Ministros no aprobó ayer una reforma fiscal, sino una subida de impuestos ya existentes, especialmente los que recaen en los trabajadores al ser los más controlados y los que más recaudación de urgencia pueden generar. La subida, equivalente finalmente al 1% del Producto Interior Bruto, fue presentada como «un esfuerzo equitativo y solidario» por la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega.

IRPF. Los 12 millones de declarantes que se beneficiaron de la promesa electoral de Zapatero de desgravarles hasta 400 euros sólo han tenido esa alegría un año. A partir de 2010 pierden la desgravación si el PSOE, como es probable, suma los apoyos parlamentarios necesarios para convertir en Ley su decisión de ayer. Esta medida permitirá al Estado recaudar 5.700 millones.

IVA. El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) pasará del 7% al 8% en el tipo reducido y del 16% al 18% en el tipo general. Será efectiva a partir de julio del año que viene para intentar estimular el consumo en la primera mitad del año, que es clave para intentar salir de la recesión. En el cuadro macroeconómico aprobado ayer se estima que en 2010 la economía española volverá a bajar un 0,3%, corroborando que será el último país de peso en la zona euro en salir de la recesión. El aumento de recaudación estimado por la subida del IVA es de 5.150 millones anuales.

RENTAS DE CAPITAL. Las rentas que los contribuyentes obtienen de depósitos, seguros de vida, venta de viviendas o fondos de inversión, entre otros, dejarán de tributar al 18% como hasta ahora. Pasarán desde el 1 de enero al 19% para los primeros 6.000 euros de renta y, el resto, al 21%. Se trata de la única medida con aspecto progresivo adoptada ayer por el Gobierno socialista, pero con un impacto recaudatorio muy limitado. Se espera obtener 800 millones al año, de los que algo más de la mitad los aportarán los citados poseedores de rentas por encima de 90.000 euros.

SUBIDAS FUTURAS. Salgado confirmó que en 2011 se suprimirá la desgravación por compra de vivienda y avanzó que en la futura Ley de Economía Sostenible, habrá medidas recaudatorias de las llamadas verdes.

REBAJA A LAS PYMES. La única rebaja fiscal aprobada ayer fue la ya anunciada por Zapatero en mayo de recortar cinco puntos el impuesto de sociedades a las pequeñas y medianas empresas (pymes) «con menos de 25 trabajadores que mantengan o aumenten estos empleos y tengan una cifra de negocio inferior a 5 millones de euros».

SIN SICAV. El Gobierno mantiene intocable la tributación de las Sociedades de Inversión de Capital Variable (Sicav), las más utilizadas por las grandes fortunas, porque sólo tributan anualmente al 1%. Salgado no descartó cambios durante la tramitación parlamentaria de la propuesta, pero se mostró fría. Resaltó que «no parecería razonable» endurecer los impuestos sobre las Sicav y no sobre otros instrumentos como los fondos de inversión, que agrupan a 5,6 millones de españoles.

Así se explica el Ejecutivo

>María Teresa Fernández de la Vega. «Somos conscientes de que es un esfuerzo colectivo el que pedimos, pero estamos convencidos de que los Presupuestos Generales son los que requiere la economía, con los que vamos a remontar la crisis y nos situarán en la senda de un nuevo modelo económico». «La reforma fiscal es solidaria y equitativa (...) La presión fiscal seguirá por debajo de la media europea»

>Elena Salgado. «El esfuerzo fiscal adicional es muy moderado, es explicable y tiene una finalidad muy concreta: poder aportar recursos a la financiación del gasto social y a la recuperación económica»



LAS CUENTAS DEL ESTADO / Así es el incremento fiscal
Contabilidad creativa en la Ley de 2010

--> CARLOS SEGOVIA / FRANCISCO NÚÑEZ

Madrid

El Gobierno aprobó ayer la Ley de Presupuestos con elementos que apuntan a contabilidad creativa ante el formidable desfase en las cuentas. Los ingresos previstos ahora para 2010 son de 121.626 millones de euros. Es decir, apenas 300 millones más que los aprobados el pasado mayo por el Gobierno antes de la subida de 10.950 millones de impuestos aprobada ayer. Del dato puede deducirse que la marcha de los ingresos este año -de la que la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, no dio ayer cifras- va peor de lo previsto.

En cuanto al techo de gasto, si en mayo era de 181.624 millones, ahora pasa a 185.249. Es decir, se incumple el techo de gasto aprobado por el Congreso de los Diputados hace apenas 90 días en 2.810 millones de euros. La razón, según Salgado, es que la mitad de lo que se recaudará de más en 2010 corresponde a las comunidades autónomas. Fuentes del PP cuestionaron ayer que pueda ser computado como gasto y no como menor ingreso este efecto fiscal.

«Lo deseable»

Salgado afirmó que los 3.000 millones de la nueva recaudación que corresponderán exclusivamente a la Administración central serán destinados a «reducir el déficit público». Afirmó que «lo deseable sería que los gobiernos autonómicos hicieran lo mismo», aunque admitió que no hay garantías.

Ella misma apuntó a la contabilidad creativa al asegurar que la inversión en infraestructuras podrá mantenerse a buen nivel porque, «en algunos casos por entes que tienen capacidad de endeudamiento y por tanto de hacer inversiones». En otras palabras, no serán asumidas directamente por el Estado, pero sí indirectamente.

En el proyecto de Ley se prevén ahora 6.375 millones de euros a la partida de «ajustes en la contabilidad nacional», cuando en mayo sólo se estimaban 815 en este partida. En todo caso, la ministra aseguró que los gastos serán un 3,9% inferiores «en términos homogéneos» a los de 2009, lo que la llevó a calificar de «austeros» los nuevos presupuestos.

Según su previsión, el déficit de la Administración Central alcanzará 57.248 millones en 2010, el 5,4% del Producto Interior Bruto. Y la deuda pública alcanzará el 62% del Producto Interior Bruto (PIB), el doble de 2007 y por encima ya del requisito del 60% establecido en el Tratado de Maastricht



A FONDO
Salgado presenta: Misión imposible

--> CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO

Zapatero sigue sin darse cuenta de la gravedad de la situación, como ya le ocurrió hace dos años. Y, si el diagnóstico es equivocado, es imposible que la terapia pueda ser efectiva.

La esperada comparecencia de la vicepresidenta tercera del Gobierno, Elena Salgado, que, en principio, debía despejar todas las dudas sobre los remedios que el Ejecutivo va a poner en marcha en los Presupuestos Generales para salir de la mayor recesión económica desde la muerte de Franco, fue tan decepcionante como espeluznantes los augurios que pueden atisbarse a la luz de los incompletos números que desveló.

Lo que podía esperarse era un duro plan de ajuste. Es decir, una subida de impuestos, sí; pero, también un ambicioso programa de recorte del gasto público. A saber, un sacrificio compartido del Estado y de los ciudadanos para salir del atolladero.

Salgado, en cambio, lo único que ofreció fue una subida de impuestos indirectos (dos puntos en el tipo ordinario del IVA -del 16% al 18%-, más otro punto en el reducido, que pasa de 6% al 7%); una subida del impuesto sobre plusvalías (las que superen los 6.000 euros pasarán de pagar el 18% al 21%) y la desaparición de la devolución de los 400 euros en el IRPF.

Con todo ello, el Gobierno espera recaudar 10.600 millones más; pero no el año que viene, sino el siguiente. Para 2010, el Gobierno se conforma con una subida de recaudación de 6.000 millones.

¿Y los gastos? Ahí viene la gran sorpresa. En lugar de reducir el gasto entre 12.000 y 15.000 millones (como esperaban algunos ministros), el techo previsto no sólo no se reduce, ¡sino que aumenta en 3.000 millones de euros!

¿Cómo espera entonces el Gobierno rebajar el déficit público en 2010 al 5,7%? No se sabe. Entre otras cosas porque Salgado ni siquiera se atrevió a decir cuál será el déficit este año. ¿Sabemos cuál está siendo la caída real de los ingresos fiscales? No. Entonces, ¿cómo hacer una estimación razonable de la reducción del déficit aplicando las nuevas subidas de impuestos? Misión imposible.

La de ayer fue una comparecencia tan llena de lagunas que parece como si el Gobierno hubiese querido tomar el pelo a los periodistas en venganza por la publicación de la foto en la que aparecen las hijas de Zapatero.

¿Cual es la previsión de inflación? No se sabe. ¿Es posible que suban otros impuestos? Es posible. El Gobierno se ha dejado como margen el cajón de sastre de la ley de economía sostenible donde algunos sospechan que se incluirán los «impuestos ecológicos». Es decir, la subida de los precios de los hidrocarburos y la electricidad.

Con lo que puso ayer sobre la mesa Salgado es harto complicado formarse una idea de cuál es la cara de los Presupuestos Generales. Sólo nos han enseñado la patita. Tal vez porque haya aspectos que deban negociarse con las minorías. Tal vez porque aún hay un debate abierto en el Gobierno sobre cómo atajar la recesión.

Sí sabemos una cosa. La mitad del esfuerzo fiscal que el Gobierno pedirá a los ciudadanos irá a parar a las Comunidades Autónomas, cuyo nuevo sistema de financiación tiene un coste global que aún desconocemos, lo que, ya de por sí, es una burla.

También podemos avanzar otro juicio. La tan cacareada subida de impuestos para los ricos se ha quedado en broma de mal gusto.

No sólo no se va a modificar la tributación de las Sicav (si hacemos la salvedad de la subida de las plusvalías); tampoco se va a resucitar el suprimido impuesto sobre el patrimonio (como pedían algunos iluminados próximos a la UGT), ni se ha movido el tipo máximo del IRPF.

¿En cuanto cuantificó ayer Salgado ese esfuerzo extra de los ricos en 2010? En 430 millones de euros, que es lo que se recaudará de más al aplicar la subida del 18% al 21% en el impuesto de plusvalías. ¡El 5% del esfuerzo fiscal en su conjunto!

¡Qué decepción para los que creyeron las palabras del presidente en Rodiezmo, o para los que siguieron con arrobada atención las declaraciones de Blanco, o de otros dirigentes socialistas que pregonaban, ahora sí, la aplicación de una política socialdemócrata como Dios manda!

Como ustedes bien saben, no será este cronista el que defienda las subidas de impuestos como remedio para una crisis de la que sólo se saldrá con más empleo y, por tanto, con más consumo interno. Sin embargo, llama la atención que un Gobierno que ha hecho de la propaganda su leitmotiv haya sido tan poco creativo a la hora de dar armas a sus bases para cuando tengan que argumentar que los socialistas van a hacerle pagar la crisis a los ricos.

Lo visto ayer es como una mala película de miedo: que ni siquiera provoca un leve respingo. El miedo, viene después, a la salida del cine. Cuando uno comprueba que el paro seguirá subiendo y que España se queda en el pelotón de cola de Europa.

casimiro.g.abadillo@elmundo.es



LAS CUENTAS DEL ESTADO / Las reacciones
PP: «Los impuestos, sólo para tapar el agujero negro»

ERC, IU y BNG manifiestan su disposición a negociar para apoyar los Presupuestos

--> Madrid

Vistas ayer las primeras reacciones de los partidos políticos a los Presupuestos para 2010, el PSOE tiene una ardua tarea por delante para lograr, en la próximas semanas, el apoyo necesario para que el Congreso de los Diputados apruebe las cuentas del Gobierno.

A falta de una primera valoración del PNV, CC y Na-Bai, el resto fue muy crítico con el Ejecutivo y algunos rechazaron de plano la mera posibilidad de negociar con los socialistas. Sólo ERC, IU y BNG mostraron su disposición a hacerlo. Los siete escaños que suman le servirían al Gobierno, aunque eso supondría sacar adelante los Presupuestos por la mínima y sin margen alguno.

PP. Mariano Rajoy fue categórico: las cuentas sólo supondrán «más paro, más déficit y más impuestos». Durante un acto del partido en Silleda (Pontevedra), el presidente del PP calificó los Presupuestos como «un nuevo engaño»: porque suponen una subida impositiva que el Gobierno se comprometió a no realizar y porque el aumento tributario afectará a las clases medias y trabajadoras, y no a los ricos, como dice el Ejecutivo. La portavoz parlamentaria, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró, por su parte, que la subida de impuestos impulsada por el Gobierno sólo tiene como objetivo «tapar el tremendo agujero negro en el que se ha sumido nuestra economía como consecuencia de las políticas socialistas». Y añadió que los Presupuestos son «el certificado de ruina» al que ha llegado la economía española.

CiU. Su portavoz en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, fue claro al asegurar que «muy difícilmente» podrán apoyar los Presupuestos, porque, según dijo, no ayudarán a crear empleo. El rechazo de CiU obligará al PSOE a centrar las negociaciones parlamentarias en los grupos de izquierdas.

ERC. Pese a que Joan Ridao, el portavoz en la Cámara Baja, dijo que el Gobierno «sigue el mismo guión errático, improvisado e irreal de los últimos dos años», dejó la puerta abierta a la negociación, al explicar que los socialistas «deberán esforzarse mucho» para mejorar las cuentas en su tramitación parlamentaria.

IU. Gaspar Llamazares rechazó otorgar «más cheques en blanco» al Ejecutivo», del que, dijo, ya no se fía. No obstante, se remitió a un estudio pausado de los Presupuestos «para saber si el Gobierno rectifica hacia la izquierda».

BNG. El portavoz de los nacionalistas gallegos, Francisco Jorquera, consideró las cuentas un «mal punto de partida», pero mostró su disposición a negociar con el PSOE.

UPyD. Rosa Díez fue rotunda al considerar que los Presupuestos merecen «una enmienda a la totalidad». El PSOE no tendrá su apoyo.

Empresarios y sindicatos

>CEOE. La organización de empresarios consideró los Presupuestos una oportunidad perdida para bajar los impuestos y aseguró que la subida del IVA será perjudicial para el consumo.

>CCOO. La central sindical señaló que las cuentas son «muy poco ambiciosas en políticas de empleo».

>UGT. Criticó el aumento del IVA y consideró «tímido» el incremento del gravamen a las rentas del capital.

LAS CUENTAS DEL ESTADO / El análisis / LAS RENTAS DE CAPITAL
Un tipo del 19% por ahorrar y del 21 por especular

--> FRANCISCO NÚÑEZ / CARLOS SEGOVIA

Madrid

Para justificar políticamente el incremento del IRPF y del IVA, que gravan a trabajadores y consumidores, el Gobierno ha buscado un efecto estético e ideológico subiendo las rentas de capital. Según el Ejecutivo, aquí se concentran las altas rentas. Sin embargo, este aumento impositivo aporta siete veces menos recaudación que, por ejemplo, la supresión de los 400 euros.

1 Grava a los ricos... y a los ahorradores

El Gobierno ha intentado de nuevo confundir al contribuyente en el debate sobre la progresividad de los impuestos. De ahí que haya asignado dos tipos distintos de tributación según los rendimientos (19% para rendimientos inferiores a 6.000 euros anuales y del 21% para los superiores) cuando hasta ahora todas estas rentas iban al tipo único del 18%. La vicepresidenta económica puso el ejemplo de que 11,5 millones de declarantes de estas rentas pagarán 6 euros más de impuestos al año, porque sus rendimientos están por debajo de esos 6.000 euros. En total, abonarán 66 millones de euros más. En el otro extremo, situó a los 45.000 españoles que declaran rentas de capital por encima de 90.000 euros anuales cada uno y que pagarán 430 millones de euros más (la mitad de la recaudación total que prevé el Gobierno).

Sin embargo, en el primero de los casos se trata de depositantes, incluso de pensionistas, cuyas rentas de capital tienen como procedencia las de trabajo. Mientras, en el segundo ejemplo, se trata de plusvalías tanto en Bolsa como en la compraventa de activos inmobiliarios, y en muchos casos proceden de la especulación.

2 Una recaudación insignificante

El Gobierno sólo busca en estas rentas algo más de recaudación, y no se ha atrevido a acabar con la dualidad fiscal de los rendimientos de capital. Por ejemplo, un pensionista con un sueldo mileruista, pagará un 19% de sus ahorros a Hacienda por unos modestos rendimientos, mientras que un especulador en Bolsa o inmobiliario sólo abonará tres puntos más que el pensionista por una operación multimillonaria. Otro ejemplo, si ese mismo pensionista tiene un piso de toda la vida y lo vende en 2010, obteniendo una plusvalía de más de 6.000 euros, abonará un 21%. Es el mismo porcentaje que pagará una gran fortuna.

3 Trucos y trampas para pagar menos

El Ejecutivo no ha aclarado cómo va a aplicar estos tipos a los depósitos. Ahora los bancos retienen un 18% como pago del impuesto. Pero, por ejemplo, ¿cómo sabrá esta entidad si tiene que aplicarle un 19% o un 21% a un cliente si desconoce si acumula o no rendimientos sobre el límite de los 6.000 euros? Además, con este límite abundará el número de cuentas o de plusvalías a nombres de familiares para evitar pagar tres puntos mas (hasta el 21%).

LAS CUENTAS DEL ESTADO / El análisis / EL IVA
El impuesto 'silencioso' que castiga a todos

--> FRANCISCO NÚÑEZ / CARLOS SEGOVIA

Madrid

Después del IRPF, el IVA es el impuesto que más que más ingresos aporta al Estado. Y, obviamente, el Gobierno, que necesita mucho dinero para tapar el agujero que está ocasionando la crisis y la falta de rigor presupuestario de varios años, ha decidido la subida del gravamen que penaliza el consumo. Es el tributo de menor desgaste político. Se le conoce con el impuesto invisible, ya que el consumidor abona una cantidad pero no cuánta es porque se suma al precio total del producto que compra.

1 Perjudica a las rentas más bajas

El Gobierno se ha sacado ahora de la manga -Blanco y la vicepresidenta económica Salgado son sus máximos defensores- que el IVA es un impuesto «progresivo». Es decir, que, según ellos, afecta más a quien más gana o más tiene. Su argumento estriba en que el tipo general, que sube del 16 al 18%, afecta más a las rentas altas porque, dicen, consumen productos que pagan este porcentaje. La tesis no puede ser más peregrina, ya que un pensionista paga ahora un 16% (un 18% en enero) por su recibo de la luz, y ese mismo porcentaje lo abona uno de los 10.000 ejecutivos que declaran ganar más de 600.000 euros al año.

2 El reducido, el que más ingresos aporta

Pero no es el tipo general, el de los ricos en la versión del Gobierno (grava desde un café, una cerveza o la factura del fontanero) el que más dinero aporta a las arcas pública. Es el reducido, que pasará en junio próximo del 7% actual al 8%, el que más dinero genera. En 2008, el 49% de los ingresos por IVA procedieron de este tipo (frente al 41% del tipo general) porque es el que grava la compra de viviendas. Por tanto, esta subida supondrá que las casas saldrán un 1% más caras en 2010.

3 Más economía sumergida

El primer susto que se va a llevar el consumidor es que, a partir de julio del año que viene, los precios de todos los productos, ya en escalada por la inflación, subirán por encima del incremento del tipo de IVA. Un ejemplo: el Gobierno subió la gasolina 2,5 céntimos en junio y los gasolineros aprovecharon el momento para aumentar al doble este incremento en el surtidor. Esto va a ocurrir. Lo que significa que puede acentuarse el miedo a consumir mientras aumenta la economía sumergida. Salen más baratas las facturas sin IVA, y todavía saldrán más si el impuesto es mayor.

Además, el Gobierno ha anunciado que entrará en vigor la subida a partir de julio, cuando espera que el PIB intertrimestral sea positivo. No es una fecha casual. Confía en que se adelanten la decisiones de compra ante el repunte posterior. Pero en julio puede sobrevenir un parón importante del gasto.

LAS CUENTAS DEL ESTADO / El análisis / LAS RENTAS DE TRABAJO
Los asalariados se quedan sin 33,3 euros al mes

--> FRANCISCO NÚÑEZ / CARLOS SEGOVIA

Madrid

El Gobierno ha decidido suprimir la reforma más importante del IRPF realizada hasta ahora para la rentas de trabajo, donde se concentra el mayor número de electores. La eliminación de la deducción en cuota de los 400 euros supone detraer de los bolsillos de los trabajadores más de 6.000 millones de euros en plena recesión. Zapatero ha argumentado en varias ocasiones que la subida de impuestos no iba a afectar al IRPF. Sin embargo, esta supresión significa más cargas económicas para las rentas de trabajo, y se convierte en la principal medida, desde el punto de vista recaudatorio, que ha tomado el Ejecutivo.

1 Doce millones cobrarán menos

La decisión del Gobierno de suprimir los 400 euros significa que 10,5 millones de trabajadores y pensionistas sufrirán una reducción de su sueldo a partir de enero de 33,3 euros. La cifra puede no parecer importante. Sin embargo, se trata de una cantidad que no tributaba a Hacienda, por tanto su valor monetario era superior. Además, otros 1,7 millones de contribuyentes, los que no tenían generados al menos esos 400 euros de cuota suficiente, también se quedarán sin esos 300, 200 o 100 euros anuales que recibían. Esta medida supone que casi 12,1 millones de rentas de trabajo se han quedado sin este complemento. Por tanto, su presión fiscal individual será superior. El Gobierno argumenta que esta deducción se hizo para ayudar a las familias a pagar su hipoteca cuando la inflación y el Euribor comenzaron su escalada.

2 Gran impacto en la recaudación

Según el Gobierno, las circunstancias que llevaron a la creación de esta deducción «han desaparecido». Sin embargo, las condiciones económicas y laborales son bastante peores. El objetivo de la supresión no es otro que el recaudatorio. El Gobierno prevé ingresar 5.700 millones de euros en 2010 (unos 4.100 millones en términos de contabilidad de caja por su periodificación en varios ejercicios), 650 millones más que por los ingresos de la subida del IVA.

3 Pérdida de poder adquisitivo

Esos 5.700 millones son un ahorro que los consumidores perderán en 2010. Además, con la salida de la crisis de Alemania y también de los principales países comunitarios, unido al repunte de precios que ya se augura, es muy probable que en el próximo año comiencen a subir los tipos de interés y el Euribor, el tipo referenciado de las hipotecas. El Gobierno dice que las subidas serán moderadas. Pero hay que esperar a ver qué lectura hace de todo esto quien tiene una hipoteca y empiece a recibir recibos cada vez más caros. La situación es aún más grave con el gravamen del IVA.

LAS CUENTAS DEL ESTADO / El análisis del líder de la oposición
Más impuestos crearán más paro

-->MARIANO RAJOY

En este momento en España hay un asunto que destaca sobre cualquier otro y que debería centrar los esfuerzos de quienes, desde unas u otras responsabilidades, nos ocupamos de los asuntos públicos: el paro. A partir de ahí, el resto de cuestiones debemos examinarlas desde el punto de vista de su contribución o no a resolver ese problema.

Nuestra tasa de paro dobla ya la media europea, cuando no hace tanto tiempo estábamos por debajo de ese nivel. ¿Cómo hemos podido llegar hasta aquí?

Fundamentalmente a base de complacencia y de soberbia. Complacencia al pensar que con la herencia recibida y la excepcional bonanza económica internacional no era necesario tocar nada para seguir en la Arcadia del crecimiento y el empleo por los siglos de los siglos. Soberbia por no escuchar a quienes -a riesgo de ser tachados de agoreros, antipatriotas y lindezas por el estilo- veníamos advirtiendo desde hace tiempo que aquel modelo de crecimiento era insostenible y que era el momento, aprovechando la bonanza, de abordar las necesarias reformas estructurales.

Acaba de cumplirse un año de la quiebra de Lehmann Brothers, que marca el inicio de la fase más grave de la crisis financiera internacional. Pero un año antes de esa fecha, la economía española ya había iniciado su crisis particular. En efecto, en el tercer trimestre de 2007, el paro empieza a despegar en nuestro país y la actividad económica, medida en términos de PIB, arranca su continuado declive. En aquel momento, o no se supo ver la realidad o se decidió disimularla por la cercanía de las elecciones. Fuera cual fuera la razón, lo cierto es que se dejaron de adoptar las decisiones adecuadas, e incluso se tomaron algunas en un sentido completamente equivocado, como la devolución de los 400 euros en el IRPF.

La crisis que entonces empieza a manifestarse es el resultado de un modelo de crecimiento excesivamente basado en dos sectores extraños a la competitividad: la construcción residencial y los servicios no deslocalizables de bajo valor añadido. Ello, unido a un flujo migratorio muy intenso (más de 2.200.000 personas entre 2004 y 2007) explica un crecimiento del consumo interno muy potente, pero a la vez alerta de que no es sostenible en el tiempo. Por ejemplo, en España se iniciaron en 2006 más de 760.000 viviendas cuando el mercado potencial se encuentra entre las 350.000 y las 400.000 unidades.

Cuando la burbuja estalla en el 2007 se dedica toda la energía a ocultar ese estallido. Un año más tarde, la crisis financiera internacional es convertida en la coartada de lo que, en realidad, era una crisis propia. Y más allá de la responsabilidad política de ese engaño, lo grave es que se adoptan medidas como si de verdad el problema fuera sólo y exclusivamente el de las consecuencias derivadas de aquella crisis financiera. Resultado: mientras el resto de los países europeos mantienen básicamente sus niveles de empleo, en España se han destruido más de un millón y medio de puestos de trabajo. Esa sensible diferencia es algo más que una anomalía, es una severa enfermedad de nuestra economía y una clara amenaza a nuestro sistema de bienestar social.

El diagnóstico equivocado -por torpeza o por malicia- lleva a la elección de una terapia inadecuada o, por mejor decir, una sucesión de remedios improvisados, inconexos, a veces hasta contradictorios entre sí y, en cualquier caso, ineficaces. Ineficaces y caros. Ineficaces porque, como el propio presidente del Gobierno aseveró hace un año en el Parlamento, «el único termómetro válido para medir la idoneidad de estas medidas será la reducción del paro y la creación de empleo». Y caros: como acaba de recordar la OCDE, España es el país miembro en el que los abundantes estímulos fiscales han tenido menor rendimiento a la hora de reanimar la economía y frenar el paro. Resultaría así irónico -si el tema no fuera tan dramático- ese latiguillo que le escuchamos una y otra vez al señor Rodríguez Zapatero presumiendo de que España es el país que más dinero ha dedicado a combatir la crisis. Vistos los resultados, ¡menudo argumento!

Resultados sí que produce, pero malos. Concretamente, España es el país en el que más intensamente se han deteriorado las cuentas públicas en el curso de los dos últimos años. Un agujero fiscal, un déficit público que, con toda seguridad, superará el 10% del PIB en este año, con mucho, el más alto de nuestra Historia.

Y ante esta emergencia fiscal viene la gran ocurrencia: «Si falta dinero para cubrir mis despropósitos, subamos los impuestos», se ha debido decir a sí mismo don José Luis Rodríguez Zapatero, desconociendo u olvidando que, en un momento como éste, más impuestos significan menos consumo, menos inversión, menos actividad económica y más paro.

En esta genialidad, el señor Rodríguez Zapatero está solo. Alemania se dispone a hacer justamente lo contrario y la mayoría de los gobiernos son conscientes de que no tiene sentido subir impuestos en circunstancias como las actuales.

Pero el señor Rodríguez Zapatero presenta una coartada, la misma que viene manejando desde hace tiempo para vestir su política económica: la coartada social. Se trataría, según el presidente del Gobierno, de que los que más tienen hagan un esfuerzo de solidaridad para ayudar a los que más lo necesitan. Y se puede hacer ese esfuerzo porque nuestra presión fiscal está hoy entre las más bajas de Europa.

Dos argumentos a cual más falaz. La coartada social es falsa porque el grueso de esa subida va a recaer sobre las clases medias de nuestro país, mediante el IVA, el IRPF, los impuestos especiales e incluso, aunque resulte paradójico, los impuestos sobre las rentas del capital.

Salvo el señor Rodríguez Zapatero, hoy nadie sostiene que las políticas de redistribución social se realicen a través de los tributos. La vieja doctrina que atribuía un sesgo progresista a la imposición directa y estigmatizaba la imposición indirecta, la que creía en la eficacia redistributiva de tipos marginales muy elevados en la imposición directa, ha pasado a mejor vida. Hoy la política redistributiva se opera a través del gasto público y no de los ingresos.

En un mundo cada vez más globalizado, en el que el capital y el talento encuentran cada vez más fácil moverse en busca de condiciones favorables, el sistema tributario tiene que ser sencillo, predecible, equitativo, lo más neutral posible respecto al origen de las rentas y las condiciones de quienes las generan y, además, competitivo con el de otros países que pueden ser el destino del capital o el talento que queremos atraer o retener.

Pero es que además no es cierto que la subida de impuestos tenga ese contenido justiciero con que el Gobierno quiere presentárnosla porque el grueso de la misma se va a efectuar a través de medidas que van a afectar a la inmensa mayoría de los contribuyentes, a ricos y pobres por igual.

El argumento comparativo que usa el Gobierno para justificar la subida, el de que la presión fiscal en España es más baja que la media europea, es igualmente falaz. Durante los años de vacas gordas, hasta 2007, la presión fiscal subió en España más que en ningún otro país: casi tres puntos, hasta alcanzar el 41,0% del PIB. Si ahora ha bajado, no es porque se hayan bajado los tipos impositivos, sino porque las bases sobre las que giran aquéllos se han desplomado. El Estado recauda menos no porque nos pida menos, sino porque producimos y ganamos menos. Por ejemplo, el impuesto más conocido y universal, el IVA no ha visto modificados sus tipos y, sin embargo, su recaudación ha caído más de un 35%.

Y en ese cuadro, con una caída brutal de los ingresos y un gasto público desbocado, la solución para cuadrar las cuentas públicas no es pedir más a los ciudadanos, que no están en condiciones de darlo, sino administrar mejor. La solución es reordenar de forma drástica el gasto público no productivo: eliminar lo superfluo, manejar de forma más austera lo necesario. ¿Qué austeridad puede predicar un Gobierno que ha hecho crecer el gasto público en los últimos cinco años un 47,4%?

Hay muchas formas de recortar el gasto que no implican un recorte del gasto social. Sobran ministerios, se solapan competencias, se multiplica la burocracia, se dedica dinero público a hacer favores y a publicitar las labores de gobierno, las Comunidades abren embajadas en el exterior, se encargan informes innecesarios o falsos... Todo esto y mucho más es lo que hay que corregir en lugar de subir los impuestos.

Por eso he ofrecido en el último debate parlamentario con el señor Rodríguez Zapatero un pacto nacional para reordenar el gasto público de todas las Administraciones con la condición de que no sean los españoles con sus impuestos quienes carguen con el peso de los errores de este Gobierno.

Lejos de aceptar esa oferta dictada desde la lealtad y el interés general, el señor Rodríguez Zapatero ha dado un paso más en la dirección errónea. Con la subida de impuestos aprobada para el próximo año el Gobierno ha perdido otra oportunidad para emprender el urgente camino de la recuperación. La subida de impuestos no servirá para tapar el déficit; tan sólo es el anuncio de más paro y más recesión.

Mariano Rajoy es secretario general del PP.

Links to this post:

Crear un enlace

Home

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Visitor Map
Create your own visitor map!