ISLAMISMO: 'Striptease' en la Audiencia
'Striptease' en la Audiencia
«La polémica en España es de ignorantes», dice la mujer del 'burka' antes de descubrirse
MANUEL MARRACO
Madrid
A las puertas de la sala de vistas, momentos antes de alzarse el burka para declarar sobre su hermano suicida y su otro hermano detenido por terrorismo, Fátima Hissini sentenció: «El gran enemigo del ser humano es la ignorancia». Y añadió que la polémica sobre su negativa inicial a declarar con la cara descubierta es «de ignorantes».
Los «ignorantes» a los que se refería Hissini eran los españoles, porque «en muchos países europeos» el uso del burka «se ve con más normalidad». Minutos más tarde, el tribunal la llamó a declarar y ella, con las manos enguantadas, se levantó cuidadosamente el velo para que los tres magistrados que juzgan a nueve acusados de terrorismo pudieran observar su rostro, del mentón a las cejas.
Lo cierto es que si hubiera declarado el pasado miércoles, cuando correspondía, Fátima lo habría hecho con mucha más tranquilidad. Apenas había medios de comunicación y ni rastro de la cámara que ayer sí la filmaba. Como todos los testigos, compareció de espaldas al público, por lo que resultaba imposible ver su cara. Eso sí, la cámara debió desplazarse un par de metros a la izquierda por orden del presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, lo que aseguraba que no podría captar siquiera su perfil.
Aunque no quería exhibir su rostro, Fátima Hissini no rehuyó a la prensa. Habló antes de declarar y lo hizo de nuevo en su precipitada salida de la Audiencia Nacional. Cuando desde el tumulto llegó la pregunta de si estaba orgullosa de lo que había hecho su hermano, respondió con un «por supuesto». Inmediatamente, como dudando de a qué acababa de responder, dijo, «¿cómo que mi hermano?». Su marido, Francisco Ródenas, alias Yussuf, jienense convertido, intervino: «¡Cómo va a estar orgullosa!». Fátima dio por concluido el interrogatorio callejero con un «Allah akbar (Alá es grande)».
Poco antes, en la Sala, la testigo ya había abordado las preguntas que tuvo que afrontar como detenida, imputada y procesada por terrorismo. La fiscal Dolores Delgado, que finalmente descartó sentarla en el banquillo, sí le preguntó por sus dos hermanos. El primero, Hassan, murió en un ataque en Faluya (Irak) en 2005. El segundo, Ahmed Said, había sido detenido un año antes en Siria cuando se dirigía a Irak y acabó encarcelado en Marruecos.
Fátima reconoció que Hassan se había entrenado en un campo de muyahidin. De hecho, había llegado a decirle por teléfono que conectara Al Yazira, porque iba a salir en un reportaje sobre el campo. La testigo también declaró que Hassan se había incorporado a la red de Al Zarqawi, y que tras su muerte le llamaron diciendo que se había «casado». En lenguaje yihadista, que había fallecido en un ataque suicida.
Su categoría de testigo le obligaba a declarar la verdad. Una verdad que ayer no coincidió exactamente con lo declarado ante la Policía y el juez instructor, donde sus palabras fueron más comprometedoras. Las respuestas no podrían afectar a sus hermanos, pero sí a quienes se sentaban detrás de ella acusados de pertenecer a dos células terroristas dedicadas a enviar muyahidines a Irak.





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